lunes, 29 de septiembre de 2008

Discurso de Andrés Manuel López Obrador

Mensaje íntegro de AMLO durante la asamblea del 28 de septiembre

La Jornada On Line Publicado: 28/09/2008 14:27

México, DF. Discurso íntegro de Andrés Manuel López Obrador, durante la asamblea informativa del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, efectuado este domingo en el Zócalo de la ciudad de México


Amigas y amigos: La crisis del México actual es producto del agravamiento de dos males endémicos: la corrupción y la desigualdad. Es indudable que siempre se ha padecido de estas calamidades. Pero de 1983 a la fecha, la corrupción y la desigualdad se han fomentado desde el poder público; es decir, se han institucionalizado. Durante el periodo llamado neoliberal lo que realmente ha predominado es una política excluyente y de pillaje. Aquí insisto: desde 1983, un grupo muy selecto de traficantes de influencias, especuladores, banqueros, grandes empresarios y políticos corruptos se apoderaron del gobierno, se han venido apropiando de los bienes del pueblo y de la Nación y han utilizado el presupuesto público para su exclusivo beneficio. Todo este proceso ha sido operado por tecnócratas formados en escuelas del extranjero, donde se elaboran los sofismas o falsedades para justificar el predominio del interés económico de una minoría y la apropiación de los recursos naturales de las naciones por encima del bienestar de los pueblos. Incluso, como borregos, muchos intelectuales y comunicadores al servicio de la derecha repetían y consideraban válida la seudo teoría del goteo, según la cual, si le iba muy bien a los de arriba les iría bien a los de abajo. Si llovía fuerte arriba, goteaba abajo; como si la riqueza en sí misma fuese permeable o contagiosa. Veamos con precisión y objetividad cuál es el saldo de esta política de pillaje llamada neoliberal: De 1983 a la fecha, se han privatizado más de mil empresas públicas (entre ellas bancos, teléfonos, acero, minas, puertos, aeropuertos, líneas aéreas, ferrocarriles, electricidad). En los últimos veintiséis años se ha extraído tres veces más petróleo que todo lo producido en 81 años (de 1901, cuando inició la explotación petrolera, hasta 1982). De 1983 a la fecha, la deuda pública creció de 80 mil a 300 mil millones de dólares. En el periodo neoliberal se ha construido menos infraestructura y obras públicas (carreteras, hospitales, escuelas, presas, sistemas de riego), se abandonó el campo; se suprimió toda la política de fomento económico; se arruinó al pequeño y al mediano comercio; se ha desmantelado la industria nacional, y estas actividades pasaron casi por completo a manos de extranjeros. De 1982 a la actualidad, el salario mínimo ha perdido el 85 por ciento de su poder adquisitivo. En aquel entonces, el salario mínimo alcanzaba para comprar 56 kilos de tortilla, hoy sólo permite comprar 5 kilos; en 1982, del total de la población económicamente activa, 35 por ciento tenía empleo en la economía formal. Hoy sólo tiene ocupación formal 22 por ciento y, según cifras oficiales, 12 millones trabajan en la economía informal. En 1982, salieron del país a buscar trabajo al extranjero 210 mil mexicanos; en 2007 tuvieron la necesidad de emigrar 582 mil. En este periodo, mientras las universidades privadas aumentaron seis veces el número de sus estudiantes, las universidades públicas apenas duplicaron su matrícula. Este ha sido el periodo de mayor concentración de la riqueza en toda la historia de México. Un dato: en 2006, según Forbes y cifras del INEGI, el patrimonio de los 10 mexicanos más ricos era equivalente al ingreso de un año de la mitad de la población de nuestro país. Así mismo, en ese año, el 70 por ciento de las familias mexicanas vivía con ingresos menores a 8 mil pesos. Uno de los resultados más lamentables de esta política discriminatoria, es que de 1982 a la fecha, el número de pobres pasó de 32 millones a más de 60 millones; es decir, se duplicó. Aunque cruda, esta es la realidad. La espeluznante verdad: en México la riqueza de unos (pocos) se ha edificado con la miseria de otros (muchos). Por eso sostenemos que para enfrentar la crisis actual, lo primero que tiene que hacerse es cambiar esta política injusta y excluyente, que es la causa principal del empobrecimiento, de la inseguridad y de la violencia. En otras palabras, debe aplicarse una nueva política que tenga como objetivo central la atención a las necesidades del pueblo y no el lucro y los privilegios de una minoría. Este debe ser el gran tema del debate nacional. Sobre esta base es que estamos dispuestos a dialogar y a llegar a un acuerdo con otras fuerzas políticas y sectores sociales. Desde esta plaza pública defino con toda claridad lo siguiente: primero, rechazamos la violencia en cualquiera de sus manifestaciones, nuestro movimiento ha sido, es y seguirá siendo pacífico. Aquí abro un paréntesis para condenar una vez más, el acto terrorista de Morelia, que causó la muerte de 8 seres humanos y lesionó a más de 100 personas inocentes. Segundo, es necesario aclarar que no estamos en contra quienes, con esfuerzo, trabajo y de conformidad con la ley, crean riquezas y generan empleos, sino de aquellos que de la noche a la mañana amasan grandes fortunas en la ilegalidad o al amparo del poder público. Estamos a favor de una iniciativa privada con cultura productiva, con responsabilidad cívica y dimensión social. Tercero, siempre por encima de nuestros legítimos intereses personales o de grupo, estará el bienestar del pueblo y de la Nación. Cuarto, para rescatar al país de la crisis actual, estamos dispuestos a construir un acuerdo con todas las fuerzas políticas y con los representantes de todos los sectores sociales de México, siempre y cuando se convenga cambiar la política económica para apoyar a la mayoría de los mexicanos, y en especial a los pobres y desposeídos de nuestro país. Y todos nos comprometamos a no permitir la privatización de la industria petrolera en ninguna de sus modalidades. Quiero explicar a ustedes con mayor detalle por qué es indispensable cambiar la actual política y qué proponemos de manera concreta. Es innegable que la situación económica del país está en franco deterioro y si no se corrige el rumbo, la situación va a empeorar y será el pueblo pobre el que resulte más afectado. Aunque todos lo padeceremos porque en una sociedad siempre el destino de unos, está atado al de otros. Este año, el crecimiento económico de México es el más bajo de todos los países de América Latina y el Caribe. En los últimos tiempos ha sido mayor la pérdida de empleos. El salario y los ingresos están resultando insuficientes ante la carestía. Está creciendo la cartera vencida. Los bancos han reducido sus créditos. Las tiendas departamentales están bajando sus ventas. En estos días, la industria de la construcción no está creciendo. Por los efectos de la recesión en Estados Unidos, se está reduciendo el monto de las remesas de los trabajadores mexicanos en el extranjero; está cayendo la producción y las exportaciones mexicanas son menores; están bajando los niveles de ocupación en los destinos turísticos; hay falta de crédito internacional para proyectos de inversión. No quisiéramos que ocurriera, pero lo más lógico es que con el deterioro de la economía mundial habrá menores flujos de divisas hacia México por concepto de inversión, de crédito y de exportaciones. Adicionalmente, la caída en la producción de Pemex, ocasionada por su mal manejo, y una probable baja en los precios del petróleo, automáticamente plantea el riesgo del déficit creciente en la balanza de pagos. Sin considerar las exportaciones de petróleo, el déficit comercial, (es decir, cuando se compra en el extranjero más de lo que vendemos afuera) en el 2000, fue de 14 mil 149 millones de dólares; en 2007, de 53 mil 92 millones de dólares, y en 2008, según proyecciones, será de 68 mil 374 millones de dólares; es decir, crecerá 15 mil millones de dólares en un año. Y es importante señalar que el 86 por ciento de este incremento, se debe a la creciente compra en el extranjero de alimentos y petrolíferos, principalmente gasolinas. Y todavía así, el gobierno usurpador se ha negado a construir nuevas refinerías y no ha apoyado a los productores del campo mexicano para lograr la autosuficiencia alimentaria. Pareciera como si estuviera esperando una gran crisis de balanza de pagos para actuar. No es ningún secreto que un ambiente de turbulencia financiera internacional y de crédito restringido, un déficit de gran magnitud podría llevar a que la crisis económica pasara a crisis financiera, con consecuencias negativas para las tasas de interés o el tipo de cambio.
Añadir una crisis cambiaria a la crisis que hoy padecemos por falta de crecimiento, empleo y falta de seguridad tendría efectos muy graves para el bienestar de los mexicanos.
Por esta razón, desde esta plaza pública, proponemos al Congreso la aplicación de un plan anticrisis, bajo los siguientes lineamientos:
Consideramos que en materia económica, para enfrentar la crisis y evitar un mayor agravamiento, se debe fortalecer nuestra producción interna para, cuando menos, evitar un mayor desempleo y disminuir el déficit comercial.
Esto lo podemos lograr aumentando la producción para depender menos de las importaciones de gasolinas, diesel, gas natural, alimentos y toda la gama de productos manufacturados que no son competitivos por los altos costos de los energéticos y del crédito.
Los fondos para este plan anticrisis pueden obtenerse si se reduce en 200 mil millones de pesos el gasto superfluo del gobierno y se utilizan los 200 mil millones de pesos de excedentes que se recibirán este año por precios altos de petróleo.
Con esta bolsa de 400 mil millones de pesos, se deben financiar proyectos de alto impacto económico para mejorar el nivel de empleo, la competitividad y atemperar la crisis social y el clima de inseguridad.
El día 15, por la noche, propuse que se llevaran a cabo las siguientes medidas que ahora repito:
1. Que se cancelen los aumentos de precios de la gasolina, el diesel, el gas y la electricidad. Aquí añado que con esto lograremos mejorar la competitividad de la industria; dar alivio a los consumidores y reducir la presión inflacionaria.
2. Que se otorguen becas a todos los estudiantes de preparatoria del país como se hace en el Distrito Federal. Es necesario ver el gasto destinado a la juventud como una inversión social.
3. Que se aumente el presupuesto de las universidades públicas para resolver el problema de miles de jóvenes que son rechazados, con el pretexto de que no pasan el examen de admisión, cuando en realidad lo que sucede es que las universidades no tienen cupo o espacio por falta de presupuesto. Debe repararse el daño que se ha hecho con la política neoliberal, que ha dejado a los jóvenes sin oportunidad de trabajo y de estudio, y los ha orillado a emigrar o a tomar el camino de las conductas antisociales.
4. Que se otorgue una pensión alimentaria a todos los adultos mayores del país, equivalente a medio salario mínimo, como se lleva a cabo en el Distrito Federal. Este apoyo debe otorgarse desde los 65 años, cuando menos, en regiones indígenas y en las zonas de mayor pobreza del campo y la ciudad.
5. Que se entreguen de inmediato los ahorros de los exbraceros.
6. Que se aumente el presupuesto destinado al campo; se establezcan precios de garantía y subsidios al fertilizante y a otros insumos. Con ello se pueden reducir las importaciones de alimentos; evitar más aumentos en los precios de los alimentos básicos; mejorar la economía de campesinos y productores, y atemperar el fenómeno migratorio.
7. Que se construyan las tres refinerías que se necesitan en el país para dejar de comprar gasolinas en el extranjero. Con esta decisión se reducirían las importaciones de gasolina que ya se acercan al 50 por ciento de lo que consumimos, se daría valor agregado al petróleo crudo, se generarían empleos y se ahorrarían divisas.
8. Que se cancele la llamada Alianza Educativa, y en particular, que no se permita el cierre de las escuelas normales y se otorguen plazas a todos sus egresados.
9. Que se lleve a cabo un programa de construcción de obras públicas para reactivar la economía y generar empleos; de manera particular, que se atienda la falta de servicios públicos y de vivienda, en beneficio de la gente pobre de los centros urbanos y de las ciudades fronterizas.
10. Que renuncien de inmediato los secretarios de Gobernación y de Seguridad Pública y el procurador General de la República, por carecer de integridad y ser ineficaces en el combate a la inseguridad y la violencia.
Adicionalmente, nosotros estaríamos dispuestos a llegar a un acuerdo con nuestros adversarios, si además, repito, se hace el compromiso de retirar en definitiva las iniciativas de privatización de Pemex y a cambio de ello, se apoya el Programa de Acción Inmediata para el Fortalecimiento de Pemex, que ha sido elaborado por un grupo muy diverso de personas de diferentes ideologías, militantes de varios partidos, y otros que no militan en ninguno. Este programa, según ellos mismos, atiende la urgencia de rescatar a Pemex de la postración en que lo han sumido las políticas de los últimos gobiernos. Con este programa se asignarán mayores recursos a Pemex para que los destine a actividades que se han rezagado: exploración, refinación, conservación y mantenimiento de equipos y plantas, petroquímica, ductos, almacenamiento, e investigación y desarrollo.
Con este programa, sin ninguna reforma legal y mucho menos violando el espíritu y la letra de la Constitución, se demuestra que existen recursos suficientes para garantizar el sano crecimiento y diversificación de las actividades de Pemex y para comenzar a fortalecer su infraestructura e iniciar nuevas plantas de refinación e instalaciones de transporte y almacenamiento. Se demuestra, también, que no se requiere invitar a inversionistas del exterior para fortalecer a Pemex.
Amigas y amigos:
Si se aplica todo lo aquí expresado, se puede frenar la crisis, enfrentar la incertidumbre y crear un ambiente de seguridad, de aliento y de esperanza al pueblo de México.
Si aceptan estas propuestas, vamos al acuerdo para salvar al país y proteger a nuestro pueblo.
Este acuerdo podría llevarse a cabo en el Poder Legislativo, donde están representadas todas las fuerzas políticas del país y desde el Congreso, podría convocarse al resto de la sociedad. Además, la Cámara de Diputados tiene la facultad exclusiva de aprobar el presupuesto y la mayor parte de nuestras propuestas, dependen de una nueva orientación del gasto público. En pocas palabras, se necesita que el destinatario del presupuesto sea el pueblo y no los potentados y la alta burocracia. En consecuencia, voy a solicitar respetuosamente a los legisladores del Frente Amplio Progresista que presenten a sus homólogos de otros partidos este plan anticrisis.
Claro está, se trata de algo serio, que exige voluntad, compromisos y responsabilidad de todos. También es obvio que no aceptaremos la simulación ni el engaño.
Si nuestros adversarios optan por seguir haciendo la política de siempre, esa donde sólo cuentan los intereses de una minoría y no las demandas y aspiraciones del pueblo. De una vez les decimos, que sigan su camino, que nosotros vamos a continuar ejerciendo el legítimo derecho de hacer una nueva política para construir una República más justa, más humana y más igualitaria.
Por eso también aprovecho esta reunión para convocarlos a seguir trabajando en defensa del pueblo, de los bienes nacionales y de la transformación del país. De manera particular, les pido que estemos atentos a cualquier llamado, porque si Calderón y las cúpulas del PRI y del PAN insisten en aprobar un dictamen que privatice la industria petrolera, vamos a movilizarnos, habrá resistencia civil pacífica. Y no habrá multa o sanción que nos impida ejercer el derecho constitucional de manifestación. Además, la libertad y la justicia no se imploran, se conquistan.
Amigas y amigos: Desde esta plaza pública exigimos que se atienda el grave problema de contaminación del Río Santiago que afecta a los habitantes de los municipios de Juanacatlán y El Salto en Jalisco, donde está en peligro la salud de la gente, e inclusive, perdió la vida recientemente un niño por la terrible contaminación de las aguas.
Reiteramos nuestro rechazo al basurero de residuos tóxicos de una empresa española en Zimapán, Hidalgo. A la destrucción del cerro de San Pedro por la minera canadiense San Xavier, en San Luis Potosí, y a la devastación de Huizopa, Chihuahua, por otra minera canadiense.
También expresamos nuestro apoyo a las luchas en defensa del agua, los bosques y el medio ambiente. Nuestra solidaridad con los trabajadores y maestros que luchan en contra de las reformas a la Ley del ISSSTE y de la llamada Alianza Educativa.
Exigimos la libertad de los presos políticos de Atenco y a todos los luchadores sociales que se encuentran privados de su libertad por la defensa de causas populares.
En cuatro días se cumplen cuarenta años del movimiento estudiantil y popular de 1968. Desde esta plaza queremos rendir un sincero homenaje a esos jóvenes que abrieron los cauces democráticos en nuestro país. Cuarenta años después, como ellos, seguimos luchando por la justicia, la democracia y la libertad.
También nuestra solidaridad con los mexicanos que están siendo maltratados y deportados de Estados Unidos por las medidas injustas del gobierno de ese país.
Amigas y amigos:
Aquí repito lo fundamental: mantengamos la convicción de que en el camino hacia la construcción de una nueva República tenemos que ir creando, y eso es lo que estimo más importante, una nueva corriente de pensamiento que se arraigue y permanezca en la conciencia del pueblo. Una nueva corriente de pensamiento que reconozca y exalte la cultura y la inmensa bondad que hay en nuestro pueblo. Una nueva corriente de pensamiento que haga surgir una voluntad colectiva para impedir que en la política y en la vida pública predominen el engaño, la intolerancia, la corrupción y el afán de lucro, en vez de la verdad, la diversidad, los valores morales y el amor al prójimo. Una nueva corriente de pensamiento para evitar que el dinero triunfe sobre la dignidad y el ser humano valga por su trabajo, rectitud y generosidad.
Sigamos luchando con la moral en alto, sabedores que la verdadera felicidad se alcanza cuando se está bien con uno mismo, con nuestras conciencias y con nuestros semejantes. ¡Viva el movimiento estudiantil y popular de 1968! ¡Viva el Movimiento en Defensa del Petróleo! ¡Vivan los hombres y mujeres libres y conscientes! ¡Viva nuestro movimiento! ¡Viva México!

sábado, 20 de septiembre de 2008

La caída del ciclista

Víctor M. Toledo vtoledo@oikos.unam.mx

La caída del ciclista

¿Juega Dios con los ciclistas? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que no sólo hay dioses; también hay demonios de las pequeñas cosas, duendes diminutos, juguetones chaneques, gnomos, pequeños seres bromistas, dedicados todos ellos a promover sorpresas, hechos inesperados, sucesos imprevistos. Para la ciencia, estos eventos impredecibles han dado lugar a la llamada “teoría del caos”, dedicada a atender situaciones en las que “un pequeñísimo cambio en las condiciones iniciales puede modificar drásticamente el comportamiento general de un sistema en el largo plazo”: El aleteo de una mariposa puede provocar un huracán, un tornillo mal colocado la caída de un avión, un microbio el colapso de un imperio, y… una caída en bicicleta el inicio de la ingobernabilidad de un país.
Todo indica que la mayoría de los accidentes no son hechos fortuitos o derivados del azar, sino el resultado de eventos consciente o inconscientemente inducidos o facilitados por el accidentado. Dicho de otra forma, cada quien promueve sus propios accidentes. Quien anda en bicicleta sabe que ya posee la habilidad de mantener un equilibrio, por ello el ciclista es, en cierto modo, un maestro en el arte de balancear. El ciclista que cae debido a una pérdida aunque sea temporal de su pericia, ha perdido su capacidad de mantener su balance, de sostenerse en movimiento por medio de dos ciclos y mediante el justo medio entre dos fuerzas opuestas: una que viene de la izquierda, la otra desde la derecha.
Probablemente no hay mayor desgracia para un gobernante que sufrir un accidente en bicicleta, porque el evento devela, como metáfora y suceso, una situación personal de pérdida de control (interno y/o externo), de ingobernabilidad sobre el instrumento que conduce. Como un contrapunteo invisible pero efectivo, se pierde doblemente el equilibrio: en la conducción bicicletera y en la dirección gubernamental. El colmo: el ciclista se cae, y por el diccionario de sinónimos sabemos que caída significa declinación, descenso, decadencia, desplome, derrumbamiento, desmoronamiento, hundimiento, ocaso. Y todo hecho inusual, por diminuto o personal que parezca, encierra la posibilidad de convertirse en símbolo, en icono, en parteaguas de la historia de los individuos, las comunidades y las sociedades.
Cuando el ciclista que cae es además un presidente acorralado, acotado, debilitado por los acontecimientos y las fuerzas que estaría obligado a gobernar, la probabilidad de que le ocurra un accidente es muy alta. Creo que nunca ha habido, en la historia reciente del país, un presidente con tan poca capacidad de maniobra como el que actualmente nos (des) gobierna. Investido mediante un mecanismo fraudulento (ahí siguen, amordazadas pero vivas, las urnas de la elección de 2006 a la espera de ser interrogadas), su “debilidad de origen” lo ha llevado a obligadas alianzas con las poderosas elites económicas, los líderes más corruptos del sindicalismo, las televisoras, los gobernadores prepotentes y mafiosos, las corporaciones trasnacionales (¿alguien se imaginaba a un presidente mexicano llevándole un pastel al gigante Wal-Mart?), los bancos extranjeros, y un grupo de funcionarios públicos leales pero ineficaces y corruptos. Ello lo deja sin autoridad moral y, en consecuencia, sin capacidad para la acción, frente a las dos grandes fuerzas que lo amenazan de manera permanente: el crimen organizado ya empoderado social y militarmente, y la oposición política, social y ciudadana de un país cada vez más injusto e inseguro.
La caída del ciclista tiene un último y peculiar significado. No se pueden hacer análisis políticos acertados en un país tan lleno de magia colectiva como México sin tomar en cuenta la fecha cabalística de la ruptura histórica. El 2010 está tan presente en el inconsciente social de los mexicanos como el maíz, el águila y la serpiente, la Virgen de Guadalupe o el mole poblano. Conforme nos acercamos a esa fecha, a ese “accidente societario” soñado, columbrado, intuido y deseado por millones de ciudadanos, nos aproximamos a un momento en el que el anhelo por un cambio induce y condiciona una esperanza que marea. En la intimidad, la gente, los ciudadanos, bien pueden otorgar un significado premonitorio a la caída de la bicicleta.
Es en este contexto que las propuestas de Porfirio Muñoz Ledo, aparentemente inoportunas, excesivas o descabelladas, son de una enorme trascendencia. Solamente una reforma profunda del Estado, de sus formas y reglas, incluida la posibilidad de revocar los mandatos de quienes gobiernan, puede ofrecer una salida democrática y evitar la opción autoritaria y violenta. La caída del ciclista no es solamente una alegoría, una broma de los demonios de las pequeñas cosas o una nueva demostración de la teoría del caos. También es una señal, diáfana y oportuna, de la llegada de un límite y de la debilidad de un régimen, y de un “estado de cosas”. En algún lugar de algún momento futuro los mexicanos hablarán, con nostalgia o con coraje, con placer o con amargura, de aquel hecho extraño y absurdo que desencadenó el cambio que el país necesitaba. En la memoria colectiva se grabó con letras de oro como la “parábola de los ciclistas que caen”. Roguemos por ellos.
“Dicen que queremos derrocarlo, pero él se cae solo”: A.M. López Obrador

martes, 16 de septiembre de 2008

Zoe, La irremediablemente bella









El pequeño Pteroclitos o León Davidovich Bronstein, es decir, el vivo diablo en persona









Discurso del Grito de Independencia de Andrés Manuel López Obrador

Ciudad de México, 16 de septiembre de 2008Servicio informativo núm.


520http://serviciodenoticiasisa.blogspot.com



CONVOCA AMLO A NUEVA MOVILIZACIÓN PARA EL 28 DE SEPTIEMBRE. PRESENTA PLAN PARA FRENAR EL EMPOBRECIMIENTO Y LA INSEGURIDAD EN MÉXICO

Discurso de Andrés Manuel López Obrador, presidente legítimo de México, durante la ceremonia conmemorativa del 198 aniversario del inicio de la Independencia Nacional, en el Zócalo de la Ciudad de México, el 15 de septiembre de 2008. Amigas y amigos: Nos reunimos para conmemorar el 198 Aniversario de nuestra Independencia nacional, en uno de los momentos más aciagos de nuestra patria. Hoy nuestro país está inmerso en una profunda crisis económica, política, educativa, cultural y de bienestar social. A demasiados mexicanos los agobian problemas económicos y de toda índole. Domina el temor y la incertidumbre. Es frecuente escuchar las preguntas ¿Qué va a pasar? ¿En qué va a parar todo esto? Para estas interrogantes no hay respuestas aisladas y lo primero es conocer las causas de la crisis, saber cómo se ha llegado a estos extremos de decadencia. Como es lógico, esta descomposición social no es producto del destino o de la fatalidad; es, en una medida esencial, el resultado del mal gobierno y de las políticas que se han venido imponiendo para favorecer a una minoría, a costa de la opresión y el sufrimiento de la mayoría de los mexicanos. Toda esta crisis comenzó a gestarse desde que un grupo de tecnócratas, comandados por Carlos Salinas, convirtió de plano al gobierno en un comité al servicio de una minoría de banqueros, de hombres de negocios vinculados al poder, de especuladores, de traficantes de influencias y de políticos corruptos. A partir de la creación de esta red de intereses y complicidades, todas las acciones del gobierno se orientaron a mantener y acrecentar los privilegios de unos cuantos, sin importar el destino del país y la suerte de la mayoría de los mexicanos. En este marco de complicidades y componendas entre el poder económico y el poder político, se llevaron a cabo las privatizaciones de las empresas públicas. También en este contexto debe verse el asunto del Fobaproa, cuando en el gobierno de Zedillo, con el apoyo del PRI y del PAN, las deudas privadas de unos cuantos se convirtieron en deuda pública. Ese “rescate” de los bancos costó cien mil millones de dólares y desde 1995, cada año, se han destinado del presupuesto público alrededor de 30 mil millones de pesos, sólo para pagar intereses de esta enorme deuda pública. Al grado que en el proyecto de presupuesto que acaba de presentar la Secretaría de Hacienda del gobierno usurpador al Congreso para el año próximo, mientras a la Universidad Nacional Autónoma de México se le asigna un presupuesto de 22 mil millones de pesos, para el pago de intereses del Fobaproa se destinarán 35 mil millones de pesos. A la llegada de Vicente Fox siguió la política del pillaje. Inclusive se fortaleció y se hizo más vulgar la red de complicidades. Con el apoyo de esta mafia, se consumó la operación fraudulenta en las elecciones del 2006, para seguir imponiendo una política económica contraria al interés popular y a la soberanía nacional. El fraude causó un daño inmenso: se impidió la renovación de la vida pública, se perdió tiempo y, en vez de avanzar, hemos retrocedido; se lastimaron los sentimientos de millones de mexicanos; se socavó a las instituciones; se envileció por entero a la llamada sociedad política, y quien actualmente se ostenta como presidente de la República carece de autoridad moral y de autoridad política. La incapacidad de Calderón, su sometimiento, su pago en especie a quienes lo ayudaron en el fraude electoral, sus compromisos con grupos de intereses creados nacionales y extranjeros, su falta de voluntad de cambio, su conservadurismo y el desmantelamiento de los avances sociales y culturales de la sociedad mexicana, han agravado la situación del país. Hoy, no sólo hay más pobreza, desempleo, carestía, inseguridad y violencia, sino una sensación de frustración que empieza a dominar en amplios sectores de la sociedad mexicana. Todo esto, mientras el país está a la deriva y el gobierno usurpador está totalmente desprestigiado y carece de poder real, porque nadie lo respeta ni obedece. Ante esta crisis qué podemos hacer como movimiento. Como mexicanos libres y conscientes, comprometidos con el pueblo y comprometidos con México. Yo les propongo un plan para salvar a México, inspirado en lo que hemos venido enarbolando. Este plan busca cumplir tres objetivos fundamentales: frenar el empobrecimiento y la inseguridad del pueblo; defender el petróleo; y seguir trabajando por la transformación de la vida pública de México. En primer término, para frenar el empobrecimiento y la inseguridad del pueblo les planteo que luchemos, con carácter de urgente, por las siguientes medidas: 1. Que se cancelen los aumentos de precios de la gasolina, el diesel, el gas y la electricidad. 2. Que se otorguen becas a todos los estudiantes de preparatoria del país como se hace en el Distrito Federal. 3. Que se aumente el presupuesto de las universidades públicas para resolver el problema a miles de jóvenes que son rechazados, con el pretexto de que no pasan el examen de admisión. 4. Que se otorgue una pensión alimentaria a todos los adultos mayores del país, equivalente a medio salario mínimo, como se lleva a cabo en el Distrito Federal. 5. Que se entreguen de inmediato los ahorros de los ex braceros. 6. Que se aumente el presupuesto destinado al campo; se establezcan precios de garantía y subsidios al fertilizante y a otros insumos. 7. Que se construyan las tres refinerías que se necesitan en el país para dejar de comprar gasolinas en el extranjero. 8. Que se cancele la llamada alianza educativa y, en particular, que no se permita el cierre de las escuelas normales y que se otorguen plazas a todos sus egresados. 9. Que se lleve a cabo un programa de construcción de obras públicas para reactivar la economía y generar empleos; de manera particular, que se atienda la falta de servicios públicos y de vivienda, en beneficio de la gente pobre de los centros urbanos y de las ciudades fronterizas. 10. Que renuncien de inmediato los secretarios de Gobernación y de Seguridad Pública y el procurador General de la República, por carecer de integridad y ser ineficaces en el combate a la inseguridad y la violencia. Estas acciones pueden llevarse a cabo si hay voluntad política y se logra una nueva orientación del presupuesto público. Por eso, voy a pedir respetuosamente a los legisladores del Frente Amplio Progresista, del PRD, PT y de Convergencia, que hagan todo lo que puedan para apoyar estas medidas y frenar el empobrecimiento del pueblo y el deterioro de la vida nacional. Recordemos que es facultad exclusiva de la Cámara de Diputados aprobar el presupuesto público, y aunque sabemos que siempre se da la práctica del mayoriteo entre el PRI y el PAN, nuestros diputados tienen el poder cualitativo, la autoridad moral que otorga el defender realmente al pueblo y a la Nación. Además pueden argumentar que el gobierno de facto no ha hecho nada por reducir su enorme gasto burocrático. Por el contrario, en 2007, lo aumentó en 154 mil millones de pesos. Y hasta ahora su gasto corriente en 2008, se proyecta en 250 mil millones más. Es decir, en sólo dos años sumará 404 mil millones de pesos. A su vez, en 2007, los excedentes por precios altos del petróleo de exportación fueron de 12 mil millones de dólares y en 2008 serán 20 mil millones de dólares más. Por eso, debe reducirse el gasto burocrático en por lo menos 200 mil millones de pesos y que esos recursos, junto con los excedentes petroleros, se destinen como una inversión social a la juventud, a garantizar la soberanía alimentaria, a la construcción de obras públicas, para reactivar la economía, a crear empleos, al desarrollo social y al fortalecimiento de Pemex. En segundo lugar, en el marco de este plan, en cuanto a la defensa del petróleo, les propongo que sigamos luchando para evitar la privatización, abierta o disfrazada, de la industria petrolera nacional. Debemos estar conscientes que sólo con la movilización ciudadana podemos impedir que se cometa este atraco al pueblo y a la Nación. Por eso les convoco a estar atentos ante cualquier albazo o madruguete, y les propongo que el domingo 28 de septiembre, desde las 10 de la mañana, llevemos a cabo una marcha mitin del Ángel de la Independencia a este Zócalo de la Ciudad de México. Amigas y amigos. Es indispensable también que sigamos luchando para transformar la vida pública de México. El cambio que necesita el país no vendrá de arriba, de los potentados o de la podrida sociedad política. La historia nos enseña que cuando se viven momentos aciagos, la salida siempre viene de abajo, de la gente y de soluciones colectivas. En la lucha de Independencia, Hidalgo decía que el pueblo que quiere ser libre lo será y enseñó que el poder de los reyes es demasiado débil cuando se gobierna contra la voluntad de los pueblos; durante la Reforma, Juárez sostenía que con el pueblo todo, sin el pueblo nada; y en la Revolución, los magonistas repetían una y otra vez que sólo el pueblo puede salvar al pueblo, que sólo el pueblo puede salvar a la Nación. Amigas y amigos. Mexicanas y mexicanos. Sí podemos rescatar a México, todo depende de que sigamos trabajando en la organización del pueblo, convenciendo a más gente y haciendo conciencia. Debemos seguir insistiendo, con perseverancia, tercamente hasta lograr una renovación tajante de la vida pública. La crisis de México no se resolverá mientras se mantenga este régimen de injusticia, de opresión, de corrupción y de privilegios. Y no es exagerado decir que de este movimiento, integrado por millones de hombres y mujeres libres y concientes, de este movimiento de ustedes y de millones más, depende en mucho el destino del país y de nuestro pueblo. Todos tenemos derecho a vivir; todos tenemos derecho a ser libres y felices. ¡Patria para todos! ¡Patria para el pobre! ¡Patria para el humillado! No desmayemos, no perdamos la fe, sigamos adelante.
¡Viva la soberanía popular! ¡Arriba los de abajo! ¡Arriba los pobres! ¡Abajo los privilegios! ¡No al gobierno usurpador! ¡No a la reconquista! ¡No al intervencionismo! ¡No a la corrupción y a la impunidad! ¡Sí a la justicia! ¡Sí a la democracia! ¡Sí a la soberanía nacional! ¡Vivan los indígenas! ¡Vivan los campesinos! ¡Vivan los obreros! ¡Vivan los migrantes! ¡Vivan los artistas! ¡Vivan los maestros! ¡Vivan los profesionistas!¡Vivan los sectores productivos! ¡Vivan los medios informativos libres! ¡Vivan los estudiantes! ¡Vivan las mujeres! ¡Vivan los niños y los ancianos! ¡Vivan las minorías legales y legítimas! ¡Viva la cultura! ¡Vivan los héroes que lucharon por nuestra Independencia! ¡Vivan los padres de la Patria! ¡Viva Hidalgo! ¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez! ¡Viva Morelos! ¡Viva Juárez! ¡Vivan los hermanos Flores Magón! ¡Viva Francisco I. Madero! ¡Viva Francisco Villa! ¡Viva Emiliano Zapata! ¡Viva el general Lázaro Cárdenas! ¡Vivan los dirigentes sociales y políticos asesinados por defender las causas populares! ¡Vivan los héroes anónimos! ¡Libertad a los presos políticos! ¡Viva la Nueva República! ¡Viva la dignidad! ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!

sábado, 13 de septiembre de 2008

El comandante Tomás Borge se dirige a Vicente Fox


Fox podría empedrar con ladrillos de oro una carretera
Se sumó al coro. ¿Quién tiene dudas de que al final de todo se trata de un coro? Ayer fue Mario Vargas Llosa, el cual, al menos, está respaldado por su grandeza literaria, y ahora se trata de otro grande, pero tan sólo de estatura, garañón de la hacienda San Cristóbal, también conocido como Vicente Fox. Este espécimen inventor de catedrales destruidas, plañidero a lágrima viva de los niños pobres de Nicaragua, se construyó una casa hacienda, en algún lugar de México que, según se dice, podría ser considerada por su suntuosidad como una de las 100 maravillas del mundo.
Mi amigo Jaime Morales Carazo, un hombre equitativo y justo, y al mismo tiempo prudente, conoce con detalles las tropelías de Fox y de su familia.
Vicente Fox podría empedrar una carretera mexicana con ladrillos de oro y por ese camino ha tratado sin acertar en una sola dirección correcta. Le mintió, en forma irresistiblemente cínica, a Fidel Castro, insultó a Hugo Chávez y, de seguro, con devoción racista odia a Evo Morales. Este hombre también es alto, blanco y hermoso, y de seguro considera a los latinoamericanos, incluyendo a los de su país, chaparros, feos, indios, negros y sin el uso del desodorante.
Mr. Fox llega a la tierra de Sandino recomendando honestidad cuando todo mundo sabe que si no saqueó las alcancías de la Basílica de Guadalupe fue por la estricta vigilancia religiosa. Llega a Nicaragua a respaldar a un bellísimo arquetipo, blanco como él, para que se robe la joya de Nicaragua, oscuro como él en concepciones ideológicas. Vicente Fox es uno de los hombres más ricos del mundo pero él no vale ni un billete partido en dos de baja denominación en México. Cualquier cosa que diga de alguien hay que agradecerlo si es en mal y hay que avergonzarse si es en bien.
Tomás Borge

domingo, 7 de septiembre de 2008

Flavio Sosa Villavicencio habla de Almoloya


Flavio Sosa Villavicencio *

Almoloya: ecos de Guantánamo

Almoloya es una cárcel guantanamera, los derechos humanos en ese inframundo son asunto secundario, el tiempo transcurre lento, gris...
Sabe a tierra de panteón el tiempo en Almoloya... Isla fría, gigantesca mole de concreto que se lleva cotidianamente sobre la cabeza, más los dolores, más los delitos prefabricados, más los jueces de consigna, más la persecución a la familia, más el olvido... Los gritos, sí los pinches gritos.
En dos ocasiones, mi madre viajó a ese lugar e intentó visitarme, pero ni siquiera con la intervención de la CNDH se le autorizó la visita y no pudo mirar ni conversar con ninguno de sus hijos, anticonstitucionalmente presos.
“De la que no sabemos nada es de la madre del gobierno...” dice un personaje rulfiano; cómo no evocar a Rulfo cuando el imperio del silencio es ruido y música, cuando el frío nos carcome y traga en las celdas y corredores, cuando el paisaje está poblado de muertos. Almoloya: La calavera.
Héctor Galindo e Ignacio del Valle, presos políticos, son objeto de la saña vengadora de una plutocracia que con sonrisas y millones derrochados en propaganda televisiva buscan la silla para continuar en la gerencia de los bisnes.
En Oaxaca en el año 2006, decimos, el magnetismo de la palabra justicia nos convocó; todos gritamos que se vaya, que se largue... Fuera. El grito de todas y todos se escuchó alrededor del mundo. Sin embargo la clase política y los poderes no escucharon. Violaron los derechos humanos, asesinaron, desaparecieron a personas, usaron “todo el poder del estado”, pisotearon la Constitución y las leyes, URO (Ulises Ruiz) acuñó una frase que quedará para la posteridad: “En Oaxaca no pasa nada”.
A dos años de 2006 seguimos exigiendo justicia. Más de 20 los muertos, más de 300 los presos políticos; ante los torturados, los desaparecidos y las exiliadas, la respuesta es el silencio, escandaloso, ofensivo silencio. “En Oaxaca no pasa nada”. Terrorismo de Estado, corrupción galopante, criminal impunidad. “En Oaxaca no pasa nada...”
Héctor Galindo, Ignacio del Valle, los presos políticos del Molino de las Flores, son víctimas de la injusticia, víctimas de una casta poderosa y rapaz. No son delincuentes, son luchadores sociales; se les exhibe como ejemplo de lo que puede suceder a cualquiera que se atreva a desafiar al Estado, sus megaproyectos, sus meganegocios, su modernización.
En Atenco y Oaxaca, ¿cuál justicia? Impunidad, criminal impunidad.

* Flavio Sosa, vocero de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, fue detenido en diciembre de 2006 cuando negociaba con el gobierno federal. Estuvo preso en el penal de máxima seguridad del Altiplano y después en la cárcel regional de San Juan Bautista, Cuicatlán, en Oaxaca. Fue liberado el 20 de abril de 2008.

viernes, 29 de agosto de 2008

Mapas de la ciudad de Guanajuato en 1750


















La columna de Pterocles La Atenas de por aquí

In Naturalibus


La Atenas de por aquí


Pterocles Arenarius

Guanajuato es una de las más hermosas ciudades de nuestro país. Sin embargo, su historia está hecha por periodos de grave decaimiento –incluso en varios momentos se consideró que estaba a punto de convertirse en un “pueblo fantasma” como muchas otras ciudades mineras de México– y su salvación de semejante circunstancia se debió, en la última ocasión, a que los guanajuatenses tuvieron los alcances propios (y la suerte externa) de que fuera instituido el Festival Internacional Cervantino (FIC); gracias a este festival, Guanajuato salvó su decadencia y logró volverse una ciudad turística debido a que numerosos visitantes –tanto mexicanos como extranjeros– se vieron fascinados por la incontestable belleza de la ciudad.
Otro logro singular que permitió el resurgimiento de Guanajuato fue su declaración como patrimonio de la humanidad por parte de la Organización de las Naciones Unidas, a través de la UNESCO. Esto se logró gracias a que 1) Guanajuato fue un centro de gran importancia en diversos momentos de nuestra historia; a que 2) gran parte de sus edificios de otras épocas han sido conservados, no se construyó en Guanajuato por la misma decadencia de la ciudad y 3) que hubo guanajuatenses que se propusieron lograr la mencionada categorización por parte del mencionado organismo mundial.
Hoy la ciudad vive más bien del turismo, de su bien apreciada belleza y de su protagónico pasado histórico. Pero Guanajuato, a pesar de ser la capital del estado, es en realidad un pueblo, ni siquiera un pueblo grande, apenas mediano.
Sin embargo, Guanajuato tiene los problemas de toda ciudad mexicana: desempleo –agravado aquí por la carencia de industria y en general de negocios que den empleo a la gente–; derivados del la falta de fuentes de trabajo y a la vez paralelos con ello: marginación social que empieza a producir los problemas de delincuencia y miseria de grandes núcleos de la población.
En esta ciudad la población humilde ha padecido a una elite conservadora, rastacuera, mojigata y ensoberbecida que se han estado prestando el poder municipal durante un medio siglo o más entre las mismas familias. Tradicionalmente el PRI era el que imponía al edil, en algún momento lo hizo aquel partido de efímera existencia que se llamó Partido Demócrata Mexicano, que era “el del gallito colorado” que incluía a cristeros y sinarquistas; pero también llegó a ganar el PRD y en las elecciones del 2006, por fin, el PAN, que ha conducido al que parece el peor momento político de la ciudad. Pero todos los presidentes municipales son de las mismas familias.
En el estado hay al menos cinco ciudades más grandes, con mayor población y economías de mayor volumen y movilidad que Guanajuato: León, Salamanca, Celaya, Silao e Irapuato. En los hechos la verdadera capital económica es León.
Guanajuato capital en varias ocasiones en su historia ha estado a punto de volverse inviable. Paradójicamente eso mismo la salvó de volverse una ciudad monstruosa y mal remedo del Distrito Federal, como, en alguna medida, ya lo son las cinco ciudades mencionadas.
Guanajuato se ha salvado de tan nefasto destino por su desorden urbanístico premoderno, por sus insuficientes, estrechas y torcidas vialidades pesadilla del automóvil, por sus construcciones antiquísimas y disfuncionales, muchas de ellas, hermosas, ciertamente. Las desventajas también se han anotado, no hay (casi) nada que hacer en el pueblo a menos que se cuente con un negocio propio, se trabaje en la universidad (copada por El Yunque) o en el gobierno copado por el mismo El Yunque y el PAN que han superado al PRI hasta hacerlos ver como aprendices en patrimonialismo, corrupción, compadrazgos, amiguismo y recomendacionitis.
Recién, el presidente del PAN, el inefable político de los carrillos tan fuera de proporción como sus declaraciones, Germán Martínez Cázares habló –en una convención de ese partido en León– de “guanajuatizar” a México. Los que vivimos en Guanajuato decimos a todos los mexicanos que sálvese quien pueda si lo logran. Basten unos datos para demostrar la aberración: Guanajuato es el tercer estado en expulsar mano de obra (exiliados económicos) a Estados Unidos, por falta de empleo, de escuela y en general de oportunidades. En tal renglón el estado sólo está debajo de Michoacán y Jalisco, que lo superan por mucho en términos demográficos. Pero por arriba de Zacatecas, Estado de México y Puebla, por ejemplo. Este estado ocupa el lugar 28 en alfabetización entre los estados y tiene el deshonor de sufrir en su territorio, en el municipio de Salamanca, el lugar presuntamente más contaminado del país, con índices de polución superiores al DF.
Jorge Ibargüengoitia dijo una vez que Guanajuato era “La Atenas de por aquí”, con alguna ironía, por supuesto. Porque se dice que en Guanajuato se localiza el más efervescente centro cultural del estado. Pero Ibargüengoitia ironizaba porque desde entonces, cuando él vivía, eso era falso.
Se cree que Guanajuato es una ciudad cultural, lo cual se debe al Festival Internacional Cervantino. Ciertamente la ciudad se vuelve un centro cultural por tres semanas. El resto del año es un erial. Por ejemplo, en este momento, durante 2008, no ha funcionado ni un solo taller de literatura en toda la ciudad. Otro botón de muestra es el hecho de que –lo leímos en el diario AM de Guanajuato, en la columna Cácaro, del excelente cuentista y reseñista de cine Ricardo García Muñoz– tres joyas de la cinematografía guanajuatense: Amat Escalante, Arturo Chango Pons y Rolando Briseño, jóvenes creadores que han merecido premios internacionales por sus trabajos cinematográficos, están ninguneados, desconocidos, aquí en su propio estado. Briseño acosado por los funcionaretes yunquistas dedicados a detener, acallar, censurar y destruir todo trabajo de arte y cultura que surja en el estado de Guanajuato, como hicieran con el propio García Muñoz cuando fuera director de Radio Universidad.
Una más: se pretendió hacer una antología de narradores radicados en Guanajuato capital y, oh sorprais, no hay. Ricardo García Muñoz es quizá el único y dignísimo representante, ¿pero será el único? Sí hay escritores jóvenes, claro, estudiantes de la Facultad de Letras que prometen, sí hay viejos, como el que esto escribe, pero no hay un narrador antologable y que a la vez sea de la generación de los años 70. Lo cual es una monstruosa carencia. ¿Quién está registrando el espíritu de la ciudad? ¿Dónde están los que plasman el lenguaje del momento y los sueños de siempre, las aventuras y los deseos, las fobias, las locuras, las humoradas y los desencantos, los amores y las nuevas leyendas de Guanajuato, tierra de leyendas? Las civilizaciones humanas perduran por su arte, por su literatura; las lenguas trascienden en la historia por sus autores literarios, por sus grandes obras. Dios santo, ¿qué está pasando en Guanajuato en donde no hay ya no digamos grandes obras, ni siquiera obras porque no hay quien las escriba? Eso es monstruoso. Si Guanajuato fuera una persona es como si se hubiera quedado idiota, sin historia, sin sueños, sin testimonios ni de sí mismo, sin chiste, pues. ¿A eso se referiría aquel político cuando hablaba de guanajuatizar a México?
Guanajuato debería tener veinte casas de la cultura. Cinco escritores de primer nivel nacional. Diez grupos de teatro con estatura de profesionales. Veinte grupos de danza clásica y/o moderna de primera línea. Cinco artistas plásticos de primer nivel en el ámbito nacional. Dos orquestas sinfónicas o filarmónicas más.
Las casas de la cultura atenderían a cinco mil aspirantes a artistas, de todas las edades y en todas las disciplinas del arte, desde el nivel de diletante hasta el de artista. Los escritores, bailarines, cineastas, actores, artistas plásticos, atenderían a los jóvenes y niños en los diversos niveles; también a los adultos y a los viejos. Así los chavos que se la pasan en las esquinas del Cerro de los Leones y del Cuarto echando caguama y dándose un chubi o peor, un pericazo, es decir, preparándose para entrar en las filas de la delincuencia vulgar para después pasar al crimen organizado mucho mejor estarían tramando un poema o pergeñando un cuento para presentar en su taller, meditando, memorizando su parlamento teatral, practicando sus pasos de baile, imaginando una escultura, mirando al mundo para sacarle una foto única, discutiendo un guión para una producción en video. Y los artistas tendrían una chambita con la cual subsidiar al arte de una manera menos onerosa, dando su taller.
Todas las plazas se usarían para presentar a los grupos de bailarines y teatreros como se hace esporádicamente con la plaza de San Roque. El teatro Cervantes usado sólo en el Festival Cervantino, la biblioteca Emilio Uranga, hoy permanentemente desierta bien podría servir para presentar plaquetas que antologaran a decenas de poetas y narradores noveles; el teatro Principal que se usa una vez a la semana pero sólo en la temporada anual de la orquesta o en los fugaces festivales de cine; el teatro Juárez, la joya de la ciudad, que presenta algo una vez al mes. Todos serían foro de los artistas que habitaran en tan hermosa ciudad, quienes la harían realmente un centro cultural y artístico. Se harían publicaciones económicas pero dignas de los integrantes de todos los talleres de literatura, unos treinta al menos. Eso sería un centro cultural. Eso es como el paraíso terrenal. Eso es perfectamente viable y también eso es la salvación de Guanajuato, la sexta o séptima ciudad del estado en potencial económico, el pueblote en el que no hay nada que hacer si no es irse “al otro lado”, poner un negocio, o si no tienes dinero, a robar; si los gobernantes tuvieran un mínimo de amor al arte y fueran menos insaciables para saquear el erario. Eso sería un verdadero emporio cultural que atraería un turismo selecto, como se cansan en pedir los empresaurios guanajuatenses cuando se quejan de que al FIC viene sólo plebe a embriagarse.
Pero ¿qué hay en Guanajuato? Alguno que otro café que presenta a un grupito de estudiantes de música; uno que otro de los integrantes de la orquesta universitaria que han formado su grupo de jazz para divertirse porque para ganar dinero jamás. ¿Teatro? Dos veces al año en San Roque. ¿Música?, sólo durante el FIC. Danza, jamás. Literatura, de repente se presenta algún libro ante diez personas. Se hacen los coloquios Cervantino y otro en honor a Ibargüengoitia, asisten los ponentes y unos cuantos estudiantes de letras porque tienen que hacer la tarea sobre el simposio. Publicaciones de escritores autóctonos, nada. ¿Cine?, algunas de las películas, no todas, de la Muestra Internacional. Por cierto, aquí sólo hay dos cines comerciales y, curiosamente, no pasan las películas de arte, ni siquiera las películas con clasificación C que vemos en los carteles del DF. En sendas ocasiones se anunciaron dos presentaciones, Los monólogos de la vagina y Sólo para mujeres. Ninguna se presentó, ¿fueron censurados? Ni siquiera supimos. Simplemente fueron canceladas sin explicación.
Ah, pero eso sí, las autoridades municipales han destruido el piso del centro de la ciudad dos veces en cinco años, para ponerlo nuevo sin que sea necesario. Lo que apesta a corruptela millonaria.
La ciudad, por ser patrimonio de la humanidad, recibe un subsidio de la UNESCO, dinero que nadie sabe en qué diablos se usa.
Esta es la realidad de La Atenas de por aquí.
Por último, para que se note “de qué lado masca la iguana” en Guanajuato o qué entienden por cultura los pan-yunquistas que quieren guanajuatizar el mundo. En la hermosa plaza de San Fernando colocaron la exposición de fotos antiguas de la iglesia de Mellado, un centro religioso, hoy en ruinas, como se puede ver en la foto. La muestra se acompañó por una conferencia que trató sobre algunos de estos inmuebles. Un documento exhibido es un mapa de la ciudad, con sus templos como ejes de la vida de la ciudad en aquellos tiempos, estamos en 1750, en plena etapa colonial. Otro documento revelador es un edicto de la autoridad en el que se cede a la orden de los mercedarios un terreno para que construyan su templo, que después sería el que hoy está en ruinas. Está bien, eso es (también) cultura, los templos católicos de otros siglos. Pero la cultura no sólo es eso. Y es que el 27 de agosto se publicó una nota en La Jornada, firmada por el corresponsal de ese diario en Guanajuato, mi amigo Carlos García, en la que denuncia que el municipio de León destruyó una escuela para donar 600 metros cuadrados que se destinarán a la ampliación de un templo de aquella ciudad. ¿De qué religión? Adivinaron, católico. ¿Sería por eso que en la exposición de San Fernando mostraron el edicto de 1750? ¿Para que nos reacostumbremos a los usos y costumbres de la Colonia? Eso es lo que ellos entienden –y quisieran que todos lo avaláramos– por cultura. Los gobernantes de Guanajuato estado y capital viven en otro siglo, en la Colonia. Sin embargo, gobiernan peor que el PRI, porque a los peores vicios del viejo priísmo ultracorrupto, los yunquepanistas le agregan la mochería y la certeza de que ellos hacen lo correcto, como “Soldados de Dios” que dicen ser.

viernes, 22 de agosto de 2008

El escritor Ricardo García Muñoz opina sobre aspectos culturales en Guanajuato

Existen tres nombres en el ámbito local de la producción audiovisual que no hay que perder de vista. Amat Escalante, Arturo Chango Pons y Rolando Briseño. A ellos los une, en principio, el placer estético por las imágenes, el acto íntimo de narrar con el lenguaje audiovisual, pero también los une la indiferencia y el abandono de las instituciones del gobierno estatal.El último proyecto de Pons era “la brújula la lleva el muerto”, un largometraje que promete, pero que no se ha logrado gracias a los nulos apoyos a producciones mexicanas y los nulos apoyos a los proyectos locales. Paradojal. El estado de Guanajuato mantiene una dirección de filmaciones que sirve para... ¡Hacer un festival A.C! El Chango es uno de esos directores de cine que indagan en lo oscuro, que en su búsqueda constante plasman elementos políticamente incorrectos y ricos en expresiones artísticas. Amat Escalante se arrojó a Cannes en 2005 con la película “Sangre”, sin apoyo de gobierno alguno lo que le dejó un premio de la crítica especializada en Francia. El apoyo discreto para esta producción lo consiguió con recursos holandeses. En el caso de Rolando Briseño, un estupendo documentalista, que fue condecorado con el premio ATEI (Muestra Iberoamericana de Televisión y video educativo, científico y cultural) en 2005 y el documental Manos Guanajuatenses, también un reconocimiento iberoamericano, ha sido condenado al ostracismo y quizá a la censura, gracias, por supuesto a sus superiores.Pero la falta de apoyo a producciones cinematográficas no es nueva, se conjuga con la política metrosexual de las autoridades culturales en la región, quienes dictan los proyectos de la moda culterana que a ellos les place y el encumbramiento de falsos profetas. Ninguna entelequia cultural ha reparado en apoyar a los talentosos cineastas a pesar de los blasones con los que cuentan; una larga lista de producciones, reconocimientos y experiencia a nivel internacional no bastan. ¿Qué basta? ¿Llenar el formulario?, ¿el manual de procedimientos?, ¿Checar la tarjeta? Basura. Como varios proyectos nacionales, los vergonzosos resultados en materia de educación y deporte, se suma, al parecer a la lista de fracasos, la responsabilidad de los dirigentes para generar y apoyar a guanajuatenses, a expresiones artísticas, a propuestas culturales, sin embargo se decantan a promocionar sus proyectos, a domar la expresión, a poner puertas al campo. Si un proyecto no encaja en el manual de cultura o en la moda que intentan colocar en el mercado de las cifras, nomás no hay apoyo.Parodiando a Eduardo Galeano, podemos decir que en el mundo de la cultura, es un mundo al revés; castiga el trabajo, desprecia la honestidad y censura al arte en pos de sus políticas para la cultura. Los nombres de los emigrantes culturales son muchos. Demasiadas puertas cerradas en el ámbito local, lo que empobrece el capital intelectual de un pueblo. Y eso nos empobrece.Se sabe, el apoyo para estos jóvenes cineastas vendrá de fuera o no vendrá. --Publicado por Ricardo para Ficcionalia el 8/19/2008 08:14:00 AM


Existen varias maneras de protestar, la mía es con un gerundio. Escribiendo. Y como este blog lo mantengo como puedo y no hay más censura que la mía, tengo el derecho de protestar como me dé la gana. Voy a omitir y a cambiar nombres de los protagonistas reales, por una decidida técnica de creación; no porque rehúya a la confrontación con cualquiera de sus activos protagonistas, sino porque de plano, hablar con ellos ha sido estéril y en un momento determinado han quedado fuera de combate, pero la lucha no ha sido suficiente.Es rudo pelear contra quien es juez y parte. Contra quien es poseedor de los medios de producción cultural, contra quien reporta beneficios manipulados cuando la realidad le dice que se halla en un fracaso. Lo oficial se convierte en la opinión general. Una verdad incuestionable. Si lo dice primero el Director, entonces lo demás es mentira. Esta por lo general es una regla de las instituciones, y una falacia del tamaño del Forum Cultural. Elemental, la comunicación actúa con un mínimo de dos individuos. Dos pasiones. Dos puntos de vista. Dos actores que desarrollan una estructura narrativa de diversos significados. Los medios de comunicación, apaleados por el chayote, obedecen a quien paga y no a quien actúa. El otro, los otros que no sean voces “Institucionalizadas, autorizadas por sí mismas, validadas por los medios que ahora se comportan como los validadores de la verdad”, quedan, a la sazón, jodidos. Es el proceso de la manipulación. Quién, en sus cabales podría creer que la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, según cifras oficiales, ofreció 43 conciertos, con una asistencia total de 10,000 personas. A ver. Esto equivale a 232.558 personas por presentación. 232.558 es el equivalente a más de la mitad del Teatro Principal, un foro para 400 personas escuchando a Batiz cada semana. Esto es más que un triunfo de la cultura. ¿Lo cree? Yo tampoco, pero como es oficial, institucional y además no hubo nadie para corroborar el conteo de los admiradores, pues lo tendríamos que creer a ciegas. Pero si pensamos que 10,000 (diez mil personas, equivalentes a un lleno en el Auditorio Nacional gracias a Vicente Fernández) personas pagaron boleto para la OSUG, con un costo entre 40 y 80 pesitos, tendría la Universidad un promedio de $600,000 pesos derivados de su producto cultural estrella, la Orquesta, dinero que se implementa para… ¿promoción, carteles, espectaculares? ¿No lo sé?, lo que si dicen las cifras oficiales es que “1 mil 961 millones 203 mil 147 pesos es el presupuesto asignado a la UG en el año 2008. El 40.20% corresponde a gasto para desarrollo y el 59.80% a gasto ordinario”, seiscientos mil pesitos extra, ¿dónde están?, no vendría a colación, pero es uno de los sustentos para soportar tal argumento. 250 personas escuchando música orquestal. 250 guanajuatenses haciendo fila para presenciar una obra de Mozart como baile de los Temerarios.Los NaturalizadosHabrá quien diga que se destila rencor. ¿Y qué? Habrá quien diga que es una argucia de la revancha. ¿Y qué? Habrá quien descalifique nomás porque si. Otra vez, ¿Y qué? En el peor de los casos, habrá quien no diga nada y se pase de largo como si nada más oyera llover. Y esa actitud se convierte en lo que ha venido ocurriendo desde hace quince años (quizá más, pero mí memoria llega hasta ese punto, que no es poco) y es lo que nos mantiene sumidos en un marasmo nacional: NADA.La expresión cultural se ha sometido bajo el auspicio de la ignorancia. La cultura, si se hablara de una política para su gestión, tiene como el principio de su mal, la ausencia de proyectos. Disparos sin puntería. Balas de salva. Es una suma de pobres números que debilitan las posiciones de una neuralgia que lleva varios años y que le pesa a la hondura de sus depredadores y sus entrañas, los trabajadores de la burocracia cultural son directores técnicos de futbol que se entrenaron en un campo de golf. Políticos, publirrelacionistas, diseñadores de interiores, relaciones industriales, desarrollo organizacionalistas, ex diputados federales y demás fauna nociva, pueblan una patria lejana a la creación y al desarrollo de capital artístico y cultural. En estos términos, son los naturalizados de la selección cultural. Naturalizados porque llegaron de otra área del conocimiento a sembrar sus méritos en cancha ajena. ¿Por qué no colocamos a un sacerdote como director de policía de León?, ¿Por qué no hacemos juez a un mercadólogo?, ¿Por qué no ponemos a construir un hospital a un veterinario?, Yo no me dejaría operar una hernia por un médico que haya estudiado su carrera a distancia.En la administración de la cultura ocurre algo parecido. Entonces existen los malos diagnósticos y de la gripa se pasa a la pulmonía institucional. Gerentes generales de la empresa cultural SA de CV. Los naturalizados de la cultura, a pesar de ser ciudadanos de primera, no se saben el himno. Lo confunden con el Son de la Negra. Los Naturalizados del arte tienen pasaporte político, que los hace brincar de un puesto a otro. La inmunidad diplomática de los nacionalizados es artera y certera. De la academia a la gestión cultural. Del curul a la plana del arte.La fuerza de la gerencia que se acentúa por la ignorancia de una sociedad alejada de las prácticas y los consumos culturales, esa fuerza que día con día se acerca con voraz argucia a las arcas del capital cultural, pero sobre todo al capital intelectual, va mermando a su paso con verdaderos artistas, creadores, promotores.Las campañas y los cartelesGuanajuato lleva décadas de menospreciar a sus artistas, de formular esquemas indignantes de cacicazgo cultural que demeritan el progreso de las artes. Basta con asomarnos a una absurda campaña, cruzada, o no sé qué demonios, para así, fomentar la lectura en el pueblo, pero lo que hacen es combatir el hábito de la lectura. Y felicidades. Lo están logrando. Gracias a una mercadotecnia mediocre de agencia de publicidad de carteles y espectaculares, se ha infiltrado una campaña que no llega con dureza y que no trasciende a las capas que verdaderamente lo necesitan. En comunión con la dirección de extensión de la casa de estudios de Guanajuato se han rifado el compromiso de hacer una cruzada de envergadura estatal que ni Vasconcelos lo hubiera soñado. Pero como es común en estos casos, sólo sirve para la anécdota. Ideas grandotas, pero vacías.
--Publicado por Ricardo para Ficcionalia el 8/20/2008 01:20:00 PM

viernes, 8 de agosto de 2008

In Naturalibus


Paraíso e infierno


Pterocles Arenarius

Los escritores son bichos extraños. Casi por lo general son personas mucho más sensibles que el común de la gente normal. Son individuos raros, entre muchas otras cosas, porque siempre están leyendo. Y con un agravante, leen literatura, es decir, lectura “inútil”. O bien, lectura placentera. Y es que aparte de escribir tienen que trabajar para sostener ese su oneroso “vicio”: leer y escribir. Son profesores, periodistas, guionistas, correctores, editores y un poco más raramente son contadores, ingenieros, médicos, abogados aunque también los hay. Y menos que nunca empresarios, economistas o gerentes.
Todos los escritores trabajan en otro oficio o profesión para subsidiar a la literatura, al arte. Y con frecuencia harta logran la obra de arte. Pero eso no les da para vivir. Tienen que trabajar en otra cosa. En México habrá, si acaso, tres o cuatro escritores que viven de sus obras.
Los escritores, generalmente, están solos. La escritura es el oficio de la soledad, de la introspección. Mientras otros artistas crean sobre o con diversos objetos (como los artistas plásticos) o instrumentos (como los músicos) o sus propios cuerpos (como los bailarines) para desarrollar su arte, los escritores se tienen sólo a sí mismos. Su ser completo es su instrumento que se manifiesta a través de las letras, de las palabras.
Es común que se piense que “escribir es muy fácil”. De hecho todo el mundo escribe poemas a sus amores, a sus hijos. Pero los que se dedican a escribir saben muy bien que no es tan fácil. Al revés. Hay que tener muchas mañas, muchas habilidades, una gran cantidad de conocimientos, desde la gramática para escribir correctamente, hasta el conocimiento de las estructuras de los diversos géneros y la enorme cantidad de trucos –astucias literarias, diría Emilio Uranga– para lograr los efectos deseados. La literatura finalmente consiste en despertar emociones, sentimientos, pensamientos, reflexiones, las actividades o sucesos internos que nos distinguen de los animales, usando para ello sólo palabras. Las mismas palabras que todo el mundo usa a diario. Por esto parece que es muy fácil escribir. Sin embargo, cuando alguien que no ha desarrollado oficio escritural, se vuelve muy notable aun cuando haya conocimiento. La literatura es un maravilloso engaño para aparentar la sencillez, la cotidianidad, la vida común y corriente. Pero la magia de la literatura radica en que entre “eso” que es la vulgaridad cotidiana, el que escribe regala joyas, materiales preciosos que ese que escribe sabe encontrar o inventar entre la intrascendencia. Pero lo hace como si no fuera esa la intención, como si el hallazgo hubiese sido fortuito, como si el suceso prodigioso hubiera venido mágicamente, él solo. No es así. El que escribe tiene que hurgar, discernir, meditar, reflexionar, afinar la mirada, buscar y… encontrar. Lo ha dicho la desaparecida erudita Ikram Antaki: “En toda la literatura (…) existen sólo dos temas: lo que pasa afuera y lo que pasa adentro. Es decir: el mundo y el alma. Y todos los temas serán finalmente parte de estos dos. Si logras juntar los dos con maestría, serás partícipe de la literatura. Si no, siempre faltará algo”.
Cuando alguien escribe se está mostrando a sí mismo. Está mostrando la parte más profunda de sí mismo. No es necesario decir que se requiere ser valiente. Es como aquellas mujeres que se atreven a mostrar sus cuerpos a todo el mundo para ganar dinero y a veces para hacer arte. Los que escriben tienen en sí una paradoja extraordinaria: escriben mentiras prácticas –lo dijo Alfonso Reyes– pero verdades sicológicas. Juan Rulfo siempre decía ser un gran mentiroso. Pero los grandes escritores, como casi nadie, han mostrado sus propias almas en vastísima totalidad y más aun, con ello logran mostrar el alma de sus pueblos.
Ryszard Kapuscinsky el extraordinario escritor metido a periodista dijo en alguna ocasión que “jamás un sujeto mezquino será buen escritor” y lo corrobora Ernesto Sábato cuando dice que los grandes escritores simplemente “son grandes hombres que han escrito”. Porque los escritores han refinado su alma para ser tales. Porque es el único instrumento con que trabajan.
Por eso a los escritores son gente metida en sí misma, siempre leyendo, porque para ellos no es posible hacer más que leer cuando la gente hace cualquier otra cosa porque no es posible trabajar cuando se lee, digo, por eso los escritores, parece que siempre están leyendo o escribiendo. No es así. Le están robando el tiempo a la televisión, al chisme, a la charla con amigos, al sueño, incluso a la relación con su pareja y hasta al tiempo con sus hijos. Para leer y escribir. Es que los escritores tienen además de su ocupación profesional, la de escribir. Por eso parecen gente rara. Los escritores y los artistas en general, subsidian al arte con otro trabajo, para ganar dinero que les permita sobrevivir y también pagar la literatura. Luego, los gobiernos y la gente común se vanaglorian: “tenemos grandes escritores en México, Rulfo, Arreola, Del Paso, Monsiváis, Fuentes, José Agustín, Sabines, Paz, Pitol”, lo que no saben es que todos ellos, en algún momento sufrieron la pobreza e incluso la miseria y tuvieron que trabajar en otras chambas para subsidiar la gran literatura que crearon y que hoy es de todos nosotros. De igual manera, para que surjan grandes escritores, tiene que haber muchos más que no son tan grandes, que no son geniales, pero que son imprescindibles, porque si no, ¿con quién se tendrá una comparación para descubrir la gran obra? ¿Con quién se formarán los grandes si no es con los medianos e incluso los pequeños? Como en toda actividad humana.
En fin, los escritores, todos los artistas en general, están sometidos a una sociedad utilitaria, comercial, despiadada. Si el mismísimo Platón, príncipe de los filósofos expulsó de su República a los poetas. Pero además así tiene que ser, porque el verdadero artista trabaja “por amor al arte”, así tiene que ser pero no tanto. Por eso es maravilloso cuando se reúnen los escritores. Estoy hablando de los encuentros de escritores que como los médicos, los ingenieros, los científicos, tienen que reunirse para saber qué están haciendo los demás, conocerse, compararse, colaborar, incluso competir y también, cómo no, convivir. Ninguna obra es absolutamente solitaria, toda obra en todo ámbito, es colectiva. Y en la literatura también, como en toda actividad humana, los grandes se alimentan de los pequeños. Por eso y muchas cosas más es imprescindible que los escritores se reúnan.
La literatura, en apariencia, es una diversión sin mayor trascendencia. Pero todas las diversiones del vulgo –no pretendo ser peyorativo, simplemente aplico una palabra para referirme a la gran mayoría de las personas que carecen de contacto con el gran arte en todos sus géneros y que sus diversiones son principalmente la televisión, sus lecturas los Sensacionales de traileros, las fotonovelas, las revistas que difunden los degradantes chismes de amoríos, infidelidades y promiscuidades de seudoartistas que son incapaces de hilar dos frases coherentes; las revistas que, como mulas de la noria, le dan vuelta a la enajenación televisiva–; la gran mayoría de las personas que consumen, finalmente, una falsa literatura, un falso periodismo, un objeto degradado y vil, principalmente en la televisión y sus satélites impresos. Todo ello con escasísimas y honrosas salvedades.
Porque el gran arte, la gran literatura es consciencia. Y a nadie de los grandes empresarios les interesa que eso exista. Los dueños de México se sienten en peligro entre gente consciente, inteligente, despierta, exigente, conocedora de sus derechos, de buen gusto, refinada, que le exija a Televisa y Tv-azteca programas al menos decorosos, obras de arte y no la estupidez con la que quieren que México se conforme.
Los compadres (“México no progresa porque es una economía de compadres” ha dicho un funcionario del Banco Mundial. Los compadres que creen ser dueños del país no permiten ni siquiera el libre juego capitalista, encompadrados con los gobernantes corruptos, a los que tienen agarrados de los ijares, mantienen al país trabado, sometido a su beneficio, tanto de los multimillonarios monopolistas como de los gobernantes corruptos y espurios) que tienen a nuestro país apergollado, al borde de la autodestrucción, desean un pueblo sumiso, estupidizado, insconsciente, adormilado. Por eso Televisa y Tv-azteca se esmeran al colmo en divulgar la estupidez por todos los medios que les es posible.
Por eso los escritores son gente rara. Por eso cuando se encuentran se crea el
Paraíso.
Por quinto año consecutivo se llevó a efecto el Encuentro Internacional de Escritores en Salvatierra, Guanajuato. La ciudad refrendó su vocación por la literatura, por los escritores, esa elite. Una innovación importante este año fue la de llevar los libros y la literatura a la gente del pueblo; una propuesta que se ha hecho desde estas líneas.
El encuentro de Salvatierra tiene virtudes insoslayables. En general es una idea excelente que los escritores se encuentren, siempre lo será. Por fin esta gente rara se encuentra en el paraíso. Tiene a todo el mundo con quien hablar de lo que más le interesa: la literatura. Hablar de los grandes autores de la historia, de los nacionales, de los estatales y los municipales, los amigos.
Pero sería mejor aun si se lograra llevar masivamente la literatura a la mayoría de la gente. A contrapelo de lo que opinan algunos escritores –como el excelente poeta Juan Domingo Argüelles quien sostiene que la lectura de ninguna manera vuelve mejores a las personas– yo sí estoy seguro que leer literatura prolijamente hace mejores a las personas.
Aserto temerario, pues ¿qué es ser mejor persona?
Para mi corto entender, los que se vuelven grandes lectores, es decir, individuos que logran extraer el significado correcto de lo que leen, en otras palabras, los lectores avezados, tienen a su disposición el conocimiento completo de la humanidad… si tuvieran el tiempo suficiente para allegárselo. Tal capacidad –de obtener significado correcto de lo que se lee– es directamente proporcional el conocimiento acumulado. No es de otra manera como se forjan los especialistas, los científicos. Llega un momento de la formación académica en que la escuela se vuelve innecesaria, porque el estudiante –que ha dejado de serlo para convertirse en un estudioso, como lo dijo alguna vez Heberto Castillo– tiene una capacidad de acumular conocimiento sin medida, sólo basta con que tenga a la mano el texto correspondiente para que se apropie de tal conocimiento. Eso es posible sólo por la lectura.
Es en este caso cuando mejor se cumple la propuesta de Borges acerca de que el libro es una extensión de nuestra inteligencia. Porque es entre los científicos donde se cumple que una inteligencia es todas las inteligencias. Los científicos son capaces de apropiarse, tan sólo leyendo, de los conocimientos más avanzados del mundo. Finalmente los científicos operan como una sola entidad, a pesar de las feroces –o gracias a ellas– disputas que suelen sostener en función de conocer o presumir que conocen “la verdad”.
Semejante eficiencia extrema para leer no implica que personas que desarrollen tal virtud sean “mejores”, pero nadie negará que serán más eficientes para apropiarse del conocimiento, que es una manera humana de “ser mejor”. Si estamos de acuerdo en que ser más civilizados es “ser mejores”, entonces la lectura sí nos hace mejores, es decir, nos hace más civilizados, mejor adaptados –en algunos ámbitos– a esto que llamamos civilización.
Pero estoy seguro que el territorio de la personalidad en donde más y mejor influencia la literatura es en la imaginación. Quien lee literatura ha desarrollado y disciplinado su imaginación. Estoy seguro que la crueldad humana se debe en gran medida a que quien la ejerce carece de imaginación. Esta facultad, como ninguna otra nos permite ponernos “en los zapatos de otros” y de allí surge la compasión, tan necesaria, tan olvidada ahora. La literatura, comparto con William Carlos Williams, el gran poeta norteamericano, es salvífica: “Hay personas que viven vidas miserables porque ignoran que existe la poesía”.
No hay duda, en este momento, en este mundo, vivimos Irak, Palestina, las guerras y hambrunas de Africa y la destrucción, la decadencia interminable de nuestro país; en otras palabras, abundan las personas que habitan el
Infierno.
En este momento en nuestro país son asesinadas unas veinte personas diariamente en la guerra del (y, según el gobierno, contra) el narcotráfico. Igualmente cada día ejecutan a jefes o al menos agentes policiacos. Las maneras de asesinar parecen inconcebibles. Es difícil imaginar cuanta crueldad habita en los criminales para torturar a sus víctimas como narran los periódicos que ocurre. Pero además resulta increíble que, como reportó un periódico, un policía diga a un delincuente agonizante que mire hacia la cámara porque está en Te caché, por supuesto, uno de los bodrios televisivos. ¡Por supuesto! Alguien que se alimenta espiritualmente con semejante excremento no puede ser otra cosa. Eso es el infierno, el mundo en donde no existe la piedad ni siquiera al borde de la muerte. Donde los policías torturan a sus propios compañeros, como ocurre en la ciudad de León, con anuencia de la autoridad; ¿qué puede esperarse que la policía haga con los ciudadanos? El infierno es un mundo en el que los instintos animales que aún nos habitan se manifiestan sin control, en el que desaparece la civilización que hemos creado, en donde no existe el arte, sino la ley del más fuerte, del más bruto. Es un mundo en el que la especie humana está en grave peligro de desaparecer, de autodestruirse. Un mundo en el que, como en la guerra del narco, todos pelean a muerte contra todos. Mientras tanto, en México, un pobre hombre que se hace llamar presidente, no preside nada, sino pasa el tiempo escondido y cuando se hace ver públicamente está protegido por centenas de militares, francotiradores, helicópteros y golpeadores, para que nadie se le acerque. ¿Ese preside? ¿Qué…?
El infierno es Atarjea, Guanajuato, donde mi amigo Catarino Concepción, un poeta, un creador de décimas populares, un bardo del pueblo que en sus versos ha recuperado las más entrañables tradiciones de su municipio y de su gente, en su música se arraiga la alegría sincera y candorosa de las personas sencillas que no se han perdido en la estupidización globalizadora que nos convierte en nadie al destruir nuestra identidad; personas que bailan y zapatean como lo hicieran sus ancestros desde hace siglos, con sus acordes y sus versos, donde este poeta crea felicidad, salvación, convivencia, amor, arte y con todo ello civilización, el efímero, el fugaz, el raquítico paraíso que pretendemos darnos está cancelado.
Ese Catarino Concepción, iluso, pretende hacer un encuentro de poetas y decimeros; escritores de versos modernos con trovadores tradicionales de los que hay en las huastecas veracruzana, hidalguense y potosina, cuya influencia ocurre también en Guanajuato, donde están no pocos creadores de huapango tradicional como el famoso grupo Los Leones de la Sierra de Xichú de fama internacional que comanda Guillermo Velázquez.
Catarino ingenuamente pensó que los empresarios de Atarjea podrían hacer algunos aportes en dinero para organizar el paraíso. Quiero decir el encuentro de poetas modernos con versificadores tradicionales de su municipio. Pero los empresarios qué pueden saber o ni siquiera imaginar de paraísos, de civilización. A ellos les interesa sólo su provecho, su beneficio, aunque provoquen que el infierno cunda porque ellos colocan su granito de arena para eso, al explotar a sus trabajadores, al imponer la ley del más fuerte que es la ley de las bestias, al competir ferozmente hasta aniquilar a otros, al ser tan triunfadores, porque todo triunfador está encima de una montaña de cadáveres, al olvidar lo mejor de las creaciones humanas, la obra de arte. Y actuar así no es crear civilización, sino permitir que este mundo se degrade, significa vivir entre los residuos de la barbarie, la animalidad de donde venimos de la que nos salvamos (o quizá nos condenamos a esto, a un infierno peor). Aunque anotemos que, como en todas partes, existen excepciones honrosísimas. Los empresarios de Atarjea quieren que el encuentro de poetas sea tan sólo un escaparate para su beneficio. Qué les importa a ellos el arte, la creación poética, la civilización, la destrucción de este país. Mientras ellos tengan sus ganancias aseguradas.
Es un mundo terrible el que nos toca vivir. Sin embargo, continuaremos creando, procurando las condiciones para que ocurran los paraísos terrenales, para que los infiernos que otros crean no nos lleven a todos a la animalidad como quisieran los potentados.

martes, 5 de agosto de 2008

La palabra escarnio (Cógeme pero no me mates, la historia del minotauro triste y los tres degeneraditos)

La palabra escarnio


(Cógeme pero no me mates. La historia del Minotauro triste y los tres degeneraditos)

Al obtener la simpatía de Juanita, la maga,
ella te transforma en un pájaro.
Si no, en reptil, o peor aun, en cuca.

Asunción Rangel



Son cientos de paralelepípedos amarillos regados al arbitrio como si los hubieran lanzado desde gran altura. Parecieran en desorden y tienen entre ellos multitudes de jardines, miles de jardineras, otros tantos pasillos y no menos arbolitos y palmeras. Es la unidad habitacional Lomas de Sotelo. Bonito lugar.
Cipriano es un buen pintor, pero muy tímido. Introspectivo y de tan callado pareciera triste a pesar de ser inteligente, creativo, formidable dibujante y consumado colorista. Mariguano de cotidianidad tal que se muestra incapaz de dar paso fuera de su departamento si no va debidamente intoxicado. Él es un producto de la maravillosa sociedad. Pero exitosísimo por su perfeccionada adaptación al citadino caos a pesar de –o más bien gracias a– su indeclinable drogadicción, pues ha desarrollado importantes talentos a pesar de los inmensos traumas que se carga y que lo hacen así como es: miope, flaco, tímido, mariguano, callado, meditabundo e insignificante como si fuera culpable de genocidio y tratara de pasar siempre de largo.
Vivo en esa unidad habitacional. Fui de visita donde Cipriano para enseñarle mis poemas del último mes. Cargué con una botella de vino tinto. Las opiniones de Cipriano son extraordinariamente valiosas en poesía, siempre y cuando uno tenga la paciencia de esperar que los oiga, luego los lea sin oírlos, los medite sin decir nada mientras fija su mirada en sitios impensados y de pronto en ti desde atrás de sus lentes y se toque lentamente las barbas y acaso fume. Entonces empieza a hablar con lentitud, contundencia, inspiración, desmenuzando el poema como si tuviera un bisturí de claridad y te hiciera mirar las entrañas de tu texto. Lo maravilloso es que Cipriano no opina, simplemente desnuda, penetra sin piedad como si tuviera un espejo que pudiera ver tu texto mucho mejor que una radiografía.
Vale la pena acudir a casa de Cipriano con tu mesada de poemas. Y entonces salí a recorrer los cuatrocientos metros de pasillos curvos, jardines arbolados y suaves declinaciones en la semioscuridad de los arbotantes a las diez de la noche en la soledad que separa los con-demonios que habitamos.
En el clímax de una curva vislumbré una muchacha y me detuve; busqué algún admisible pretexto para permanecer de pie en medio de la noche y mirándola. Fue uno muy poco verosímil porque ella alejó con velocidad y cambiando su ruta aparente. Me sentí un poco apenado. Avancé hacia el habitáculo del agudo Cipriano y, si acaso cuarenta metros adelante, saliendito de una fila de arbustos encontré a la misma mujer –parecía extraviada como futbolista llanero en off side: desconcertada, nerviosa, o mejor, totalmente fuera de lugar– buscando algún domicilio en ese mi laberinto de paralelepípedos ingentes, céspedes silvestres y vegetales de ornato en el que me sentía, y soy, sin duda, el Minotauro. Y ella, perdida, notoria visitante, la víctima del monstruo: yo, Minotauro.
Tuve la impresión que la muchacha huía. Observé la ruta y procuré evitarla, que fuera imposible encontrarme a la temerosa. Para no asustarla. No fuera a pensar que la asediaba, mucho menos la perseguía. Y, en honor de la señorita, me sometí a cursar un pequeño rodeo para la casa de Cipriano con tal que la muchacha no padeciera malestar alguno debido al Minotauro yo, que la había mirado con ojos ciertamente deseosos. Alcancé mi destino por el otro lado de lo habitual y al entrar en el vestíbulo del paralelepípedo habitacional descubrí a la mujer que viera molesta evitándome. Estaba escondida en un rincón esperando que me pasara de largo. Pero su aspecto era infundido por el terror. Comprendí que, según ella, había estado en verdad huyendo de yo el Minotauro y, como ocurre con quien se aterroriza, se metió en la supuesta trampa. Gritó de manera contenida por el terror, creía que mi persecución había tenido éxito y que estaba a mi merced. Temblaba tanto que la cabeza mostraba involuntario, ridículo, sacudimiento. Pobrecita. Me desconcertó. No pronuncié palabra. Quedé súpito un instante y ella, en medio de su incontrolado terror, empezó a desabrocharse la blusa con mano tan temblorosa como su absurda cabeza mientras aspiraba profundamente para infundirse algún valor y decirme alterada entre resoplidos de pánico:
–Muy bien…, muy bien…, señor, usted gana. No…, no voy a resistir, pero sólo quiero pedirle por el amor de Dios…, escúcheme, por el amor de Dios, que no me haga daño. –Hacía un esfuerzo inhumano, tratando de dominar un incontenible jadeo de terror, haciendo el total acopio de su valor–. Voy a cooperar…, se lo juro…, voy a cooperar…, haré lo que usted me diga, pero le suplico que a cambio… no me haga daño, por favor… no tiene que golpearme, obedeceré…, obedeceré lo que me indique…, lo que sea..., lo que sea… –para el momento su brasier estaba a la vista y ella se había repegado a la pared y abría su blusa con sus manitas incontrolables, me miraba levantando la frente como una mártir dominando el llanto y el terror mientras jadeaba haciendo un esfuerzo más que considerable para simular entereza. Admiré su valor. Pero también su tontería inmensa.
–Eeeh, mira, amiguita…, en primer lugar…
–¡Nooo!, ¡no me mate, señor, no me mate, por favor…! Dígame que hago y le obedeceré sea lo que sea, se lo juro, pero le suplico por el amor de Dios que no me haga daño… Tengo dos hijos. Por el amor de Dios le suplico que no me haga daño… Por su madrecita santa, por la virgencita santísima, no me vaya a matar… –Pronunciaba ahora acelerada, violentamente, jugaba al todo o nada. Adopté la actitud más tranquilizadora posible.
–Oye, amiga. Relájate… Tranquilízate, a ver, cálmate… Yo sólo quiero entrar… –pensaría que yo era un empedernido criminal que, con la fría calma del asesino serial, le daba las finales indicaciones.
–Sí, señor, no voy a gritar, voy a hacer lo que usted diga, lo que usted diga, lo que usted diga. –Temblaba y contenía el llanto, a la vez se controlaba para no exasperarme. Tengo llave del vestíbulo del edificio de Cipriano y abrí. Ella me miró y, entre su terror, atinó a preguntar:
–¿Tengo que entrar, verdad?
–No. Haz lo que quieras… Vete si quieres… –le dije sonriendo de nervios como recurso extremo.
–¿Co-co-cómo dice? –en ese momento empuñó su blusita y la cerró.
–Como tú gustes, amiguita…
–¿Puedo irme…?
–Pep… Eeest… por supuesto… –Entonces estalló en un terrible, estentóreo sollozo y se puso las manos en el rostro.
–¿No me va a violar? Perdóneme… ¡¡Aaah… Aaaahh!!… bu-bu-bu… ¡peeerdóoooneme!… Es que yo bu-bu-bu, estaba segura de que usted…, usted me iba…, me iba a violar… ¿Usted no es violador?, dígame ¿usted no es violador, verdad que no? –hablaba llorando y una cascada de lágrimas le recorría el rostro y agarraba con rigidez su blusa para mantenerla cerrada luego que ella misma la había desabrochado. La estampa era conmovedora y también ridícula. –Entonces ¿no me va a violar, señor?
–Perdóname, amiga, no hubiera querido asustarte. Qué mala onda. Pero, ¿tengo tipo de violador?
–No-no-no-no. Es mi culpa… –empezó a hablar ya tranquilizándose–. Es que, usted sabe, los violadores… los violadores andan por todas partes… Además usted trae algo escondido en la chamarra… –me señaló casi de vuelta en su terror. Era cierto, traía la botella de vino para Cipriano. La saqué. Entonces ella agregó la risa a su llanto:
–Estaba segura que traería el cuchillo, la pistola. Ay qué tonta, Dios mío, pero es que tanta inseguridad y… aquí está tan solo y ya es noche… Ay qué pena, Dios mío…
–Bueno, pues discúlpame por el mal momento. Qué pena. –Toqué el timbre de Cipriano y salió de inmediato, como si me hubiera estado esperando.
–¿Quióbole! –me dijo con su habitual indiferencia–, pásenle.
–Vine a verte. Traigo un vinillo y unos poemas. Mira, ella es…, de veras, no sé tu nombre… –la mujer había retomado, aunque trabajosamente, la compostura, incluso terminaba de limpiarse las lágrimas y abrocharse la blusa.
–Aurelia… tanto gusto…
–Cipriano…, pero pasen por favor, adelante…
–Bueno, ella… –iba a disculparla, pero antes de que dijera algo Aurelia ya entraba en la casa de Cipriano.
–Gracias, Cipriano… Y tú no me has dicho cómo te llamas…
–Lucrecio…, para ti el violador…
–Ay, Lucrecio, perdóname… No sé cómo pude…, pero es que ya ves cómo es la ciudad…
–No te preocupes –le dije tomando asiento. Apareció sorprendentemente Laura desde alguna de las habitaciones. “Válgame Dios”, me dije. “No, Dios mío, ¿por qué está descalza y ese vestido es camisón o qué? “No puede ser. Laura. Laurita. Yo, tú. ¿Por qué? Pero además no trae brasier la puta desgraciada. ¿Desde cuándo está aquí o desde a qué horas? ¿Qué significa que una mujer no traiga brasier ni zapatos en la casa de su amigo?”.
Nos saludamos de beso. Hubiera querido decirles de inmediato “¿qué traen ustedes, por qué está aquí esta pinche vieja si yo la vi primero?”. Empezaron a charlar como si fuéramos amigos añejos apenas a cinco minutos de las presentaciones y de inmediato se descorchó mi botella de tinto. Yo estaba trabado y nadie lo notó. Laura, como ama de casa, me carga la chingada, colocó al centro alimentos chatarra y trocitos de queso. Poco rato después, llorando sangre, propuse iniciar la lectura de mis poemas, puesto que ellas estaban presentes extendí el convite a la sesión poética. Para entonces, luego de tres rondas, mi botella agonizaba y Cipriano, previsor, se apresuró a aprovisionar a la sesión con reserva de su cocina, pero la nueva era de tequila. Y no me atrevía a decirles nada. A pedirles que me explicaran. Mierda.
Aurelia estaba tan perfectamente integrada que no se nos hizo raro que no se retirase pronto a pesar, en mi caso, de la extraña manera de conocernos. Leímos poemas y, Cipriano, como siempre, lúcido y reflexivo, los desmenuzaba luego de pensar un momento mientras Aurelia y Laura no evitaban los comentarios no tan valiosos, pero yo no entendía nada. Me urgía saber qué estaba pasando entre Laura y Cipriano.
La lectura inútil de los tres poemas y los estériles comentarios de Cipriano, sin interlocutor y más de media botella de tequila, habían consumido unas dos horas. Preferí suspender la sesión y saber qué hacía en tales condiciones esta ramera con el pintor drogadicto; lo peor era que las mujeres se dedicaban a encontrar motivos chuscos (de neto humor involuntario) en mis poemas. Chingao. Borrachas burlonas. Putas malditas. Estaban muy contentos y, de ebrios, a medios chiles. Y tan tranquilos que empecé a dudar. “Capaz que estoy inventando. ¿No es posible que ella esté aquí así, sin zapatos ni brasier ni sexo con su amigo?” Admití que sí.
Cipriano se dirigió al interior de su casa mientras carcajeaban por alguna razón o quizá más bien sin ella. Por fin Laura me preguntó “¿Qué tienes?, estás muy serio”. Puta. Puta. Pensé. El pintor regresó munido de un cigarro hechizo y monumental, del que emanaba el característico y poderoso hálito petatero.
Feliz y callado Cipriano el mariguano se arrebujó en un sillón, casi femeninamente, subiendo los pies y recogiéndolos, mientras las otras pronunciaban banalidades él arremetió con fruición aspirando el humo de la mariguana. Luego pasó el cigarro a Laura que también le dio cuatro o cinco envidiables chupadas. Empecé a pensar que yo estaba paranoico. Llegó mi turno. No quise ni pude ser menos. Y el cigarro –así era de inmenso– parecía infumado, que no infumable. Se lo pasé a Aurelia que me miró desconcertada a pesar de su embriaguez galopante pero simulándose muy en ambiente me dijo:
–¿Se fuma…, esto se fuma…, normal?
–Absolutamente normal –le dije para evitar motivos de alarma. Para qué…
Laura y Cipriano eran amigos viejos de la canabis, pero Aurelia, como confesara, licenciada en administración de empresas, no acumulaba idea sobre la vida de un pintor drogadicto y dipsómano, Cipriano y de una guionista televisiva, putísima y alcohólica, Laura.
En un rato decayó el ambiente que habían creado, la yerba convoca a la introspección. Cada uno abordó su viaje interior. A mí, como siempre, me aligeró. Volví, tras tres fumadas, a ver a Laura linda muchacha y a Cipriano querido y viejo amigo.
Aurelia, licenciada en administración de empresas, en cambio, transitando su iniciación en las drogas canábicas, se levantó y empezó a mirar pequeñísimas áreas de las paredes desde muy cerca, como si descubriese un insólito desfile de insectos de fauna fantástica circulando por el muro. Sabedores de los efectos mariguanescos en la gente bisoña nadie la tomó en consideración.
En otro momento estuvo observando sus manos con singular atención, empezó a sentir angustia, a mirar en todas direcciones como si la persiguieran. Y me descubrió. Yo estaba perfectamente aligerado.
–Dime algo… ¿Tú me ibas violar?... Dime la verdad, por favor… ¿Sabes una cosa? Tú…, tú me violaste. Me violaste porque sentí…
–Sentiste que te violé…, pero por favor…, no me digas eso…
–No, sentí el terror…, el terror de ser violada ¿sabes qué es el terror de ser violada? –la miré un instante desmesurado, traté de pensar, imaginar como sería violarla… No pude imaginarlo, me descubrí (alabado sea el cielo) negado, incapacitado para violar ni a una muñeca inflable. Sin embargo, de alguna manera tenía razón. Pero le dije:
–No lo creo…
–Ya me voy…, no puedo estar aquí…, contigo…, tú ibas a intentarlo…, pero te arrepentiste porque ya me habías hecho el daño psíquico –aquí pronunció mal y con dificultad– no puedo…, ya me habías violado –Aurelia traía un viaje espantoso. ¿Quién puede dudar que una LAE, inocente de ella, acumula cantidades inconmensurables de esa mierda que nos echa encima el establishment: estrés, terror por los violadores (¿y pasión enfermiza por ellos?), por los secuestradores, por los narcotraficantes, por los raterillos en general, fatiga crónica, miedo consuetudinario, furia contenida, frustración de rutina, desesperanza hasta la más infinita lejanía? Nadie.
La licenciada transitaba su microinfierno. Los otros, Laura y Cipriano, en tanto, gozaban de manera indecible el estupor mariguanesco y veían con alguna indiferencia y hasta no poca molestia a la LAE que padecía, a través de horribles percepciones, la manifestación de sus infamados interiores. Empecé a pensar que no sería mala idea que Laura, Cipriano y yo… Claro, un trío. Un trío feliz. ¿Por qué no?
Aurelia trató de salirse corriendo como loca. Hasta que lo logró. ¿Qué hacemos? “¿La dejamos?”, dije pensando en tres. No, está bien trastornada. Mejor traerla, a ver si se calma.
–A ver, vamos por ella –dije a Laura y Cipriano.
–Dice que la violaste.
–Dios santo. Imagínate…
–¿Entonces qué le hiciste?
–La encontré aquí, en este rincón, escondida, esperando que alguien la violara, pero sin madrearla.
–Ay, no. ¿En serio?
–Lo primero que me dijo fue no me mates, cógeme pero no me mates… Te lo juro. –Cipriano fue por ella. Con su modo circunspecto y sereno se la trajo abrazada. Todos estábamos bien mariguanos. Ella lloraba en el hombro del pintor. Pedía protección. Cipriano algo le dijo en el oído. Ella, desesperada y llorando, lo besó en la boca, larga, furiosa, desesperadamente. Laura se acercó. Se acercó. Se acercó, les puso sus manos en los sendos hombros hasta que su rostro estaba junto a los de ellos que se besaban interminablemente; al final ella también participó (y era correspondida en el beso triple) por los otros dos. El cuadro era hermoso y aberrante. Malditos, o sea que sí, desde antes. No soporté, empezaban a manosearse. La metieron. Al entrar él me miró y me hizo un discreto gesto de invitación a pasar con ellas. Habrá una orgía, dijeron sus ojos. Le sonreí sintiéndome el perro que ve a la pareja de canes pegados, le agradecí y me fui a mi casa.

Dos semanas después, de mañanita, me encontré a la otrora perdida Aurelia. Esta vez refulgía de seguridad. Y yo era sólo otro transeúnte; no más Minotauro. Sorprendía de correcta: traje sastre señorial, pelo impecable y relamido, tacón ejecutivo, bolso discreto. Una empresaria activa y elegante, en realidad una exitosa LAE.
–Hola, ¿cómo estás?
–De maravilla –respondió sonriendo con alguna exageración, radiando su éxito, como lo hace esta gente de hoy tan positiva.
–Ya vivo aquí, ¿no sabías, verdad? –serenamente miró en todas direcciones como si se asegurase que nadie iba a oírla–. Estamos los tres. Juntos. Quiero decir, vivimos juntos. Es muy poco tiempo, pero fíjate, ya estamos pensando en firmar un convenio de convivencia, como los matrimonios de homosexuales, pero aquí sería entre los tres, ya que el matrimonio entre tres no es legal… (Válgame Dios). La experiencia, te diré, es muy…, motivadora. Te confieso que lo central es el sexo. –¡Madre mía! Y conste que no le había preguntado nada.
–¿El sexo!, lo dices tú, la que sostiene que la violé? –me miró extrañada.
–Lo digo porque así ocurrió. Si me hubieras penetrado ya era absolutamente secundario, intrascendente. El daño estaba hecho.
–Santo Cristo. Nunca pensé… que yo… fuera capaz…
–Bueno, eso es otra historia… Pero, mira, ahora estoy tan feliz. Consumiendo la cannabis sativa como debe ser provee efectos prodigiosos… Nunca antes lo hubiera imaginado.
–¿Y cómo es como debe ser?
–Pues como Dios manda.
–Ah, claro. ¿Y la real motivación es la mariguana o el sexo?
–Ambas. –Empezó a hablar meditando cuidadosamente sus respuestas–. La mariguana es el contexto, el coito triple la acción. –Hacía pausas brevísimas para colocar las palabras más justas a su descripción, volteaba los ojos hacia arriba procurando concentración–. La mariguana es el escenario, el menage a trois la obra… ¿Sí me entiendes? Ella es sexualmente voraz y emprendedora. Él, lascivo e inteligente. Yo soy sucia y sin límites. El acoplamiento, hasta donde sé, insuperable. Ja ja ja… ¿qué te parece…?
–Dios mío, Cipriano, Laura –la miré un instante: era paradójica, inocente y directa en su depravación– no quiero imaginarme la cantidad de porquerías…
–¿No puedes? Te cuento algo si quieres…, mira, generalmente la que empieza es Laurita, aunque no es regla, de hecho no hay reglas; puede ser que lo requiera a él, o a veces me solicita…, lo cierto es que no tiene que insistir mucho…, porque…
–No, no, no… No me cuentes. No quiero sentir envidia. –En ese momento recordé el insólito beso triple–. Mejor luego nos vemos… ¿sabes qué…?, aquella vez te hubiera violado…
–¡Me violaste!
–¡!... Bueno. Mejor un día de estos paso a visitarlos para leer poemas. –Le di, a manera de despedida, un beso apresurado y me fui tan rápido como me fue posible.