El imperio de la disolución
Pterocles Arenarius
La influenza inicialmente llamada porcina y, luego de los daños infligidos al mercado, corregida como A1-H1N, es mortal si te invade el virus, según los datos de los escasos científicos calificados que hay en México, los de la UNAM. En su momento esta epidemia fue ocultada por los funcionarios mexicanos debido a razones políticas, según Fidel Castro. Es creíble. Personalmente, antes de que estallara la paranoia colectiva atizada por la televisión, conocí dos casos, el de una infante y el de una mujer joven, que sufrieron neumonía y ambas estuvieron cerca de morir, en estado grave de salud, según los médicos, pero jamás se supo que fuera la influenza A1-H1N. Por coincidencia cuando se fue de México Barack Obama empezó la campaña de paranoia y la monstruosa retahíla de autoelogios en boca de los funcionarios. Lo cierto es que la denuncia de Castro ahí queda y las autoexculpaciones de los gobernantes mexicanos abundan para su ilegitimidad de origen.
Por otro lado, como parte de otra epidemia peor, la de los errores y brutalidades panistas que se mantiene desde hace casi ya 9 años, se dio la intentona, desde la Secretaría de Educación Pública (SEP), para eliminar la materia de Filosofía (y las relacionadas como Lógica y Ética), pero también contra la literatura (¿respetarán las materias previas relativas como la gramática?). Al parecer la decisión aún no se toma. La SEP, bajo el mando real de la corruptísima líder vitalicia del sindicato nacional de profesores, Elba Esther Gordillo, posiblemente encuentre que es inútil o al menos superfluo enseñar literatura y filosofía a aquellos imberbes de entre 15 y 18 años, nuestros adolescentes y si dicen que es así, pues dirán también que es oneroso. Este es un acto de total brutalidad contra la inteligencia y la cultura del pueblo mexicano, pero peor aun es si lo consideramos a futuro, significaría que el próximo paso será irse contra las matemáticas, contra la física y entonces ¿qué enseñarán en las escuelas?, ¿enseñarán lo que promueve la verdadera Secretaría de Educación que es la dupla Televisa-TV Azteca? Oh, maravilla, lo que nos espera son las noticias mentirosas o al menos falseadas, sesgadas; los grotescos programas de chismes estúpidos sobre la promiscuidad sexual de sus “estrellas” (llama la atención a que desde la muerte de Paco Stanley, yonqui fanático, repartidor ―en buen caló, burrero―; contrabandista y aspirante a forjador de un cártel, se han acabado ¿o acallado? las noticias sobre la afición ―no menos popular que la promiscuidad sexual― a las drogas duras, blandas y más bien sintéticas que naturales).
Es bien sabido que los talentosísimos “artistas” de televisión le meten con singular entusiasmo a todo aquello que estimule sus hermosos y trabajados ―en gimnasio pero más bien en quirófano― cuerpecitos y sus tan patéticas como endebles y disminuidas dotes intelectuales. Últimamente, desde la infausta muerte de Stanley las noticias de tal índole brillan por su ausencia, ¿será que los “artistas” ya no le meten? De la manera más franca y contundente afirmo que lo dudo, lo dudo a contracorriente de que la moda actual sea por decreto presidencial “la guerra contra el crimen organizado y el narcotráfico”, la que más bien pareciera un buen pretexto para burlar la Constitución e instalar el autoritarismo, promulgar leyes para criminalizar la lucha social y la oposición al gobierno. Así se hizo también el decreto que autorizaba a las autoridades de salud a violar domicilios y a colocar en cuarentena a “sospechosos” de sufrir la influenza famosa. Lo cual parece más bien el uso de una crisis sanitaria como pretexto para mostrar la fuerza bruta del estado contra los ciudadanos. Si bien admitamos que no se conocen casos de violaciones de domicilio ni detenciones para someter a cuarentena.
En medio de esta circunstancia aparecieron sendos libros cuya autoría pertenece a dos pájaros de cuenta: uno, Roberto Madrazo Pintado, ínclito maratonista sesentón y vencedor hasta de miles de jóvenes en la competencia maratónica de Berlín, Alemania 2008 y el otro es el prócer de la pandilla que por el momento y aun con sus divisiones domina la escena política de México, la mafia de panistas, algunos ex priístas, muchos empresarios y los más importantes medios de comunicación; el héroe en mención es el padrotito, sobornador y defraudador argentino Carlos Ahumada.
El ultracorrupto Roberto Madrazo, que no puede competir en nada si no hace trampa, en su libro, trata esencialmente de ajustar cuentas con gente como Elba Esther Gordillo, quien con tal de mantenerse en el poder ha demostrado vocación para vender su alma incluso al arcángel Miguel, ejecutor del enemigo malo, pues doña Elba Esther, por su aspecto físico y por sus siniestras acciones desde hace décadas, no puede ser sino parte de las huestes del maligno. Roberto, fiel a los condenados permanece en las filas chantajistas y, por ello, privilegiadas del PRI y su libro, más que prescindible, excepto por algunos datos de la picaresca imperante en la política mexicana, es un listado de quejas en contra de aquéllos que no lo apoyaron o lo traicionaron, como Elba Esther, en sus ambiciones presidenciales.
En tanto que Carlos Ahumada pone en evidencia a todos los que en su momento fueron señalados como miembros de la conjura que culminó con aquel berrinche de Vicente Fox: el sainete del desafuero de Andrés Manuel López Obrador, obra bufa que, sin embargo, tuvo un momento grandioso, cuando AMLO, solo contra 500 diputadetes a cual más inepto y/o corrupto, se lanzó contra todos los conjurados jugándose su propia vida no sólo política (recordamos que el difunto policía Santiago Vasconcelos se presentó a unos metros del departamento de AMLO con pistola al cinto y acompañado, muy valiente el señor, de unos diez de sus cerdos, digo, sus guaruras).
El padrote argentino no descubre nada nuevo, todo se supo en su momento: Fox, Fernández de Cevallos, Creel, Medina Mora, Macedo de la Concha y algunos otros, coordinados todos por Carlos Salinas de Gortari, ejecutaron la acción dirigida a desaforar a AMLO e impedirle que fuera candidato presidencial. Finalmente lo desaforaron, pero no pudieron impedir que fuera el candidato de la izquierda, pero, ya en el 2006 y habiendo convocado a más interesados en detener a Andrés Manuel, abriendo más el abanico de conjurados y actuando ya con operadores incluso dentro del gobierno, en el 2006 perpetraron un fraude electoral histórico para despojar a López Obrador y al pueblo de México de un triunfo en toda la línea de la izquierda, paradójicamente, derecha.
Lo exhibido por Ahumada en su libro se reforzó con las recientes declaraciones periodísticas del ex presidente Miguel de la Madrid, uno de los peores que ha padecido México, lo que ya es demasiado decir. De la Madrid, quién lo dijera, tiene cuentas pendientes con su sucesor y delfín, Carlos Salinas, pues aquel primer ex mandatario acusó al segundo de delitos que siempre conocimos, aunque De la Madrid calló de aquello de lo que nunca se ha denunciado al demoniaco Salinas, aquello que todo el pueblo mexicano sabe bien (aunque nadie, repito, se atreve a decirlo en los medios), y los únicos que no lo han descubierto son las autoridades de justicia de México, la autoría intelectual de la muerte de Luis Donaldo Colosio. Y a pesar de que las denuncias delamadridianas fueron muy leves, el demoniaco Salinas encargó a su achichincle Emilio Gamboa Patrón, proficuo diputado, a que convenciera a don De la Madrid que se declarara algo así como víctima del mal de Alzheimer para retractarse de sus acusaciones a Salinas de manera un poco menos indigna que por miedo: autoafirmándose pinche viejito loco, digamos.
Las acusaciones de tan múltiples y graves delitos ahí están, pero las autoridades de justicia, desde los millonarios ministros de la Suprema y Tremenda Corte de Justicia, no abren la boca ni siquiera para opinar sobre tan bárbaras violaciones a la ley y mucho menos sobre los bien conocidos personajes que las ejecutaron.
Entre tanto desbarajuste, entre tanta disolución y la desesperanza que provoca, el presidente, todavía considerado ilegítimo por millones de mexicanos, propone su asombroso plan Vive México, como tratando de conjurar el hecho de que México estuviera muerto. Anuncia que se trata de promover el turismo hacia nuestro país, a pesar de las balaceras de cuatro horas entre narcos de distintos cárteles o bien entre polis y narcos, también de diversos cárteles. Sin ruborizarse por saber bien que los narcos dan empleo y pingües salarios a alrededor de un millón de personas en todo el país, mientras su gobierno y sus consentidos protectores, los empresarios que lo llevaron al poder, sigue provocando ―por inepcia o por descuido, por atender más bien a los mencionados empresarios y por otras razones más pendejas todavía― más desempleo, pero el gasto corriente del gobierno (lo que ellos se autoasignan como sueldos) ha crecido, del foxato para acá, en un monstruoso 80 por ciento.
Bueno, Calderoncito convocó a gran número de “artistas” de Televisa y Tv Azteca, esos que junto con sus productores y patrones se deshocican por hacer masiva y de ser posible mundial la estupidez. El “presidente” los hizo asistir para ―en los hechos― exigirles que apoyen su plan Vive México. Y con ello dar legitimidad a su (des)gobierno. Pronunció su discurso frente a los “artistas” y, éstos, sonrientes, felices, con positivísimas actitudes, avalaron la arenga.
Y acerca de lo anterior quisiera decir que un día antes del acto de los “artistas” con el “presidente”, me bebí unos cuantos tragos, aunque incontables, con un extraordinario poeta, que no diré su nombre, sino expondré su identidad poética:
Soy, a veces, una llave de a caballo aplicada por el santo,
otras veces soy el madrazo de frustración
que un borracho deja caer sobre la mesa.
cuando era niño hice llorar a pin pon.
le pegué con su pinche peine de marfil.
a veces soy tan transparente y emocional
como una adolescente que se masturba.
soy el correveidile de la lujuria
(…)
a veces me siento como un portero
antes de que le tiren un penalti
a veces un cuento pornográfico
(…)
a veces como el cochambre que dejan
las viejas en su tanga.
soy una voz necia que pide un trago más,
soy un gancho al hígado de la realidad;
esa vieja fresa que no bebe
y que nos mantiene en sus brazos mientras
mira cómo nos destruimos.
soy, a fin de cuentas, un sicario sin balas
huyendo de la responsabilidad
de encontrar su propia muerte.
El autor de tales versos, un adorable muchacho pachequísimo y de talento poético desmesurado como lo demuestran sus versos, por azar me contó que en alguno de sus recientes momentos de esparcimiento pacheco departía con dos de las talentosísimas “artistas” que trabajan en las mencionadas compañías que tan empeñosamente difunden casi mundialmente la estupidez por nuestro espacio electromagnético. La referencia me hizo preguntarle ¿la que actúa en la telenovela fulanita y la que conduce el programa sutanito? Sí, ellas. ¿A poco esas preciosuras le meten a eso?, pregunté. La respuesta fue “ay, carnalito”.
Por eso, cuando veía precisamente en la tele la noticia del plan calderónico y observé a este (dis)funcionario con todos los “artistas”, no pude menos que pensar que mientras el señorito del poder (Calderón no es un señor, cuando mucho llegaría a señorito) hacía su arenga autolegitimadora, muchos de los chicos y chicas aquellos que le hacen a la artistiada a través de la tele, andarían más o menos en las nubes, bajo los efectos de las múltiples sustancias de vieja o muchas de nueva generación que usan para alterar su consciencia y su percepción de este mundo, aunque no tengan idea de ello, sino simplemente que sienten chido y se ponen hasta arriba, es decir, intensos para trabajar en los programas en que los contratan.
Así, en el desbarajuste de toda índole que ocurre en México, aunado al de institucionalidad, se encuentra el de que uno de los flancos más vulnerables del gobierno es el de su guerra contra el narco.
En este momento México es el imperio de la disolución y el gobierno incapaz de dar soluciones, sólo nos muestra sus intenciones de implantar la mano dura. Mientras tanto, entre alcoholismo, pobreza, marginalidad, drogas y un estoicismo heroico se incuban los grandes artistas, como el poeta citado líneas arriba. Porque el arte mexicano es e históricamente ha sido, durante treinta siglos, de primer mundo y sus gobernantes y funcionarios, de quinto.
jueves, 28 de mayo de 2009
domingo, 3 de mayo de 2009
Cristos de la Tierra
Cristos de la Tierra
Pterocles Arenarius
Para Guadalupe Méndez
Hay en la tierra, y hubo siempre, treinta y seis hombres rectos cuya misión es justificar el mundo ante Dios. (…) No se conocen entre sí y son muy pobres. (…) Constituyen, sin sospecharlo, los secretos pilares del universo. Si no fuera por ellos, Dios aniquilaría al género humano.
Son nuestros salvadores y no lo saben.
Jorge Luis Borges
Existen sujetos que suponen poseer la potestad de decirnos
Cómo vivir… en qué creer… y cuánto y cuándo sufrir…
Ellos suministran los dolores. Se hacen llamar jueces, policías,
dictadores, grandes empresarios, militares,
antes, simple y más honestamente se llamaban verdugos… o acaso monarcas…
Sujetos de esencial miseria del espíritu que supónense superiores
sobre el común de los humanos… y se creen elegidos de su Dios…
dueños de destino y vida de sus congéneres.
¿Motivos, “razones”?, les sobran: el color de la piel o de los ojos o del pelo…
Y con esa diferencia de tintura han justificado incluso el exterminio
De aquéllos que ―ellos creen― son diferentes e inferiores…
Existen otros hombres dotados de la rabia y el amor
La dignidad y la compasión. La furia junto ―oh paradoja― con el sentimiento de compartir el dolor humano.
Y éstos se arrogan, a veces sin saberlo, la misión de salvar
a la humanidad. Humildemente. Salvar a Pedro a Pancho a Juan…
A Guadalupe, Amaranta y Camila...
Que son la humanidad… el pueblo… la mayoría… los pobres…
los que generan el valor a partir de madre natura
: los que trabajan… y con sus manos han cambiado al mundo
… entre ellos surgen los salvadores, los cristos…
Y por el enemigo son templados sin piedad, endurecidos,
probados por el fuego y el dolor…
lucharán contra la depredación
los cristos son los que ―ridículos, soñadores, locos, paupérrimos, insensatos
habrán de luchar contra la opresión de la miseria (que no contra el pecado)
de los humildes… de los que trabajan
… y suelen llamarse Che, Gandhi, Zapata,
O bien Sandino…
Sandino…
Del pueblo siempre saldrá uno que tenga el tamaño descomunal de ser
tan simplemente humano. De amar tanto a sus iguales…
Y los que no aman vinieron a decirnos que Cristo nos salvó del pecado, pero
del pecado que cada cual se salve, si le parece bien.
Y si no… pequemos a discreción,
pequemos a destajo que el único pecado imperdonable es
la ignorancia, la propia dejadez o la miseria espiritual que vuelve a algunos
capaces de abusar, de explotar a otros humanos.
Fuera de eso “sigamos pecando”… La material miseria no es pecado…
Pues los verdaderos miserables son los que ansían el poder,
los que pueden matar por hacerse del poder para su beneficio material,
así de miserables son. Y no lo saben,
los que son capaces de usar como animales
a sus propios semejantes,
los que creyeran en la superioridad por cuestión de raza.
La miseria sí es pecado, pero sólo cuando es miseria espiritual…
Pues el miserable es el que al descubrir su condición anhela el poder
para ocultarse la inmensidad de su miseria
: la del espíritu…
Los hombres grandes son los cristos sandinos, los que entregan su vida
por los demás, por los humildes…
Los que encarnan al hombre más grande de la historia: Cristo, el hombre
que ―muy posiblemente― no existió, pero sobrevive
como la metáfora de la actitud suprema
que puede producir el hombre:
entregar la vida por los otros, por los humildes, por los que trabajan,
por los olvidados de la tierra y por las prostitutas.
viernes, 24 de abril de 2009
Cristos de la Tierra
Cristos de la Tierra
Pterocles Arenarius
Para Guadalupe Méndez
Hay en la tierra, y hubo siempre, treinta y seis hombres rectos cuya misión es justificar el mundo ante Dios. (…) No se conocen entre sí y son muy pobres. (…) Constituyen, sin sospecharlo, los secretos pilares del universo. Si no fuera por ellos, Dios aniquilaría al género humano. Son nuestros salvadores y no lo saben.
Jorge Luis Borges
Existen sujetos que suponen poseer la potestad de decirnos
Cómo vivir… en qué creer… y cuánto y cuándo sufrir…
Ellos suministran los dolores. Se hacen llamar jueces, policías,
dictadores, grandes empresarios, militares,
antes, simple y más honestamente se llamaban verdugos… o acaso monarcas…
Sujetos de esencial miseria del espíritu que supónense superiores
sobre el común de los humanos… y se creen elegidos de su Dios…
dueños de destino y vida de sus congéneres.
¿Motivos, “razones”?, les sobran: el color de la piel o de los ojos o del pelo…
Y con esa diferencia de tintura han justificado incluso el exterminio
De aquéllos que ―ellos creen― son diferentes e inferiores…
Existen otros hombres dotados de la rabia y el amor
La dignidad y la compasión. La furia junto ―oh paradoja― con el sentimiento de compartir el dolor humano.
Y éstos se arrogan, a veces sin saberlo, la misión de salvar
a la humanidad. Humildemente. Salvar a Pedro a Pancho a Juan…
A Guadalupe, Amaranta y Camila...
Que son la humanidad… el pueblo… la mayoría… los pobres…
los que generan el valor a partir de madre natura
: los que trabajan… y con sus manos han cambiado al mundo
… entre ellos surgen los salvadores, los cristos…
Y por el enemigo son templados sin piedad, endurecidos,
probados por el fuego y el dolor…
lucharán contra la depredación
los cristos son los que ―ridículos, soñadores, locos, paupérrimos, insensatos
habrán de luchar contra la opresión de la miseria (que no contra el pecado)
de los humildes… de los que trabajan
… y suelen llamarse Che, Gandhi, Zapata,
O bien Sandino…
Sandino…
Del pueblo siempre saldrá uno que tenga el tamaño descomunal de ser
tan simplemente humano. De amar tanto a sus iguales…
Y los que no aman vinieron a decirnos que Cristo nos salvó del pecado, pero
del pecado que cada cual se salve, si le parece bien.
Y si no… pequemos a discreción,
pequemos a destajo que el único pecado imperdonable es
la ignorancia, la propia dejadez o la miseria espiritual que vuelve a algunos
capaces de abusar, de explotar a otros humanos.
Fuera de eso “sigamos pecando”… La material miseria no es pecado…
Pues los verdaderos miserables son los que ansían el poder,
los que pueden matar por hacerse del poder para su beneficio material,
así de miserables son. Y no lo saben,
los que son capaces de usar como animales
a sus propios semejantes,
los que creyeran en la superioridad por cuestión de raza.
La miseria sí es pecado, pero sólo cuando es miseria espiritual…
Pues el miserable es el que al descubrir su condición anhela el poder
para ocultarse la inmensidad de su miseria
: la del espíritu…
Los hombres grandes son los cristos sandinos, los que entregan su vida
por los demás, por los humildes…
Los que encarnan al hombre más grande de la historia: Cristo, el hombre
que ―muy posiblemente― no existió, pero sobrevive
como la metáfora de la actitud suprema
que puede producir el hombre:
entregar la vida por los otros, por los humildes, por los que trabajan,
por los olvidados de la tierra y por las prostitutas.
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Homenaje a César Augusto Sandino
miércoles, 22 de abril de 2009
Dos gordos degenerados
Dos gordos degenerados
Pterocles Arenarius
En muchos periódicos del martes 21 de abril del 2009 apareció como una noticia que mereció incluso las ocho columnas, una nota en la que aparece un sujeto de nombre David Mondragón Vargas, quien fue capturado en la estación del metro Tacuba, vestido de mujer, ya que se dedicaba a manosear a las mujeres en el metro de la Ciudad de México. Mondragón Vargas es ingeniero y, sin duda, debió llegar a extremos angustiosos de lujuria sin satisfacción, de desesperada necesidad por tocar cuerpos femeninos (tocar el cuerpo de una mujer es tocar cielo, dijo Novalis) para llegar a disfrazarse de mujer y meterse al metro en los vagones exclusivos para el género femenino y arriesgándolo todo, darse el gusto infinito de “tocar cielo” aunque sea clandestinamente y violando la ley. Pobre tipo, en realidad merece toda mi conmiseración por el solo hecho de haber llegado a tal extremo en sus actos. Se dice en la nota que es casado y tiene dos hijos. Pero estar casado no tiene que ver con la lujuria, con el deseo de mujer, con el hambre de carne femenina. Ahora David Mondragón Vargas ha perdido todo, el castigo desproporcionado ―fue encarcelado en el Reclusorio Oriente― lo pone como un ser abominable para la sociedad, como un monstruo que era capaz de vestirse como fémina con tal de ultrajar mujeres, por más que su único pecado (que sepamos) era tocarlas, manosearlas. En el periódico aparece ridículamente vestido de mujer junto a un temible enmascarado al cual el “degenerado” apenas le llega al hombro y el policía porta una criminal ametralladora de apariencia ultramoderna. Qué farsa.
Por otra parte, en el inicio de la madrugada del mismo día, empezando con el primer segundo de la medianoche, vi que en el Canal Once de televisión siguen transmitiendo un viejo programa llamado Toros y Toreros que conduce un viejo taurófilo de nombre Julio Téllez. La emisión se empeñó en convencernos de que el toreo es un arte, más, un arte sublime, incluso más, una actividad cuasi sagrada. Lo objetivo es que ―independientemente de la destreza de los toreros, del valor de éstos, de la pompa y el lujo derrochados, de la abundante parafernalia creada para el toreo en muy variados ámbitos― el toreo es un crimen artero, brutal, crudelísimo y cometido a mansalva. Si el toro coge, como bautizaron los españoles al hecho de que el toro llegue a herir (le dé una cogida, así dicen) al torero es un mero accidente, siempre lo ha sido. El animal es torturado de manera espantosa antes de ser exterminado sin piedad y con toda ignominia. Luego de muerto tan criminalmente, lo arrastran como si fuera una descomunal y aborrecible rata. Para mí resultó grotesco que, mientras tocaban música de Beethoven o de Joaquín Rodrigo, transmitían imágenes de picar al toro en el lomo desde una montura a caballo, encajarle varas con afilada punta de acero llamadas banderillas y que tienen un gancho en reversa a la entrada en la carne para que no sea posible que se saquen del músculo del toro, hacerlo salir de un corral en huracanada embestida que se debe al hecho de haberle aplicado una descarga de corriente eléctrica de alta tensión, provocar su furia tentándolo con un capote o una muleta y esquivar “graciosamente” la embestida. Finalmente encajar el estoque para causarle la muerte. Todo con las miles de ventajas para el torero, con las “reglas“ de lo “humano” y a veces hasta violándolas (porque sabemos que no es tan raro que limen los cuernos del animal para que pierda el sentido de la distancia y no pueda coger al torero), reglas que más bien debieran llamarse de lo inhumano que pueden llegar a ser algunos y digo pueden, porque en este caso no hay necesidad de tanto dolor, de tanta tortura a un ser inocente, por más que sea negro y tenga cuernos y rabo, como el diablo católico, el enemigo malo, el adversario de Dios. Cuesta trabajo imaginarse quién inventó semejante “arte” tan siniestro, tan enfermo como el toreo. Julio Téllez, con sus dos minutos al aire (el programa consiste en la transmisión de los videos que este sujeto seguramente conserva en su videoteca taurina, un locutor diciendo poemas de García Lorca o de algún otro mucho menos poeta que aquél y música exquisita) sólo me convenció de que el toreo es un espectáculo grotesco, inhumano, denigrante, espantoso y anticivilizado.
Pero el programa, el señor Téllez, me hicieron recordar que en los años 90 trabajé en Canal Once como guionista para algunos programas de difusión de la ciencia. Recordé que aquel hombre tenía una bien ganada fama de acosador y abusador sexual con las empleadas más humildes de la institución. Recuerdo incluso una anécdota en la que alguien me contó que una secretaria lloraba porque don Luis Téllez la había mandado llamar a su oficina y la chica se debatía en la disyuntiva de renunciar a su trabajo o aceptar la asistencia a dicha oficina, porque ella (y todos) bien sabían para qué quería a las chicas en su oficina el Gordo Téllez (en aquellos tiempos pesaba no menos de 110 kilos). Desde entonces han pasado casi veinte años y el señor Julio Téllez sigue pegado a la ubre, quiero decir, conserva su trabajo en el Canal Once y, que yo sepa, jamás ha sido denunciado por sus tropelías contra las empleadas del canal.
En cambio, David Mondragón Vargas irá al reclusorio en medio de un oprobio digno del más monstruoso secuestrador por haber perpetrado un acto similar a los que Julio Téllez, casi seguramente, ha cometido por décadas: acosar y abusar sexualmente de mujeres indefensas, aunque Mondragón lo hiciera tratando de engañarlas.
La lección para este otro gordo pues así se ve en la foto, el “degenerado” David Mondragón, será muy severa. Sin duda perderá su trabajo, quizá su familia (¿quién querrá a un empleado, a un marido que ha sido exhibido a ocho columnas como un trasvestido, como un pervertido sexual?), ha perdido su prestigio por completo y su libertad quizá por varios años. Habría que enseñarle a este David (¿será posible que no lo sepa?) que convencer a las mujeres por las buenas es mucho más productivo en términos de placer, ellas son capaces de entregar placeres absolutamente infinitos a los astutos que saben convencerlas, engañándolas o no, a ciencia cierta de ellas de que las engañan o a veces sin saberlo. Los dejan (nos dejan tocar, no sólo tocar, qué digo tocar, nos dejan hacer ―y así suelen decirlo― lo que queramos con sus ciertamente entrañables cuerpecitos).
Mientras el gordo Mondragón estará a la sombra quizá unos años por las mismas razones que el otro gordo, Julio Téllez, permanecerá impune y seguirá pegado a la ubre presupuestal. Eso es México, por el momento.
lunes, 30 de marzo de 2009
Juan Camilo y el modo panista
Juan Camilo y el modo panista
Juan Camilo Mouriño Terrazo, hoy desaparecido, fue un político hábil, astuto, oportuno no menos que oportunista aunque llegó a su “nivel de incompetencia”, según el Principio de Peter, cuando accedió al cargo de secretario de Gobernación. En parte por la exhibición de él y sus negocios al menos deshonestos, si no es que fuera de la ley.
Juan Camilo era presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados en la LVIII Legislatura. Y a la vez era representante legal de las empresas del señor Carlos Mouriño Atanes, su padre. Una de las empresas se llama Ivancar, Iván es el nombre que cariñosamente otorgaban a Juan Camilo sus familiares y amigos más cercanos. Por supuesto que eso no es prueba de nada. Pero, para las autoridades, tampoco fueron prueba las decenas de contratos que fueron exhibidos, en los que aparecía la firma de Juan Camilo Mouriño. Contratos que jamás fueron desmentidos con pruebas de algún tipo en ningún momento.
Luego Juan Camilo Mouriño Terrazo fue secretario particular de Felipe Calderón y, antes, miembro prominente de su equipo de campaña electoral. Ganaron la Presidencia de la República mediante un proceso fuertemente cuestionado ―un porcentaje cercano (o quizá por arriba) al 30 de los mexicanos consideran que el 2 de julio de 2006 el gobierno federal, varios gobiernos estatales, el Instituto Federal Electoral, el Sindicato de Maestros bajo el mando de Elba Esther Gordillo, el Tribunal Electoral de Poder Judicial de la Federación, un grupo importante de empresarios, algunos intelectuales privilegiados por los diferentes gobiernos recientes y algunos otros organismos y personajes― se coludieron para llevar a efecto un fraude electoral que sólo es comparable al ―hoy aceptado fraude― de Carlos Carlos Salinas de Gortari contra Cuauhtémoc Cárdenas. Pero este escrito está referido a Juan Camilo, volvamos.
Todavía como secretario particular de Calderón, Juan Camilo firmó contratos como representante de sus empresas (o las de su familia). Cuando fue públicamente denunciado por eso, sólo se justificó de manera poco convincente y sin presentar pruebas en contra, sino más bien admitiendo que sí habían ocurrido los hechos de los que se le acusaba, pero que eso no era delito y además él había renunciado a sus múltiples empresas para servir a la nación, entendamos para servirnos a todos. En lo personal siempre quise decirle “Oye, Camilo, por mí no te preocupes, vuelve a tus empresas”.
Lo cierto es que las denuncias lo debilitaron sensiblemente y lo colocaron en una difícil situación, en la que llegó casi al ostracismo imposibilitado para realizar interlocución con los diversos actores políticos y cuantimenos con los opositores.
Juan Camilo perpetró abundantes actos de corrupción, pero la justificación fue que no fueron mayores que los que realizó Diego Fernández de Cevallos, por ejemplo y mucho menos que aquellos con los que victimaron a México tanto los hermanos Bribiesca o la señora Martha Sahagún de Fox.
Luego Juan Camilo murió.
Un lamentable pero muy sospechoso accidente lo quitó del mundo. Y eso lo volvió un héroe. Felipe Calderón le rindió homenajes de estadista. Bueno. Pero eso no lo exculpa, y es que, como dijo el poeta Díaz Mirón, “El mérito es el náufrago del alma/ vivo se hunde, pero muerto flota”. En su momento, es decir, en fechas muy cercanas a la muerte de Mouriño, publiqué en el blog http://www.pterocles-arenarius.blogspot.com un artículo llamado Las raterías de Juan Camilo Mouriño.
Varios meses después, algún valiente, anónimo por supuesto, publicó un comentario en el blog llamándome mentiroso, listillo, mediocre, deficiente o retardado mental y finalmente mediocre con derecho a voto.
Me sorprende que con tanta vehemencia me insulte por tan sólo ejercer mi derecho de opinar sobre sucesos que probablemente fueron hechos delictivos que afectan a todos los mexicanos y en los que al parecer, se ha creado una protección de impunidad y, peor aun, han tratado de convertir a Mouriño en un mártir, cuando que, en realidad, no fue mucho más allá de ser un político corrupto, como la gran mayoría de los políticos mexicanos.
Con Mouriño se aplicó la que ya se está volviendo frase común para la justicia mexicana: “Sí se violó la ley, pero no tanto”, así se pronunció la Suprema Corte (más bien Tremenda Corte) de Justicia en el caso del confeso pederasta y gobernador de Puebla, Mario Marín, cuando éste, para proteger a su amigo igualmente pederasta Kamel Nacif Borge, cuando ambos coludidos ordenaron violar los derechos humanos de la periodista y defensora de derechos humanos Lydia Cacho.
Así se procedió igualmente en el caso del Fobaproa hace ya más de diez años, lo que ha costado miles y miles de millones de pesos al erario (30 mil millones sólo en 2008), es decir, a todos nosotros. Y todavía antes, se justificó el anatocismo, es decir, el cobro de intereses sobre intereses (o el robo legalizado). O bien, el colmo fue en las elecciones de 2006, en que la justicia prefirió dejar a un presidente sumido en el limbo de la ilegitimidad o del franco rechazo de millones de mexicanos, antes que investigar profundamente o acceder a la sentida demanda de revisar “Voto por voto y casilla por casilla” para legitimar perfectamente a Calderón o bien para establecer al verdadero triunfador. Y luego de aquello, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación nos hizo saber su veredicto: “Sí, se violó la ley, pero no tanto”, nada más cuando Fox intervino en el proceso electoral gastando miles de millones de pesos para promover a Calderón, los empresarios hicieron una sañuda y mentirosa campaña no menos ilegal, el Partido Acción Nacional hizo intervenir a extranjeros en nuestro proceso electoral al traer al político fascistoide español José María Aznar y a los asesores Antonio Solá y Dick Morris, gachupín el uno y gringo el otro. La intervención de una compañía de sofware de uno de sus cuñados, Hildebrando Gómez del Campo, en el padrón del Instituto Federal Electoral, un hecho del que hasta el momento no se ha probado la no intervención del familiar de Calderón a través de sus compañías y en cambio sí sabemos que Hildebrando y sus empresas hicieron trabajos para el IFE. Igualmente no se ha aclarado el hecho de que las actas fueron de manera reiterada (y seguramente) masiva alteradas ya en pleno proceso electoral. Tampoco se han aclarado las múltiples denuncias que hace Luis Mandoki en su película México Fraude 2006. No menos recordamos que Elba Esther Gordillo colocó en la calles a cientos o quizá miles de sus operadores para llevar a efecto el fraude electoral in situ, para lo cual la profesora tiene amplia experiencia como presidenta vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
El país se encuentra estancado desde hace un cuarto de siglo sin crecer económicamente. Una pandilla de sujetos poderosos se han apoderado de todas las instituciones, las han prostituido. Mediante la justificación de que la libre competencia es lo ideal para el país, han impedido toda competencia y han creado lo que en el extranjero llaman una “Economía de compadres”, donde los únicos que pueden ganar son ellos, los únicos que pueden violar la ley, pero no tanto, son ellos; los únicos que pueden quitar y poner gobernantes son ellos. Ellos pusieron a Calderón, por encima de la voluntad de la mayoría de los mexicanos.
Pero hoy México está al borde del colapso, por más que traten de ocultarlo. Los gobiernos panistas, del último de los cuales Camilo Mouriño fue conspicuo miembro, han hecho un papel peor que mediocre gobernando al país. Los datos que arrojan los periódicos son alarmantes. En México se están matando más personas que en Irak, país en guerra. Los mexicanos pobres tienen niveles de vida propios de los países pobres de Africa. La concentración de la riqueza es una de las peores del mundo. Y el PAN se encuentra en tan precarias condiciones que la gente ha estado votando por el bien conocido (por corrupto) PRI antes que refrendar el poder al PAN.
A todo eso colaboró Juan Camilo Mouriño Terrazo. Y lo seguiremos diciendo a pesar de los insultos y las agresiones. En 2004, por criticar (acremente, es cierto) a los diputados panistas del congreso local de Guanajuato, el que esto escribe, luego de un tortuoso procedimiento, fui expulsado de mi trabajo en el periódico Correo de aquel estado. Y en Guanajuato, toda expresión crítica es permanentemente acallada o al menos sometida a fuertes presiones desde el poder.
Y luego este sujeto (el anónimo insultándome en mi blog) considera, al decir que tengo derecho al voto, que no debiera tenerlo porque pensará que los que critican al gobierno no deben votar. Sin embargo, tenemos ese derecho, criticar a los gobiernos corruptos del partido que sean. Señalar sus infamias, aunque haya sujetos intolerantes que pretendan defender la corrupción sólo porque comparten creencias de alguna índole con los políticos corruptos.
El PAN tiene el deshonor de haber dado a México el presidente más tonto y a la vez el más ignorante de la historia: Vicente Fox Quesada. Para autoagraviarse más, no les importó refrendar la Presidencia mediante un fraude electoral histórico. Los lamentabilísimos resultados están siendo vistos. No importa que digan que la crisis viene del extranjero. Las advertencias fueron hechas desde el año 2007.
Hoy el país está a la deriva en medio de gravísimos problemas y no es con insultos ni amenazas como van a resolver los problemas que ellos mismos, los panistas, han colaborado a crear o se han negado a corregir. Finalmente, constantemente se ha denunciado que desde la Secretaría de Gobernación hay un grupo pagado por la institución para monitorear a los opositores y someterlos a insultos y amenazas, como ha ocurrido con mi blog.
lunes, 16 de marzo de 2009
El informe Valladares (La justicia de lo alto)
El Informe Valladares es un cuento que retrata a la justicia mexicana, la desnuda. El cuento fue escrito hace, al menos cuatro años, cuando nadie pensaba que algo como lo que se narra en este cuento fuera posible. Pero los que vivimos en el México real, sabíamos desde hace muchos años que la justicia mexicana es totalmente corrupta, con mínimas salvedades. Tan corrupta es que ya es difícil distinguirla de lo que ellos mismos llaman "el crimen organizado". Hoy, lo que narra el cuento es cotidiano, bien podría ser más bien y con algún recorte, una nota periodística.
El Informe Valladares
(La Justicia de lo Alto)
(La Justicia de lo Alto)
Pterocles Arenarius
Lo mejor y más alto que puede lograr
el hombre ha de obtenerlo mediante un delito.
Friedrich Nietzsche
–Quiero que lo lea y que algún día me diga lo que opina, señor Arenarius. –Era un caballero ya venerable que un buen día apareció en la cantina de medio pelo que yo frecuentaba para hacer corrillo con algunos conocidos. Luego habría de enterarme que era el Magistrado Abelardo Valladares, un hombre cuya indumentaria de figurín old fashioned, más una nítida pulcritud acentuaban su aspecto luminoso: la piel de su rostro, aunque fatigada, mostraba el sonrosamiento, la delicada finura del que ha gozado de por vida comodidades y deleites materiales de aquéllos a quienes siempre ha rodeado la abundancia y, por lo mismo, suelen despreciar los excesos. Moderado en todo ámbito y con la sensatez de los hombres cuyo dilatado tránsito por la existencia parecen –con su solo talante, refinado y discreto–, comunicar sabiduría. Su modo de hablar, casi literario, denunciaba una educación más que esmerada. Sin embargo había en él una melancolía, daba la impresión de una elegante decadencia que llegaba a rayar en la dejadez; sólo la inercia de su disciplina desde la infancia y su buena posición social habían evitado que descendiera a los abismos del alcoholismo indigente.
–Con mucho gusto y atención lo leeré. Y lo comentamos, como no. –Desde el día en que trabamos conversación no pasó un mes cuando me proporcionó el texto que ahora transcribo. Sólo agrego esta aclaración y el título con carácter de informe, el otro es el original. Además, creo que es el testimonio personal, como me dijo, de la interminable decadencia de una sociedad y quizá de un mundo. El magistrado Valladares no ha vuelto, lo previó, pero me dejó autorizado a que haga conocer este texto si es mi deseo y si tengo algún medio. Del Magistrado Valladares, hasta el momento, ignoro más destino.
La justicia de lo alto.
Aquel día pudiera haber estado en la cantina, pero creo que tenía que enfrentarme con mi destino. Porque se llega a una edad en que ya no hay diversión mejor que la cantina. Templo de la tristeza carcajeante y la felicidad embrutecida. Ni el golf, ni los libros, ni siquiera las mujeres; la cantina era el único, el final consuelo que por fortuna existe y me tocó en suerte descubrir. Y llegó un momento en que la misma cantina se volvió costumbre y tedio. Otra opción era estar en casa con la familia. Algo difícil de soportar, y eso que cuanto se hace en esta vida es para ellos, para su bienestar. Y así, decidí en aquella ocasión permanecer de guardia, gran parte de la noche. Soy, era desde entonces, alguien que puede decidir eso y mucho más. No me imaginaba que iba a enfrentar a mi destino. El trabajo era lo único que, a veces, aún me conseguía satisfacciones. Pero aquel día se volvió el motivo del peor vacío.
Mi trabajo de juez era decidir el destino de algunas pobres gentes y más bien el de muchos imbéciles. Condenar siempre. Absolver casi nunca. Cuantos llegaron ante mí, por ese solo hecho, eran imbéciles. Y lo que hice fue condenarlos pues los humanos no merecen perdón. Algunos por su estupidez y la mayoría por su maldad. Estupidez y maldad deben ser castigadas, sin tomar en cuenta la inocencia. Pues no hay inocentes. Condenar nos da alguna felicidad, un residuo de felicidad, porque nos hace creer que no somos tan imbéciles o, en su caso, no tan malos. Ambas convicciones son satisfactorias. Absolver no es gratificante porque íntimamente tenemos la convicción de que nadie merece ser absuelto. Cuando tenía la mitad de la edad que ahora tengo, hace treinta años, estaba seguro que mucho antes de esta edad habría alcanzado la felicidad. Confundía la felicidad con la justicia, y ambas con el éxito profesional. Ciertamente, el dinero y el poder –que nada tienen que ver con la justicia que inventamos, pero sí con la real– simulan bastante bien la felicidad, pero ni con mucho lo son. Sé que casi todos los ignorantes y hasta algunos miserables son felices. Y de quienes acumulamos dinero y poder, casi ninguno. Y terminamos renunciando a la intención de la felicidad. Y nos conformamos con el dinero, es decir, con el poder, gracias a la consciencia de que la vida podría ser mucho peor. Pero cuando el destino nos muestra que hay más poderes y mayores caemos en el vacío y descubrimos, creo que con mayor claridad que nadie, que esto, la justicia, más que nada, es un montaje de locos, una farsa imbécil y que sólo los idiotas y los engañados la obedecen.
Guardia de viernes a sábado. Cuando se trabaja en el oficio de remover la mierda, esto pudiera llegar a ser un infierno. La fortuna es que cualquier situación infernal es posible transfigurarla en paraíso, aunque sea un paraíso un tanto vil. Si es que hay dinero para allegarse algún placer. Por eso aquel día ordené:
–Ordóñez, láncese por algo.
–A sus órdenes, licenciado. ¿Lo de siempre? –Contestó mostrándose exultado con impudicia, pues se trata de un sujeto sin control sobre sus emociones, como el júbilo que más bien ascendía desde sus instintos, sobre los cuales tiene un control aun menor. Resultaba repugnante: el señor era feliz como un infante al saber que tragaría y bebería gratis. Detesto su miserable felicidad. Aquí puedo reconocer que también la envidio. Porque ya no soy capaz de sentir felicidad con placeres tan rudimentarios. He ahí una fisura de La Justicia, la Gran justicia, la abstracta. ¿O será ésa la real justicia?, ¿que semejante miserable tenga momentos de felicidad, mientras alguien como yo la ve alejarse más cada vez?
–Terry. Y consígase... qué será... unas cuatro patonas de bacardí blanco para el personal de aquí y los de patrullaje; ah y tráigales unos doscientos tacos de suadero, chorizo y tripa para que también cenen.
–Sí, licenciado. Sí, licenciado. Con cargo a la corporación ¿verdá?
–¿Y preguntas?
–Perdón, licenciado.
–Consíguete también algo de botana para nosotros y los emepés, unos pollos o unas pitzas. Ándale.
–Sí, licenciado. –Se largó presuroso y sonriente, cretina bestia. A pesar de ser viernes no había caído nada. Pero antes que regresara Ordóñez teníamos a cinco incautos que se embriagaban en la calle. Mandé a Rejano a que les tomara los generales, los pasara con el doc y le recomendé que les cargara lo que más se le fuera antojando. Teníamos del mes pasado, septiembre, dos asesinatos, cuatro violaciones, diez robos de auto y ocho asaltos diversos con violencia unos, mediante engaño otros, en casa habitación tres; además de cinco secuestros. Sin resolver, claro. Imposible en todo término encontrar, capturar e incluso procesar a tanto maleante. Los detenidos nos darían solución para un par de casos. Para que aprendieran que con la ley no se juega. O sea, estábamos trabajando normal. Incluso mejor que otras delegaciones de justicia. La delincuencia está cada día más fuerte, más armados, más crueles, más astutos, porque se les agregan policías activos y ex policías. Nosotros también. Estamos mejor. Porque a la fuerza policiaca incorporamos ex delincuentes y delincuentes activos. Resolvemos muchos más casos porque estos ex delincuentes conocen muy bien el modus operandi de sus colegas. Pero en la misma proporción crecen los que no resolvemos. Algunos, sin duda, porque los cometen nuestros muchachos. Esa es la justicia.
Regresó rápido Ordóñez; se había ido en patrulla a sirena abierta. Eficiente el cabrón en tales misiones, como cuando hay que ganar dinero sucio. Un tipo normal. Pero desagradable. Todos los tipos normales son desagradables.
Mandé traer a la licenciada Ofelia Samarrón, Ministerio Público número 62, una ramera, lo cual no importa; una mujer regordeta, sobremaquillada, alcohólica inconfesa, de apariencia embrutecida y gesto patético, datos asimismo triviales; pero lo importante es que se trata de una persona vil. Se ha tirado a los secretarios, a los mecanógrafos, al personal de intendencia y a un número indeterminado de los detenidos en los últimos ocho años, lo cual me parece muy bien, excepto porque digamos que a muchos de ellos los ha violado, es decir, los ha obligado con amenazas a algunos, con rebajas en sus condenas a otros y, en su caso, con engaños y promesas. Un sujeto no se metería en una cama con ella desinteresadamente jamás. Una mujer, pues, como muchas hay.
También hice que viniera el licenciado Everardo Hernández, ministerio público; un cerdo, no sólo por lo insaciable para tragar (pues él no come); también para esquilmar detenidos mediante la extorsión y las transas más escabrosas, pero además es físicamente porcino: chaparro, obeso, alcohólico, ratero y con cara y gesto, por supuesto, de puerco; brutal y prepotente con los detenidos, risueño y rastrero con sus superiores, como ante mí. Bueno, un hombre normal que lucha como puede por su vida y su bienestar.
También vinieron los secretarios de turno y Ordóñez. Una punta de imbéciles. Mis subordinados, mis huestes. Mi equipo para impartir justicia. ¿Qué dirán de mí?
–Licenciada Samarrón, hágame el favor. Acepte un uisquito, ¿qué le parece?
–Ay, licenciado, pero nada más dos.
–Licenciado Hernández
–Señor, es un honor.
–Muy bien, ¿gustan un bocadillo? Aquí nuestro buen Ordóñez organizó. Hay pollos y pitza. Reséndiz, Quintanilla, Magallón; suspendan un minuto, vengan a cenar. Ordóñez, lleva los tacos para el resto. Que les guarden algo a los de patrullas.
Empezamos a comer. La Samarrón tragaba como si compitiera. Everardo prefería combinar las tarascadas mascándolas entre líquido, hacía un ruido harto repugnante, pues iba regando cada bocado con impresionantes gárgaras de Terry. Los secretarios y Ordóñez procuraban atascarse de comida y bebida con la mayor hipocresía, haciéndose de la boca chiquita. Yo picoteaba las aceitunas de las pizzas; un poco de queso, probaditas de las partes más doradas de los pollos rostizados. Y tragos bien grandes de whisky, para soportar a esta gente. Estoy seguro de que si la gente que condenamos y el público en general nos viera comer, no aceptaría nuestros veredictos, así de indignos se veían. Incluyéndome.
Al cuarto whisky sentí el alumbramiento y me animé. Quería hacerlos sentir como a los detenidos, que aquí son desecho social en el desamparo, que tiemblan de terror frente a nosotros, el poder, el poder judicial, implacable, inhumano. El poder que está tan lejos de la justicia. Si la justicia ocurriera no existiría el poder, ningún poder y menos que ninguno el poder judicial, ni el supuesto equilibrio entre los tres poderes. Se supone que yo, Abelardo Valladares, Decimonono Magistrado de Circuito, usufructúo jurisdicción para enjuiciar, si es procedente, al mismo presidente de la república. Jamás. No soy estúpido. El poder crea y reparte su justicia. Nosotros somos sus alfiles cuando mucho. Y simulan creer que así, repartiendo el poder se equilibraría, se haría humano. Si el poder se humanizara dejaría de serlo. Siempre pensé que “un día tengo que escribir esto”. Y necesité confrontarme con mi destino para hacerlo.
El poder. Los tres poderes de la Federación son la maldad organizada para imponer al mundo los intereses de un grupúsculo. El resto son las masas, desecho que algún día tendremos a nuestros pies suplicante y aterrada. Qué duda cabe, este mundo es una porquería. Pero había pequeños consuelos que debemos disfrutar, desde los goces animales, hasta otros, superiores. Hoy no sé si hay algo. Nuestro precario paraíso sólo era posible gracias a los múltiples infiernos del resto. Si no hubiera eso, no valdría la pena vivir en semejante mundo. Pero cuando también eso desaparece, cuando nos imponen el infierno entonces ¿qué? Cuando nos conducen a la animalidad la vida toma sentido por sí misma.
Sin mayor preámbulo me desaté (supongo que se lo esperaban: “cuando el juez Valladares invita es porque, de otra manera, nos lo va a cobrar muy caro”), pues sí, para qué otra cosa podían servir, si son tan corruptos que, estoy seguro, ya ni siquiera recuerdan el procedimental para juicios legales y regulares; toda su puta vida han resuelto los casos a punta de chantaje, de transa y de soborno, si no es que también de asesinato y no sabrían hacer nada más en la vida. Pero así es la justicia de los hombres. O sea la de Dios. Por eso no debemos permitir que nadie nos la arrebate. Porque impondrá su justicia falsa. De lo contrario la justicia no existe. Y –puesto que, quizás, así sea– entonces ¿qué he hecho toda mi vida?
–Estimados colegas, ustedes saben que estamos aquí para cumplir y hacer cumplir La Ley. La Ley del Estado. La Ley que protege a la sociedad, a la convivencia humana. Lo que es esta Ley, la Ley Humana. La Ley que ha surgido a través de la ciencia del Derecho. Esa es nuestra misión en este mundo, queridos colegas. Miren ustedes, nosotros somos el rigor. Somos los designados, así nos lo encarga la sociedad, aplicar severos correctivos a quienes infrinjan los límites que nos hemos determinado. Y ustedes me dirán, queridos colegas, de acuerdo, pero sólo a menos que el indiciado no tenga mucho dinero. El rigor, entonces, se suaviza un poco. Porque el dinero duele al que lo pierde, pero es la mayor caricia para el que lo gana. A los inocentes todo el rigor y a los culpables, si poderosos, ni siquiera un poco del rigor de la ley. Y, ustedes lo saben, ésa es otra justicia. Ustedes lo saben, la justicia no existe. Esto es nuestro trabajo, condenar a la gente que cae en nuestras manos, a menos que tengan poder; la justicia es algo demasiado inmenso y abstracto y a la vez minucioso para que nosotros impartamos justicia. Si ni siquiera Dios es justo. Lo sabe usted, licenciada, lo sabe usted, Everardo, lo sabemos aquí, pero allá afuera no lo saben y hemos condenado a pobres sujetos sin que sean culpables las más de las veces. Hemos absuelto a seres humanos espantosos, empedernidos criminales sin rasgo de humanidad. Culpables de crímenes abominables. Pero en este mundo no hay culpables, hay poderosos y hay débiles, hay inteligentes y hay imbéciles, no hay culpables ni inocentes, o mejor, todos son culpables, todos son transgresores, que es como lo manejamos, todos son infractores, criminales o al menos ilegales, no existe ser humano en el mundo que no pueda ser juzgado y condenado por la ley, pero hay unos, la mayoría, que pagan por el resto, por los que delinquen de verdad, son los convictos, los otros cometen crímenes sin medida y sin humanidad pero nada ni nadie los convence y, además, tienen de sobra quien pague por ellos, las masas a las que de una u otra manera, desde uno u otro sitial, gobiernan. Se dice que somos corruptos. Totalmente corruptos. Pero quienes lo dicen, ignoran que eso también es justicia, en los hechos esa es la verdadera justicia. Es la justicia de lo más alto. La verdadera justicia que es espantosa. La justicia que no tiene que ver con ministerio público ni juez. La justicia del mundo, que decapita y asesina a los pendejos pero premia y da poder a los cabrones. El evangelio lo dice: “Al que tiene más le doy y al que no tiene le quito”, y si ya le quitaron lo maldigo y si ya lo maldijeron lo condeno y una vez condenado lo metemos a que su alma se pudra en la cárcel. Ustedes lo saben, el dinero suaviza y lubrica al rigor más acerado. Yo estoy aquí, nosotros estamos aquí para proporcionar severos correctivos a la gente pendeja, que es la gente que no tiene dinero. Cumplimos una misión de Dios, para que la gente sufra. ¿O de qué otra manera se van a aplicar los castigos y las pruebas que ha de sufrir la gente? Si la vida es sufrimiento. Veamos la naturaleza. En este mundo hay que sufrir. El sufrimiento engrandece a los humanos. Este mundo es para que sufran unos, pero también para que gocen otros, los que lo tienen todo. Los que aplican la justicia, los que ministran el sufrimiento. Estoy, estamos, entre éstos. Y no tenemos la culpa. Así es el mundo y no lo podemos cambiar. Ni queremos, por cierto. Somos el lado oscuro de la justicia y nuestra misión es la justicia de lo más alto, la peor de todas. Por otra parte tenemos que tomar lo bueno de la vida y, en nuestro caso, aplicar la justicia de los hombres, que, de una o de otra manera es la ley de Dios.
Cuando tomé la palabra se atascaban de comida, pero se hicieron los mustios, comían más despacio, simulando que me prestaban atención. Nadie de ellos llegará jamás a elucidar ideas de tal envergadura, vamos, ni siquiera de la mitad. Pero ahí estaban, simulando que oían, pero tragando y bebiendo, fingiendo preferir el discurso. La marrana de la Samarrón disimulaba muy poco y comía más descaradamente que el resto, no podía esperar menos de una mujer a quien sólo le interesa en el mundo comer, embriagarse, pero más que nada, el colgajo que traen los hombres jóvenes y desamparados que llegan aquí detenidos o los que hacen el trabajo sucio con las manos, pues el verdadero trabajo sucio lo hacemos nosotros; el referido colgajo es su motivación vital, su felicidad. Lo que nunca he logrado, la felicidad para ella se centra en eso y me lo corroboró haciendo lo que nadie se hubiera atrevido a hacer, envalentonada por sentirse ya un poco briaga, interrumpirme para exponer los dogmas de su fe:
–Ay, licenciado, le diré. Sé de otras formas que también suavizan. Licenciado, con su venia por interrumpir su tan sabio panegírico, la belleza, licenciado. Cómo castigar a la belleza y más, cómo punir a la belleza que nos proporciona sus placeres. La belleza alcanza y hasta rebasa a la justicia, licenciado. Es más, creo que la belleza es una forma de la justicia, y la más alta, ésa de la que usted hablaba, para mi gusto y entender, licenciado. Y con el perdón de los caballeros aquí presentes, pero mal haríamos; pecado sería, que es la gran injusticia contra sí mismo, si teniendo a la mano la juventud, la hermosura de un mancebo y hablo como mujer, en este sitio, este nicho de privilegio en el que nos ha colocado la sociedad, no lo aprovecháramos.
–¡Ah!, sabias son sus palabras, licenciada. Estoy de acuerdo, la belleza es la belleza. Y también cuesta, cómo no. Bendito es el que tiene dinero para pagar la belleza. –Dijo Everardo entre masticadas y degluciones, atreviéndose puesto que ya la otra lo había hecho, aquello era para mi sorpresa, pues no me era posible concebir en ambos semejantes profundidades conceptuales–. En esta vida todo cuesta y la verdadera belleza es muy cara. Por eso, lo más importante es tener el dinero, o el poder, en su caso, para comprar lo que se necesite comprar. –Éstos son los ministerios públicos: los encargados de vigilar que la ley se aplique con justicia. Sin embargo, me asombraba su fluencia filosófica.
En efecto, una insaciable ramera y un repelente cerdo. Eran mis más cercanos colaboradores. Quise hacerles sentir que gente así es una basura, pero alguien como ellos, que abusan de los que caen en sus manos son unas hienas carroñeras. Sugerírselo... ¿Soy mejor que ellos tan sólo porque no me ensucio las manos? Pero quería que se sintieran despreciables. En ese momento llegó patrullaje con detenidos y mandamos a los secretarios a tomarles declaración. No quería que nos molestaran. Pero éstos regresaron inmediatamente y dijeron que era paquete; venía un balaceado, dos picados, un moribundo remitido a urgencias y hasta un occiso todavía por levantar. Riña entre gente normal. Bueno, levantar al occiso, dar fe, podía esperar, dos, tres horas. Que termináramos de cenar, que los hiciera sentir como se merecen. Todo podía esperar, hasta las declaraciones, a menos que los lesionados estuvieran graves, no fueran a morirse sin declarar. Ordené:
–Licenciada, licenciado, ni hablar, parece que más vale sacar esto rápido. Y regresamos en un rato a convivir, ¿cómo ven?
–A sus órdenes, licenciado –se apresuró Everardo. La Samarrón no pareció muy de acuerdo pero aceptó, ¿qué opción le quedaba? Fueron saliendo furiosos en fila india de mi cubículo.
Cinco minutos después llegaron hasta mi oficina tres elementos fuertemente armados. Con ellos venían Ordóñez y Rejano. –Baltasar Ordóñez, indíquele a los señores lo que ya bien saben, ningún personal armado puede entrar en esta oficina.
–Licenciado... –Entonces noté que Ordóñez, sólo por lo prieto, no estaba transparente de palidez. Uno de los sujetos, con un arma en la mano, un AK47, mejor conocido como cuerno de chivo, me preguntó señalándome con el arma:
–Juez Valladares, ¿verdá? Vente pa’cá, gordo, el jefe quiere verte.
–¿Cómo se atreve? Yo no tengo jefes. ¿Cuál es su nombre, señor? Acaba de perder su empleo. Ordóñez, Rejano, ¿quién es éste? Arréstenlo quince días.
–Li, cen, ciado... –ambos estaban tan aterrorizados que no podían hablar. Y ocurrió lo inimaginable, dos de los empistolados me levantaron agarrándome de los hombros del saco y me sacaron a empellones. No lo creía. Me llevaron con violencia, casi cargando, como si fuera un costal de basura, como si me odiaran, usando esa maldita costumbre, lo descubrí en ese momento, de levantar al detenido de la presilla posterior del pantalón haciendo que la ropa se meta enojosamente por el culo, me condujeron entre pasillos y cubículos hasta el área de atención al público. Busqué con la mirada a mis compañeros de trabajo; los conducían en condiciones muy parecidas.
Un hombre de mi edad estaba apoltronado en la mejor silla, al centro de los escritorios. Tenía lentes negros. Parecía ajeno a la aberración que estaba ocurriendo. Era el jefe. Los empleados de guardia y los policías permanecían replegados a la pared, los efectivos policiacos habían sido desarmados y tres sujetos de aspecto rural y metralleta en mano los vigilaban. Otros sicarios estaban descaradamente sentados sobre los escritorios fumando, riendo y picándose los dientes, sin apartar jamás de sus manos el arma de alto poder. Pensé, para hacer un operativo de esta naturaleza deben tener un arsenal que aquí ni siquiera soñamos y una fuerza de fuego de al menos cincuenta matones. ¿¡Quiénes eran!?
–Este gordo es el juez Abelardo Valladares –le dijeron al jefe. Éste hizo un movimiento leve, como un dios, entonces un pistolero me empujó:
–¡Siéntate! –Sentí su mano fría en mi calva, me obligó a sentarme... en el suelo, ante el jefe y, lo peor, a la vista del personal subordinado. El jefe con calma imperial entregó un teléfono celular a su matón. Éste me lo puso en el oído. Escuché:
–¡Papá, dales lo que quieran!, tienen una pistola en mi frente y ya cortaron cartucho. –Casi comprendí todo.
–No te preocupes, hijo. Ahorita resuelvo todo con los señores. –Inmediatamente lanzaron al piso, frente a mí, un gran fajo de papeles.
–Fírmalos. –Dijo el empistolado. Examiné los encabezados. Eran las actas de libertad de gran número de detenidos, quizá de todos los de aquí y también de otros reclusorios–. Te dije que los firmes, cabrón, no que los leas.
Algo ordenó el jefe, con una seña imperceptible. Yo me buscaba un bolígrafo entre la ropa. Trajeron jaloneando a Everardo. Lo pusieron de pie frente a mí. Miré desde abajo su rostro cenizo y aterrorizado, lo vi mirarme: última imagen de su vida. Se oyó el trueno atroz y seco. Increíblemente breve. Increíblemente fuerte. Salpicó de sangre y de un material grisáceo amarillento, sucio, gelatinoso, encefálico hasta dos metros en abanico a su alrededor, fue como si nos escupiera un litro de líquido rojo, la gelatina amarillenta llegó hasta las paredes, Everardo emitió un penetrante y brevísimo chillido porcino pegó un salto y me cayó encima desmadejado. Todavía convulsionó dos veces, luego se estiró como quien despierta, al final soltó el cuerpo, estaba más muerto que las losetas del piso; quedamos bañados en sangre tanto él como yo. Gritos de mujeres, gritos como si las mataran a ellas. Ofelia Samarrón se movió y fue brutalmente golpeada, cayó al suelo sangrando. Una o dos mujeres más también se derrumbaron. Varios policías y secretarios voltearon el rostro. El asesino que me había dado los papeles apartó, como si fuera un bulto, a Everardo Hernández, ministerio público, aplastado contra el frío piso como una alfombra de bestia desollada, su rostro era igual que una de esas máscaras de cerdo que exhiben en los mercados de barrial; ya no era humano sino un montón de carne sanguinolenta, un monigote repugnante y siniestro que había adoptado una postura grotesca y difícil de creer. En el teléfono se oyó:
–¡Papá!, ¡¿papá, estás bien?, háblame, por favor! ¡Papá!
–Estoy bien, estoy bien, hijo. No te preocupes, estoy negociando con los señores. –Y me puse a firmar. Uno de los matones gritó:
–El que vuelva a gritar es el que sigue. –Los sollozos siguieron, ahora apagados, más bien como ronquidos–. Todo el mundo al fondo. Fuera ropa. A encuerarse todos. El que quiera irse al infierno no obedezca. ¡Órale, rápido, a encuerarse!
En pocos minutos estaban todos los funcionarios desnudos en la demarcación policiaca, donde impartimos la justicia. Yo seguía firmando, a gatas en el suelo. Todo era miseria, gordura, pellejos, grasa, carne fofa, pelos, lonjas, piel descolorida, gente temblorosa, llantos ahogados, mujeres cubriéndose el sexo con una mano y los senos con el otro brazo. Descubrí que casi sólo seres muy desagradables trabajan en este lugar. La desnudez de la Samarrón era aborrecible, lamentabilísima. Cuando casi terminaba de firmar órdenes de liberación para el total de reclusos que teníamos, uno de los transgresores me ordenó levantarme con una patada en el trasero:
–Párate y encuérate, viejo pendejo. –Obedecí con resignada lentitud, el jefe de ellos parecía ajeno a lo que ocurría, impenetrable detrás de sus anteojos negros–; que vengan tus ayudantes.
Señalé a Ordóñez y a Magallón; más repugnantes que cuando están vestidos. Nos llevaron temblando gelatinosamente nuestras miserables humanidades, hasta el área de separos. Una aparición divina estaba de pie en la entrada al pasillo. Muy joven, casi niña, con el bulto de su ropa a sus pies, como una diosa o un ángel de color canela, resplandeciente y como inmune a lo que ocurría, armada de belleza, creí ver que le rendían una reverencia cuantos pasaban ante ella ya desnudos, ya vestidos. Era como un ángel poderoso que en cualquier momento nos salvaría. Una chiquilla que barría y trapeaba los suelos mientras nosotros condenamos.
–Le vas a dar su acta de liberación a cada uno. –Dijo el pistolero frente a los detenidos; éstos, asombrados, desconcertados, mirando las desnudeces repulsivas del personal que los había sometido y que estaba encargado de aplicarles la justicia se apiñaron y comenzaron a salir en estampida de bestias.
Fui entregando documentos, flanqueado por dos miserables desnudos como yo. Los delincuentes llegaban con violencia, empujando al resto, me arrebataban el documento, algunos me escupieron la cara, otros me abofetearon. Había indigentes alcoholizados que reían y gritaban. Algún ex detenido comenzó a golpear salvajemente a un policía. Luego se generalizaron las agresiones. No eran más de cincuenta pero parecían muchos más golpeando policías indefensos y desnudos, aovillados, revolcándose por el suelo recibiendo brutal golpiza. Se oían ruidos increíbles, cuerpos que se estrellaban en suelo, paredes y columnas. Los pistoleros, entre risotadas, los invitaban a largarse pero no eran obedecidos. Varios delincuentes empezaron a saquear los escritorios. Parece que en el ínterin llegaron patrullas. Los policías fueron capturados y desarmados, creo que mataron a alguno más, los sobrevivientes entraron ya desnudos en las instalaciones de la aberración. Regresamos y, ante el jefe, de nuevo me aplastaron colocándome de rodillas ante él. Luego me senté.
De pronto el jefe se levantó. Lo vi mirarme desde su estatura, yo, en aquel entonces décimonono juez federal de distrito, de nalgas en el suelo y desnudo, miserable; él, serio, impertérrito. Creí descubrir el desprecio por nuestra justicia en sus ojos detrás de los lentes negros. Al mismo tiempo sentí el peso del poder, de su justicia. Se fue caminando con parsimonia, con ligereza, como si paseara. Abandonaron a los reclusos y treparon, el jefe y su estado mayor, en una lujosa camioneta de vidrios negros que apareció en la misma puerta, sobre la banqueta de la delegación policiaca. El resto fueron por sus vehículos en las calles adyacentes, supongo. En menos de un minuto no había nadie de los invasores. Los ex reclusos continuaban el saqueo, pero ya para entonces policías desnudos peleaban con ellos, aunque la gran mayoría huyó, alcanzamos a reaprehender a unos quince. Las mujeres y los civiles se vestían presurosos y desvergonzados, rebuscando y escogiendo su ropa casi en camaradería, como si aquel atentado los hubiera redimido de la impudicia. Tomé mi ropa y me encerré en mi oficina. Comprobé que no había forma de comunicarse con el exterior. Regresé vestido. Ya había algún control. Incluso los policías estaban uniformados y algunos de los ex liberados, de nuevo reclusos. Impartí las órdenes pertinentes, procedimientos de rutina para los cadáveres de los policías y el de Everardo. La Samarrón lloraba empinada, agarrando el despojo, tan lastimosa como un animal desamparado, como un ser humano, embarrada en la sangre de aquel hombre. Jamás lo hubiera imaginado. Lo amaba. No la creía capaz. Qué más secretos habría, aparte del ángel que desapareció y los sentimientos de Ofelia, de los que nunca me enteré. Me fui a mi casa. Mi hijo fue liberado ese mismo día. Un secuaz de aquel ejército criminal a quien tuvimos detenido –individuo del que seguimos desconociendo su identidad– había sido liberado en el operativo del que fuimos víctimas. Tuve que llamar y a veces visitar, en una labor intensiva y tenaz, durante los días subsecuentes, con total y acuciosa discreción, a los amigos y colegas más cercanos y encumbrados, incluyendo al señor Procurador, para enterarlos y, a la vez, para que los sucesos no se filtraran a los medios. De una u otra forma resolví la situación jurídica de los detenidos que fueron liberados aquella noche, tanto de los que recapturamos como de los que no. La justicia puede hacer eso. Ahora vivimos en la incertidumbre. En cualquier momento, el crimen organizado puede operar para imponernos lo que ellos llamarán Su Justicia y quizá crean que es la verdadera. Y hasta es posible que lo sea, quién puede asegurar que no. Un poder nos ha rebasado. La justicia fue, una vez más, sometida al poder en turno.
(última modificación 27 XI 2006)
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Retrato de la justicia mexicana.
miércoles, 25 de febrero de 2009
Venganza contra los pueblos defensores de la tierra
Venganza contra los Pueblos Defensores de la Tierra.
Pterocles Arenarius
Ignacio del Valle era el líder más importante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. En este momento este hombre está condenado a 112 años de prisión y se encuentra recluido en el penal de alta seguridad del Altiplano. ¿Es Ignacio del Valle un peligroso criminal como el Mochaorejas o tantos y tantos funcionarios que han robado al erario escandalosamente? ¿Se robó ―como dijo Luis Téllez que sí lo hizo Carlos Salinas, aunque luego se haya desdicho―, cientos de millones de pesos que pertenecen a todos los mexicanos? No, por cierto. ¿Cuál es el espantoso crimen que cometió Ignacio del Valle para ser condenado a dos vidas de cárcel?
Defender a su pueblo, San Salvador Atenco, contra la voracidad de funcionarios tan corruptos como el ex presidente Vicente Fox Quesada quien intentara apropiarse de las tierras donde vivía Ignacio del Valle para realizar un negocio de ganancias sin medida: construir un aeropuerto para lo cual antes debían despojar de sus tierras a los habitantes de San Salvador Atenco y otros pueblos.
Acusan a Ignacio del Valle de asociación delictuosa, ¿como la que realizan el gobernador Enrique Peña Nieto para proteger a su familiar el ex gobernador Arturo Montiel, quien saqueó impunemente las arcas del gobierno del Estado de México? ¿O como la que lleva a cabo el señor Vicente Fox para defender a sus entenados los hermanos Bribiesca contra el castigo que se merecen por las miles de raterías que cometieron al amparo de su padrastro presidente y su mamá, la señora Marta Sahagún? ¿O como la protección que el gobierno guarda para esta misma señora Sahagún luego de seis años de que se dedicara a cometer todo género de latrocinios a través de la organización Vamos México? ¿O al menos Ignacio del Valle cometería los monumentales saqueos que llevó a efecto Diego Fernández de Ceballos actuando como coyote de grandes empresas desde su posición privilegiada de senador? ¿Puede ser que haya actuado como el difunto (qepd) Camilo Mouriño, quien siendo presidente de la Comisión de Energía del Congreso de la Unión y luego subsecretario de Energía proveía de asesoramiento (y contratos) a las empresas de su familia?
¿Algo así hizo Ignacio del Valle para que lo hayan condenado a pasar más de la vida entera en una prisión que, al mantenerlo incomunicado, al impedirle las visitas de sus parientes, al mantenerlo con prohibición para hablar por teléfono, al permitirle sólo media hora de asolearse por semana, lo tratan como si fuera un peligroso criminal, violando sus derechos humanos? Lo acusan de “secuestro equiparado”. ¿Ignacio del Valle torturó a los funcionaretes corruptos que los militantes del FPDT retuvieron? ¿Les pidieron dinero o sólo les exigieron que cumplieran con su obligación? ¿Les mocharon una oreja o un dedo? ¿Les robaron algo? Nada de eso hicieron los militantes del FPDT contra unos gobernantes que han saqueado permanentemente los dineros que pertenecen al pueblo, que han reprimido sin medida ni compasión, que son mentirosos por sistema y que tienen al país al borde del colapso.
El castigo contra Ignacio del Valle y dos militantes más del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra es más bien una venganza de los gobiernos federal, primero Fox, luego Calderón y Enrique Peña Nieto, alias la Barbie o la Gaviota. E igualmente pretende ser un ejemplo contra todos los luchadores sociales, para que no se opongan a las medidas en contra de la mayoría de los mexicanos que está aplicando el actual gobierno.
Un país no puede estar bien si los expertos a quienes se encarga la impartición de justicia tienen resoluciones sesgadas en favor de grupos particulares. Así ocurrió en el año 2006, cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación dio su fallo admitiendo que en las elecciones presidenciales había habido irregularidades, que se había violado la ley, pero que eso no había sido definitorio para el resultado de ese proceso electoral. En lenguaje llano diríamos que “Se violó la ley, pero poquito” y dejaron a Felipe Calderón con la imborrable marca de Presidente Ilegítimo. Título hoy suavizado por su compinche Lorenzo Servitje quien lo llamó “pobrecito señor presidente”.
Antes, en el año 98 del siglo pasado, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) examinó el acto de anatocismo dictaminó que este despojo era legal, es decir, que los deudores están obligados a pagar intereses de intereses, en un fallo que es escandalosamente favorable a la gente que se cuenta entre los que gozan de más privilegios, los banqueros.
En el Consejo de la Judicatura, los magistrados que se encargan de vigilar a los jueces, magistrados e incluso ministerios públicos, jamás ha enjuiciado a ningún miembro del Poder Judicial. ¿Por qué? Sin duda debe ser porque estos magistrados creen que todos los miembros del poder judicial mexicano son absolutamente impolutos. Lo cierto es, como sabemos todos los mexicanos, que la justicia mexicana es de las más corruptas del mundo, tanto que se encuentra en gran medida comprada por el crimen organizado, los narcotraficantes.
En otro momento, la SCJN, en un acto incalificablemente absurdo falló para exculpar al llamado “góber precioso” Mario Marín, presunto culpable de actos de pederastia y de diversas violaciones a la ley para perjudicar a la defensora de derechos humanos y militante feminista Lydia Cacho.
Y la última hazaña de la Suprema Corte de Justicia es la de dictaminar que sí hubo excesos en el uso de la fuerza (entendamos violaciones a los derechos humanos y dos asesinatos entre ellos) enviada por Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México y Manuel Medina Mora, entonces director de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) para reprimir el movimiento del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, estos funcionarios, según la Suprema Corte de Justicia, no tienen culpa alguna en tales violaciones.
Y para que sea más notorio el odio contra los luchadores sociales, apenas el 18 de febrero de 2009 salieron de prisión los autores, el intelectual y el material del asesinato del destacado periodista Manuel Buendía: José Antonio Zorrilla, el que fuera temible jefe de la siniestra Dirección Federal de Seguridad y Juan Rafael Moro Ávila Camacho, descendiente de Manuel Ávila Camacho, ex presidente de México y asesino material del periodista. Es decir, los criminales confesos y comprobados tienen perdón y hasta pueden salvarse. Los defensores del pueblo no.
La descomposición de la sociedad mexicana es efecto esencialmente de tres fenómenos: uno, el crecimiento cero de la economía mexicana durante poco más de un cuarto de siglo; dos, la monstruosa desigualdad de ingresos o el abismo que se ha creado entre pocos sujetos archimillonarios y gran número de pobres que están muy cerca de la hambruna y tres, la corrupción rampante en el gobierno. Lo extraño es que el desastre que está ocurriendo en este momento no hubiera ocurrido antes. Otra cosa que sorprende es que la situación no sea peor.
Lo que alarma es que el gobierno sea incapaz de gobernar ante los compadres que se han apropiado de la economía y gran parte de los recursos de nuestro país; los que han creado la “economía de compadres” que ha sido ampliamente señalada en diversos foros del mundo. Los compadres tienen secuestrado a México. Nadie puede progresar en este país si no son ellos.
Hoy las instituciones, desde la Presidencia de la República (cuyo titular, en un acto descabellado asistió a la llamada cumbre de Davos a proponer un ¡Fobaproa mundial!) se han deslegitimado a sí mismas tanto que darían risa si no fuera porque perjudican a millones de personas y provocan con ello el clima de ingobernabilidad, de caos (en Estados Unidos ya consideran a México un “Estado Fallido” o tierra sin ley) y continúan agrandando las inmensas desigualdades e injusticias que agravian a la mayoría de los habitantes de este país.
Pterocles Arenarius
Ignacio del Valle era el líder más importante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. En este momento este hombre está condenado a 112 años de prisión y se encuentra recluido en el penal de alta seguridad del Altiplano. ¿Es Ignacio del Valle un peligroso criminal como el Mochaorejas o tantos y tantos funcionarios que han robado al erario escandalosamente? ¿Se robó ―como dijo Luis Téllez que sí lo hizo Carlos Salinas, aunque luego se haya desdicho―, cientos de millones de pesos que pertenecen a todos los mexicanos? No, por cierto. ¿Cuál es el espantoso crimen que cometió Ignacio del Valle para ser condenado a dos vidas de cárcel?
Defender a su pueblo, San Salvador Atenco, contra la voracidad de funcionarios tan corruptos como el ex presidente Vicente Fox Quesada quien intentara apropiarse de las tierras donde vivía Ignacio del Valle para realizar un negocio de ganancias sin medida: construir un aeropuerto para lo cual antes debían despojar de sus tierras a los habitantes de San Salvador Atenco y otros pueblos.
Acusan a Ignacio del Valle de asociación delictuosa, ¿como la que realizan el gobernador Enrique Peña Nieto para proteger a su familiar el ex gobernador Arturo Montiel, quien saqueó impunemente las arcas del gobierno del Estado de México? ¿O como la que lleva a cabo el señor Vicente Fox para defender a sus entenados los hermanos Bribiesca contra el castigo que se merecen por las miles de raterías que cometieron al amparo de su padrastro presidente y su mamá, la señora Marta Sahagún? ¿O como la protección que el gobierno guarda para esta misma señora Sahagún luego de seis años de que se dedicara a cometer todo género de latrocinios a través de la organización Vamos México? ¿O al menos Ignacio del Valle cometería los monumentales saqueos que llevó a efecto Diego Fernández de Ceballos actuando como coyote de grandes empresas desde su posición privilegiada de senador? ¿Puede ser que haya actuado como el difunto (qepd) Camilo Mouriño, quien siendo presidente de la Comisión de Energía del Congreso de la Unión y luego subsecretario de Energía proveía de asesoramiento (y contratos) a las empresas de su familia?
¿Algo así hizo Ignacio del Valle para que lo hayan condenado a pasar más de la vida entera en una prisión que, al mantenerlo incomunicado, al impedirle las visitas de sus parientes, al mantenerlo con prohibición para hablar por teléfono, al permitirle sólo media hora de asolearse por semana, lo tratan como si fuera un peligroso criminal, violando sus derechos humanos? Lo acusan de “secuestro equiparado”. ¿Ignacio del Valle torturó a los funcionaretes corruptos que los militantes del FPDT retuvieron? ¿Les pidieron dinero o sólo les exigieron que cumplieran con su obligación? ¿Les mocharon una oreja o un dedo? ¿Les robaron algo? Nada de eso hicieron los militantes del FPDT contra unos gobernantes que han saqueado permanentemente los dineros que pertenecen al pueblo, que han reprimido sin medida ni compasión, que son mentirosos por sistema y que tienen al país al borde del colapso.
El castigo contra Ignacio del Valle y dos militantes más del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra es más bien una venganza de los gobiernos federal, primero Fox, luego Calderón y Enrique Peña Nieto, alias la Barbie o la Gaviota. E igualmente pretende ser un ejemplo contra todos los luchadores sociales, para que no se opongan a las medidas en contra de la mayoría de los mexicanos que está aplicando el actual gobierno.
Un país no puede estar bien si los expertos a quienes se encarga la impartición de justicia tienen resoluciones sesgadas en favor de grupos particulares. Así ocurrió en el año 2006, cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación dio su fallo admitiendo que en las elecciones presidenciales había habido irregularidades, que se había violado la ley, pero que eso no había sido definitorio para el resultado de ese proceso electoral. En lenguaje llano diríamos que “Se violó la ley, pero poquito” y dejaron a Felipe Calderón con la imborrable marca de Presidente Ilegítimo. Título hoy suavizado por su compinche Lorenzo Servitje quien lo llamó “pobrecito señor presidente”.
Antes, en el año 98 del siglo pasado, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) examinó el acto de anatocismo dictaminó que este despojo era legal, es decir, que los deudores están obligados a pagar intereses de intereses, en un fallo que es escandalosamente favorable a la gente que se cuenta entre los que gozan de más privilegios, los banqueros.
En el Consejo de la Judicatura, los magistrados que se encargan de vigilar a los jueces, magistrados e incluso ministerios públicos, jamás ha enjuiciado a ningún miembro del Poder Judicial. ¿Por qué? Sin duda debe ser porque estos magistrados creen que todos los miembros del poder judicial mexicano son absolutamente impolutos. Lo cierto es, como sabemos todos los mexicanos, que la justicia mexicana es de las más corruptas del mundo, tanto que se encuentra en gran medida comprada por el crimen organizado, los narcotraficantes.
En otro momento, la SCJN, en un acto incalificablemente absurdo falló para exculpar al llamado “góber precioso” Mario Marín, presunto culpable de actos de pederastia y de diversas violaciones a la ley para perjudicar a la defensora de derechos humanos y militante feminista Lydia Cacho.
Y la última hazaña de la Suprema Corte de Justicia es la de dictaminar que sí hubo excesos en el uso de la fuerza (entendamos violaciones a los derechos humanos y dos asesinatos entre ellos) enviada por Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México y Manuel Medina Mora, entonces director de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) para reprimir el movimiento del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, estos funcionarios, según la Suprema Corte de Justicia, no tienen culpa alguna en tales violaciones.
Y para que sea más notorio el odio contra los luchadores sociales, apenas el 18 de febrero de 2009 salieron de prisión los autores, el intelectual y el material del asesinato del destacado periodista Manuel Buendía: José Antonio Zorrilla, el que fuera temible jefe de la siniestra Dirección Federal de Seguridad y Juan Rafael Moro Ávila Camacho, descendiente de Manuel Ávila Camacho, ex presidente de México y asesino material del periodista. Es decir, los criminales confesos y comprobados tienen perdón y hasta pueden salvarse. Los defensores del pueblo no.
La descomposición de la sociedad mexicana es efecto esencialmente de tres fenómenos: uno, el crecimiento cero de la economía mexicana durante poco más de un cuarto de siglo; dos, la monstruosa desigualdad de ingresos o el abismo que se ha creado entre pocos sujetos archimillonarios y gran número de pobres que están muy cerca de la hambruna y tres, la corrupción rampante en el gobierno. Lo extraño es que el desastre que está ocurriendo en este momento no hubiera ocurrido antes. Otra cosa que sorprende es que la situación no sea peor.
Lo que alarma es que el gobierno sea incapaz de gobernar ante los compadres que se han apropiado de la economía y gran parte de los recursos de nuestro país; los que han creado la “economía de compadres” que ha sido ampliamente señalada en diversos foros del mundo. Los compadres tienen secuestrado a México. Nadie puede progresar en este país si no son ellos.
Hoy las instituciones, desde la Presidencia de la República (cuyo titular, en un acto descabellado asistió a la llamada cumbre de Davos a proponer un ¡Fobaproa mundial!) se han deslegitimado a sí mismas tanto que darían risa si no fuera porque perjudican a millones de personas y provocan con ello el clima de ingobernabilidad, de caos (en Estados Unidos ya consideran a México un “Estado Fallido” o tierra sin ley) y continúan agrandando las inmensas desigualdades e injusticias que agravian a la mayoría de los habitantes de este país.
miércoles, 28 de enero de 2009
Guanajuato, ciudad cultural
Guanajuato, ciudad cultural
Que regresen los rateros,
pero que ya se vayan los pendejos.
Graffiti
Pterocles Arenarius
En Guanajuato hay un lugar lujosísimo para hacer deporte: alberca olímpica, fosa de clavados, cancha futbolística reglamentaria y con pasto, gimnasio perfectamente equipado, juegos infantiles, canchas de tenis de arcilla, pista de tartán, es un centro del llamado CEDAJ, Comisión Estatal para el Deporte y Atención a la Juventud. Se encuentra pocas decenas de metros afuera de la ciudad de Guanajuato, en la carretera hacia Dolores Hidalgo y siempre está vacío. Es decir, casi nunca se ven personas, jóvenes ni adultas practicando deporte.
Frente a un sitio llamado Los Pastitos, en la única otra salida de la ciudad, está otra construcción, menos lujosa pero no menos vacía de usuarios, también pertenece al CEDAJ, es menos lujosa y menos grande, sobre una colina casi enfrente de la plaza de las ranitas que hizo el notable artista plástico Javier de Jesús Hernández Capelo. Tal centro deportivo siempre lo he visto sin usuarios. Es más, nunca lo he visto abierto.
En las llamadas curvas peligrosas, está la Ciudad Deportiva de la ciudad. Ahí va la gente a jugar futbol, beisbol, basquetbol, las instalaciones están bastante aceptables. Cobran por sólo entrar.
La casa de la cultura, la única en esta ciudad de unos 150 mil habitantes, tiene ocho pianos para enseñar a todos los niños de Guanajuato. Las exposiciones suelen salir de esta casa para ser ofrecidas a una ciudad que no tiene idea de lo que hacen sus artistas, ni siquiera saben que existen.
En Guanajuato, primera ciudad cervantina de América, patrimonio de la humanidad (¡ay cabrón!), sede del Festival Internacional Cervantino, nunca (excepto en el Cervantino) hay funciones de teatro, leyeron bien, nunca. La orquesta sinfónica de la Universidad de Guanajuato se presenta cada semana en el teatro Principal, pero sólo en su temporada de presentaciones, tres meses al año. En Guanajuato hay dos cines, dos. Y eso a pesar de que han surgido extraordinarios artistas como Amat Escalante, premiado en Cannes, desconocido en su ciudad y, peor, olvidado por las autoridades.
De repente hay alguna exposición de pintura o de escultura que correrá con gran suerte si no es censurada por los yunquistas que dirigen (hacia el abismo) la cultura de esta “ciudad cultural”, la Atenas de por aquí, dijo Jorge Ibargüengoitia.
Pero regresemos al arduo misterio, ¿por qué están vacíos de deportistas los CEDAJ? Porque cobran. 160 pesos mensuales por persona. Antes te cobraron la inscripción, aparte de las mensualidades y lo hacen cada año. Ah, pero también cobran por entrar en esas instalaciones. Las cuales, al menos las de la salida a Dolores están preciosas, ¿será porque no las usa nadie?
Guanajuato es una cañada, el centro, fastuoso, de la ciudad se encuentra en el fondo, rodeado de cerros, del Cuarto, de los Leones, del Gallo. En esos cerros viven los chavos marginados. Ahí sí suele ser peligroso andar de noche. Los chavos fuman mota y beben caguama en la vía pública, se madrean los de este cerro con los del que sigue y muchos no trabajan (porque Guanajuato es un pueblo en el que no hay nada que hacer), no estudian porque la inscripción a la prepa cuesta dos mil 500 pesos y además porque en el examen de admisión (que cuesta mil pesos) sólo consiguen ingresar menos del 50 por ciento de los que se presentan. ¿Qué hacen esos chavos, sin escuela, sin trabajo, sin futuro? Echar chela y fumar mota. Prepararse para ser carne de cañón o de presidio. Cuando, al revés, el gobierno de funcionaretes ineptos, deberían estar agradecidos de que los chavos estén fumando mota, porque así, entretenidos en su autodestrucción no van a exigir lo que debían hacer por ellos esos funcionaretes sobrepagados de nuestros impuestos.
Ah, pero eso sí, cada tres años cambian el piso del centro de la ciudad a un costo estratosférico, en un negociazo para los síndicos y síndicas y cuates que los acompañan. Los chavos sin trabajo, sin escuela y sin futuro… que se pudran.
En Guanajuato, el agua cuesta unas diez veces más que en el DF. Y si no se paga un mes, como si estuvieras en guerra, el Simapag, Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guanajuato, manda un trabajador a que te la corte, como si estuviéramos en guerra. Ah, pero si vas y pagas lo que debes, te cobran 170 pesos por reinstalarte el servicio. Cuando lo haces sólo dices “Qué poca madre”. Además, cada mes que vas y pagas el agua te cobran un rubro “voluntario” para los bomberos y la Cruz Roja y otros, el 7 por ciento de lo que pagues de agua, por servicio de alcantarillado, de tal manera que la cuenta te la inflan agregándole además el IVA del IVA.
Así, mientras los CEDAJ están vacíos, mientras hay sólo UNA prepa oficial para toda la ciudad, mientras la casa de la cultura se hace pedazos para atender a todos los niños con ocho pianos, al mismo tiempo los chavos se sientan en piedras en los callejones chuecos de los cerros, se toman una caguama, se dan un toque. Y cuando ya no tienen para comprar material se animan a asaltar a algún desconocido bajando un poco del cerro. E inician así la preparación para hacer carrera como delincuentes.
Y luego no quieren que haya inseguridad. Y luego quieren que haya muchos más policías. Y luego no quieren que el narco y lo que llaman “el crimen organizado” no crezca ni prospere. Los políticos que debieran procurar el bienestar de los ciudadanos sólo llegan vorazmente a los cargos y saquean el erario y se largan a buscar otros cargos para seguir saqueando aparte de los sueldazos que se autoasignan. Más de 30 mil mensuales los ediles. Cerca de 60 mil el alcalde. Cerca de 40 mil los síndicos. Sin hacer nada. Bueno, más bien cobran por perjudicar al prójimo.
En Guanajuato, primera ciudad cervantina de América, patrimonio de la humanidad y sede del FIC; ciudad de intocable arquitectura por los mencionados pergaminos, debiera haber, si se pretende ciudad cultural, diez casas de la cultura, por lo menos. En cada una un taller de artes plásticas de primer nivel, dirigido por un artista de talla nacional. Igualmente, un taller de literatura que coordinara un escritor de primer orden. En cada una de esas casas debiera ensayar un grupo de teatro digno de actuar en Bellas Artes y otro de danza del mismo nivel. Grupos musicales de diversos géneros, desde el rock hasta el huapango y el son que se cultivan en el norte del estado. Y muchos grupos de cada disciplina en niveles menores para atender a la mayor cantidad posible de los chavos de los cerros. De ahí se obtendrían formidables presentaciones para el FIC, con gente de la propia ciudad.
Aquí en Guanajuato casi nunca se presenta un libro. La editorial de la universidad edita menos de 20 libros al año. Y tales volúmenes se ven sólo cuando hacen su feria anual del libro.
¿Todo esto es una ciudad “cultural”? Todo esto es la razón por la que se ha deteriorado el tejido social. Todo esto es la razón por la que los narcotraficantes tienen a su disposición mano de obra, miles, millones de muchachos que han perdido su futuro, porque los peores políticos del mundo, pero los mejor pagados del mundo se lo han robado. Lo único extraño es que la descomposición no haya ocurrido antes. Más extraño es que el estallido social tampoco.
viernes, 23 de enero de 2009
Plomo impune. Eduardo Galeano
OPERACIÓN PLOMO IMPUNE
por Eduardo Galeano (publicado en el semanario Brecha, Montevideo, Uruguay, el 16 de enero de 2009)
Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró.
Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos. Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen. Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa. Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho. Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos? El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quien mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí. Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki. La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro? Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad. Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos. La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.
por Eduardo Galeano (publicado en el semanario Brecha, Montevideo, Uruguay, el 16 de enero de 2009)
Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró.
Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos. Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen. Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa. Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho. Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos? El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quien mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí. Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki. La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro? Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad. Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos. La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.
sábado, 10 de enero de 2009
Dicel el pelele que en México no se masacra a civiles. Miente.
Tomado de http://colectivodosdejulio.blogspot.com
sábado 10 de enero de 2009
MENTIRA QUE EN MEXICO SE MASACRE A CIVILES TAMBIEN SE LES VIOLA , TORTURA,AMENAZA ,INCOMUNICA ,ROBA,GOLPEA, DEGRADA Y MATA
CREO QUE EL ESPURIO CALDERON SE DIO UN PASON SABROSO CON CANABIS Y RON PUES DECLARA QUE EN MEXICO NO SE MASACRA A CIVILES ,TAL VEZ SE REFIERA A FECALANDIA O CALDEROLANDIA: PERMITAME RECORDARLE MI ESTIMADO INQUILINO DEL BAR Y CASA DE DESCANSO " LOS PINOS" LAS SIGUIENTES CIFRAS DE ENERO 2007 A JULIO DE 2008 SE HAN PRESENTADO 630 DENUNCIAS CONTRA EL EJERCITO. AQUI ALGUNAS DE ELLAS:
JUNIO 2007- EFECTIVOS MILITARES EN EL CERRO DE LA LESNA FRONTERA CON EEUU DE LADO DE SONORA ENCAÑONAN Y DETIENEN A UN HOMBRE (JOSE GALVEZ MUNGUIA) QUE ESPERABA A UN POLLERO , LO TORTURAN Y LE CLAVAN ASTILLAS EN LOS DEDOS
AGOSTO DE 2007--ELEMENTOS MILITARES EN UN RECORRIDO POR NACO, SONORA SE TOPAN CON TRES LUGAREÑOS, LOS DETIENEN VARIAS HORAS Y SOLO PRESENTAN A DOS ANTE LAS AUTORIDADES, EL TECERO APARECE MUERTO AL OTRO DIA CON HUELLAS DE GOLPES Y TORTURA.
AGOSTO DE 2007-- 5 ELEMENTOS HACEN SU RECORRIDO POR LAS CALLES DE URUAPAN, DETIENEN A UN HOMBRE, LO TORTURAN APLICANDOLE EL POCITO Y CHOQUES ELECTRICOS.
OCTUBRE 2007--ELEMENTOS DEL BATALLO NN DE INFANTERIA EN ZAMORA, MICHOACAN IRRUMPEN VIOLENTAMENTE EN EL DOMICILIO DE ANTONIO PANIAGUA ROBANDOLE Y ROMPIENDO SUS PERTENENENCIAS Y TORTURANDOLO CON CHOQUES ELECTRICOS EN LOS GENITALES.
ENERO 2008--EL MENOR VICTOR DE LA PAZ DE 17 AÑOS VIAJA EN AUTOMOVIL POR LAS CALLES DE HUETAMO MICH. SE TOPAN CON EL EJERCITO Y SON BALEADOS. VICTOR MUERE Y EL CONDUCTOR DE 19 AÑOS SALE HERIDO.
FEBRERO 2008--TRES MILITARES DE LA BASE MOVIL TRUJILLO ACCIONAN SUS ARMAS CONTRA LOS TRIPULANTES DE UN AUTOMOVIL, SEGUN ELLOS PARA REPELER UNA SUPUESTA AGRESION. MUERE EL CONDUCTOR , NUNCA SE ENCONTRO EL ARMA DE FUEGO Y EL ANALISIS PARA ENCONTRAR POLVORA POR EFECTOS DEL DISPARO DIO NEGATIVOEN LOS BALEADOS.
MARZO DE 2008--SEIS HABITANTES DE LA COMUNIDAD DE SANTIAGO DE LOS CABALLEROS EN BADIGUARATO, SINALOA CIRCULAN EN UNA HUMMER SE ENCUENTRAN CON UN RETEN MILITAR LOS MILITARES LES DISPARAN SIN RAZON ALGUNA, SALDO: CUATRO ASESINADOSY UN HERIDO, TODOS ESTOS HECHOS ESTAN BIEN DOCUMENTADOS (REVISTA EMEQUIS 14 DE JULIO 2008)
RELACION DE QUEJAS EN CONTRA DEL EJERCITO DURANTE EL ACTUAL GOBIERNO ESPURIO:
AÑO 2006------8 QUEJAS.
AÑO 2007------384 QUEJAS
AÑO 2008 (1 DE ENERO A 17 DE MAYO 2008)---242 QUEJAS
TOTAL DE QUEJAS DURANTE EL GOBIERNO ESPURIO DE CALDERON 634, DE ESTAS 634 QUEJAS TENEMOS:
250 CASOS DE EJERCICIO INDEBIDO DE LA FUNCION PUBLICA
221 CATEOS Y ALLANAMIENTOS ILEGALES
182 TRATO CRUEL Y DENIGRANTE (PRINCIPALMENTE CON LA POBLACION DE LAS ETNIAS)
147 DETENCIONES ARBITRARIAS
94 EJERCICIOS INDEBIDOS DEL CARGO
85 ROBOS
55 PRESTACIONES INDEBIDAS DEL SERVICIO PUBLICO
41 AMENAZAS
40 RETENCIONES ILEGALES
32 INTIMIDACIONES
26 VIOLACIONES AL DERECHO DE LEGALIDAD Y SEGURIDAD JURIDICA
23IMPUTACION INDEBIDA DE HECHOS
20 NEGATIVAS AL DERECHO DE PETICIONESTAS.
ESTAS SON LAS VIOLACIONES MAS COMUNES DEL EJERCITO HACIA LA POBLACION CIVIL.
LAS ENTIDADES DONDE HAY MAS QUEJAS:
MICHOACAN 139
DISTRITO FEDERAL 106
TAMAULIPAS 68
SINALOA 38
CHIHUAHUA 33
COAHUILA 31
NUEVO LEON 29
OAXACA 28
SONORA 22
CHIAPAS 21
CON ESTAS CIFRAS LOS CONSULES Y EMBAJADORES QUE ESCUCHARON A CALDERON SEGURAMENTE PENSARAN QUE ESTA MARIGUANO O BORRACHO PUES POR DECRETO CALDERON QUIERE DRA UNA IMAGEN DE PAZ Y SEGURIDAD QUE NO EXISTE
sábado 10 de enero de 2009
MENTIRA QUE EN MEXICO SE MASACRE A CIVILES TAMBIEN SE LES VIOLA , TORTURA,AMENAZA ,INCOMUNICA ,ROBA,GOLPEA, DEGRADA Y MATA
CREO QUE EL ESPURIO CALDERON SE DIO UN PASON SABROSO CON CANABIS Y RON PUES DECLARA QUE EN MEXICO NO SE MASACRA A CIVILES ,TAL VEZ SE REFIERA A FECALANDIA O CALDEROLANDIA: PERMITAME RECORDARLE MI ESTIMADO INQUILINO DEL BAR Y CASA DE DESCANSO " LOS PINOS" LAS SIGUIENTES CIFRAS DE ENERO 2007 A JULIO DE 2008 SE HAN PRESENTADO 630 DENUNCIAS CONTRA EL EJERCITO. AQUI ALGUNAS DE ELLAS:
JUNIO 2007- EFECTIVOS MILITARES EN EL CERRO DE LA LESNA FRONTERA CON EEUU DE LADO DE SONORA ENCAÑONAN Y DETIENEN A UN HOMBRE (JOSE GALVEZ MUNGUIA) QUE ESPERABA A UN POLLERO , LO TORTURAN Y LE CLAVAN ASTILLAS EN LOS DEDOS
AGOSTO DE 2007--ELEMENTOS MILITARES EN UN RECORRIDO POR NACO, SONORA SE TOPAN CON TRES LUGAREÑOS, LOS DETIENEN VARIAS HORAS Y SOLO PRESENTAN A DOS ANTE LAS AUTORIDADES, EL TECERO APARECE MUERTO AL OTRO DIA CON HUELLAS DE GOLPES Y TORTURA.
AGOSTO DE 2007-- 5 ELEMENTOS HACEN SU RECORRIDO POR LAS CALLES DE URUAPAN, DETIENEN A UN HOMBRE, LO TORTURAN APLICANDOLE EL POCITO Y CHOQUES ELECTRICOS.
OCTUBRE 2007--ELEMENTOS DEL BATALLO NN DE INFANTERIA EN ZAMORA, MICHOACAN IRRUMPEN VIOLENTAMENTE EN EL DOMICILIO DE ANTONIO PANIAGUA ROBANDOLE Y ROMPIENDO SUS PERTENENENCIAS Y TORTURANDOLO CON CHOQUES ELECTRICOS EN LOS GENITALES.
ENERO 2008--EL MENOR VICTOR DE LA PAZ DE 17 AÑOS VIAJA EN AUTOMOVIL POR LAS CALLES DE HUETAMO MICH. SE TOPAN CON EL EJERCITO Y SON BALEADOS. VICTOR MUERE Y EL CONDUCTOR DE 19 AÑOS SALE HERIDO.
FEBRERO 2008--TRES MILITARES DE LA BASE MOVIL TRUJILLO ACCIONAN SUS ARMAS CONTRA LOS TRIPULANTES DE UN AUTOMOVIL, SEGUN ELLOS PARA REPELER UNA SUPUESTA AGRESION. MUERE EL CONDUCTOR , NUNCA SE ENCONTRO EL ARMA DE FUEGO Y EL ANALISIS PARA ENCONTRAR POLVORA POR EFECTOS DEL DISPARO DIO NEGATIVOEN LOS BALEADOS.
MARZO DE 2008--SEIS HABITANTES DE LA COMUNIDAD DE SANTIAGO DE LOS CABALLEROS EN BADIGUARATO, SINALOA CIRCULAN EN UNA HUMMER SE ENCUENTRAN CON UN RETEN MILITAR LOS MILITARES LES DISPARAN SIN RAZON ALGUNA, SALDO: CUATRO ASESINADOSY UN HERIDO, TODOS ESTOS HECHOS ESTAN BIEN DOCUMENTADOS (REVISTA EMEQUIS 14 DE JULIO 2008)
RELACION DE QUEJAS EN CONTRA DEL EJERCITO DURANTE EL ACTUAL GOBIERNO ESPURIO:
AÑO 2006------8 QUEJAS.
AÑO 2007------384 QUEJAS
AÑO 2008 (1 DE ENERO A 17 DE MAYO 2008)---242 QUEJAS
TOTAL DE QUEJAS DURANTE EL GOBIERNO ESPURIO DE CALDERON 634, DE ESTAS 634 QUEJAS TENEMOS:
250 CASOS DE EJERCICIO INDEBIDO DE LA FUNCION PUBLICA
221 CATEOS Y ALLANAMIENTOS ILEGALES
182 TRATO CRUEL Y DENIGRANTE (PRINCIPALMENTE CON LA POBLACION DE LAS ETNIAS)
147 DETENCIONES ARBITRARIAS
94 EJERCICIOS INDEBIDOS DEL CARGO
85 ROBOS
55 PRESTACIONES INDEBIDAS DEL SERVICIO PUBLICO
41 AMENAZAS
40 RETENCIONES ILEGALES
32 INTIMIDACIONES
26 VIOLACIONES AL DERECHO DE LEGALIDAD Y SEGURIDAD JURIDICA
23IMPUTACION INDEBIDA DE HECHOS
20 NEGATIVAS AL DERECHO DE PETICIONESTAS.
ESTAS SON LAS VIOLACIONES MAS COMUNES DEL EJERCITO HACIA LA POBLACION CIVIL.
LAS ENTIDADES DONDE HAY MAS QUEJAS:
MICHOACAN 139
DISTRITO FEDERAL 106
TAMAULIPAS 68
SINALOA 38
CHIHUAHUA 33
COAHUILA 31
NUEVO LEON 29
OAXACA 28
SONORA 22
CHIAPAS 21
CON ESTAS CIFRAS LOS CONSULES Y EMBAJADORES QUE ESCUCHARON A CALDERON SEGURAMENTE PENSARAN QUE ESTA MARIGUANO O BORRACHO PUES POR DECRETO CALDERON QUIERE DRA UNA IMAGEN DE PAZ Y SEGURIDAD QUE NO EXISTE
jueves, 8 de enero de 2009
La masacre contra la cultura guanajuatense
A Guanajuatizar a suchi…
Pterocles Arenarius
Hace pocas semanas un sujeto de voluminosos carrillos y pelado militar, de nombre Germán Martínez Cázares (GMC), quien dice fungir como presidente del Partido Acción Nacional regurgitó, en un ominoso y ostensiblemente emotivo bufido, que se comprometía a guanajuatizar a México. En la madre…
¿Quién puede saber qué significa eso? Nadie y menos aun GMC. Sin embargo, podemos colegir que intentó decir que él y su partido tratarían que todo el país fuera como es en este momento el estado de Guanajuato, en donde ellos, el PAN, ejercen el poder tan mal o incluso peor que en el viejo estilo del PRI, al menos en la modalidad de lo que se llamara “El carro completo”.
Este tocateclas (id est, irredimible amante de las teclas, no sólo de pianos y computadoras), se siente obligado a advertir a todos aquellos a quienes tuvieren a bien leer estas líneas qué sería lo que nos espera, según mis cortas luces, en caso de que los panuchos lograran “guanajuatizar” a México. La advertencia va principalmente en el ámbito de la cultura, un poco en el de la educación y menos aun, en el terreno de la política.
En primer lugar, tendríamos gobernantes ultramochilones, militantes católicos de línea dura como el actual “gober” guanajuatense, Juan Manuel Oliva, quien se enorgullece de participar en cuanta peregrinación y acto litúrgico católico le es posible. (Sólo le falta llegar con unos nopales directos a la piel, caminando de rodillas hasta la Basílica de Guanajuato). Este sujeto, al menos, no se jacta de ser briago como su correligionario, el mientamadres que dice gobernar Jalisco. Aparte de lo anterior, Oliva ha sido exhibido por el periodista Álvaro Delgado en la revista Proceso, como miembro del “Ejército de Dios”, El Yunque, grupo católico que tiene como humilde objetivo nada más el de “Implantar el reino de Dios en la Tierra”. Ai pinchemente, dicen en mi cuadra. No p’s ta’chido.
A propósito, ¿cuál Dios?, digo porque hay cientos de Dioses en este momento en este planeta y, más aun, ha habido miles, a cual más de respetable, en la historia de la humanidad y, por cierto, no pocos de aquéllos con sistemas filosófico-místicos mucho más coherentes que el del Dios católico y su santísima madre virgen.
Esos gobernantes, ejecutores y administradores del México guanajuatizado, serían aproximadamente analfabetas funcionales que confesarían, como aquel que se hacía llamar el Caballo Negro en la carrera por la presidencia antes del 2006, quien admitió que jamás en su vida había leído un libro completo. Como el ex gobernador guanajuatense Carlos Medina Plascencia que, a pregunta expresa, explicó que todos sus libros los tenía guardados en dos cajas desde cinco años atrás en que se mudó a la casa que habitaba en el momento de la entrevista. Como el Alto Vacío, Vicente Fox, que descubrió a uno de los más importantes autores imaginarios, José Luis Borgues ante los miembros de la Academia de la Lengua Española, para vergüenza de todos los mexicanos. Lo que haría porque, como él mismo dijo, “yo no he leído libros, yo leía las nubes”. Como la secretaria de Educación, Josefina Vázquez Jalas, autora de la profunda obra filosófica Dios mío, hazme viuda, por favor, la misma mujer que en su cara llamó Octavio Paz a Carlos Fuentes y le achacó a éste obras de aquél. Como este oscuro director del Instituto Estatal de Cultura de Guanajuato (IECG), quien hace pocos meses encargó a su subalterno correspondiente que invitara a Jaime Sabines a “leer poesías” aquí en Guanajuato.
Gobernantes que convocan a becas para apoyar a creadores artísticos “con trayectoria” y les ofrecen $4,200 mensuales, menos de lo que ganan los empleados de intendencia del municipio incluso “sin trayectoria” ($4,610) y mucho menos de lo que gana un policía municipal (mínimo $6,000). Dinero que “premia” a los artistas por escribir una novela, un poemario, un libro de narraciones que engrandezcan, but of course, el espíritu guanajuatense y hasta nacional. Ahora bien, los diputadetes locales, inocentes, se conforman con $127 217 mensuales más bonos y compensaciones. Y los cínicos de más arriba cobran más.
Serían gobernantes que han logrado mantener a Guanajuato como uno de los tres primeros estados de la República con más expulsados por miseria, sólo superado por Michoacán y Zacatecas, además de ser uno de los cinco estados menos alfabetizados del país.
Si lograran “guanajuatizar” al país, entonces todos los funcionarios de gobierno serían tan corruptos o más que los del PRI, como ahora ocurre en este estado, en donde los mejor colocados han metido al gobierno a toda su parentela; la universidad se pudre de yunquetos ineptos, sobrepagados e incondicionales, pero además se otorgarían sueldos estratosféricos como lo hacen aquí, ah pero eso sí, sentirían que siempre tienen la razón porque Dios está con ellos. Intentarían censurar ―si no les costara prestigio político― a la gran mayoría de las obras de arte que se generan en la actualidad, porque ellos, en cuestiones de arte se quedaron en el siglo XII, antes del renacimiento, porque ―oh insólito misterio― les reencabrona la exhibición pública de cuerpos humanos desnudos en proporción directa con la cachondería que sean capaces de provocar. Es decir, entre más hermosos más les encabronan.
Así han censurado a decenas de artistas en Guanajuato, pero lo hacen veladamente, de manera que no les cueste un pequeño escándalo. Así han atacado a pequeños centros culturales (al Café Bossanova le querían cobrar 500 mil pesos, sí, leyeron bien, medio millón de pesos por el uso de suelo ya que este café, donde ocurren diversos actos de cultura, trabaja con mesas en una plaza de la ciudad).
De igual manera están tratando de asfixiar lentamente al Festival Internacional Cervantino (FIC) trayendo cada año más pefepos prepotentes y corruptos a cuidar la “seguridad”, además de que desde hace años mantienen una política de prohibición y de saqueo contra los artistas que en ese festival actúan en las calles. En el FIC 2008, metieron a la cárcel a los miembros del grupo de rock La Resistencia y extorsionaron a decenas de chavos que llegaron con sus tambores a tocar en las calles. Les quitaron sus tambores y les cobraron multas de $800 por tambor para devolvérselos. Un verdadero atraco. El pretexto: “Está prohibido hacer ruido en la calle”.
Tendríamos legisladores como la regidora panista de Guanajuato capital, Teresita Rendón, quien ha promulgado un bando de policía y buen gobierno en el que se decretan multas hasta por mil pesos contra todo aquel que escupa en la calle, tire basura o diga majaderías. El bando ha sido publicado, pero no han multado ni llevado a nadie a la cárcel porque no se dan abasto pues los pinches guanajuatenses, desde los más chavitos hasta los ruquísimos, a pesar de ser bien mochilas, les encanta el vocabulario plagado de chingaderas en proporción de cuatro o cinco putas madres por cada diez palabras pronunciadas.
Sería un país en el que, como demostró mi amigo el escritor Ricardo García Muñoz al realizar una antología de narradores guanajuatenses, no hay escritores en el estado. En los ya casi 18 años que han gobernado los panistas en Guanajuato, ya lograron uno de sus más caros objetivos, secar al estado de escritores. Los guanajuatenses que han logrado estatura autoral, en su mayoría han abandonado su estado natal.
Finalmente, Guanajuato como caso particular, en tres sexenios y cacho de regímenes panistas no ha mejorado en los problemas que, en lo general, más dañan a México: la corrupción (los panistas han resultado al menos tan corruptos como lo fueran los priístas), la desigualdad, los ricos guanajuatenses son pocos pero más ricos que antes y los pobres son más pobres y más en número y, por último, la educación y la cultura son hoy más débiles, menos productivas que antes de ellos.
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