viernes, 2 de octubre de 2015

2 de octubre

El 68 es hoy

Pterocles Arenarius

A cuarenta y seis años de distancia del año de 1968 ya no hay dudas: el gobierno cometió un crimen de lesa humanidad, una masacre genocida contra gente inocente. Por supuesto que el país es otro después del 68, por más que haya habido retrocesos, uno de los cuales es el regreso del peor PRI de la historia al poder encabezado por un analfabeta funcional: Enrique Peña Nieto.

Imágenes del genocidio.
Gustavo Díaz Ordaz, como si fuera necesario, en el año 1969, asumió la responsabilidad del crimen. En el trasfondo de este asesinato masivo está la hegemonía norteamericana sobre México, sin olvidar la circunstancia que, a largo plazo, parece coyuntural y que en aquellos tiempos era esencial, la guerra fría de EU contra la Unión Soviética. No olvidemos que los dos responsables mexicanos del genocidio de Tlaltelolco eran agentes de la CIA: Gustavo Díaz Ordaz (identificado como Litempo 2 por la CIA) y Luis Echeverría Álvarez (Litempo 8) —otros agentes pagados por la CIA fueron Fernando Gutiérrez Barrios (identificado como Litempo 4) y que con los años fuera secretario de Gobernación de Carlos Salinas de Gortari; Miguel Nazar Haro (Litempo 12), bien conocido y recordado como asesino y torturador y muchos más—.

Agentes de la CIA. Presidentes de México.

Las palabras de Díaz Ordaz, pronunciadas ya en los años 70, pero sin perder la prepotencia y el aire de criminal perdonavidas, a un periodista que lo inquirió (¿no había cambiado México, viejo pendejo? ¿En su tiempo alguien podía preguntarle algo así a un gran criminal de las cúpulas del gobierno?), Díaz Ordaz respondió al periodista algo así como que si no fuera por la matanza de Tlatelolco “usted no estaría aquí, jovencito”; pero lo que en realidad quería decir era, sin la matanza de Tlatelolco, México seguiría siendo gobernado por agentes descaradamente miembros de la CIA, como lo fueron tres presidentes mexicanos: Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez y Adolfo López Mateos, como lo documentaron de manera más que prolija los ex agentes de la CIA: Phillip Agee y Winston Scott, entre otros. Ahora las evidencias salen a la luz. Los presidentes mexicanos no actuaban en favor de México, sino de Estados Unidos, pues eran sus agentes incluso pagados por el erario gringo.
Y aunque nuestro país, ciertamente ha cambiado, una de las peores regresiones que hemos sufrido fueron la fallida alternancia democrática que pudrió Vicente Fox cuando traicionó a la democracia y, además, nos robó escandalosamente (se dice que Martha Sahagún recibía un millón de pesos diarios al acaparar los donativos prácticamente para todas las ONG importantes de México y despojando a éstas de recursos); el siguiente sexenio, cuando Andrés Manuel López Obrador derrotó al sistema en las elecciones de 2006, prácticamente a cualquier precio impusieron al criminal y alcohólico Felipe del Sagrado Corazón de Jesús (¡!) Calderón Hinojosa, mejor conocido simplemente por el acrónimo de su nombre, Fecal. Con lo cual llevaron al país a una situación de hecatombe, de 
Uno de los auténticos héroes del año 68. El inmortal José Revueltas.

Y condujo al país... a la desgracia.

autodestrucción y de muertes masivas gracias a la guerra contra el crimen organizado que desató el señor Fecal violando la ley, todo protocolo legislativo y el mismo sentido común. Aunque no hay evidencias de que don Fecal haya sido también agente de la CIA, no sería muy de dudarse, pues en contubernio con la Agencia gringa de Control de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, 
conocida como ATP y hoy sustituta de la siniestra CIA, aplicaron “operativos” como Receptor Abierto y Rápido y Furioso para introducir miles de armas en México para “seguirles el rastro”, rastro que perdieron desde el principio. Es decir, operativos para sacrificar mexicanos, para destruir a nuestro país soliviantando la violencia. Acciones por las cuales Fecal se enriqueció y logró la protección posterior a su mandato por mucho tiempo en Estados Unidos.
Es urgente anotar que el 68 es hoy, cuando el gobierno mexicano ha cometido otro crimen de lesa humanidad, como es la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, en un acto en el que brillan, igual que en Tlatelolco 68, la estupidez, la crueldad extrema, la cerrazón y —aunque muchos lo duden— el sometimiento al poder gringo.

Fueron 43 muchachos, estudiantes, indígenas, las víctimas de un crimen
monstruoso, absurdo, inexplicable.

En este momento nuestro país es una desgracia. Es el vecino muertodehambre junto al vecino millonario. Estados Unidos tiene a México de rodillas. Nuestro atraso con respecto a los gringos —los llamo gringos porque el país llamado Estados Unidos de América, traducción literal de United States of America, se confunde con una nación como México, que también es, como cualquier nación del mundo en esta etapa de la historia, un grupo de “estados unidos”. Ellos se autonombran “de América”, como también lo somos los que habitamos desde Alaska a la Patagonia. En otras palabras, los gringos no tienen nombre—, decía que nuestro atraso con respecto a los gringos es, por ejemplo en tecnología, de medio siglo; México es la víctima de los Tratados de Bucareli, mediante los cuales


Auténticos líderes del pueblo.

Alvaro Obregón, luego de recibir el apoyo gringo para derrotar a los caudillos populares mexicanos, Francisco Villa y antes Emiliano Zapata, aceptó que nuestro país no desarrollaría ningún invento o investigación científica que compitiera con los que hacían los gringos. Obregón, un redomado criminal, entregó México a los gringos, con tal de derrotar al más valioso líder popular mexicano, Pancho Villa. Además, fundó la tradición del gobierno demagógico o, mejor, mentiroso hasta el delirio; asesino, es decir, si no puedes comprar a tus enemigos, mátalos, no sin antes debilitarlos hasta donde te sea posible; y rateros. Nuestro país sólo ha sido un botín de los ricos criollos, los mestizos entronizados en el poder a punta de corrupción y el poder norteamericano. Los métodos para conservar el botín son: uno, colocar en el poder al sujeto más pendejo posible y, si no, al más vendido al poder gringo. Todos los presidentes mexicanos de la posrevolución —exceptuando al general Lázaro Cárdenas— han sido gente irremediablemente corrupta que han ocupado el cargo para volverse ricos de manera demencial, por más que sus existencias como ex presidentes hayan sido más que miserables. Y también han sido altamente mediocres, con una sola excepción en mediocridad —pero más que sobresaliente como criminal—: Carlos Salinas de Gortari.

El poder tras el trono.


Si se me disculpa la digresión, continúo. México es un país dolorosamente pobre, indefenso y atrasado con respecto del país sin nombre, o el país gringo. El salario mínimo es doce veces menor, con lo que se provoca que los mexicanos emigren a tierras gringas a trabajar, es decir, a dejar allá la riqueza que nos correspondería, pues lo único que en este mundo genera riqueza es el trabajo. Hay millones de mexicanos viviendo “ilegalmente” en el país sin nombre. Y los gringos incluso se dan el lujo de despreciar y estigmatizar a los mexicanos luego de beneficiarse de su trabajo.
El país gringo es el que tiene el primer lugar de personas obesas en el mundo. Ellos no mueren de enfermedades prevenibles, como acá; ellos revientan por exceso de comida al fallarles el corazón o por el estrés por sus enfermizas costumbres de “lucha por el éxito”, el american way of life. Tristemente, México, un país colonizado, tiene el segundo lugar en obesidad. Paradójicamente, como maldición, al mismo tiempo este país sufre hambre en al menos el 30 por ciento de sus ciudadanos. Unos mueren como los gringos, por estar excesivamente gordos —la obesidad es una discapacidad, según estándares de la OMS— y otros sufren y también mueren o padecen enfermedades o disfunciones congénitas por escasa y deficiente alimentación. La cual es provocada por un insuficiente ingreso.
Uno de los más graves “errores” cometidos por gobiernos mexicanos fue el de declinar de la autosuficiencia alimentaria cuando algún “genio” de la Secretaría de Agricultura, del régimen criminal de Carlos Salinas de Gortari manifestó el deslumbrante descubrimiento: “Comprar granos en Estados Unidos es más barato que producirlos en México”. Y así se puso en manos de los gringos la autosuficiencia alimentaria de este país. Es decir, en el momento en que el país sin nombre decida matar de hambre a los mexicanos, lo hará, porque el gobierno nuestro así lo decidió. Como nunca México es dependiente del país gringo.

País gringo, país sin nombre.


Un ejemplo más en el que nuestro país se encuentra próximo al colapso es la educación. En pocos países del mundo como aquí este es un renglón descuidado y caótico. Las graves consecuencias de una educación sistemáticamente abandonada por el gobierno ya se sienten en los niveles elevados del trabajo, es común que profesionistas de cualquier área escriban lamentablemente, cometiendo faltas de ortografía y de redacción; es común que los niños que egresan de secundaria no entiendan lo que leen y los de primaria no pueden ni siquiera multiplicar. Y las acciones para deteriorar la educación parecen inagotables. Ahora se realiza la evaluación de los que quieren entrar a cursar educación media superior por medio de una empresa privada e igualmente se pueden titular los que hayan hecho licenciaturas a través de esa empresa, llamada Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior (Ceneval). Lo cual es un primer paso para privatizar la educación en todos sus niveles. Pero no para mejorarla. Hoy, los jóvenes que hayan estudiado secundaria o dejado inconclusa la preparatoria, pueden adquirir el reconocimiento de tener tal nivel de estudios mediante ¡un solo examen! Parece ocioso afirmar que muchachos casi analfabetas accederán al certificado de preparatoria y quizás intenten llegar a la universidad. Eso es la educación en México en este momento. Y al mismo tiempo, el sindicato de maestros es una verdadera mafia de gente criminal o por lo menos altamente corrupta.

Larga historia de crímenes.

El gobierno de este momento, parece decidido a violar la ley sin medida. El presidente ha sido señalado como un ladrón. Ha acumulado riquezas que son inalcanzables con el dinero que ha ganado en toda su vida como burócrata o gobernante. No puede explicar la acumulación de bienes que ostenta (y menos todavía de los que, sin duda, oculta). El mismo régimen ha cometido asesinatos masivos en diversos sitios de México. Como en Tlatlaya, Estado de México; Tanhuato y Apatzingán, Michoacán; en algunas de estas matanzas suelen argüir que los muertos eran criminales, pero ninguna ley, ni la mexicana autorizan las ejecuciones sin juicio. Las reformas que ha impulsado el gobierno de Peña Nieto tienen la finalidad de saquear la riqueza nacional para los negocios de la corrupta clase política mexicana y para someter a los trabajadores de todo ramo de la producción o de la educación. Así han aprobado una perversión laboral llamada outsourcing o tercerismo, que arrebata toda prestación o seguridad laboral al trabajador. Además de que la reforma educativa sólo tiene la finalidad de precarizar el trabajo de los profesores sometiéndolos a condiciones de trabajo similares a las del tercerismo.
Los últimos procesos electorales han sido robados por el sistema, mucho mejor definido por Andrés Manuel López Obrador —con toda razón—, como la mafia del poder. Y esto ha ocurrido, en los hechos, para desgracia de esta nación. En muchos países de Sudamérica la izquierda logró victorias electorales y alcanzó excelentes resultados. El ejemplo más brillante es Brasil, país que se 

Comparativo.
ha convertido en una potencia mundial. Argentina, resolvió sus terribles problemas económicos y llegó a la estabilidad; Chile se encuentra en inmejorables condiciones; Bolivia, de igual manera ha resuelto grandes problemas de su economía; Uruguay se encuentra en un lugar privilegiado, por ejemplo, su índice de desarrollo personal es superior al de México. En tanto nuestro país vive una noche negra.
En el mundo, en este momento, grandes multitudes se lamentan y se manifiestan por un crimen semejante al del año de 1968. Ahora fueron desaparecidos 43 estudiantes, otra vez jóvenes y estudiantes, como hace 46 años. Pero ahora fueron indígenas, muchachos muy humildes. Lo que asombra es la inutilidad del crimen. Lo inexplicable y grave.
Pareciera que el gobierno mexicano —con mayor eficacia que si nos gobernaran los gringos— se desboca por destruir a este país; lo hace con un ahínco y una crueldad que confirma el hecho de que los sátrapas son peores contra su pueblo que los mismos invasores; por eso, quienes invaden un país, ponen a gobernar a sus dominados a uno de los mismos aborígenes.
Sin embargo, y a pesar de tantas desgracias, se gesta en México un vasto movimiento que derrumbará al régimen delincuencial que hoy dice gobernarnos. De otra manera no tenemos futuro como país. México será destruido y convertido en un grupo de pequeñas repúblicas beligerantes, atrasadas, sometidas al poder gringo y cada vez más atrasadas. En otras palabras podemos decir que hoy es peor que el 68. Sin embargo, nuestras expectativas, nuestras posibilidades, aunque parezca paradójico, son mayores.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Visiones Paranoicas

Visiones paranoicas, crímenes de estado y un increíble gusano con antenas amarillas

Pterocles Arenarius

El jueves 17 de septiembre, en la noche, desafiando un despiadado aguacero, nos apersonamos, empapados, en el antro llamado Visiones Paranoicas (Paranoid Visions), así, bilingüe. Un antro donde se dan cita los vampiros y los zombies citadinos para, en lugar de chupar sangre, chupar tequila o ron, que es, en realidad lo que les gusta. El sitio está en penumbras, como debe ser, recordemos 

En el Visiones Paranoicas. Ya lo creo.

que los vampiros no soportan la luz del sol y los zombies prefieren la oscuridad. Es ahí donde Carlos Camaleón organiza la Feria de Editoriales Alternativas. En el antro están distribuidas mesas con publicaciones de las editoriales, en efecto, “alternativas” que ofrecen sus literaturas. Después de un largo rato de espera porque la gente no llegaba debido al inexpugnable aguacero, lapso que aprovechamos para ingerir bebidas alcohólicas, empieza el acto. Una chica con agradable desparpajo empieza a dirigirse al público a través del micrófono. Asegura que el acto sexual es también un suceso político. Lo que nos hace recordar aquel verso “amar es combatir, si dos se besan el mundo cambia, encarnan los deseos, el pensamiento encarna, brotan alas en las espaldas del esclavo,...”.

Todo puede ser usado en tu favor,
porque, con imaginación,  todo es susceptible de convertirse en
objeto de placer erótico.

La muchacha invita a que hagamos el amor, nos induce al coito y a que las mujeres se exploren, que conozcan sus cuerpos y que cojan o no, se autoestimulen y ejerzan su libertad y conozcan su propia anatomía. Y luego, tantito peor, invita a gente del público a que haga conocer algún secreto acerca de sus prácticas íntimas en el ámbito de la cogedera. Quizá no con esas palabras pero con similar desenfado. Híjole, nadie se atrevía a ponerse de pie y contar alguna de sus más originales cochinadas (no olvidemos que el sexo es un acto eminentemente sucio: intercambio de toda clase de fluidos públicamente vergonzosos, y otras sustancias corporales; “ósmosis microbiana” llamaban al beso cuando yo iba en la secundaria. Una porquería, sin duda. Es el sexo la instancia para regresar a la animalidad, por eso es sagrado). Además se ofrecía una “pastilla del día siguiente” —por si cogiste sin protección o pudieras haber sufrido un accidente que te rompiese el condón—; un anillo vibrador 

Pterocles, un simple escritor. Omar, un simple héroe.
aplicable al clítoris para que una muchacha enloquezca (o se irrite la zona); un sobrecito con lubricante por si quieres intentar el sexo anal, darle por el culito a tu novia y un condón con sabor a frutas del bosque, producto totalmente ecológico. En fin, como nadie se atrevía a pesar de tan apetecibles obsequios, este viejo iracundo (pero no menos concupiscente), levantó la mano y se aproximó al micrófono y, descaradamente, como ameritaba la ocasión, habló de ciertas formas de 

Pterocles Arenarius

complacer a la compañera (canceló múltiples posibilidades al limitarse al ámbito heterosexual), acciones que no se explicitarán en este espacio.* Con lo cual se rompió el silencio y se lubricó el ambiente. De inmediato el editor Cuauhtémoc, El Témok, Saucedo, con un lenguaje que procuraba la mayor explicitud e incluso no poca rispidez, procedió a extender una explicación de sus procedimientos en la práctica del cunnilingus.
Eran las nueve de la noche y María y yo no habíamos comido. La cosa fue así: fuimos a nuestro taller de literatura Tipheret o La Belleza, así, con mayúsculas. Leímos dos textos formidables de Froylán Miguel y de Quique Ramírez, dos poetas que muy pronto van a irrumpir como lo que son, excelentes poetas. Leímos sólo un texto por cada autor y nos fuimos a la presentación, así que ella y yo no alcanzamos a comer, por lo que, hambrientos, después de la instrucción del Témok, un ínterin fue aprovechado para ir a regalarnos un tentempié. Cuando, deglutiendo con alto gozo, estábamos a punto de sentirnos satisfechos nos telefoneó el maestro Jorge Borja, antologador y coautor de la antología Los 43, libro que se presentaría entre las editoriales alternativas, motivo por el que estábamos en el Visiones...

Para que quede en la historia. Para que nunca más vuelvan a pensar
en cometer crímenes desde el poder.
Presentamos Los 43. En un ambiente muy próximo a la anarquía anarquizante, sin teoría, sin ley ni obediencia a Dios y mucho menos al estado, llevamos un mensaje de eminente contenido político. Teníamos que hablar de uno de los crímenes más atroces de la larga cadena de crímenes del gobierno priísta en su larga historia de asesinatos.

Política es todo, hasta coger.

El crimen de los 43 muchachos de Ayotzinapa. Un múltiple homicidio de estado. Les dijimos a los darketos, a los punketos, a los de grupos “alternativos”, que estamos gobernados por una banda de criminales cuyas prioridades son el saqueo del erario, la mentira sistemática y el asesinato de quienes no estén de acuerdo con sus objetivos.
El maestro Borja y su relevo, el joven Borja.

La gente joven está harta del gobierno, mucho más ellos que los grupos de personas “serias”. Sabemos que los niveles de popularidad de este gobierno están para llorar, pero mucho más allá, no quieren darse cuenta de que están sentados en un barril de dinamita. No tienen futuro. Como nunca

Pterocles y Omar.

los muchachos son rebeldes y creo que nunca entre la gente joven había habido tanta consciencia de lo que vivimos como en este momento. Ellos representan el futuro, también el del gobierno. Pero antes que nada tenemos que cambiar este régimen contranatura que, muy lejos de servir a la gente, se dedica a robarla y asesinarla. Salimos del Visiones Paranoicas poco antes de media noche y con el gusto que provoca la libertad en exceso; ciertos de que la libertad nunca puede llegar al exceso si es que no afectas la libertad ajena.


¡Oruga negra que vienes de la Tierra!/ ¿qué ojo, qué mano pudo forjar/
tu terrible simetría!

Al día siguiente tuve que hacer un viaje a Perote, Veracruz. Fui y vine. En la noche participé en una reunión de un grupo político, la Red 32, Democrática y Participativa; así, todo en femenino. De tal manera que el próximo domingo 27 de septiembre, en un acto para presentar el libro Los 43, a la vez servirá para que el grupo salga a la luz, las conductoras del evento y las que den el mensaje de esta organización serán sólo mujeres. Salimos de la reunión y en la calle encontramos unos niños que traían una maravillosa oruga. Era negra como si la hubieran hecho de brillante plástico.

Seres maravillosos de este planeta. Aunque también
los hay terribles, recordemos a los
que dicen que nos gobiernan.
Tenía decenas de increíbles, preciosas extensiones amarillas —que no sé si llamar antenas, sin duda no lo son (o, con duda, sólo Dios sabe)— que le daban un aspecto alucinante al hermoso gusano. Les dije que la pusieran en un árbol, que no la fueran a matar, que esas orugas son buenas y que después se convierten en mariposas. Los niños me dijeron que si quería me la regalaban. Les dije que sí. Me traje el gusano a mi casa y, después de cenar, porque una vez más —obedeciendo a la insensata costumbre de comer diariamente— estaba hambriento, lo fui a colocar en un jardín amplio dentro del parque cuadrado de la colonia.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Presentación de Los 43





Texto leído en la presentación del libro Los 43 en el Museo Casa de la Memoria Indómita, el 9 de septiembre de 2015.

El verdadero mito

Pterocles Arenarius

 Yo no soy un producto de mi tiempo, soy un producto contra mi tiempo
Josep Pla


Minos es un rey poderoso y sabio —estamos en la isla de Creta hace unos cuatro mil años—; el padre de los dioses, Zeus, y también padre de Minos, para premiarlo, le regala un toro prodigioso. El encargado de entregar el premio es Poseidón, hermano de Zeus y dios del mar. En efecto, el toro divino aparece saliendo del océano. Hay una salvedad, el admirable obsequio es, en efecto, para el sapientísimo soberano, pero no menos para su pueblo, al cual Minos tiene que sacrificar el animal maravilloso. Pero Minos se ve trastornado por el portento bovino y decide robar a su pueblo el homenaje y quedárselo sólo para él. Y oculta el toro divino y engaña y despoja a su pueblo. Su esposa, Pasifae, se ve también embelesada por la divina bestia y, mucho más práctica ella, se hace disfrazar de vaca y ayunta con el inefable astado. Y así queda preñada y da a luz a un monstruo abominable: el Minotauro. Este hecho es un oprobio espantoso para el rey Minos y él trata de ocultarlo, para eso ordena a su artífice supremo, Dédalo —el mismo que, clandestinamente, disfrazó a Pasifae de vaca—, a que construya el laberinto en donde el Minotauro es ocultado. Esta bestia es antropófaga y Minos, para la manutención de su monstruoso engendro, tiene que obligar a los cretenses y los griegos, vecinos, a que entreguen siete mancebos y siete doncellas mensualmente para que sean introducidos al laberinto y así, cuando los encuentre el Minotauro, sean devorados.
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Minotauro, mito griego milenario
La historia es fantástica y horrenda, pero, mito al fin, nos da una grandiosa lección ética. El gobernante que por su ambición, su debilidad o su estupidez se convierte en tirano, con su acción terrible y cretina, labra la desgracia para todos, en primer lugar para sí mismo. Será un maldito para siempre, señalado como el imbécil que fue incapaz de que su propia esposa le fuera leal, como criminal que por ocultar su vergüenza y antes su robo y su engaño al pueblo, provocó que sus gobernados sufrieran, pagando con su sangre, su descomunal estolidez, ambición y deshonestidad. Aquí sólo quiero llamar la atención a las vidas de los ex presidentes mexicanos, examínese al que quieran, desde Manuel Ávila Camacho, digamos —ya ni mencionemos a Obregón y Calles—, hasta este momento. (Y, sin duda, hay que quitar a mi general Cárdenas, hasta la fecha bien amado por su pueblo). Excepto económica, lo demás ha sido para esos ex primeros mandatarios de la nación, pura miseria, degradación, estupidez, malignidad, vileza. Y todos pertenecen ahora a las cloacas, los pudrideros de la historia. Mientras tanto el pueblo sigue pagando con su sangre tan alta estupidez y tan inútil soberbia.
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Personificación del tirano

En este momento, los jóvenes de México pagan con su sangre la traición, la maldad y la increíble estulticia de la bestia que no se atreve a mostrar su rostro.
El libro Los 43, es, antes que nada, un libro de literatura. Cuando la estupidez soberbia y la avarienta maldad cuestionan todo arte, sin exageraciones, en algún momento se dijo que después de Auschwitz, ya no era posible ni la literatura ni el arte. Así, en este momento nos preguntamos ¿qué literatura es viable? ¿Qué se debe o se puede escribir hoy en México? ¿Para qué da la circunstancia? ¿Es posible —por ejemplo— la literatura amorosa en un tiempo como este? Y mirando la situación de nuestro país llegas incluso a la pregunta ¿es posible la literatura en esta circunstancia?
Cuando, gracias al gobierno criminal, dejamos de saber de Jesús Jovany Rodríguez Tlatempa y sus 42 compañeros de escuela, creemos que no nos queda más que decir con Sabines: “¡Maldito el que crea que esto es un poema!”.
Ante cierta muerte, maldijo


Frente a esta situación llegué a pensar que lo único asequible a la escritura ha de ser aquello que cimbre el espíritu y a la vez sirva para testificar ante la historia que este país vivió una época gobernado por sujetos que en el mejor de los casos eran delincuentes encubridores de los rateros del erario y de los criminales asesinos que exterminaban a los que debían servir.
En este momento el gobierno tiene tres motivos de existencia; uno, robar de tal manera que han convertido a su régimen en el sexenio de Hidalgo; dos, mentir como si fuera competencia para jactarse de quien proclama la farsa más delirante y, tres, asesinar a los que no estén de acuerdo con lo anterior. Ése es programa de gobierno, su plan global de desarrollo, su presupuesto de egresos y su ley de ingresos. El robo, la mentira y el asesinato.
El colmo de la podredumbre moral ocurre cuando aparecen miles de mensajes del llamado tuiter nombrados #desaparezcanotros43, sin mensaje, sólo con el nombre #desaparezcanotros43; ¿cómo llamamos a esto?: ¿miseria del espíritu?, ¿podredumbre humana? ¿estupidez y odio potenciados al infinito? Y lo más desalentador es que tales envíos no tienen texto, sólo el nombre #desaparezcanotros43; es decir, son mensajes pagados por el gobierno, con dinero de nuestros bolsillos a gente que tiene demasiada hambre, rebosa de ignorancia y estupidez y ninguna dignidad. El mencionado colmo se repite cuando aparece en público un redomado criminal de nombre Javier Duarte de Ochoa que dice gobernar Veracruz y asegura que él no mandó matar a los cinco muchachos ultimados en la Narvarte y, además, se queja de que los que hemos opinado en donde podemos, lo linchamos y que con ello hemos insultado a ocho millones de veracruzanos porque él, Javier Duarte de Ochoa, guango, repugnante, cínico, dice ser el gobernador representante y 
Habla como criminal,
amenaza como tal,
tiene cara de lo mismo.
¿Qué es?

personificación de todos los veracruzanos. Qué poca madre. Rubén Espinosa y Nadia Vera, antes de morir nos dijeron que si alguna agresión sufrían o un atentado se perpetraba en su contra, era responsabilidad de este criminal. Ahora Javier Duarte tiene que demostrar que él no fue el asesino. Sabemos que lo que dice es una más de las miles de mentiras que ha regurgitado en su pútrida existencia.
¿Qué literatura se puede escribir en este momento en que el gobierno mexicano prueba de manera más que fehaciente ser enemigo de los mexicanos? Aquí unos cuantos datos: 160 mil muertos, 30 mil desaparecidos, 2 millones de desplazamientos forzados y el mayor número de periodistas asesinados en el mundo. Una economía detenida desde hace más de 30 años, 70 millones de personas sumidas en la pobreza y de ellos 30 millones no alcanzan ni siquiera a alimentarse. Al mismo tiempo el uno por ciento de los más ricos se apropian del 40 por ciento de la riqueza que producimos todos.
En la mesa Carmen Nozal, Agustín Ramos, Jorge Arturo
Borja, Diana Solares y Pterocles.

Los que nos gobiernan, los que nos informan, los que dicen dirigir el país, son nuestros peores enemigos. Aunque ahora se cuidan mucho, hace poco hemos oído sus expresiones para el pueblo “’Ora que saquemos de este lugar tan bonito a la indiada esto se verá por fin decente”; “El infelizaje que siga viajando en metro y que no te toquen, porque infectan”. Estoy seguro que en algún momento dijeron: “A punta de pura televisión vamos a convertir a esta sucia plebe en un hatajo de gordos hinchados de comida basura y estupidizados, enajenados con entretenimiento de inmundicia y como broche de oro esclavizados para que nos trabajen más barato que nadie en el mundo”.
¿Hay que decir ya casi lo han logrado?
Literatura y exigencia de justicia.
Estoy seguro que ni nuestros peores enemigos, el gobierno gringo, habría logrado dañar tanto al pueblo mexicano. Los sátrapas, es tradición, son peores con el pueblo sometido, que los mismos amos. Hoy México es un país mediocre en todos los ámbitos, fracasado en el renglón que se le busque, sin crecimiento, sin educación, desnutrido, pobre, dividido, inmerso en la confusión y muy triste.
Los gobernantes mexicanos están decididos a convertir a México en el campo de refugiados más grande del mundo con tal de servir a su amo, el gringo.
Tengo amigos que me han dicho que estoy muy enojado, que cómo puedo vivir así, que no soy feliz.
Les contesto que no se preocupen por mi felicidad. Ciertamente no soy feliz, me daría asco de mí mismo si lo fuera. ¿Alguien puede ser feliz cuando esa bestia que se hace llamar el gobierno asesina sin piedad a gente inocente (o quizá culpable, como en Tlatlaya, pero no lo sabemos, y lo hicieron violando la ley que ellos mismos promulgaron)? ¿Se puede vivir contento sabiendo que nuestro peor
Agustín Ramos, autor de Al cielo por asalto
 enemigo nos dirige hacia la desgracia? Pero aún así, les digo a mis amigos bien intencionados o algunos quizá no tanto. No se preocupen por mi felicidad. Soy borracho y eso me hace brutal, inmensamente dichoso, aunque sea por ratos breves. Siempre que puedo fumo mariguana y eso también me hace feliz de una manera sencilla. Leo mucho, cincuenta, cien o doscientas páginas cada día y con ello adquiero una languidez dulcísima y muchas cosas en qué pensar. Existen Mozart, Beethoven, Bach; puedo leer a Borges a Fernando del Paso a Arreola y Rulfo; tengo amigos como Jorge Borja y Agustín Ramos; tengo muchos hermanos que, no exagero, me aman. Puedo hacer esfuerzos hasta quedar exhausto y existe el baño de agua fría; disfruto la comida simple y humilde en abundancia porque no hay mejor banquete que un hambre bien trabajada. 
La belleza.
Comparto mi vida con una muchacha que no sé si es más bella que inteligente o al revés; una dulce mujer que está empeñada en abrumarme con actos de amor inverosímiles. Y eso me hace llorar tanto de felicidad como de tristeza he llorado las muertes que perpetran las bestias, me refiero al mito minoico mencionado. No puedo decir que sea feliz. Pero creo que poco más puede pedírsele a la vida, pero se lo pido y no estoy dispuesto a que me lo arrebate un gobierno de asesinos: que desaparezcamos este régimen criminal e instauremos un gobierno de verdad humano, sí se puede; que jamás lleguemos a ser como ellos de viles, porque entonces nos habrán derrotado; y, finalmente, que no permitamos que los criminales nos arrebaten el amor por la vida, por los que comparten nuestra existencia.

¿Quién es feliz?

Al final, vivo momentos muy dulces y procuro que quienes comparten mi vida, todos, gocen conmigo tan grato bienestar, tal placidez. Creo que mientras aquéllos hijos de su puta madre multimencionados se dedican a construir el infierno para todos, incluyéndose a sí mismos, nosotros construyamos el paraíso para los que tenemos cerca; a eso los invito. Y a los de las iglesias cristianas, musulmanas, judías y especialísimamente a los de la iglesia de los pederastas les digo que su Dios me la pela. Y decirlo me hace más feliz todavía.
Por último propongo:
“Juro solemnemente como soldado de la Nación, que jamás levantaré mi arma contra mi pueblo, las armas del Ejército Mexicano servirán sólo para defender a la patria, en primer lugar al Pueblo y después al Territorio Nacional pero nunca para asesinar al Pueblo Mexicano; porque lo más valioso 
Pterocles, Agustín Ramos y Borja.


de mi Patria y mi Nación es su gente. Juro que con mi propia vida habré de evitar que se perpetren atentados contra el Pueblo Mexicano. Antes, moralmente me autorizo a desobedecer cualquier orden de jerarquía superior castrense o civil aun del más alto mando político. Porque nunca más el Ejército Mexicano habrá de atentar contra su propio pueblo para proteger al poder político, porque el propio Ejército Mexicano es hijo del Pueblo Mexicano y porque la ley así lo establece ‘La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del Pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno’”.

Es de esta manera como en el futuro habrán de jurar los soldados mexicanos. Porque nunca más se verán usados por un poder político en los últimos tiempos espurio y, en la práctica, enemigo de los mexicanos.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Adrián Román y Una muerte inmejorable

Para Una muerte inmejorable

Adrián Román

La muerte es el inicio de la vida. Uno debe morir para transformarse. La transgresión constante de nuestras creencias y costumbres nos llevarán a la muerte continua, que es la mejor forma de vida. Uno debe entregarse a la muerte para poder entregarse a la vida.
La novela es una forma de autobiografía, es inevitable no hablar de nuestra vida a la hora de escribir, algo de nosotros les heredamos a los personajes. ¿Cuántas veces Pterocles habrá muerto para transformarse en el iracundo e irreverente escritor que hoy es?
Adrián Román, el grandioso poeta, a la izquierda. En medio,
el actor, director, promotor cultural de nombre
maravillosamente literario: Everardo Pillado Pacheco. Y
Pterocles. Bar Buenos Aires.
Yo lo conocí varias veces. Una vez estábamos asaltando una chinampa cargada de pulque en una de las lagunas de la antigua Ciudad de México, uno de nosotros murió esa noche, no recuerdo quién. Otra vez nos subimos al ring, y decir ring, es un decir, en aquel puerto de las islas británicas, el campo de batalla no era otra cosa que unas cuantas cuerdas amarradas, alrededor había una muchedumbre hambrienta de sangre, no había límite de rounds ni reglas específicas, nuestro tamaño y peso era disparejo, eso no evitó que nos diéramos con todo, aquello fue una masacre mutua. Otro día les digo quién ganó.
Nos morimos y nacemos. De eso va esta novela, es una invitación a transformarnos, porque no importa que el personaje se encuentre condenado a muerte. Todos estamos encaminados a dejar esta tierra. La cosa es comenzar a vivir de otro modo. Aquí hay un autor vivo, que invita al lector a ser rebelde. ¿Por qué obedecer los aburridos preceptos de las buenas costumbres?
Pterocles en uso de la voz.
Cantina Buenos Aires.

Pterocles es un escritor de versos fuertes, es un hombre de mirada fina que sabe interpretar bien lo que ve, y sabe transmitirlo. Lo demuestran sus cuentos, en donde hace un alarde del lenguaje callejero a veces, pero también escudriña en el alma humana y reconoce esos momentos en los que un hombre se quiebra. La potencia de su pluma o de sus manos sobre el teclado se deja ver en su otra novela, Demoníaca, en donde Pterocles se disfraza de travesti, e indaga en las más oscuras costumbres y sentimientos, anhelos y perversiones de un personaje. No hay otro modo de hacer algo memorable que dejando todo sobre el ring.
Adrián Román, formidable
autor en su lectura.

Los samuráis deben tener siempre presente la muerte. Esa presencia constante es lo que nos mantiene amarrados a la humildad. Una muerte inmejorable sólo puede darse a través de una vida llena de rupturas.

Celebro la novela, porque su aparición obedece al sueño sincero de un hombre por contar, un hombre que fue soldador, que estudió ingeniería, que fue boxeador y no que no se hallaba, no lo hacía hasta que descubrió que estaba bendecido por las letras, que mediante ellas le daría salida a todas sus frustraciones y sueños. Pterocles es un hombre que asumió la responsabilidad de ser artista, puso su talento al servicio de nosotros para que nos animemos a transformarnos, a morir. Salud, compadre. Que vengan muchas novelas más.

martes, 1 de septiembre de 2015

Una muerte... en la Rosario Castellanos

En la Rosario Castellanos, Una muerte...

Pterocles Arenarius
El 1 de junio, se presentó la novela Una muerte inmejorable en la librería Rosario Castellanos de la colonia Condesa. Previamente el autor tuvo una pequeña odisea. Sale con el tiempo medidito. Hay que imprimir en un negocio de internet, porque su impresora no está muy bien. Por diversas razones en un establecimiento tienen problemas con la impresora y, este desprevenido pierde quince preciosos minutos esperando.


Pterocles, Borja.

Luego, en chinga en el metro hasta la estación Centro Médico del metro, pero antes hay que transbordar en Guerrero. Y el señorito se pasa de esa estación hasta Buenavista. Puta madre. Y ahí viene de regreso el viejo pendejo. Va tarde y todavía pierde otros diez minutos. Por fortuna el metro corre y llega a Centro Médico en donde el viejo iracundo, bufando de ira contra sí mismo, toma un taxi que, otra vez por fortuna en menos de diez minutos, lo deposita en la puerta de la librería Rosario Castellanos en donde el querido Jorge Borja ha empezado el acto charlando con la gente, cuenta anécdotas del autor ocurridas hace la friolera de treinta años. La charla es muy amena, Borja es un tipo de enorme simpatía, muy grata sencillez y un descomunal bagaje de conocimientos y unas tablas de muchos años en los asuntos de la literatura y la cultura en general. Media hora tarde. Qué desvergüenza, qué descuido. Llega el viejo escritor sin mayores aspavientos, sin agitarse, como si hubiera estado en tiempo y forma. Cínico. Se incorpora al presídium como si nada. Para acabarla de chingar, sabe Dios cómo empezó Borjita sin ser presentado, porque el viejo este trae su semblanza:
Jorge Arturo Borja López.

Borja es pantagruélico.

México DF, 1962. Licenciado en comunicación por la Universidad Autónoma Metropolitana. Guionista de televisión, trabajó al lado de Juan José Arreola y Antonio Alatorre en el programa Libros, autores y lectores, entre otros. Autor de los libros Campo de batalla, cuentos y De El Azteca a Madero, crónicas. Compilador de las colecciones de cuentos Que el tiempo lo decida y Sangre enamorada. Periodista, narrador, catedrático, cronista, erudito, bailarín prodigioso, Jorge Borja, que suele decir de sí mismo “Yo sólo soy un hombre débil, un espontáneo/ que nunca tomó en serio los sesos de su cráneo”, es autor de una novela titulada A media noche en ninguna parte que se mantiene inédita para desgracia de la literatura mexicana. Es sin duda, además, pantagruélico, esto significa que si usted lo invita a comer y beber resulta desaconsejable, porque le sale más barato vestirlo de charro.
Ocurre un estallido de risa, cuando la presentadora de la Editorial De Otro Tipo lee el texto, además de las carcajadas que ya había provocado Borja. Hay unas cincuenta personas. El autor de Una muerte inmejorable, ofrece una encarecida disculpa por el retardo y se justifica diciendo con gesto de gran seriedad, que hubo un complot organizado por el mal gobierno en su contra para hacerlo llegar tarde. Las risas no se dejan esperar, el señor este de barbas indudablemente marxistas debe estar loco, o se trata de un chiste; lee su texto: una diatriba contra el mal gobierno que puede leerse aparte de este reporte. Es un buen pretexto el hecho de que el telón de fondo de la novela es la circunstancia del momento en México. Hay unos diez amigos del viejo Pterocles.


Dos autores.

Toda la demás gente es desconocida. Se venden unos diez ejemplares y el autor recibe el cariño de la gente, los familiares y los amigos. Le toman fotos, le piden tomárselas con él. La gente le hace preguntas que le permiten buscarse más simpatías, más cariño de la gente. ¿El nombre Pterocles Arenarius es seudónimo o es verdadero? El viejo responde que es verdadero porque es seudónimo. Una jovencita pregunta cuánto tiempo le llevó escribir la novela. Entonces el viejo se suelta el pelo hablando de que empezó a escribir su novela en el año 2002, que la novela participó en un concurso en Guanajuato, y fracasó. Luego en otro, nacional, y fracasó. Luego en uno más, en España, y fracasó, se quedó en la orillita, como finalista. Hasta que por fin ganó el concurso convocado por la Editorial De Otro Tipo. Mucha terquedad y, finalmente, no menos amor a la literatura.
Es muy hermoso recibir el afecto, la consideración de la gente por hacer lo que uno ama, por sentirse querido como lo dijera García Márquez. Esto es un inmenso aliento para continuar, para refrendar la vieja idea de ser instrumento de la palabra.
Las presentaciones son como una fiesta de cumpleaños para un autor. Si salen bien, es decir, cuando se logra despertar el buen humor, desencadenar la risa y aflorar emociones, aquello se convierte en el paraíso. Es como enamorar a alguien. Es un acto de seducción. En el ambiente flota una dulce energía de sentimientos gratos. Ha cumplido el viejo escritor. Hay que escribir. Es una forma de dar amor.

jueves, 20 de agosto de 2015

El maestro. La bondad personificada.

Brega

Pterocles Arenarius

En enero de 1985 encontré una convocatoria (en realidad, si no mal recuerdo vi esa invitación en 1984) para participar en el taller de Edmundo Valadés. Me apersoné ávido de encontrar gente con quien hablar de literatura y que, igual que yo, escribiera lo que yo llamaba cuentos. En realidad no eran cuentos, o lo eran de chiripa, porque me empeciné en no “contaminarme” con academicismos. 

Era muy soberbio. El tiempo se encargó de desmontarme (a chingadazos) del inútil, endeble, corcel de la egomanía. Sin embargo, a punta de chiripazos, conseguí textos que no dejaban de ser, al menos, divertidos e interesantes. Al concluir el primer año de taller con el maestro Valadés (un hombre de inmensa estatura moral, un gran lector de cuentos, un maestro nacional del 

Una época de oro, La Canija Lagartija.


cuento, una institución) hicimos una selección de los cuentos que descollaron en el taller.


Ese conecte. Debut.



 Y ahí me publicaron por primera vez en libro.
Piedra de fundación. Cantos de la colmena.
Títulos poéticos.

Era el año 1987. Las instituciones que impulsaban la iniciativa eran INBA, Tierra Adentro; UNAM, Punto de Partida; ISSSTE, República de Poetas. Un poco antes, en 1985 había publicado un cuento breve en la revista El Cuento, del mismo don Edmundo Valadés. El cuento que tuvo la fortuna de aparecer en esta antología fue Ese conecte. Luego, el mismo cuento, se publicó en La Canija Lagartija, una revista que creamos Jorge Arturo Borja, Gregorio Martínez (Paulo G Cruz), Marco Tulio Lailson, Magdiel Pérez, Alfonso Montelongo y Silvia Lazcano (qepd). Éramos un equipazo: dionisiacos, enjundiosos y más o menos bárbaros. Había mucho talento.