lunes, 21 de julio de 2008
Perdamos el respeto a la Iglesia Católica
Perdamos el respeto a la Iglesia
Beatriz Gimeno
Intervención de Beatriz Gimeno en la presentación del libro “La Iglesia furiosa”, realizada el 21 de febrero en Madrid, sala Maldonado 53. Beatriz Gimeno es novelista, ensayista y vocal de la Federación estatal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales. Miembro del consejo editorial de la revista Trasversales. Miembro de la Federación Internacional de Ateos (FIdA).
Yo sí que estoy furiosa. Y la furia puede que me impida hablar de la iglesia desde la razón. En todo caso, contra su furia irracional, la nuestra racional. Pero lo cierto es que en muchas ocasiones entramos en discusiones completamente irracionales. De dios no se puede discutir porque no existe. De lo que se puede discutir es de las consecuencias que dicha creencia tiene. Consecuencias políticas y sociales. Así que, finalmente, el hecho de que mucha gente crea en dioses nos incumbe a todos.
Y la mayoría de los que estamos aquí somos ateos, activistas sociales o políticos, que estamos convencidos de que la necesidad de luchar por un estado laico. Esta lucha sigue siendo necesaria a pesar también de que es irracional porque un estado democrático no puede ser otra cosa que laico. Ya es una concesión hablar de libertad religiosa en un estado democrático y de derecho; es redundante, faltaría más. La libertad religiosa está garantizada en la libertad de conciencia, de asociación, de expresión, de reunión… la libertad religiosa está garantizada por la libertad. La libertad religiosa debería ser como la libertad para afiliarse a cualquier otra asociación con vocación de hacer proselitismo.
El problema es que el proselitismo que puede hacer una asociación está siempre en dependencia directa de los valores de los que se proponga ser prosélita. Si dichos valores son antidemocráticos, sexistas, homófobos, discriminadores, contrarios a la libertad… en ese caso dichos valores no deberían poder enseñarse en ningún espacio público, cuánto menos en una escuela. Hay que atreverse a decir que hay valores sobre los que la sociedad ha alcanzado consensos democráticos y que no deberían poder enseñarse en ninguna escuela. Que la mujer es más apropiada para cuidar a los niños que los hombres o que la heterosexualidad es superior a la homosexualidad, tiene derecho a creerlo cualquiera, e incluso a expresarlo, escribirlo, defenderlo, sí, pero no a enseñarlo a los niños y niñas.
Y sí, puede que no se deba enseñar ateismo, pero de la misma manera que en un sistema democrático se debe enseñar lo que significaron el nazismo o el estalinismo, no hay ninguna razón para no enseñar lo que ha hecho y dicho la iglesia a lo largo de la historia. Ni razón alguna para obviar que sus valores son contrarios a la igualdad, la libertad y la felicidad.
Y sin embargo, aún no nos atrevemos a discutir que la iglesia católica tenga derecho a enseñar estas cosas en sus escuelas, que encima pagamos todos. A la iglesia católica (que es la que nos toca) le hemos perdido la fe, pero no hemos aprendido a perderle el respeto. Y desde la furia quiero que aprendamos a perderle el respeto. La iglesia católica dispone de un excedente de respeto que parece no terminarse nunca. ¿Qué más tiene que hacer para que le perdamos el respeto? Quizá no existe otra organización que siga funcionando que haya traído, que siga trayendo, tantos crímenes, tanta injusticia, tanta infelicidad. Las iglesias matan. La iglesia católica mata cuando se opone al uso del condón en países que luego no pueden pagar las medicinas contra el sida. No hay en el mundo una organización con tantas condenas firmes por pederastia y abuso infantil. Y es curioso que la pederastia, que es fundamentalmente heterosexual, en el caso de la iglesia, en cambio, sea fundamentalmente homosexual. Pero, eso sí, sus condenas contra los homosexuales recorren el mundo haciendo que en muchos países la vida sea invivible para éstos. Estamos hablando de Latinoamérica, donde las iglesias atacan y condenan la homosexualidad legitimando a los paramilitares y escuadrones de la muerte que matan a tres homosexuales al mes en Brasil, por ejemplo. Hablo de la iglesia que ha apoyado toda clase de regímenes asesinos en Latinoamérica, en España. Hablo de la iglesia que prefiere una niña de 9 años muerta o madre a que aborte. Hablo de la iglesia que pretende (si la dejáramos) condenar a todas las mujeres a vidas invivibles y a todos y todas a la infelicidad. Y aun le tenemos respeto.
Como mucho, respeto su libertad personal de creer en dioses inexistentes, pero entra dentro de mi libertad no respetarles. No les respeto. Les combato. Y con la máxima beligerancia.
Todos hemos conocido a católicos que son gente inteligente y solidaria. Pero para mí esto es un misterio. Forma parte de la complejidad de la naturaleza humana que personas inteligentes crean un absurdo, que personas de izquierdas se empeñen en pertenecer a una organización de derechas, que personas que luchan por la justicia se empeñen en estar dentro de una organización que apoya todas las injusticias; que estas personas estén dentro de una organización que les querría fuera. Estoy cansada de tener siempre que distinguir, hilando muy fino entre la iglesia y los fieles, entre la jerarquía y la otra iglesia. Respeto la libertad de las personas, pero quiero decir que la iglesia es lo que es y tiene voluntad de serlo casi desde su fundación, y de seguir siéndolo. La iglesia es una enorme estructura con una enorme y no cuestionada influencia educativa, económica, mediática, que trabaja contra los derechos individuales conseguidos tras muchos sacrificios. No es posible oponerse a esa estructura con paños calientes y con cuidado en no herir a los creyentes. Los creyentes nos hieren a nosotros y muchos de los creyentes del mundo querrían vernos muertos. No quiero tener que comenzar mis charlas sobre la iglesia distinguiendo con mucho cuidado entre ésta y el fundamentalismo. La iglesia católica ha sido fundamentalista mientras ha podido, y tiene voluntad de serlo, y lo es dónde puede. Todas las iglesias tienen esa voluntad.
Y en el futuro puede ser más grave. La injusticia global en la que estamos cada vez más inmersos, sometidos a fuerzas que no comprendemos, sin culpables que han desaparecido en superestructuras imposibles de controlar… es evidente que un subproducto de todo esto será el fanatismo religioso, el más irracional, el más difícil de combatir, y que se va a manifestar de muchas maneras. La gente cree, cada vez más, en todo tipo de cosas, en religiones sin dios, en dioses sin religión, en el destino, en la suerte, en las plantas, en los posos de te, en los astros… Y no podemos confundir, desde la izquierda, la necesidad de la aconfesionalidad del estado con la reivindicación de la pluriconfesionalidad.
Como dice Bauman, si la fe en el progreso en un momento dado fue una manifestación de optimismo en el futuro, ahora el progreso da miedo porque la globalización y la injusticia globalizada frente a la que nos hemos quedado sin respuesta auguran un crecimiento del pensamiento irracional en todo el mundo.
La creencia en dios sirve para construir un sentido. Nos dijeron que si dios moría el ser humano no podría vivir sin sentido. Pues sí se puede; los ateos podemos y no somos ni más felices ni más desgraciados que los creyentes. Por el contrario, quizá sea la certeza de que la trascendencia no existe lo que nos permita contemplar de verdad y con el necesario horror los millones de vidas eliminadas, borradas, vidas sufrientes, explotadas para el bienestar de otros. Sólo desde el abismo del absurdo, de la negación de cualquier significación, uno/a puede entender que el único atisbo de sentido es luchar para que cada vida disponga de las mismas oportunidades para encontrar, si no una razón, al menos sí sus momentos de goce y de felicidad.
martes, 8 de julio de 2008
El gobierno de Calderón al servicio de los ricos
México se encuentra en una terrible circunstancia de desintegración. Los síntomas son francamente de desastre. El gobierno está cada vez más cerca de no gobernar a nadie. En primer lugar, los grandes potentados que proveyeron de recursos al presidente espurio están cobrando sus favores. Hoy no sólo son ingobernables para la administración de Felipe Calderón, sino que ellos le dictan las órdenes.
Por ejemplo: en 2007, según cifras de la Bolsa Mexicana de Valores, CEMEX registró ventas por 236 mil 669 millones de pesos, sólo pago el 2% de impuesto sobre sus ventas; TELCEL, con ventas por 311 mil 579 millones de pesos, pagó el 3.9%; Bimbo, con 72 mil 294 millones de ventas, pagó el 2.3%; WAL-MART, con 224 mil 173 millones, pagó 2.5%. COCA-COLA, con ventas de 68 mil 969 millones, pagó 4.8%; GRUPO MÉXICO vendió 68 mil 412 millones y pagó 7.6%; KIMBERLY CLARK, vendió 21 mil 480 millones de pesos y pagó el 5.7% y GRUPO MASECA que vendió 9 mil 11 millones de pesos y pagó el 2.9% de sus ventas. Habría que agregar que estas empresas presentaron impuestos diferidos en sus balances por 74 mil 471 millones de pesos; es decir, obtuvieron créditos fiscales por el doble de lo que pagaron de impuestos.
Por otra parte, los poderes fuera de la ley, como son los narcotraficantes, tienen cada vez más en jaque al gobierno. La Organización de las Naciones Unidas ha manisfestado a través de uno de sus altos funcionarios que el real poder en México se encuentra en manos de los capos del narcotráfico en el 60 por ciento de los municipios del país. Es decir, en tales sitios no gobierna el presidente espurio Calderón.
México se encuentra sometido a los caprichos de la poderosa nación del norte, EU, quien ha impuesto a nuestro país el acuerdo llamado Iniciativa Mérida, a través de la cual nuestro país deberá admitir la intromisión de fuerzas armadas norteamericanas. Además, éste es el inicio a la integración de México a la ASPAN (Asociación para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte -¡sic!) que colocará a México como un enemigo más del poder islámico y, con ello, como objetivo militar de los enemigos de EU conseguidos gracias a su histórica actitud de depredación.
Por último, como el más grave atentado contra la nación, el gobierno de Felipe, el Espurio, Calderón, ha dado a conocer su propuesta de modificaciones a la ley para entregar Pemex a las grandes compañías transnacionales.
Para realizar este acto de traición a la patria, Calderón pretende hacer creer que sus leyes no son privatizadoras, lo cual es una burda mentira. No es posible llamar de otra manera al hecho de que se proponga que las compañías transnacionales tengan acceso a todos los trabajos de Pemex (lo cual prohibe la Constitución Mexicana) y el gobierno diga obsesivamente que no es privatización entregar el trabajo de Pemex a las compañías privadas.
Por ejemplo: en 2007, según cifras de la Bolsa Mexicana de Valores, CEMEX registró ventas por 236 mil 669 millones de pesos, sólo pago el 2% de impuesto sobre sus ventas; TELCEL, con ventas por 311 mil 579 millones de pesos, pagó el 3.9%; Bimbo, con 72 mil 294 millones de ventas, pagó el 2.3%; WAL-MART, con 224 mil 173 millones, pagó 2.5%. COCA-COLA, con ventas de 68 mil 969 millones, pagó 4.8%; GRUPO MÉXICO vendió 68 mil 412 millones y pagó 7.6%; KIMBERLY CLARK, vendió 21 mil 480 millones de pesos y pagó el 5.7% y GRUPO MASECA que vendió 9 mil 11 millones de pesos y pagó el 2.9% de sus ventas. Habría que agregar que estas empresas presentaron impuestos diferidos en sus balances por 74 mil 471 millones de pesos; es decir, obtuvieron créditos fiscales por el doble de lo que pagaron de impuestos.
Por otra parte, los poderes fuera de la ley, como son los narcotraficantes, tienen cada vez más en jaque al gobierno. La Organización de las Naciones Unidas ha manisfestado a través de uno de sus altos funcionarios que el real poder en México se encuentra en manos de los capos del narcotráfico en el 60 por ciento de los municipios del país. Es decir, en tales sitios no gobierna el presidente espurio Calderón.
México se encuentra sometido a los caprichos de la poderosa nación del norte, EU, quien ha impuesto a nuestro país el acuerdo llamado Iniciativa Mérida, a través de la cual nuestro país deberá admitir la intromisión de fuerzas armadas norteamericanas. Además, éste es el inicio a la integración de México a la ASPAN (Asociación para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte -¡sic!) que colocará a México como un enemigo más del poder islámico y, con ello, como objetivo militar de los enemigos de EU conseguidos gracias a su histórica actitud de depredación.
Por último, como el más grave atentado contra la nación, el gobierno de Felipe, el Espurio, Calderón, ha dado a conocer su propuesta de modificaciones a la ley para entregar Pemex a las grandes compañías transnacionales.
Para realizar este acto de traición a la patria, Calderón pretende hacer creer que sus leyes no son privatizadoras, lo cual es una burda mentira. No es posible llamar de otra manera al hecho de que se proponga que las compañías transnacionales tengan acceso a todos los trabajos de Pemex (lo cual prohibe la Constitución Mexicana) y el gobierno diga obsesivamente que no es privatización entregar el trabajo de Pemex a las compañías privadas.
sábado, 5 de julio de 2008
Ingeniero Javier Jiménez Espriu
Ing. Javier Jiménez Espriu
PRESENTACIÓN en el Foro sobre la Reforma Energética en el Senado.
México, D.F.
Señores Miembros de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República
Agradezco su invitación para exponer en este foro mis puntos de vista sobre las iniciativas del Ejecutivo para la Reforma Energética.
En función del tiempo disponible tocaré sólo los temas que estimo de mayor preocupación sobre los textos de las iniciativas y sobre su impacto en la ingeniería y el desarrollo tecnológico de México.
Dejaré fuera los detalles que me parecen mejorables sobre la autonomía de gestión –fundamental para Pemex-, tomando en cuenta que ya se han comentado, incluso por algunos de los Señores Senadores, ajustes necesarios al régimen de gobierno y a las funciones, orígenes y designación de los Consejeros independientes propuestos y sobre la importancia de la Comisión del Petróleo y la vigilancia y el desarrollo de un plan energético de largo plazo del que carecemos y para el cuidado de la plataforma de explotación de hidrocarburos, asunto que se ha manejado en función de las necesidades financieras del país y no de su seguridad energética.
Y desde luego sobre la reforma del régimen fiscal de PEMEX, que me temo vendrá con la consideración de “no afectar la contribución de PEMEX a las finanzas públicas”.
No detallaré tampoco mis dudas –muy personales ciertamente- sobre la legalidad de los bonos petroleros que se ofrecen, que según yo, en los términos planteados transfieren a particulares, aunque sea en mínimas cantidades, parte de la renta petrolera.
Me refiero a mis preocupaciones mayores:
Con plena convicción, considero que la propuesta de Reforma, desde el diagnóstico, es insuficiente en el análisis económico, discutible desde el punto de vista técnico, inconsistente en el aspecto legal, ignorante de contenido histórico y ayuna de sensibilidad política.
Menciono los cinco aspectos, porque PEMEX no puede analizarse a fondo, si se soslaya cualquiera de ellos, porque PEMEX no es una industria común.
Se trata no sólo de la empresa que tiene a su cargo los más importantes recursos naturales con que nos dotó la naturaleza, -aunque los hubiera escriturado el diablo- y cuyo cuidado consagra nuestra Carta Magna como área estratégica y de exclusividad del Estado Mexicano.
No es sólo una empresa productora de “commodities”. Es una institución que como ninguna otra, ha hecho viable el desarrollo de México, posible su factibilidad financiera y enfatizado su identidad como Nación independiente.
Es una entidad símbolo que se encuentra enraizada en el alma de los mexicanos. PEMEX es desde su nacimiento, la empresa emblemática de la soberanía nacional.
Su importancia económica, política -interna e internacionalmente- y social, en un todo inseparable.
Además de esas carencias de las iniciativas, resulta insuficiente el plantear como Reforma Energética únicamente la reestructuración de Petróleos Mexicanos -ciertamente la parte más importante del sector energético y de urgente y conveniente reorganización-, sector que es un complejo sistema interdependiente que no puede lograr su optimización con decisiones parciales.
La propuesta resulta además inconsistente, porque surge de un procedimiento contrario a toda lógica. Se ha partido de la decisión de abrir PEMEX al sector privado y luego se han acomodado premisas, argumentos, datos y diagnóstico –en ese orden – para sustentar la solución decidida de antemano.
Los mexicanos sabemos leer, analizar y discernir, y de la lectura, el análisis y la discusión de las iniciativas deducimos con meridiana claridad su intención primigenia y sabemos que si se convierten en ley: se autorizan los contratos de riesgo; PEMEX inicia su privatización, claudicando de la exclusividad que la Constitución le otorga en el conjunto de la industria petrolera y por lo tanto se debilita, se minimiza e inicia su transformación de una industria integrada –forma hacia donde se dirigen todas las del mundo que no lo están aún-, a una organización administradora de contratos cuyos beneficiarios no serán quienes hoy se dice son los dueños del petróleo mexicano.
Hay además, entre esos mexicanos, un importante grupo de compatriotas altamente capacitados en todas las áreas de la industria petrolera, tanto en la paraestatal como en el sector académico, en las jubilaciones prematuras y en empresas privadas a donde los ha llevado la inconsistencia de las políticas públicas, que conocen la verdad de todos los pasos de la industria, de las condiciones de nuestras reservas, las formas de optimizar la producción, los tiempos y formas para la búsqueda de nuevos yacimientos, para la adquisición de las tecnologías necesarias para la industria y para la formación del personal requerido, en suma, capaces de atender las necesidades actuales y futuras de nuestra industria fundamental, sin necesidad de compartir una sola molécula de nuestros hidrocarburos, ni entregar parte de los beneficios de la industria a la participación privada.
No podemos por lo tanto aceptar, como dogmas de fe, las menciones oficiales de que con la propuesta PEMEX se fortalece, que no hay contratos de riesgo en la misma, que no hay privatización, que los hidrocarburos son y seguirán siendo sólo de los mexicanos y que no hay otra forma de incrementar nuestra capacidad de ejecución si no es con onerosas alianzas estratégicas.
Porque permitir los contratos de riesgo, que no es otra cosa lo planteado en los artículo 4o de la iniciativa de la Ley Reglamentaria del Art. 27
Constitucional y 45 y 46 de la propuesta de nueva Ley Orgánica de PEMEX entre otros, que la autorización para suscribirlos por asignación directa, discrecional e incluso, confidencial, o sea, compartir la renta petrolera en beneficio de los poderosos de siempre y en detrimento los dueños legítimos del recurso.
Porque proponer la participación privada en la refinación del petróleo y en la propiedad y operación de oleoductos, es entregar a los poderosos de siempre –de aquí y de allá y más de allá que de aquí-, dos eslabones fundamentales de la cadena de valor de la industria de los hidrocarburos, decretando el inicio de su desintegración y trastocando el espíritu y la letra de la Constitución.
Porque se refiere a la industria petrolera integral como área de exclusividad del Estado, y en la leyes secundarias se pretende limitar las áreas estratégicas de la industria, reduciendo arbitraria e ilegalmente el espectro que define la Constitución, y transfiriendo al sector privado nacional o extranjero funciones que la letra y el espíritu de la Ley Suprema otorgan indubitable y exclusivamente al Estado. Refinerías y oleoductos pierden su condición estratégica.
Y esto no es otra cosa que privatizar, objetivo fundamental de la propuesta.
Las iniciativas se construyen a partir de algunos datos sesgados, de un lenguaje engañoso y de algunas verdades a medias. Y las verdades a medias, son mentiras dolosas.
Porque es cierto que PEMEX está técnicamente quebrado; que las reservas de Cantarell declinan; que no tenemos aún la tecnología para perforar a grandes profundidades en el mar -aunque no estamos en cero-; que el
Sindicato de PEMEX es enormemente oneroso -aunque eso se soslaya-; que sólo tenemos petróleo para diez años con los actuales ritmos de explotación, válido si ya no hacemos nada para probar nuevas reservas ni optimizamos la explotación de las probadas; que en PEMEX hay ineficiencias y corrupción; que se requiere una reforma de fondo.
Pero ésta debe ser en beneficio única y exclusivamente de la Nación y es sólo parte de una Reforma Energética integral que es importante y necesaria.
Pero también es verdad, que no se exterioriza porque se opone a los intereses de quienes pretenden abrir la industria petrolera a la iniciativa privada, que PEMEX está técnicamente quebrada a propósito, con una cortedad de miras inaceptable y sin consideración de su potencial, ni de su importancia para el desarrollo del país, ni de sus necesidades de inversión, mantenimiento y modernización -para lo que es ampliamente solvente- y de protección de la soberanía de la Nación.
Que esto ha sucedido por largo tiempo y sin definir una política energética ni petrolera que es imperiosa para el desarrollo de la industria y de México, como es cierto también que esa empresa técnicamente quebrada, con ineficiencias y algunos grupos y personas corruptos –lo que no es de ninguna manera aceptable y urge modificar – es de todas formas una de las petroleras más rentables del orbe, sino es que la más, antes, desde luego, de las exacciones impositivas y políticas a que está sujeta.
Que es la única petrolera del mundo a la cual sus administradores no le han permitido aprovechar los recursos del “boom” del precio del petróleo para atender sus deficiencias y rezagos; para instalar refinerías, para modernizar y ampliar su red de ductos, para incentivar la investigación y el desarrollo tecnológico y para promover la industria petroquímica.
Que contamos con tantas posibilidades de explorar y encontrar petróleo y gas en el territorio y en aguas someras como en las grandes profundidades del océano; que la urgencia de ir al fondo del mar es sólo de los interesados en la participación privada en PEMEX y no de la razón técnica ni de la planeación estratégica.
Y así, otras muchas verdades que se ocultan para no desvirtuar las que parecen dar argumentos a una decisión tomada, porque siguen insistiendo en lo mismo: abrir PEMEX a las “alianzas estratégicas” – ahora con contratos de desempeño-, decisión extrañamente tan válida e invariable para quienes la han propuesto, cuando nuestro petróleo estaba a 30 dólares por barril, que ahora que está a 100.
Si fuera verdad que no tenemos ni la capacidad tecnológica ni el dinero, cierto es que tenemos el petróleo y quien tiene el petróleo puede poner las reglas del juego para adquirir la tecnología y obtener el dinero.
Y estamos a tiempo también para seguir preparando a nuestros ingenieros y técnicos, algunos de los cuales lo están haciendo a pesar de la poca voluntad y aliento de los políticos y estarán en condiciones para adquirir la tecnología –en términos de desarrollarla o comprarla y asimilarlas- con acuerdos comerciales de transferencia con quien la tenga y en tiempo oportuno.
Esta Reforma Energética planteada es el pretexto para la reestructuración de PEMEX, urgente sin duda, conveniente sin duda; pero la premura de su presentación esta fundamentalmente motivada no por la reestructuración en sí, sino por el interés en su apertura al sector privado. La propia iniciativa, en los tiempos que marca, señala el ritmo precavido de muchas de sus propuestas válidas sobre la autonomía de gestión y sobre el uso de los recursos excedentes, pero establece en cambio, como inicio de las posibilidades de contratación en un régimen especial por demás laxo, el día siguiente a la publicación de la Ley.
La reestructuración y sus resultados tomarán varios años –ya lo mencionó el propio Presidente- y ya no tocará a su administración el disfrutarlos-, ...
pero los contratos fluirán de inmediato.
En el documento del Banco Mundial titulado: “Creando las Bases para el crecimiento equitativo de México, 2006-2012”, entregado a nuestro gobierno unas semanas antes del envío de las iniciativas al Senado, se dice en lo relativo a energía que: “aunque la condición de PEMEX como monopolio de Estado está garantizada en la Constitución, sería necesario encontrar alguna forma de asociarse con otras compañías para realizar actividades de exploración que eviten problemas de seguridad energética en el futuro y generen incentivos al trabajo eficiente en el sector. Petróleos Mexicanos carece de recursos técnicos y financieros para realizar actividades de exploración más intensas”.
El dogma de que “no tenemos ni el dinero ni la tecnología y por lo tanto no queda otra que asociarnos entregando parte de la riqueza nacional” –ahora que nuestro petróleo cuesta más de cien dólares por barril–, es un falso dilema que tiene su origen, queda claro, en las oficinas del Banco Mundial y en las reflexiones de los analistas pagados para establecer el plan estratégico de los dueños del Banco, que no tienen ciertamente como objetivo el crecimiento equitativo de México, sino el garantizar la seguridad energética de los mayores consumidores de petróleo del mundo.
No es explicable, entre otras muchas cuestiones sin explicación, tanta coincidencia entre las recomendaciones del organismo internacional y las iniciativas presidenciales.
Que lamentable que estén tan cerca de las recomendaciones del Banco Mundial y tan lejos de los Sentimientos de la Nación.
Esta propuesta, por lo demás, no es ningún invento original; ya en 1992, sin modificar la Constitución y a través de leyes secundarias – inconstitucionales, según yo– se abrió la generación de energía eléctrica para servicio público y hoy el 30 % de la generación para este objeto, que según la Constitución es área de exclusividad del Estado, la hace el sector privado, extranjero, en un negocio redondo, sin riesgo, que le ha dejado pingües ganancias a diversas empresas transnacionales y que no se ha reflejado en ningún beneficio para los ciudadanos.
Así se “fortaleció” a la Comisión Federal de Electricidad, con los mismos argumentos de que no se privatizaba, que no se vendería un solo tornillo de la paraestatal, luego de amenazarnos, igual que hoy con el petróleo, de que en pocos años nos faltaría la electricidad si no se aceptaba la modificación propuesta.
Evidente y preocupante semejanza entra nuestra reciente historia eléctrica y nuestras perspectivas petroleras.
Sobre ese asunto quisiera hacer un comentario pertinente –o impertinente, juzgarán algunos. En 1993, recién aprobada la mencionada Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, oí en un programa de televisión que conducía Nino Canún, una amplia discusión sobre el tema, en la que, el licenciado Felipe Calderón, entonces diputado por Acción Nacional, tuvo una participación inteligente, razonada, informada, al final de la cual, concluyó: yo estoy totalmente de acuerdo con el objetivo de permitir a la iniciativa privada su participación en la generación de energía eléctrica, pero estoy plenamente consciente –dijo- de que la ley aprobada es anticonstitucional.
Mi opinión personal y debo exponerla aquí, es que nos engañaron antes con la amenaza y nos quieren engañar ahora con el disfraz.
Sí se puede contratar la tecnología sin compartir una sola molécula del hidrocarburo y sí se autorizan los contratos de riesgo en las iniciativas.
¿Qué haremos después en una nación como la nuestra, sin ingeniería y desarrollo tecnológico propios?
Seguramente, otra vez, cambiar vidrios y espejos por los frutos de nuestras entrañas –del crudo a la mano de obra barata-, aunque ya no usemos penachos con plumas ni obtengamos nuestros títulos y grados en el Calmécac.
No hemos aprendido una lección fundamental: la autodeterminación tecnológica, y por ende el apoyo al desarrollo de la ciencia y la tecnología, son cuestiones de supervivencia nacional y nosotros, en lugar de estimularlo, hemos ido cancelando, por ignorancia, por soberbia o por intereses discutibles, los escasos logros en investigación y desarrollo que un día fueron y hemos obstaculizado el florecimiento de nuevas acciones.
Les agradezco su atención.
Ing. Javier Jiménez Espriu
Mayo 15 de 2008
PRESENTACIÓN en el Foro sobre la Reforma Energética en el Senado.
México, D.F.
Señores Miembros de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República
Agradezco su invitación para exponer en este foro mis puntos de vista sobre las iniciativas del Ejecutivo para la Reforma Energética.
En función del tiempo disponible tocaré sólo los temas que estimo de mayor preocupación sobre los textos de las iniciativas y sobre su impacto en la ingeniería y el desarrollo tecnológico de México.
Dejaré fuera los detalles que me parecen mejorables sobre la autonomía de gestión –fundamental para Pemex-, tomando en cuenta que ya se han comentado, incluso por algunos de los Señores Senadores, ajustes necesarios al régimen de gobierno y a las funciones, orígenes y designación de los Consejeros independientes propuestos y sobre la importancia de la Comisión del Petróleo y la vigilancia y el desarrollo de un plan energético de largo plazo del que carecemos y para el cuidado de la plataforma de explotación de hidrocarburos, asunto que se ha manejado en función de las necesidades financieras del país y no de su seguridad energética.
Y desde luego sobre la reforma del régimen fiscal de PEMEX, que me temo vendrá con la consideración de “no afectar la contribución de PEMEX a las finanzas públicas”.
No detallaré tampoco mis dudas –muy personales ciertamente- sobre la legalidad de los bonos petroleros que se ofrecen, que según yo, en los términos planteados transfieren a particulares, aunque sea en mínimas cantidades, parte de la renta petrolera.
Me refiero a mis preocupaciones mayores:
Con plena convicción, considero que la propuesta de Reforma, desde el diagnóstico, es insuficiente en el análisis económico, discutible desde el punto de vista técnico, inconsistente en el aspecto legal, ignorante de contenido histórico y ayuna de sensibilidad política.
Menciono los cinco aspectos, porque PEMEX no puede analizarse a fondo, si se soslaya cualquiera de ellos, porque PEMEX no es una industria común.
Se trata no sólo de la empresa que tiene a su cargo los más importantes recursos naturales con que nos dotó la naturaleza, -aunque los hubiera escriturado el diablo- y cuyo cuidado consagra nuestra Carta Magna como área estratégica y de exclusividad del Estado Mexicano.
No es sólo una empresa productora de “commodities”. Es una institución que como ninguna otra, ha hecho viable el desarrollo de México, posible su factibilidad financiera y enfatizado su identidad como Nación independiente.
Es una entidad símbolo que se encuentra enraizada en el alma de los mexicanos. PEMEX es desde su nacimiento, la empresa emblemática de la soberanía nacional.
Su importancia económica, política -interna e internacionalmente- y social, en un todo inseparable.
Además de esas carencias de las iniciativas, resulta insuficiente el plantear como Reforma Energética únicamente la reestructuración de Petróleos Mexicanos -ciertamente la parte más importante del sector energético y de urgente y conveniente reorganización-, sector que es un complejo sistema interdependiente que no puede lograr su optimización con decisiones parciales.
La propuesta resulta además inconsistente, porque surge de un procedimiento contrario a toda lógica. Se ha partido de la decisión de abrir PEMEX al sector privado y luego se han acomodado premisas, argumentos, datos y diagnóstico –en ese orden – para sustentar la solución decidida de antemano.
Los mexicanos sabemos leer, analizar y discernir, y de la lectura, el análisis y la discusión de las iniciativas deducimos con meridiana claridad su intención primigenia y sabemos que si se convierten en ley: se autorizan los contratos de riesgo; PEMEX inicia su privatización, claudicando de la exclusividad que la Constitución le otorga en el conjunto de la industria petrolera y por lo tanto se debilita, se minimiza e inicia su transformación de una industria integrada –forma hacia donde se dirigen todas las del mundo que no lo están aún-, a una organización administradora de contratos cuyos beneficiarios no serán quienes hoy se dice son los dueños del petróleo mexicano.
Hay además, entre esos mexicanos, un importante grupo de compatriotas altamente capacitados en todas las áreas de la industria petrolera, tanto en la paraestatal como en el sector académico, en las jubilaciones prematuras y en empresas privadas a donde los ha llevado la inconsistencia de las políticas públicas, que conocen la verdad de todos los pasos de la industria, de las condiciones de nuestras reservas, las formas de optimizar la producción, los tiempos y formas para la búsqueda de nuevos yacimientos, para la adquisición de las tecnologías necesarias para la industria y para la formación del personal requerido, en suma, capaces de atender las necesidades actuales y futuras de nuestra industria fundamental, sin necesidad de compartir una sola molécula de nuestros hidrocarburos, ni entregar parte de los beneficios de la industria a la participación privada.
No podemos por lo tanto aceptar, como dogmas de fe, las menciones oficiales de que con la propuesta PEMEX se fortalece, que no hay contratos de riesgo en la misma, que no hay privatización, que los hidrocarburos son y seguirán siendo sólo de los mexicanos y que no hay otra forma de incrementar nuestra capacidad de ejecución si no es con onerosas alianzas estratégicas.
Porque permitir los contratos de riesgo, que no es otra cosa lo planteado en los artículo 4o de la iniciativa de la Ley Reglamentaria del Art. 27
Constitucional y 45 y 46 de la propuesta de nueva Ley Orgánica de PEMEX entre otros, que la autorización para suscribirlos por asignación directa, discrecional e incluso, confidencial, o sea, compartir la renta petrolera en beneficio de los poderosos de siempre y en detrimento los dueños legítimos del recurso.
Porque proponer la participación privada en la refinación del petróleo y en la propiedad y operación de oleoductos, es entregar a los poderosos de siempre –de aquí y de allá y más de allá que de aquí-, dos eslabones fundamentales de la cadena de valor de la industria de los hidrocarburos, decretando el inicio de su desintegración y trastocando el espíritu y la letra de la Constitución.
Porque se refiere a la industria petrolera integral como área de exclusividad del Estado, y en la leyes secundarias se pretende limitar las áreas estratégicas de la industria, reduciendo arbitraria e ilegalmente el espectro que define la Constitución, y transfiriendo al sector privado nacional o extranjero funciones que la letra y el espíritu de la Ley Suprema otorgan indubitable y exclusivamente al Estado. Refinerías y oleoductos pierden su condición estratégica.
Y esto no es otra cosa que privatizar, objetivo fundamental de la propuesta.
Las iniciativas se construyen a partir de algunos datos sesgados, de un lenguaje engañoso y de algunas verdades a medias. Y las verdades a medias, son mentiras dolosas.
Porque es cierto que PEMEX está técnicamente quebrado; que las reservas de Cantarell declinan; que no tenemos aún la tecnología para perforar a grandes profundidades en el mar -aunque no estamos en cero-; que el
Sindicato de PEMEX es enormemente oneroso -aunque eso se soslaya-; que sólo tenemos petróleo para diez años con los actuales ritmos de explotación, válido si ya no hacemos nada para probar nuevas reservas ni optimizamos la explotación de las probadas; que en PEMEX hay ineficiencias y corrupción; que se requiere una reforma de fondo.
Pero ésta debe ser en beneficio única y exclusivamente de la Nación y es sólo parte de una Reforma Energética integral que es importante y necesaria.
Pero también es verdad, que no se exterioriza porque se opone a los intereses de quienes pretenden abrir la industria petrolera a la iniciativa privada, que PEMEX está técnicamente quebrada a propósito, con una cortedad de miras inaceptable y sin consideración de su potencial, ni de su importancia para el desarrollo del país, ni de sus necesidades de inversión, mantenimiento y modernización -para lo que es ampliamente solvente- y de protección de la soberanía de la Nación.
Que esto ha sucedido por largo tiempo y sin definir una política energética ni petrolera que es imperiosa para el desarrollo de la industria y de México, como es cierto también que esa empresa técnicamente quebrada, con ineficiencias y algunos grupos y personas corruptos –lo que no es de ninguna manera aceptable y urge modificar – es de todas formas una de las petroleras más rentables del orbe, sino es que la más, antes, desde luego, de las exacciones impositivas y políticas a que está sujeta.
Que es la única petrolera del mundo a la cual sus administradores no le han permitido aprovechar los recursos del “boom” del precio del petróleo para atender sus deficiencias y rezagos; para instalar refinerías, para modernizar y ampliar su red de ductos, para incentivar la investigación y el desarrollo tecnológico y para promover la industria petroquímica.
Que contamos con tantas posibilidades de explorar y encontrar petróleo y gas en el territorio y en aguas someras como en las grandes profundidades del océano; que la urgencia de ir al fondo del mar es sólo de los interesados en la participación privada en PEMEX y no de la razón técnica ni de la planeación estratégica.
Y así, otras muchas verdades que se ocultan para no desvirtuar las que parecen dar argumentos a una decisión tomada, porque siguen insistiendo en lo mismo: abrir PEMEX a las “alianzas estratégicas” – ahora con contratos de desempeño-, decisión extrañamente tan válida e invariable para quienes la han propuesto, cuando nuestro petróleo estaba a 30 dólares por barril, que ahora que está a 100.
Si fuera verdad que no tenemos ni la capacidad tecnológica ni el dinero, cierto es que tenemos el petróleo y quien tiene el petróleo puede poner las reglas del juego para adquirir la tecnología y obtener el dinero.
Y estamos a tiempo también para seguir preparando a nuestros ingenieros y técnicos, algunos de los cuales lo están haciendo a pesar de la poca voluntad y aliento de los políticos y estarán en condiciones para adquirir la tecnología –en términos de desarrollarla o comprarla y asimilarlas- con acuerdos comerciales de transferencia con quien la tenga y en tiempo oportuno.
Esta Reforma Energética planteada es el pretexto para la reestructuración de PEMEX, urgente sin duda, conveniente sin duda; pero la premura de su presentación esta fundamentalmente motivada no por la reestructuración en sí, sino por el interés en su apertura al sector privado. La propia iniciativa, en los tiempos que marca, señala el ritmo precavido de muchas de sus propuestas válidas sobre la autonomía de gestión y sobre el uso de los recursos excedentes, pero establece en cambio, como inicio de las posibilidades de contratación en un régimen especial por demás laxo, el día siguiente a la publicación de la Ley.
La reestructuración y sus resultados tomarán varios años –ya lo mencionó el propio Presidente- y ya no tocará a su administración el disfrutarlos-, ...
pero los contratos fluirán de inmediato.
En el documento del Banco Mundial titulado: “Creando las Bases para el crecimiento equitativo de México, 2006-2012”, entregado a nuestro gobierno unas semanas antes del envío de las iniciativas al Senado, se dice en lo relativo a energía que: “aunque la condición de PEMEX como monopolio de Estado está garantizada en la Constitución, sería necesario encontrar alguna forma de asociarse con otras compañías para realizar actividades de exploración que eviten problemas de seguridad energética en el futuro y generen incentivos al trabajo eficiente en el sector. Petróleos Mexicanos carece de recursos técnicos y financieros para realizar actividades de exploración más intensas”.
El dogma de que “no tenemos ni el dinero ni la tecnología y por lo tanto no queda otra que asociarnos entregando parte de la riqueza nacional” –ahora que nuestro petróleo cuesta más de cien dólares por barril–, es un falso dilema que tiene su origen, queda claro, en las oficinas del Banco Mundial y en las reflexiones de los analistas pagados para establecer el plan estratégico de los dueños del Banco, que no tienen ciertamente como objetivo el crecimiento equitativo de México, sino el garantizar la seguridad energética de los mayores consumidores de petróleo del mundo.
No es explicable, entre otras muchas cuestiones sin explicación, tanta coincidencia entre las recomendaciones del organismo internacional y las iniciativas presidenciales.
Que lamentable que estén tan cerca de las recomendaciones del Banco Mundial y tan lejos de los Sentimientos de la Nación.
Esta propuesta, por lo demás, no es ningún invento original; ya en 1992, sin modificar la Constitución y a través de leyes secundarias – inconstitucionales, según yo– se abrió la generación de energía eléctrica para servicio público y hoy el 30 % de la generación para este objeto, que según la Constitución es área de exclusividad del Estado, la hace el sector privado, extranjero, en un negocio redondo, sin riesgo, que le ha dejado pingües ganancias a diversas empresas transnacionales y que no se ha reflejado en ningún beneficio para los ciudadanos.
Así se “fortaleció” a la Comisión Federal de Electricidad, con los mismos argumentos de que no se privatizaba, que no se vendería un solo tornillo de la paraestatal, luego de amenazarnos, igual que hoy con el petróleo, de que en pocos años nos faltaría la electricidad si no se aceptaba la modificación propuesta.
Evidente y preocupante semejanza entra nuestra reciente historia eléctrica y nuestras perspectivas petroleras.
Sobre ese asunto quisiera hacer un comentario pertinente –o impertinente, juzgarán algunos. En 1993, recién aprobada la mencionada Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, oí en un programa de televisión que conducía Nino Canún, una amplia discusión sobre el tema, en la que, el licenciado Felipe Calderón, entonces diputado por Acción Nacional, tuvo una participación inteligente, razonada, informada, al final de la cual, concluyó: yo estoy totalmente de acuerdo con el objetivo de permitir a la iniciativa privada su participación en la generación de energía eléctrica, pero estoy plenamente consciente –dijo- de que la ley aprobada es anticonstitucional.
Mi opinión personal y debo exponerla aquí, es que nos engañaron antes con la amenaza y nos quieren engañar ahora con el disfraz.
Sí se puede contratar la tecnología sin compartir una sola molécula del hidrocarburo y sí se autorizan los contratos de riesgo en las iniciativas.
¿Qué haremos después en una nación como la nuestra, sin ingeniería y desarrollo tecnológico propios?
Seguramente, otra vez, cambiar vidrios y espejos por los frutos de nuestras entrañas –del crudo a la mano de obra barata-, aunque ya no usemos penachos con plumas ni obtengamos nuestros títulos y grados en el Calmécac.
No hemos aprendido una lección fundamental: la autodeterminación tecnológica, y por ende el apoyo al desarrollo de la ciencia y la tecnología, son cuestiones de supervivencia nacional y nosotros, en lugar de estimularlo, hemos ido cancelando, por ignorancia, por soberbia o por intereses discutibles, los escasos logros en investigación y desarrollo que un día fueron y hemos obstaculizado el florecimiento de nuevas acciones.
Les agradezco su atención.
Ing. Javier Jiménez Espriu
Mayo 15 de 2008
martes, 1 de julio de 2008
Roña y furia en Guanajuato
Roña y furia en Guanajuato.
Pterocles Arenarius
Somos menos que pinches animales. Somos como perros callejeros. Roñosos. Rabiosos. Somos bien pedotes. Y también somos pachecos y también somos pancheros, ¿cuál es tu pedo, güey? Has de ser uno de esos putitos que vienen del Centro a conectar mota por aquí ¿verdá? Ah, chingá, cómo chingaos dices que no fumas mota. ¿Que quieres información? ‘Tas loco, cabrón, si aquí no hay nada, aquí no hay información desde el mes pasado que mataron al Moco. Eso sí salió en la Línea Roja, pinche Moco, por fin fue famoso, aunque su única foto se la tomaron acuchillado. Pero de ai en fuera aquí no hay ni madres. Mira, antier subió la tira y la bajamos con una pinche piedriza, pero nadie se dio cuenta, más que ellos y nosotros: órale, hijos de su puta madre, los bajamos a puros pinches piedrazos, mira, desde La Venada hasta El Carrizo. Hasta chillaron la sirena pa’pelar gallo en chinga, los traíamos vueltos madre. Bien chido. ¿Vas a mocharte con la guama?, órales, me late. Pero qué información quieres; como de qué, cabrón… Ah del punk… Pus yo soy punk, metalero, darketo no, porque ésos son putos. Sí me late mi greña pintada de morado. O verde. Una vez agarramos el pedo de bajar al Centro. Éramos una banda de ni tantos, unos treinta batos y serían quince morras. Na’más caminamos por el Centro, por el (templo de) San Diego y pasamos por el Jardín (de la Unión). No mames, la raza de allá del Centro estaba bien espantada. Es que aquí son bien mochos. No pos uno cree en Diosito, pero no es mocho. Es que la mota sí te hace sentir chido, es como la mano de Diosito. Pero no los pinches hipócritas de allá abajo. Todos íbamos de picos en la greña y de colores, las chiquitas enseñando buen cacho de las chichis, se dieron cuenta de que existimos, los culeros. Hacían fila pa’vernos, pero nos aventaron la chota… Guan mor taim… La tira es el enemigo. Nos hemos madreado siempre. Procuramos siempre romperles su pinche madre, a veces nos va a toda madre, pero muchas veces nos han dado tambo y buenas madrizas… No, cuando te apañan se manchan los hijos de su puta madre, te ponen unas putizas chidas… Grupo no hay. Hace un chingo de años estuvo el Actitud Positiva. Chingo a mi madre que así se llamaba. Bien locos. Grifos como el pinche Satanás. Cocos. Pelos rojos, azules y de picos. Pero hace un chingo, yo estaba muy morro. Hacían un pinche ruido que te dejaba medio pendejo. No mames, sería a la mejor en el Cervantino como del 87; no, yo estaba chavito, pero Actitud Positiva hizo un gran desmadre en (la Plaza de) Los Angeles, pero desmadre, me cai que toda la banda se puso a quemar mota y a chupar chemo al chilazo. El que menos estaba estaba bien pedísimo. ¿Y luego qué? No, pus el apañón. Ya no los dejaron. Desde Actitud Positiva ya no hay grupo acá. Sé que en León hubo y chance y haiga, también sé que en Irapuato y en Celaya, a principios de los noventas, hace un chingo de años, pero el punk ya está jodido, ya rifan otros pedos. Ya ni siquiera desfilamos como aquella vez… Qué, pus chúpale, o qué… Oye y ¿no traes un toque? (1)
* * *
Bueno, mira, maestro, el punk tuvo su momento en Guanajuato, como en todas partes. De hecho, los punketos empezaron el rollo del grafiti. El grafiti lo usaron para, como los perros, limitar su cancha ¿no?, mira, güey, aquí mejor ni te metas porque éste es mi territorio. Pero las bandas pasadas de verga iban y les pintaban a los otros que les caían gordos. Ahora de repente unos se jalaron más para hacer algo cercano al arte, pero los tajadores, los herederos del punk, los eskatos, los metaleros, los trash, siguen usando el grafiti para chingar gente. Es una manera de decirle mmmooooocos a la gente bien. Es una manera de asumir la marginación y reforzarla, porque son chavos marginados y rebeldes, el gobierno ha hecho leyes para endurecer el castigo a los grafiteros, pero no escuelas y aunque las haga, los chavos no aprenden nada. Imagínate, y luego en Guanajuato. Está de la chingada. Son chavos que no van ni a la escuela y no tienen chamba. Y en este pueblito –que no me oigan los guanajuatenses, se remputan porque se le diga pueblito a su pueblito, aunque sea patrimonio de la humanidad– y en este pueblito, te digo, en donde no hay nada que hacer.
La banda chingona aquí en Guanajuato, te hablo de finales de los 80, eran Los Zorrillos. Tenían su base en el Cerro del Cuarto, pero llegó a haber Zorrillos en el Cerro de los Leones, en el Cerro del Gallo. El punk fue escaso aquí en la capital. Pero hubo morros que se clavaron en el punk y la sociedad guanajuatense, católica y mamona como ninguna, los veía como engendros del diablo. Los grupos aquí en Guanajuato fueron escasos. Sí, tengo idea que sí hubo un grupo llamado Actitud Positiva. Pero no levantaron en grande como los de León. Pus Guanajuato es la capital, pero todo lo importante, menos el Cervantino, pasa en León. Pero León es una ciudad bien fea –si acaso se salvan unas cuantas cuadras del centro– y bien culera como toda ciudad grande, además que tiene un clima espantoso. En cambio Guanajuato, todo lo contrario, es bonita y sabrosa, es una ciudad extraña, pareciera de otro país; y luego como hay un chingo de estudiantes y gringas, es más o menos fácil ligar y coger gratis. Las chavitas, como viven solas porque vienen de los municipios a estudiar a la Universidad, pues son bien ligeritas, se vuelven pedas y cogen a discreción, más o menos. Pero en León ni madres, allá sólo putas o algunos antros. Fíjate que en León vi algo que no sé si en México ya lo hagan. En una disco hacen un concurso: convocan a las parejas de chavos que van a bailar, a que muestren su postura sexual favorita, el premio es pomo gratis. Y los chavos, y chavas, claro, pasan a la pista y practican su postura favorita para coger, o alguna innovación, para ganar el concurso, claro, vestidos, pero de todos modos, no mames, yo estaba escandalizado. Que unos de a perrito correteado, que otros el sixtinain pero rodando, que aquellos la gaviota herida. Y estamos en la ciudad más mocha de México, ay cabrón. Pero, perdón, tú querías saber del punk. Fíjate que en el sur de la ciudad, te hablo de León, en la colonia Prevención Social dieron en usar unas instalaciones de una cementera abandonada que tenía su cancha de fut, ahí se metieron los punketos, era una banda que se llamaba Los caras dobles, te estoy hablando de principios de los noventas, porque acá el punk, como todo, llegó tardío. Pues ahí hicieron tocadas punketas. Pero cada toquín era un apañón. Sin pierde. Para empezar porque el terreno no era de ellos, para seguir que le jalaban a la yerba con singular entusiasmo y chupaban como para agotar las reservas mundiales de chínguere. Verás, una vez, en uno de esos apañones, la banda que no fue capturada ni alcanzó a escapar corriendo por las calles se metieron a la planta cementera y trataron de pelar gallo por unos ductos, serían de ventilación, o sepa la chingada, la onda es que se quedaron atorados. Salió en los periódicos. Estamos como en el 92 o 93. Tuvieron que rescatarlos los bomberos y recuerdo que a un güey tuvieron, de plano, que anestesiarlo ahí atrapado para poder sacarlo. Los Caras Dobles también hicieron toquines grandes en El Malecón que nada tiene de malecón, porque el río fue entubado hace muchos años. Fueron tocadas históricas para la ciudad, porque hubo madrazos cada vez, y no fueron unos cuantos conciertos, eran seguido, la banda era aguerrida; ya sabes, la tira, el corredero, detenciones, madrizas, en fin. (2)
* * *
El bataco del punk es fundamental. El da el fondo. Pone la velocidad. Aunque ya casi no hay grupos de punk, pero acá en Guanajuato, menos, es el acelere y la desesperación. Es la locura. Quién chingaos había hecho el eslam antes, por ejemplo. Quién promovió el desorden social y el anarquismo. Quién la violencia en una puta sociedad que tiene más violencia, pero mal disfrazada en forma de intolerancia, en explotación, en racismo, en rechazo y marginación. Los punketos de Guanajuato fueron chavos que tenían consciencia, quizá demasiada consciencia. Su momento pasó, hoy son señores decentes, alguno hasta se avergüenza de su pasado y sus reventones. Otros siguen gustando de la música, pero ya son taxistas que mantienen familia, uno es ingeniero y, aunque ya no es el loco punketo de los 90, sigue haciendo que una cosita por aquí, que otra por allá y unos cuantos seguimos en el rol. Hubo, cómo no, un par que murieron. La realidad nos alcanzó y no digo que nos derrotó, pero aquellos fueron tiempos gloriosos, además éramos chavitititos. Seguimos en el rocanrol, pero también tienes que tragar, cabrón, entonces terminas tocando lo que caiga, hueseando, aunque tu amor haya sido el punk. Déjame decirte que los punketos de aquí éramos elitistas, no nos sentíamos de las bandas del pueblo, ni madres, nosotros éramos anarquistas y rocanroleros. Aspirábamos a crear una banda de rock respetable, queríamos escribir, pintar, hacer una revista. Casi todo quedó trunco. O bueno, pospuesto, porque aquí andamos. En Guanajuato está cabrón. Pero seguimos, seguimos haciendo lo nuestro y la sociedad, sin que desaparezcan los reductos ultracatólicos, elitistas y, no tienes idea de cuan cerrados, en este momento esos mismos grupos –de los que salen todos los presidentes municipales de este pueblo, todos, unos por el PRI, otros por el PAN y hasta por el PRD–, pero todos son de las elites guanajuatenses desde finales del siglo XIX. Es la buena sociedad, pues sin que se acaben esos cabrones, ya hay otros grupos que ellos no dominan y a los que hasta les tienen envidia. Pero antes hasta los intelectuales, Ibargüengoitia (al que no han perdonado por que los quemara), pertenecían o eran cooptados por esa gente.
El punk fue una culminación de uno de los miles de caminos que ha seguido el rock, música que cambió al mundo. El punk es el último extremo de dos de las grandes cualidades del rock, la intensidad y la velocidad, a veces –algunos dicen que siempre– en detrimento hasta de la música.
El bataco del punk, te decía, es, haz de cuenta, un simio, el que bajó de los árboles porque había aprendido a medir el tiempo, con todo su salvajismo, con su fuerza de bestia en descampado. Cuando aprendió a medir el tiempo hizo la música y la primera música fue algo muy parecido a un rock punk, aunque sin guitarras eléctricas, ¿no?
Para tocar punk en la bataca tienes que hacerlo encorvado para acumular energía, para explotar en los momentos del acelere dentro del acelere que es el punk; tienes que alinear los tres chacras básicos, los inferiores, los animales. De ahí surge el ritmo del infierno. De ahí avanzas hasta la orilla del abismo y, a güevo, te lanzas al abismo. El punk es la euforia y la destrucción. Porque este mundo es una mierda. Los gobiernos son la peor mierda. La libertad y las drogas, la velocidad, el acelere imprescindibles para vivir, si no ¿cómo?
______________________________
(1) El Rata del Cerro de los Leones. “Así, cabrón, así ponme, El Rata de Los Leones, al chile”.
(2) FPR, no es un grupo guerrillero, sino un avezado periodista estatal, sin arrepentimientos de su pasado punk, pero atrapado por los intereses que no le permiten dar más que sus iniciales.
(3) El Poncho, un joven y talentoso músico, estudiante de la Universidad de Guanajuato, en la facultad de música, Poncho, en su adolescencia fue uno de los bateristas notables del último coletazo del movimiento punk en el estado de Guanajuato.
viernes, 13 de junio de 2008
Blasfemia en San Roque, Guanajuato capital
Horrorosísima blasfemia en San Roque
Pterocles Arenarius
En la pared posterior de la vestusta –y ciertamente descuidada– iglesia de San Roque escribieron “Amo a Jesucristo, quiero coger con Él”. Lo hicieron usando estos botes de pintura con que se hacen los graffitis que en tiempos recientes constituyen una plaga de rebeldía en muchas ciudades. Asunto que, por cierto, habría que examinar con mucho más detenimiento del que se le ha otorgado.
San Roque es una bonita plaza donde nació el Festival Cervantino que luego se volvió Internacional y está casi en el centro del corazón de una de las ciudades más tradicionalistas, conservadoras y ultracatólicas de México: Guanajuato.
Este héroe –no puede llamársele de otra manera– perpetró el acto que le da tal categoría porque su acción, tan desmesuradamente provocadora no perseguía ningún objetivo notorio más que quizá alarmar a las viejitas católicas de golpe de pecho cotidiano; hacer escarnio de los señores cuarentones y cincuentones hipócritas, putañeros, bastante briagos, intolerantes, autoritarios, extraordinariamente pendejos y asombrosamente ignaros, pero, eso sí, catoliquísimos de dientes pa’fuera para lucir su decencia, sus enjoyadas y cotorras esposas, sus buenos carros y su inefable hipocresía entre el cerrado círculo de “la buena sociedad” guanajuatense, circulillo de donde, por cierto, surgen los alcaldes del municipio desde hace más de medio siglo sin importar siglas partidarias, porque los ha habido del PRI, PAN y PRD.
Y, lo más peligroso de escribir la tal declaración, fue incitar a la adrenalina de las juventudes católicas de muchachos dispuestos incluso a “dar la vida” al grito de “Viva Cristo Rey, hijos de su puta madre”, muchachos que si bien en Guanajuato son más bien escasos, existen, pero no como en las cantidades que hay en León, de donde se surte de militantes el grupúsculo fascistoide ultracatólico autonombrado El Yunque.
Pero vayamos al meollo. El anónimo héroe nihilista de marras escribió “Amo a Jesucristo, quiero coger con Él”, en la pared posterior de la iglesia de San Roque, santuario de nutridas procesiones, recinto de rezo cotidiano del santo rosario, templo de misas diarias, aula del apostolado para enseñar el catecismo a los criaturones al prepararlos para la primera comunión, edificación para realizar a cubierto los bien conocidos ritos católicos sacramentales de unión matrimonial, bautismo, confirmación, comunión, confesión y extrema unción.
Ahí llegó este desubicado y pergeñó la escritura de su curiosa blasfemia, en el muro de la mismísima iglesia. La primera idea que me asaltó fue la de que este provocador anónimo arriesgó su vida al realizar este graffiti apóstata*. Quizá lo haría al amparo de la noche, pues el templo de San Roque siempre está concurrido con los creyentes que asisten a las misas matutinas a las que las molestosas campanas de las torres de la edificación llaman a partir de las seis de la mañana, en los mediosdías las beatas rezan interminables rosarios y al atardecer los niños van a divertirse un rato, a jugar, mientras las catequistas se desesperan y se escandalizan ante la falta de fe, el aburrimiento y el atrevidísimo vocabulario e incluso las actitudes sexuales que demuestran los niños, costumbres alarmantes que han aprendido de la televisión.
La leyenda de amor por Jesucristo –cuyo único defecto era el de explicitar que era sexual el afecto– fue rápidamente cubierta con pintura hasta no dejar la menor huella de la horrenda blasfemia. Pienso que quien la escribió quizá sea un joven y rebelde homosexual, reprimido brutal y sistemáticamente a lo largo de su vida entera o bien, ¿por qué no?, una chiquilla atrevida y no menos rebelde e igualmente reprimida durante toda su existencia; cualquiera de ellos viviendo siempre entre el tipo de personas –intolerantes, represivas, hipócritas, elitistas y crueles– que habitan la “Muy Noble y Leal Ciudad de Santa Fe de Guanajuato y Real de Minas” como gustan ostentar los guanajuatenses de abolengo.
No quiero imaginar que le hubiera pasado al atrevido o atrevida si la descubren en la acción. No dudo que su vida hubiera corrido peligro. Pero esto nos hace pensar ¿por qué la gente suele blasfemar? Pareciera que la blasfemia es un reclamo a Dios por haber hecho este mundo que no se adapta a “mis” necesidades o de plano, es un mundo que contiene los elementos necesarios para hacer desgraciada mi existencia. Ernesto Sábato ha dicho, por boca de su personaje Fernando Vidal Olmos, que “Dios fue derrotado antes de la historia y el verdadero creador del universo es Satanás, que se hace llamar Jehová, quien, vencedor, atribuye al derrotado Dios, doblemente desacreditado, este universo calamitoso”.
Sin embargo, no deja de ser curioso que sólo los católicos más acendrados blasfeman. He ahí las blasfemias escatológicas y risibles del español que dice “Me cago en Dios” y la otra menos pretenciosa, pero mucho más terrenal y por ello atrevidamente repugnante de “Me cago en la ostia”. Finalmente, la blasfemia es una relación con Dios, con el cristiano, yo no sé si las blasfemias existan en el Islam y si es así, no dudo que allá si cuesten la vida ipso facto, o al menos una condena de muerte. El budismo es demasiado sabio para eso y además no tiene recipiendario, no hay Dios sobre el cual cagarse. La blasfemia, siento, es una relación con Dios en confianza, quizá demasiada, pero al menos es aproximación. En cambio, las actitudes de intolerancia, soberbia, elitismo, hipocresía, fanatismo de los católicos, sin duda los alejan –aunque ellos se nieguen a admitirlo– de una divinidad amorosa y dulce, como dicen que debe ser su Dios. Pero por otro lado los convierte en blanco perfecto de los que abominan las características de los que se creen en posesión de Dios: intolerancia, fanatismo… etc.; de poca gente es más fácil burlarse que de quien se da demasiada importancia.
Finalmente, el hecho de que alguien haya escrito sobre el muro de la iglesia que le gustaría hacer sexo con Jesucristo –hetero u homosexualmente– pudiera ser incluso agradecible por los creyentes, si ellos no consideraran el sexo como una actividad moralmente sucia. Y ese es precisamente el objeto central de la blasfemia y su perpetrador, sacarles pus a los católicos, porque a Dios ni a Jesucristo les va ni les viene, no les afecta que alguien quiera hacer sexo con el hijo de Aquél y a Éste, sin duda, incluso le provocaría una leve sonrisa tolerante. En cambio los católicos estaban emputadísimos y ahora se encuentran vigilantes tratando de descubrir al o la que perpetró la provocadora leyenda. Esperemos que no lo (la) pillen.
* En el año 2005 el que esto escribe publicó un libro de cuentos blasfemos, Apostatario, que sin embargo, no ha provocado reacciones visibles –más allá de comentarios levemente agresivos, aunque otros desconcertados y algunos descolones contra el autor– entre los miembros de la nutrida comunidad católica guanajuatense.
viernes, 23 de mayo de 2008
Pocoroba y Lelo defienden la propuesta de Calderón, el Espurio
La historia se repite. En el siglo XIX, un grupo de apátridas, resentidos por la victoria de Benito Juárez con la que les arrebató algunos de los privilegios de que gozaban, se dirigieron a Napoleón III, el pequeño, para ofrecerle el trono de un imaginario “Imperio Mexicano” para un príncipe europeo. El desprecio que esos miembros de las elites mexicanas sentían por el pueblo era inmenso, pero no sólo eso, ellos estaban convencidos de que el pueblo mexicano era incapaz de gobernarse a sí mismo, estaba formado por grandes masas ignorantes que desconocían aun de sus propios derechos y además eran analfabetas. Masas de las cuales se aprovechaban, según ellos, los enemigos de la Santa Iglesia Católica y Apostólica Romana. Ellos, incluyendo a la iglesia católica, siempre han creído que México no fue una nación civilizada hasta que llegaron los españoles y lo único que lamentan es que los genocidas españoles del siglo XV y subsecuentes no hayan acabado con los aborígenes mexicanos. Igualmente lamentan que los españoles se hayan mezclado con una raza inferior, los mexicanos. Ellos, los descendientes de los criollos antimexicanos –porque hubo otros criollos que reivindicaron a los pueblos originarios de México–, afirman que en nuestro país, antes de la colonización española, “sólo había tribus” y se niegan a reconocer que en Mesoamérica se dio uno de los procesos civilizatorios fundacionales de la humanidad, como sólo ocurrió en otros cinco lugares del planeta. Una palpable muestra de eso fue la intentona del “alto vacío”, Vicente Fox, para eliminar de los planes de estudio de secundaria la historia de México anterior al siglo XVI.
En este momento la etilicracia, o sea la banda borracha que se ha entronizado en el poder y que dice que nos gobierna, en un acto digno de sus antepasados conservadores del XIX, pretenden entregar el petróleo a quien sí sea capaz de obtener ganancias de la enorme riqueza que yace en el subsuelo de nuestro país, aunque para ello tengamos que regalarles gran parte de tal riqueza. Ellos aborrecen los momentos luminosos de nuestra historia cuando Juárez y Cárdenas, en sus correspondientes momentos históricos demostraron que México puede gobernarse a sí mismo, ejercer su soberanía y conducir su propio destino.
Tan es cierto que México es capaz de gobernarse a sí mismo como de usar su riqueza en su propio beneficio y para sacar de la miseria a los millones de mexicanos que los gobiernos de derecha han condenado a tan desgraciada circunstancia, como que en los debates sobre la propuesta de privatización de Pemex que intenta imponer Felipe, el Espurio, Calderón, los intelectuales y expertos progresistas y apenas nacionalistas, es decir, ni de izquierda radical ni mucho menos, que se oponen a la propuesta de El Espurio le han dado una notable paliza a los que la apoyan.
Un curioso signo de esta derrota de la propuesta espuria es que en la anterior sesión de debates, los defensores de ésta, “expertos” de la escuela patito donde estudió el usurpador Calderón, la Escuela Libre de Derecho (por cierto la única que admitió al hoy presidente espurio y en aquellos entonces mediocre estudiante que fuera rechazado de la UNAM por su pobre desempeño, como hasta la fecha), llevan hasta en el nombre el carácter de su actitud traidora, deshonesta o –en el mejor de los casos– estúpida. Se llaman, uno de ellos, (Mario Becerra) Pocoroba y el otro (Arturo Zaldívar) Lelo de Larrea. Hasta en los apellidos llevan el estigma de rateros y pendejos.
Si nos atuviéramos a sus apellidos (nomen est omen se decía en la edad media, el nombre es el hombre) el primero de ellos roba poco, entonces no hay mucho de que preocuparse, pero si el segundo es Lelo, entonces sí es peligroso, Dios nos libre de un pendejo con iniciativa como el que dice que nos gobierna.
En este momento la etilicracia, o sea la banda borracha que se ha entronizado en el poder y que dice que nos gobierna, en un acto digno de sus antepasados conservadores del XIX, pretenden entregar el petróleo a quien sí sea capaz de obtener ganancias de la enorme riqueza que yace en el subsuelo de nuestro país, aunque para ello tengamos que regalarles gran parte de tal riqueza. Ellos aborrecen los momentos luminosos de nuestra historia cuando Juárez y Cárdenas, en sus correspondientes momentos históricos demostraron que México puede gobernarse a sí mismo, ejercer su soberanía y conducir su propio destino.
Tan es cierto que México es capaz de gobernarse a sí mismo como de usar su riqueza en su propio beneficio y para sacar de la miseria a los millones de mexicanos que los gobiernos de derecha han condenado a tan desgraciada circunstancia, como que en los debates sobre la propuesta de privatización de Pemex que intenta imponer Felipe, el Espurio, Calderón, los intelectuales y expertos progresistas y apenas nacionalistas, es decir, ni de izquierda radical ni mucho menos, que se oponen a la propuesta de El Espurio le han dado una notable paliza a los que la apoyan.
Un curioso signo de esta derrota de la propuesta espuria es que en la anterior sesión de debates, los defensores de ésta, “expertos” de la escuela patito donde estudió el usurpador Calderón, la Escuela Libre de Derecho (por cierto la única que admitió al hoy presidente espurio y en aquellos entonces mediocre estudiante que fuera rechazado de la UNAM por su pobre desempeño, como hasta la fecha), llevan hasta en el nombre el carácter de su actitud traidora, deshonesta o –en el mejor de los casos– estúpida. Se llaman, uno de ellos, (Mario Becerra) Pocoroba y el otro (Arturo Zaldívar) Lelo de Larrea. Hasta en los apellidos llevan el estigma de rateros y pendejos.
Si nos atuviéramos a sus apellidos (nomen est omen se decía en la edad media, el nombre es el hombre) el primero de ellos roba poco, entonces no hay mucho de que preocuparse, pero si el segundo es Lelo, entonces sí es peligroso, Dios nos libre de un pendejo con iniciativa como el que dice que nos gobierna.
domingo, 11 de mayo de 2008
Las raterías de Juan Camilo Mouriño Terrazo, secretario de Gobernación
Después de “investigar” los notorios y confesos latrocinios –no se puede llamar de otra manera al hecho de beneficiar a su familia con contratos desde una posición de gobierno– los diputados integrantes de la comisión que investiga a Juan Camilo Mouriño Terrazo han encontrado que este funcionario encargado de dirigir la Secretaría de Gobernación es inocente de las múltiples y bien conocidas raterías que ha cometido desde hace varios años.
En La Jornada del viernes 9 de mayo, en la página 4 aparece una foto en la que están cuatro imbéciles: Obdulio Ávila, Armando García, Xavier López Adame y Miguel Ángel Jiménez con sus jetas de cínicos, levantando sus manos sucias de ladrones, porque con ese acto nos están robando, están siendo cómplices del latrocinio, están protegiendo, con su autoridad, a un delincuente culpable, puesto que él mismo, Juan Camilo Mouriño Terrazo, ha aceptado que firmó contratos para otorgar trabajos a las compañías de su familia siendo “servidor público”, en abierta contradicción con tal carácter, pues no estaba actuando como servidor público, sino servidor de sus intereses y los de su familia y los cuatro pendejos mencionados avalan la ratería.
¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos si tienen secuestrada la autoridad? ¿De qué sirve reclamarles que nos sentimos estafados con su acción en la Cámara de Diputados?
Esto es una aberración. Esto nos sume en la impotencia y el coraje, lo único que nos queda es insultarlos. Desahogarnos diciéndoles lo que se merecen por ser ratero el uno y protectores del ratero los otros. No son mejores que el ratero que, en la calle, arrebata un reloj a una mujer indefensa y luego de echarse a correr, sus cómplices estorban a la mujer para que no lo alcance ni lo vaya a denunciar. Por lo menos tales raterillos tienen los güevitos de jugarse el pellejo, arriesgarse a ser detenidos, a ser golpeados y hasta extorsionados por la policía. Pero aquellas ratas no. Juan Camilo Mouriño y sus secuaces que le cuidan las espaldas son mucho peores y hacen mucho más daño.
Juan Camilo dijo que era honesto y legal haber firmado aquellos contratos como apoderado legal de la compañía que hasta lleva su nombre, Ivancar, porque al señorito, en familia le dicen Ivan. ¿Será honesto que a uno le den contratos que deben licitarse públicamente siendo funcionario de gobierno? Por favor. Eso es cometer fraude contra todos los que compitieron honestamente sin saber que la licitación estaba arreglada de antemano. Eso es robarnos a todos porque se emplea dinero para simular que se hace legalmente un proceso que es una mentira.
Luego, Juan Camilo Mouriño Terrazo, es un ladrón, aunque diga que no violó la ley y aunque los cuatro pendejos que vemos en las fotos de los periódicos levanten sus manitas para votar que lo exculpan, es decir, le quitan lo ratero. Lo cual es imposible y más bien ocurre lo contrario, estos cuatro imbéciles se vuelven sus cómplices, porque una vez más, se les paga de nuestros impuestos y se les paga demasiado bien para que no roben –ni ayuden a que otro robe– y nos están defraudando porque hacen mal su trabajo y lo saben.
Después de esto podemos pensar lo peor. Por supuesto que se quieren robar el petróleo y se robarán no sólo el petróleo, sino todo lo que puedan. Por supuesto que no tienen la menor intención de resolver los problemas de México, sólo tienen hambre de riquezas, pero un hambre bestial, insaciable. Es un hambre que no tiene llenadera, porque no se sacia con dinero pues está impulsada por una miseria intrínseca, una miseria interior, la miseria del espíritu que es imposible de saciar con bienes materiales. Entonces, si los dejamos, se robarán el petróleo, harán negocios monstruosos con las carreteras, con todas las construcciones, le darán un pellizquito en todas las partidas en que les sea posible dárselo e intentarán volverse tan ricos como Carlos Slim.
Si roban, confiesan la ratería y dicen que no es legal. ¿Qué podemos esperar? ¡Que roben como si estuvieran en competencia! Todos, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, César Nava, el monstruoso Agustín Carstens, el que está dirigiendo en IMSS, el gordo que preside el PAN, Agustín Cordero hoy en la Sedesol, todos los cuates del espurio. Han demostrado que no vienen a gobernar, vienen a robar.
Ay de nosotros si los dejamos que nos roben. Tenemos que detenerlos ya.
En La Jornada del viernes 9 de mayo, en la página 4 aparece una foto en la que están cuatro imbéciles: Obdulio Ávila, Armando García, Xavier López Adame y Miguel Ángel Jiménez con sus jetas de cínicos, levantando sus manos sucias de ladrones, porque con ese acto nos están robando, están siendo cómplices del latrocinio, están protegiendo, con su autoridad, a un delincuente culpable, puesto que él mismo, Juan Camilo Mouriño Terrazo, ha aceptado que firmó contratos para otorgar trabajos a las compañías de su familia siendo “servidor público”, en abierta contradicción con tal carácter, pues no estaba actuando como servidor público, sino servidor de sus intereses y los de su familia y los cuatro pendejos mencionados avalan la ratería.
¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos si tienen secuestrada la autoridad? ¿De qué sirve reclamarles que nos sentimos estafados con su acción en la Cámara de Diputados?
Esto es una aberración. Esto nos sume en la impotencia y el coraje, lo único que nos queda es insultarlos. Desahogarnos diciéndoles lo que se merecen por ser ratero el uno y protectores del ratero los otros. No son mejores que el ratero que, en la calle, arrebata un reloj a una mujer indefensa y luego de echarse a correr, sus cómplices estorban a la mujer para que no lo alcance ni lo vaya a denunciar. Por lo menos tales raterillos tienen los güevitos de jugarse el pellejo, arriesgarse a ser detenidos, a ser golpeados y hasta extorsionados por la policía. Pero aquellas ratas no. Juan Camilo Mouriño y sus secuaces que le cuidan las espaldas son mucho peores y hacen mucho más daño.
Juan Camilo dijo que era honesto y legal haber firmado aquellos contratos como apoderado legal de la compañía que hasta lleva su nombre, Ivancar, porque al señorito, en familia le dicen Ivan. ¿Será honesto que a uno le den contratos que deben licitarse públicamente siendo funcionario de gobierno? Por favor. Eso es cometer fraude contra todos los que compitieron honestamente sin saber que la licitación estaba arreglada de antemano. Eso es robarnos a todos porque se emplea dinero para simular que se hace legalmente un proceso que es una mentira.
Luego, Juan Camilo Mouriño Terrazo, es un ladrón, aunque diga que no violó la ley y aunque los cuatro pendejos que vemos en las fotos de los periódicos levanten sus manitas para votar que lo exculpan, es decir, le quitan lo ratero. Lo cual es imposible y más bien ocurre lo contrario, estos cuatro imbéciles se vuelven sus cómplices, porque una vez más, se les paga de nuestros impuestos y se les paga demasiado bien para que no roben –ni ayuden a que otro robe– y nos están defraudando porque hacen mal su trabajo y lo saben.
Después de esto podemos pensar lo peor. Por supuesto que se quieren robar el petróleo y se robarán no sólo el petróleo, sino todo lo que puedan. Por supuesto que no tienen la menor intención de resolver los problemas de México, sólo tienen hambre de riquezas, pero un hambre bestial, insaciable. Es un hambre que no tiene llenadera, porque no se sacia con dinero pues está impulsada por una miseria intrínseca, una miseria interior, la miseria del espíritu que es imposible de saciar con bienes materiales. Entonces, si los dejamos, se robarán el petróleo, harán negocios monstruosos con las carreteras, con todas las construcciones, le darán un pellizquito en todas las partidas en que les sea posible dárselo e intentarán volverse tan ricos como Carlos Slim.
Si roban, confiesan la ratería y dicen que no es legal. ¿Qué podemos esperar? ¡Que roben como si estuvieran en competencia! Todos, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, César Nava, el monstruoso Agustín Carstens, el que está dirigiendo en IMSS, el gordo que preside el PAN, Agustín Cordero hoy en la Sedesol, todos los cuates del espurio. Han demostrado que no vienen a gobernar, vienen a robar.
Ay de nosotros si los dejamos que nos roben. Tenemos que detenerlos ya.
Los chuchos se quieren robar al PRD
Los chuchos, en el PRD, se hacen nombrar vencedores en la contienda interna por la dirección del partido. Se apropian del partido con un cinismo que sólo puede compararse con los actos de Felipe, el espurio, Calderón cuando se roba la elección del 2006 y cuando intenta robarse el petróleo ahora, en 2008.
Es el momento de todos los perredistas honestos, que me consta que los hay, para que renuncien en masa al partido. Invito a Andrés Manuel López Obrador a que públicamente, en un acto masivo en el Zócalo, renuncie al partido e invite a todos los que quieran seguirlo a que hagan lo mismo. Que le dejen el PRD a los chuchos y los que quieran quedarse con ellos. Les apuesto que en dos periodos electorales ya llegaron a la lucha por no perder el registro, es decir, al nivel real de los chuchos ellos solos: el 1.5 por ciento de la votación nacional. Y después al basurero de la baja política o en el lugar donde se mueve ahora su maestro, Rafael Aguilar Talamantes, mejor conocido por sus propias iniciales: RAT.
Este es el momento de cumplir el sueño de Chucho Ortega, su esposa, su hermano, sus amigos: René Arce, Chucho Zambrano, todos ellos y sus familiares e incondicionales a quienes les han otorgado todos los cargos a cambio de prostituir al partido, que se queden con él.
Que renuncie Alejandro Encinas, Marcelo Ebrard, invito a Amalia y todos los militantes honestos, que sin duda son la mayoría. Que los chuchos se hundan solos. Los que renunciemos al PRD, estando fuera o dentro del partido, invito a que nos afiliemos a otro partido o que hagamos uno nuevo y verdadero partido de izquierda.
Es el momento de todos los perredistas honestos, que me consta que los hay, para que renuncien en masa al partido. Invito a Andrés Manuel López Obrador a que públicamente, en un acto masivo en el Zócalo, renuncie al partido e invite a todos los que quieran seguirlo a que hagan lo mismo. Que le dejen el PRD a los chuchos y los que quieran quedarse con ellos. Les apuesto que en dos periodos electorales ya llegaron a la lucha por no perder el registro, es decir, al nivel real de los chuchos ellos solos: el 1.5 por ciento de la votación nacional. Y después al basurero de la baja política o en el lugar donde se mueve ahora su maestro, Rafael Aguilar Talamantes, mejor conocido por sus propias iniciales: RAT.
Este es el momento de cumplir el sueño de Chucho Ortega, su esposa, su hermano, sus amigos: René Arce, Chucho Zambrano, todos ellos y sus familiares e incondicionales a quienes les han otorgado todos los cargos a cambio de prostituir al partido, que se queden con él.
Que renuncie Alejandro Encinas, Marcelo Ebrard, invito a Amalia y todos los militantes honestos, que sin duda son la mayoría. Que los chuchos se hundan solos. Los que renunciemos al PRD, estando fuera o dentro del partido, invito a que nos afiliemos a otro partido o que hagamos uno nuevo y verdadero partido de izquierda.
domingo, 4 de mayo de 2008
Jorge Moch y su columna Cabeza al Cubo
Jorge Moch tumbaburros@yahoo.com
Reflexiones acerca de la cobardía
En México la televisión, en tanto agente político, es hogar de la cobardía. El medio se ha vuelto cobarde, cobija cobardes, obedece a cobardes, los promociona, los enaltece. Es el medio perfecto para el denuesto cobarde porque no admite réplicas. Lejos, muy lejos está la televisión de ser como pregonan sus panegiristas, empleados y propietarios, solamente vehículo de entretenimiento e información. En ese segundo concepto, información, es donde la torcedura es más evidente. La televisión mexicana, desde sus muy politizados –y por lógica convenencieros– orígenes, siempre ha estado alineada lejos de las causas populares y cercana, muy cercana, tanto que son una misma carne, a los poderes fácticos que invariablemente se han sostenido en estados sucesivos, atenuados a veces, pero también brutales, cínicos, de opresión social y política. Para la televisión, mientras pueda mantener la mascarada, no pasó nada, por ejemplo, en 1968, ni hubo, por muchos años, guerra sucia o crímenes de Estado en México. Para la televisión mexicana, y así lo propala ahora todo el tiempo, el país está muy bien. Jamás ha criticado al presidente en funciones: en su momento, la grisura de Miguel De la Madrid era una presidencia con mesura; la perversidad de Salinas de Gortari era la audacia de un presidente moderno; la anonimia de Zedillo una profunda capacidad de reflexión; la estupidez de Vicente Fox una demosófica expresión de bravura, y la medrosía de Felipe Calderón una prudente manera de gobernar. Para la televisión mexicana el activismo social es casi sinónimo de asociación delictuosa. Y es que, para decirlo sencillo, la televisión mexicana es televisión de derechas. Las insultantes emisiones del mensaje que vimos en semanas pasadas, en que otra vez se quiso enlodar con mentiras estúpidas, con exhibición de ignorancia supina a López Obrador, porque estorba al gobierno para consolidar sus planes de enajenar la renta petrolera del país a extranjeros (con los que ya el gobierno, sus funcionarios en lo privado, tienen amarrados jugosos negocios), es una muestra clara, como si muestras claras necesitáramos para darnos cuenta de que en la televisión mexicana, en los arreglos cupulares, ésos sí criminales en tanto que buscan exacerbar las brechas creadas por ellos mismos entre la gente y sembrar el odio a un líder social que les resulta incómodo, allí, en esos nauseabundos rincones de las más sucias conciencias que ha podido dar este país, se gestan los fraudes electorales, las campañas de odio, la negativa absoluta a compartir el país con el grueso de sus habitantes. Y para ello, para mantener el andamiaje de prebendas indebidas, se echa mano de todo, del denuesto, de la mentira repetida y repetida y repetida, de la calumnia por televisión en horario estelar. Viene a cuento la Rayuela publicada en portada de este diario el lunes 21 de abril: ¿Si los mensajes en que se compara a López Obrador con Pinochet, Hitler y Victoriano Huerta, fueran encaminados a ensuciar la imagen de Calderón, Televisa los hubiera pasado al aire igual?
Pero esas campañas cuestan mucho dinero: ¿quién, otra vez, las financia?, ¿serán los poderosos empresarios dueños de todo, del pan y las galletas, de los supermercados, de la harina de maíz, de los refrescos, la telefonía, los bancos y casi todo, menos el petróleo? Todo esto es parte del mismo complot que conviene a la oligarquía. Las mismas estratagemas apestosas marca Döring, las mismas cobardías panistas del proceso electoral, la misma estrategia de lanzar el pedrusco por la espalda y decir luego, como hizo Germán Martínez, el líder del pan, hace poco, con carita de espanto, nosotros no fuimos, y alzarse de hombros y enseñar las palmas y decir miren, nosotros tenemos las manos limpias. Igual que Manuel Espino, líder del pan durante las elecciones de 2006, y la televisión con ellos, trabajando para ellos, importándole un bledo todo el mal que causa al pueblo de México al volverse vehículo de la cobardía. Allí las cobardes instituciones, el ife siempre tardío y blando, la Secretaría de Gobernación, la Suprema Corte. Allí todos ellos, confabulados, cobardes, escudados en prestanombres, en asociaciones civiles fantasmagóricas, creadas, como la de Guillermo Velasco Arzac –íntimamente ligado al clero y a los Fox– como la de Martha Sahagún, en guaridas, en cubiles, en nidos de cobardes perpetradores de porquería que parece que siempre habrán de encontrar en la televisión mexicana un feliz tobogán para deslizar su cobardía.
Reflexiones acerca de la cobardía
En México la televisión, en tanto agente político, es hogar de la cobardía. El medio se ha vuelto cobarde, cobija cobardes, obedece a cobardes, los promociona, los enaltece. Es el medio perfecto para el denuesto cobarde porque no admite réplicas. Lejos, muy lejos está la televisión de ser como pregonan sus panegiristas, empleados y propietarios, solamente vehículo de entretenimiento e información. En ese segundo concepto, información, es donde la torcedura es más evidente. La televisión mexicana, desde sus muy politizados –y por lógica convenencieros– orígenes, siempre ha estado alineada lejos de las causas populares y cercana, muy cercana, tanto que son una misma carne, a los poderes fácticos que invariablemente se han sostenido en estados sucesivos, atenuados a veces, pero también brutales, cínicos, de opresión social y política. Para la televisión, mientras pueda mantener la mascarada, no pasó nada, por ejemplo, en 1968, ni hubo, por muchos años, guerra sucia o crímenes de Estado en México. Para la televisión mexicana, y así lo propala ahora todo el tiempo, el país está muy bien. Jamás ha criticado al presidente en funciones: en su momento, la grisura de Miguel De la Madrid era una presidencia con mesura; la perversidad de Salinas de Gortari era la audacia de un presidente moderno; la anonimia de Zedillo una profunda capacidad de reflexión; la estupidez de Vicente Fox una demosófica expresión de bravura, y la medrosía de Felipe Calderón una prudente manera de gobernar. Para la televisión mexicana el activismo social es casi sinónimo de asociación delictuosa. Y es que, para decirlo sencillo, la televisión mexicana es televisión de derechas. Las insultantes emisiones del mensaje que vimos en semanas pasadas, en que otra vez se quiso enlodar con mentiras estúpidas, con exhibición de ignorancia supina a López Obrador, porque estorba al gobierno para consolidar sus planes de enajenar la renta petrolera del país a extranjeros (con los que ya el gobierno, sus funcionarios en lo privado, tienen amarrados jugosos negocios), es una muestra clara, como si muestras claras necesitáramos para darnos cuenta de que en la televisión mexicana, en los arreglos cupulares, ésos sí criminales en tanto que buscan exacerbar las brechas creadas por ellos mismos entre la gente y sembrar el odio a un líder social que les resulta incómodo, allí, en esos nauseabundos rincones de las más sucias conciencias que ha podido dar este país, se gestan los fraudes electorales, las campañas de odio, la negativa absoluta a compartir el país con el grueso de sus habitantes. Y para ello, para mantener el andamiaje de prebendas indebidas, se echa mano de todo, del denuesto, de la mentira repetida y repetida y repetida, de la calumnia por televisión en horario estelar. Viene a cuento la Rayuela publicada en portada de este diario el lunes 21 de abril: ¿Si los mensajes en que se compara a López Obrador con Pinochet, Hitler y Victoriano Huerta, fueran encaminados a ensuciar la imagen de Calderón, Televisa los hubiera pasado al aire igual?
Pero esas campañas cuestan mucho dinero: ¿quién, otra vez, las financia?, ¿serán los poderosos empresarios dueños de todo, del pan y las galletas, de los supermercados, de la harina de maíz, de los refrescos, la telefonía, los bancos y casi todo, menos el petróleo? Todo esto es parte del mismo complot que conviene a la oligarquía. Las mismas estratagemas apestosas marca Döring, las mismas cobardías panistas del proceso electoral, la misma estrategia de lanzar el pedrusco por la espalda y decir luego, como hizo Germán Martínez, el líder del pan, hace poco, con carita de espanto, nosotros no fuimos, y alzarse de hombros y enseñar las palmas y decir miren, nosotros tenemos las manos limpias. Igual que Manuel Espino, líder del pan durante las elecciones de 2006, y la televisión con ellos, trabajando para ellos, importándole un bledo todo el mal que causa al pueblo de México al volverse vehículo de la cobardía. Allí las cobardes instituciones, el ife siempre tardío y blando, la Secretaría de Gobernación, la Suprema Corte. Allí todos ellos, confabulados, cobardes, escudados en prestanombres, en asociaciones civiles fantasmagóricas, creadas, como la de Guillermo Velasco Arzac –íntimamente ligado al clero y a los Fox– como la de Martha Sahagún, en guaridas, en cubiles, en nidos de cobardes perpetradores de porquería que parece que siempre habrán de encontrar en la televisión mexicana un feliz tobogán para deslizar su cobardía.
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lunes, 28 de abril de 2008
Hoy publicó una carta en La Jornada el señor KK
Sólo un ciego voluntario puede afirmar que no hubo fraude en las elecciones presidenciales de 2006. Si la solución era tan fácil y de bajo costo en todo sentido como hacer el recuento de voto por voto y casilla por casilla, entonces ¿por qué prefirieron el camino difícil de evitar el recuento que provocó desconfianza hasta en los que sí creían en la legalidad de la elección y el alto costo de seguir incubando el enfrentamiento? Por una sencilla razón: el fraude era obvio y los que querían ocultar lo poco que era posible ya ocultar lo supieron siempre, como que ellos lo prepararon. El fraude, como todos sabemos, ocurrió en muchos ámbitos, porque el triunfo de Andrés Manuel fue amplio. Así que se robaron miles o cientos de miles de votos y se agregaron otros tantos realmente inexistentes. Así impusieron a Felipe Calderón, un presidente pelele de los que le hicieron tan ingente regalo. ¿Eso es obra de un solo hombre como dice el señor Krauze Kleinbort?
Andrés Manuel dijo, según cierta grabación filtrada “El movimiento soy yo”. Yo digo que sí, si es que las becas para los ancianos, las dieciocho preparatorias de la Universidad de la Ciudad de México, la propia UCM, las becas para los discapacitados, para las madres solteras, hoy también para los estudiantes, los segundos pisos, etc. Si todo eso es López Obrador, queremos más López Obrador.
Y lo defenderemos tomando el tramo Zócalo-Madero-Juárez-Reforma o el Congreso durante los meses que sean necesarios. Porque defender a AMLO es defender a la mayoría de los mexicanos y los intereses de nuestro país. Si es que todo eso es él.
Las situaciones riesgosas para el país las ha creado el grupo en el poder, al apropiarse mediante fraude del poder político, al prostituir a las instituciones que se ensañan con sus opositores y perdonan a gobernantes pederastas o castigan suavemente a narcotraficantes o bien se les escapan de sus prisiones de alta seguridad.
Y si alguien manipula, miente, calumnia y prostituye como nadie en el mundo es la poderosa compañía televisiva de la cual es socio el señor Krauze Kleinbort, quien ya perdió la vergüenza y la menor pretensión de ser un historiador con, aunque sea, un mínimo de credibilidad. Por último, en su debate con el polígrafo Alfredo Jalife-Rahme, la alusión coprofílica relativa a las iniciales de sus apellidos (KK) provino de él mismo, ca nadie la hizo antes.
Andrés Manuel dijo, según cierta grabación filtrada “El movimiento soy yo”. Yo digo que sí, si es que las becas para los ancianos, las dieciocho preparatorias de la Universidad de la Ciudad de México, la propia UCM, las becas para los discapacitados, para las madres solteras, hoy también para los estudiantes, los segundos pisos, etc. Si todo eso es López Obrador, queremos más López Obrador.
Y lo defenderemos tomando el tramo Zócalo-Madero-Juárez-Reforma o el Congreso durante los meses que sean necesarios. Porque defender a AMLO es defender a la mayoría de los mexicanos y los intereses de nuestro país. Si es que todo eso es él.
Las situaciones riesgosas para el país las ha creado el grupo en el poder, al apropiarse mediante fraude del poder político, al prostituir a las instituciones que se ensañan con sus opositores y perdonan a gobernantes pederastas o castigan suavemente a narcotraficantes o bien se les escapan de sus prisiones de alta seguridad.
Y si alguien manipula, miente, calumnia y prostituye como nadie en el mundo es la poderosa compañía televisiva de la cual es socio el señor Krauze Kleinbort, quien ya perdió la vergüenza y la menor pretensión de ser un historiador con, aunque sea, un mínimo de credibilidad. Por último, en su debate con el polígrafo Alfredo Jalife-Rahme, la alusión coprofílica relativa a las iniciales de sus apellidos (KK) provino de él mismo, ca nadie la hizo antes.
A través de este blog envío un mensaje al señor Emilio González Márquez, gobernador de Jalisco:
Señor gobernador Emilio González Márquez, chingue usted a su madre. Porque sepa que un vulgar patán de su ralea no merece ni el saludo ni dirigirse a usted de otra manera. Sin embargo, sí le reclamo que use nuestros impuestos para "hacer sus desmadres", como usted le dijo al otro mal sujeto llamado Juan Sandoval Íñiguez que se ostenta como jerarca de una religión que es de sus preferencias, violando la ley, como ya se han acostumbrado los miembros de su partido en el ejercicio del poder.
Señor gobernador Emilio González Márquez, chingue usted a su madre. Porque sepa que un vulgar patán de su ralea no merece ni el saludo ni dirigirse a usted de otra manera. Sin embargo, sí le reclamo que use nuestros impuestos para "hacer sus desmadres", como usted le dijo al otro mal sujeto llamado Juan Sandoval Íñiguez que se ostenta como jerarca de una religión que es de sus preferencias, violando la ley, como ya se han acostumbrado los miembros de su partido en el ejercicio del poder.
Un ratero en el equipo de Felipe Calderón, ¿otro?
Teoría del miserable
Un imbécil del equipo de Felipe Calderón, aunque parezca pleonasmo, corroboró esta característica, se robó ocho instrumentos llamados Blackberries que eran propiedad de funcionarios gringos cuando el presidente espurio de México, Felipillo Calderón, se reunió con su par, no menos espurio, de Estados Unidos, George Bush.La ratería de este pobre sujeto me hace pensar en la inmensa miseria que los habita. Un güey de estos que recibe (sin desquitar) un sueldazo se roba como cualquier raterito desempleado los teléfonos celulares de los gringos. Eso sólo significa que su miseria es profunda, es espiritual y jamás será saciada. Si el pendejo gana 40mil pesos mensuales, como no ganan miles de profesores universitarios que son verdaderos intelectuales, como no los ganan miles y miles de profesionistas que se chingan salvajemente para ganarse una lana mucho menor. Es decir, ese güey va a robar siempre, aunque ganara un millón de pesos diarios, como Carlos Slim, que, aunque es el segundo o el primer imbécil más rico del mundo, no se sacia. Ni se saciará, porque la miseria espiritual no se satisface con dinero. Igual que Felipito, el espurio, Calderón, apoyado por los más poderosos empresarios mexicanos, los más miserables, se apropió de la presidencia de la república con múltiples agravantes de ilegalidad. Se la robó, pero de muy poco le sirve, porque está amarrado de los güevos por aquéllos que le regalaron la presidencia. Por eso el empeño de privatizar Pemex contra la voluntad de la gran mayoría de los mexicanos. Porque Calderón está obligado a obedecer, pero además tiene el aliciente de llevarse una monstruosa mochada de la que ya empezó a dar uñazos a través de las empresas de Camilo Mouriño. Y no se saciarán con nada, porque la miseria que los habita no sólo es física y ya no es monetaria, ya han robado mucho, es del espíritu y esa miseria los lleva a no tener llenadera. Evitaremos que nos roben. Su miseria es su bronca.
Un imbécil del equipo de Felipe Calderón, aunque parezca pleonasmo, corroboró esta característica, se robó ocho instrumentos llamados Blackberries que eran propiedad de funcionarios gringos cuando el presidente espurio de México, Felipillo Calderón, se reunió con su par, no menos espurio, de Estados Unidos, George Bush.La ratería de este pobre sujeto me hace pensar en la inmensa miseria que los habita. Un güey de estos que recibe (sin desquitar) un sueldazo se roba como cualquier raterito desempleado los teléfonos celulares de los gringos. Eso sólo significa que su miseria es profunda, es espiritual y jamás será saciada. Si el pendejo gana 40mil pesos mensuales, como no ganan miles de profesores universitarios que son verdaderos intelectuales, como no los ganan miles y miles de profesionistas que se chingan salvajemente para ganarse una lana mucho menor. Es decir, ese güey va a robar siempre, aunque ganara un millón de pesos diarios, como Carlos Slim, que, aunque es el segundo o el primer imbécil más rico del mundo, no se sacia. Ni se saciará, porque la miseria espiritual no se satisface con dinero. Igual que Felipito, el espurio, Calderón, apoyado por los más poderosos empresarios mexicanos, los más miserables, se apropió de la presidencia de la república con múltiples agravantes de ilegalidad. Se la robó, pero de muy poco le sirve, porque está amarrado de los güevos por aquéllos que le regalaron la presidencia. Por eso el empeño de privatizar Pemex contra la voluntad de la gran mayoría de los mexicanos. Porque Calderón está obligado a obedecer, pero además tiene el aliciente de llevarse una monstruosa mochada de la que ya empezó a dar uñazos a través de las empresas de Camilo Mouriño. Y no se saciarán con nada, porque la miseria que los habita no sólo es física y ya no es monetaria, ya han robado mucho, es del espíritu y esa miseria los lleva a no tener llenadera. Evitaremos que nos roben. Su miseria es su bronca.
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lunes, 21 de abril de 2008
Lámpara de Diógenes: Las "chicas" de la PFP
Lámpara de Diógenes: Las "chicas" de la PFP
Las chavas policías obligadas a "trabajar" como represoras son una lástima y eso lo reflejan en su actitud cuando las toma la cámara. En cambio las adelitas son preciosas, plenas, bravas, enjundiosas, una maravilla de mujeres. Pero además son miles de veces más inteligentes y conscientes que las chavas uniformadas y acorazadas para reprimir.
La iniciativa de Calderón no debe pasar y de ello nos encargaremos nosotros. Ni siquiera con los ataques viles e histéricos que están haciendo ahora por televisión. Con gran razón lo ha dicho Fernando del Paso, nuestro más grande novelista, el espot que publicaron los del Partido Acción Nazional "es una mierda" y, cierto, tienen demasiada mierda en ellos para lanzárnosla. Pero no nos ensucian, porque nosotros trabajamos para lo mejor que puede haber en este país, la libertad, la igualdad, la fraternidad; para salvar a México de los peores políticos de la historia, los que nos ha impuesto el Partido Acción Nazional en alianza con el viejo, corrupto, ladrón y asesino partido dictatorial, el PRI, resucitado gracias a Acción Nazional.
Las chavas policías obligadas a "trabajar" como represoras son una lástima y eso lo reflejan en su actitud cuando las toma la cámara. En cambio las adelitas son preciosas, plenas, bravas, enjundiosas, una maravilla de mujeres. Pero además son miles de veces más inteligentes y conscientes que las chavas uniformadas y acorazadas para reprimir.
La iniciativa de Calderón no debe pasar y de ello nos encargaremos nosotros. Ni siquiera con los ataques viles e histéricos que están haciendo ahora por televisión. Con gran razón lo ha dicho Fernando del Paso, nuestro más grande novelista, el espot que publicaron los del Partido Acción Nazional "es una mierda" y, cierto, tienen demasiada mierda en ellos para lanzárnosla. Pero no nos ensucian, porque nosotros trabajamos para lo mejor que puede haber en este país, la libertad, la igualdad, la fraternidad; para salvar a México de los peores políticos de la historia, los que nos ha impuesto el Partido Acción Nazional en alianza con el viejo, corrupto, ladrón y asesino partido dictatorial, el PRI, resucitado gracias a Acción Nazional.
domingo, 13 de abril de 2008
Discurso de Andrés Manuel López Obrador
http://serviciodenoticiasisa.blogspot.com
LÓPEZ OBRADOR: “EN TANTO NO SE LLEVE A CABO UN AMPLIO DEBATE NACIONAL SOBRE EL PETRÓLEO, CONTINUAREMOS CON LA RESISTENCIA CIVIL PACÍFICA”
Llama a concientizar casa por casa, barrio por barrio, colonia por colonia y pueblo por pueblo, sobre las graves consecuencias de la privatización de Pemex
Discurso del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, en la Asamblea Nacional Informativa para la Defensa del Petróleo, realizada en el Zócalo, este 13 de abril de 2008
Nuestro movimiento avanza con serenidad y optimismo porque tenemos la razón y el tiempo lo ha venido demostrando. Este movimiento de hombres y de mujeres libres y concientes tiene a su favor el hecho indiscutible de que hablamos con la verdad, ante un adversario que ha optado por el camino trillado de la simulación y del engaño.
En la lucha emprendida en la defensa del petróleo, poco a poco hemos venido poniendo al descubierto a quienes, movidos por la codicia y el afán de lucro, pretenden despojar al pueblo de México de su patrimonio. Fuimos los primeros en denunciar que se fraguaba un gran atraco a la nación. Dijimos con mucha claridad que querían privatizar la industria petrolera y llamamos a debatir a quienes consideramos los principales promotores de este acto de felonía y de traición a la patria.
Ninguno de ellos respondió abiertamente; como siempre, le encargaron la palabra a sus incondicionales y lanzaron otra más de sus campañas mediáticas contra nosotros. Nos acusaron de que alucinábamos, que veíamos fantasmas, que luchábamos contra molinos de viento, que queríamos notoriedad para nuestros fines políticos y se dedicaron a exclamar: ¿Cuál privatización? ¿Cuál reforma? ¿Cuál iniciativa?
Cuando dimos a conocer que preparaban el video del llamado “tesoro escondido en las aguas profundas”, primero lo negaron y luego, cínicamente, lo lanzaron al aire, pretendiendo engañar al pueblo de México. A partir de entonces, empezaron a manejar eufemismos para tratar de ocultar la privatización que estaban fraguando. Usaron todos los términos y frases, habidas y por haber: asociación, alianzas, acompañamiento, apertura, maquila, permisos, contratos de riesgo, contratos de servicios múltiples, contratos con terceros, contratos de servicios ampliados, autonomía de gestión; en fin, todo lo que les ayudara a disimular sus verdaderas intenciones.
Luego, ya de plano, se arrancaron la máscara y se exhibieron sin tapujos: el miércoles pasado el presidente usurpador mandó sus iniciativas de reforma energética al Senado, y ya es innegable su deseo de privatizar la totalidad de la industria petrolera nacional. Lo que estaba claro quedó clarísimo: quieren consumar una de las más grandes afrentas que haya padecido el pueblo de México en toda su historia. Esto explica el nerviosismo que mostró Calderón cuando apareció en cadena nacional, informando sobre su propuesta. Por eso sudaba y se mostraba inseguro. En su interior sabía que está muy cerca del papel que jugó, en su tiempo, Antonio López de Santa Anna.
¿Cómo se traducen y qué significan realmente estas reformas? Lo que quieren es modificar leyes secundarias que violan la letra y el espíritu del artículo 27 Constitucional. Están proponiendo otorgar permisos a extranjeros y privatizar la exploración, la perforación, la refinación, la petroquímica, el transporte, los ductos y el almacenamiento de petrolíferos. Pretenden dejar a Pemex como simple abastecedora de petróleo crudo.
Nos quieren quitar la posibilidad de utilizar todo el potencial del sector energético para llevar a cabo el desarrollo económico independiente que necesita nuestro país. Nos quieren condenar a que sólo vendamos materia prima y nunca podamos utilizarla para producir nosotros mismos la gasolina, los productos petroquímicos y la energía eléctrica, y con ello, industrializar a México, crear empleos, fortalecer nuestro mercado interno, reducir los precios al consumidor del gas, la luz y las gasolinas, y sobre todo, elevar los niveles de bienestar de nuestro pueblo.
Por si fuese poco, proponen un andamiaje legal que no sólo otorga derechos a extranjeros y nos obliga a someternos a tribunales internacionales, sino que le permite a los más altos funcionarios públicos actuar con manos libres para hacer jugosos negocios y elevar a rango supremo la corrupción en Pemex. Por ejemplo, están contemplando que no haya licitaciones públicas y que se entreguen contratos de obras y servicios por asignación directa; es decir, Calderón, Mouriño, Elías Ayub y otros podrán seguirse despachando con la cuchara grande.
Aquí sólo quiero recordar los siguientes hechos irrefutables y los enumero:
1. El primer contrato de servicios múltiples que se otorgó violando la Constitución a una empresa extranjera se suscribió cuando Felipe Calderón fue secretario de Energía y presidente del Consejo de Administración de Pemex. El día 14 de noviembre de 2003, sin que hubiera participado en la licitación ninguna otra empresa, se entregó a Repsol de España un contrato por 2 mil 437 millones de dólares, para explotar yacimientos de gas en la Cuenca de Burgos. Contrato que, por cierto, se encuentra en litigio en los tribunales, por inconstitucionalidad.
2. Recientemente, la Auditoría Superior de la Federación denunció un daño patrimonial a Pemex cuando Calderón era secretario de Energía y presidente del Consejo de Administración de Pemex, por haber vendido a bajo precio bonos de las acciones que Pemex posee en Repsol. Cabe señalar que meses después esas acciones aumentaron su valor, por lo que se registró una pérdida patrimonial para Pemex por 655 millones de dólares.
3. Está plenamente demostrado que Juan Camilo Mouriño, actual secretario de Gobernación, es un traficante de influencias confeso: aceptó de manera cínica haber firmado contratos con Pemex para beneficio de su empresa familiar. Y es necesario decir que ante este evidente caso de impunidad, nuestros detractores de la televisión y de la radio, que gritan contra nosotros, se han quedado callados como momias.
4. También tenemos pruebas de que el contrato que otorgó la Comisión Federal de Electricidad a Repsol, sin que hubiese otra oferta, por 21 mil 650 millones de dólares para la compra de gas del Perú, y cuya ganancia será de 15 mil millones de dólares, fue autorizado desde Los Pinos, en 2007, cuando Juan Camilo Mouriño era coordinador de la Oficina de la Presidencia.
5. Por si fuese poco, obran en nuestro poder, pruebas que demuestran que desde antes de que enviara sus reformas al Senado y de que apareciera Calderón hablando de los bonos petroleros que supuestamente serán adquiridos por el pueblo, ya los banqueros de México y los especuladores financieros daban a conocer de manera confidencial a los principales integrantes de sus gremios los pormenores de este asunto. Es decir, por anticipado y con información privilegiada, los banqueros y los especuladores financieros ya se están frotando las manos.
Como es evidente, detrás y adelante del afán privatizador está la voracidad de una minoría de políticos corruptos y de algunos potentados nacionales, asociados con empresas extranjeras.
Éstas son las razones que nos han llevado a oponernos a la privatización del petróleo. Esto es lo que explica el porqué de la resistencia civil pacífica. Afortunadamente, pudimos prever lo que vendría y hemos aprovechado el tiempo, no sólo para denunciar la intención del despojo, sino para organizarnos e impedirlo.
El pasado jueves, en forma coordinada y simultánea, comenzaron las acciones de resistencia civil pacífica.
La primera medida la tomaron los senadores al ocupar la tribuna de ese recinto legislativo. Y de inmediato hicieron lo propio, en apoyo a sus compañeros, los diputados del Frente Amplio Progresista. Todo esto fue acompañado por la acción extraordinaria y ejemplar de las mujeres brigadistas que participan activamente en la defensa del petróleo, quienes a su vez fueron respaldadas por los hombres que forman parte de las brigadas de la Ciudad de México y del municipio de Ecatepec, del Estado de México.
Hemos contado con la solidaridad de muchos mexicanos, mujeres y hombres libres y concientes. Por eso no han podido destruirnos políticamente. Aquí repito lo que decía el presidente Juárez: “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. En eso radica nuestra fuerza.
Con las primeras acciones de resistencia civil pacífica y con el apoyo de muchos otros, incluso de aquellos con los que tenemos algunas diferencias, pero con los que coincidimos en la defensa del petróleo, hemos logrado alejar el riesgo del albazo legislativo. No olvidemos que querían, como lo hicieron con la Ley del ISSSTE, aprobar al vapor las reformas de Calderón sobre el petróleo. Pero la acción oportuna de nuestros legisladores y de las brigadas lo ha impedido. Y es casi un hecho que no podrán, en este periodo de sesiones que termina el 30 de abril, aprobar las iniciativas entreguistas.
Sin embargo, no podemos confiarnos. Sabemos cómo piensan y cómo actúan nuestros adversarios, pero sobre todo sabemos que es mucha su avaricia.
Aquí quiero dejar en claro cuál es nuestra principal demanda en estos momentos. Lo que queremos es algo totalmente racional, pacífico y posible; racional, pacífico y posible. Estamos exigiendo que se convoque a un debate nacional, plural y democrático con toda la sociedad. Un debate sin prisas, no simulado, abierto a todas y a todos los que tengan algo que decir. En el entendido de que el petróleo es de todos los mexicanos y, por lo tanto, todos tenemos derecho a opinar.
Puede ser que los senadores y diputados tengan la última palabra, pero la primera palabra la tendrá siempre el pueblo de México. No podemos aceptar que algunos quieran robarse el patrimonio de todos los mexicanos, y mucho menos a espaldas del pueblo.
Amigas y amigos:
En tanto no haya respuesta a nuestra petición de que se lleve a cabo un amplio debate nacional sobre el petróleo y lo que implica en cuanto a soberanía, historia, legalidad, corrupción, desarrollo, bienestar y paz social, nosotros continuaremos con la resistencia civil pacífica.
El martes de la semana próxima, vamos a estar atentos a lo que suceda en la Cámara de Senadores y de ello dependerán las acciones que llevemos a cabo.
También les propongo que todos los brigadistas de los estados, mujeres y hombres, así como quienes se quieran sumar de manera voluntaria, nos dediquemos a informar al pueblo de México y dar a conocer nuestras razones y las gravísimas consecuencias de la privatización de la industria petrolera.
Para ello, a partir de la semana próxima, vamos a distribuir una carpeta con la información básica que servirá de herramienta a los brigadistas y a los ciudadanos, para ir a concientizar casa por casa, barrio por barrio, colonia por colonia y pueblo por pueblo. Ante el cerco informativo, cada uno de nosotros será un medio de comunicación. Ante el engaño y la manipulación, nos haremos cargo de abrirle paso a la verdad.
También les propongo, porque las circunstancias lo ameritan, que el domingo próximo haya asambleas informativas en todas las principales plazas del país. Estas reuniones serán convocadas por la Comisión Nacional en Defensa del Petróleo y por los Comités de Defensa del Petróleo de los estados. Hago un llamado de nuevo para no caer en ninguna provocación. Este movimiento ha sido, es y seguirá siendo pacífico.
Amigas y amigos:
Como lo sabíamos y lo habíamos previsto, a partir del pasado jueves se intensificó la campaña en contra de nosotros, en la mayoría de los medios de comunicación. Se nos echaron encima con todo. Con gran hipocresía se han dedicado a rasgarse las vestiduras y a atacarnos y a ofendernos de manera vulgar. En medio del griterío ¿qué es lo que se alcanza a escuchar, qué es lo que alegan? Veamos: dicen que nuestros legisladores secuestraron al Congreso.
La pregunta es: ¿Qué acaso un senador o diputado puede permitir con los brazos cruzados que se viole la Constitución, cuando ha jurado respetarla y hacerla cumplir? ¿Qué acaso no son realmente los poderosos, los potentados de este país, los que tienen tomadas las instituciones para su beneficio personal? ¿Qué acaso no han convertido al gobierno de la República en un comité al servicio de unos cuantos? ¿Con qué autoridad moral hablan de democracia, cuando ellos mismos han venido reconociendo públicamente que se robaron la Presidencia de la República, “haiga sido como haiga sido”?
Dicen que hay que apegarse a los procedimientos legales, pero deliberadamente olvidan que la mayoría de los ministros de la Suprema Corte de Justicia no son más que encubridores de políticos corruptos y de delincuentes de cuello blanco.
Claro que sabemos cuál es el procedimiento legal ante una violación a la Constitución. Claro que podemos acudir a la Corte para presentar un recurso de inconstitucionalidad. Pero no somos ingenuos. Desgraciadamente, esa institución, como es de dominio público, sólo sirve para legalizar los despojos que cometen los poderosos.
En la mayoría de los medios de comunicación, en la radio y la televisión, los conductores también vociferan que tenemos secuestrado el Congreso. ¿Qué acaso no son ellos los acaparadores de la palabra, de la información y los más tenaces manipuladores de la opinión pública? Desde aquí les decimos que no nos detendrán con sus campañas de odio y de linchamiento político. Debe saberse que nada nos llevará a convertirnos en cómplices del atraco al pueblo y a la nación.
Este movimiento está integrado por mujeres y por hombres dignos que no se miden con el rasero de la política tradicional, sino con el de la historia. En la vieja política, en donde todos los intereses cuentan, menos el interés del pueblo, la mujer y el hombre público deben ajustarse a las reglas del juego: no pueden ejercer a plenitud su libertad, no pueden reflexionar en voz alta, están obligados a cuidar su imagen para no afectar su carrera y a someterse al código que exigen los intereses creados.
El caso de nosotros es distinto. Para nosotros, lo más importante es mantener nuestra dignidad y nuestros principios. Nos mueven ideas y convicciones, no meros intereses políticos. Aquí insisto: no importa que al final de esta jornada patriótica nos desgastemos políticamente si logramos mantener bajo el dominio de la nación la explotación y el aprovechamiento de nuestro petróleo.
A diferencia de la derecha que lo deshumaniza todo y en pos de lo material actúa con irresponsabilidad e intolerancia. Nosotros tenemos nuestra conciencia tranquila. Nosotros sabemos lo que es el amor al prójimo. Sabemos que amar es luchar por los demás y respetar al diferente. Y también sabemos que la paz es fruto de la justicia y de la libertad. Sabemos que arrebatar jamás trae nada bueno. Y precisamente por eso sostenemos que el despojo del petróleo creará un ambiente de insatisfacción y farsa, y viviremos los mexicanos en constante riesgo de confrontación interna y amenazas de conflictos con el extranjero. En suma, porque queremos vivir en paz es que estamos defendiendo el petróleo.
Amigas y amigos:
Se trata de crear una nueva política, sustentada en principios, en valores morales y en el respeto al pueblo, y donde prevalezca el interés general por encima de los intereses particulares.
En este camino hacia una nueva forma de hacer política, nos ha tocado enfrentar al poder autoritario, ejerciendo un contrapoder que nos da la autoridad moral y el apoyo del pueblo.
Por ejemplo, en el Congreso de la Unión, los legisladores del Frente Amplio Progresista no tienen el poder cuantitativo de los votos, pero la defensa de causas justas les confiere un importante poder moral, cualitativo: el poder del veto, el poder de oponerse y, en última instancia, el derecho a ejercer la resistencia civil pacífica, cuando sus argumentos no son considerados para la toma de decisiones que atañen al pueblo y a la nación.
El contrapoder está, también, en no entrar al juego del sistema, de la política tradicional que ha imperado, por mucho tiempo, en nuestro país, donde todo se resuelve por arriba, en las cúpulas, sin tomar en cuenta los sentimientos y las necesidades de las mayorías.
Amigas y amigos:
La historia nos enseña que los avances de justicia, libertad, democracia y soberanía sólo se han logrado cuando el pueblo, los obreros, los campesinos, los indígenas, los estudiantes, las mujeres, se han movilizado en contra de los opresores nacionales o extranjeros.
Sólo el pueblo puede salvar al pueblo, sólo el pueblo puede salvar a la nación.
Sigamos luchando juntos para defender las aspiraciones libertarias y de justicia del pueblo de México.
¡Viva la Resistencia Civil Pacífica! ¡Vivan las mujeres brigadistas! ¡Vivan los hombres brigadistas! ¡Vivan nuestros legisladores! ¡Viva México!
LÓPEZ OBRADOR: “EN TANTO NO SE LLEVE A CABO UN AMPLIO DEBATE NACIONAL SOBRE EL PETRÓLEO, CONTINUAREMOS CON LA RESISTENCIA CIVIL PACÍFICA”
Llama a concientizar casa por casa, barrio por barrio, colonia por colonia y pueblo por pueblo, sobre las graves consecuencias de la privatización de Pemex
Discurso del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, en la Asamblea Nacional Informativa para la Defensa del Petróleo, realizada en el Zócalo, este 13 de abril de 2008
Nuestro movimiento avanza con serenidad y optimismo porque tenemos la razón y el tiempo lo ha venido demostrando. Este movimiento de hombres y de mujeres libres y concientes tiene a su favor el hecho indiscutible de que hablamos con la verdad, ante un adversario que ha optado por el camino trillado de la simulación y del engaño.
En la lucha emprendida en la defensa del petróleo, poco a poco hemos venido poniendo al descubierto a quienes, movidos por la codicia y el afán de lucro, pretenden despojar al pueblo de México de su patrimonio. Fuimos los primeros en denunciar que se fraguaba un gran atraco a la nación. Dijimos con mucha claridad que querían privatizar la industria petrolera y llamamos a debatir a quienes consideramos los principales promotores de este acto de felonía y de traición a la patria.
Ninguno de ellos respondió abiertamente; como siempre, le encargaron la palabra a sus incondicionales y lanzaron otra más de sus campañas mediáticas contra nosotros. Nos acusaron de que alucinábamos, que veíamos fantasmas, que luchábamos contra molinos de viento, que queríamos notoriedad para nuestros fines políticos y se dedicaron a exclamar: ¿Cuál privatización? ¿Cuál reforma? ¿Cuál iniciativa?
Cuando dimos a conocer que preparaban el video del llamado “tesoro escondido en las aguas profundas”, primero lo negaron y luego, cínicamente, lo lanzaron al aire, pretendiendo engañar al pueblo de México. A partir de entonces, empezaron a manejar eufemismos para tratar de ocultar la privatización que estaban fraguando. Usaron todos los términos y frases, habidas y por haber: asociación, alianzas, acompañamiento, apertura, maquila, permisos, contratos de riesgo, contratos de servicios múltiples, contratos con terceros, contratos de servicios ampliados, autonomía de gestión; en fin, todo lo que les ayudara a disimular sus verdaderas intenciones.
Luego, ya de plano, se arrancaron la máscara y se exhibieron sin tapujos: el miércoles pasado el presidente usurpador mandó sus iniciativas de reforma energética al Senado, y ya es innegable su deseo de privatizar la totalidad de la industria petrolera nacional. Lo que estaba claro quedó clarísimo: quieren consumar una de las más grandes afrentas que haya padecido el pueblo de México en toda su historia. Esto explica el nerviosismo que mostró Calderón cuando apareció en cadena nacional, informando sobre su propuesta. Por eso sudaba y se mostraba inseguro. En su interior sabía que está muy cerca del papel que jugó, en su tiempo, Antonio López de Santa Anna.
¿Cómo se traducen y qué significan realmente estas reformas? Lo que quieren es modificar leyes secundarias que violan la letra y el espíritu del artículo 27 Constitucional. Están proponiendo otorgar permisos a extranjeros y privatizar la exploración, la perforación, la refinación, la petroquímica, el transporte, los ductos y el almacenamiento de petrolíferos. Pretenden dejar a Pemex como simple abastecedora de petróleo crudo.
Nos quieren quitar la posibilidad de utilizar todo el potencial del sector energético para llevar a cabo el desarrollo económico independiente que necesita nuestro país. Nos quieren condenar a que sólo vendamos materia prima y nunca podamos utilizarla para producir nosotros mismos la gasolina, los productos petroquímicos y la energía eléctrica, y con ello, industrializar a México, crear empleos, fortalecer nuestro mercado interno, reducir los precios al consumidor del gas, la luz y las gasolinas, y sobre todo, elevar los niveles de bienestar de nuestro pueblo.
Por si fuese poco, proponen un andamiaje legal que no sólo otorga derechos a extranjeros y nos obliga a someternos a tribunales internacionales, sino que le permite a los más altos funcionarios públicos actuar con manos libres para hacer jugosos negocios y elevar a rango supremo la corrupción en Pemex. Por ejemplo, están contemplando que no haya licitaciones públicas y que se entreguen contratos de obras y servicios por asignación directa; es decir, Calderón, Mouriño, Elías Ayub y otros podrán seguirse despachando con la cuchara grande.
Aquí sólo quiero recordar los siguientes hechos irrefutables y los enumero:
1. El primer contrato de servicios múltiples que se otorgó violando la Constitución a una empresa extranjera se suscribió cuando Felipe Calderón fue secretario de Energía y presidente del Consejo de Administración de Pemex. El día 14 de noviembre de 2003, sin que hubiera participado en la licitación ninguna otra empresa, se entregó a Repsol de España un contrato por 2 mil 437 millones de dólares, para explotar yacimientos de gas en la Cuenca de Burgos. Contrato que, por cierto, se encuentra en litigio en los tribunales, por inconstitucionalidad.
2. Recientemente, la Auditoría Superior de la Federación denunció un daño patrimonial a Pemex cuando Calderón era secretario de Energía y presidente del Consejo de Administración de Pemex, por haber vendido a bajo precio bonos de las acciones que Pemex posee en Repsol. Cabe señalar que meses después esas acciones aumentaron su valor, por lo que se registró una pérdida patrimonial para Pemex por 655 millones de dólares.
3. Está plenamente demostrado que Juan Camilo Mouriño, actual secretario de Gobernación, es un traficante de influencias confeso: aceptó de manera cínica haber firmado contratos con Pemex para beneficio de su empresa familiar. Y es necesario decir que ante este evidente caso de impunidad, nuestros detractores de la televisión y de la radio, que gritan contra nosotros, se han quedado callados como momias.
4. También tenemos pruebas de que el contrato que otorgó la Comisión Federal de Electricidad a Repsol, sin que hubiese otra oferta, por 21 mil 650 millones de dólares para la compra de gas del Perú, y cuya ganancia será de 15 mil millones de dólares, fue autorizado desde Los Pinos, en 2007, cuando Juan Camilo Mouriño era coordinador de la Oficina de la Presidencia.
5. Por si fuese poco, obran en nuestro poder, pruebas que demuestran que desde antes de que enviara sus reformas al Senado y de que apareciera Calderón hablando de los bonos petroleros que supuestamente serán adquiridos por el pueblo, ya los banqueros de México y los especuladores financieros daban a conocer de manera confidencial a los principales integrantes de sus gremios los pormenores de este asunto. Es decir, por anticipado y con información privilegiada, los banqueros y los especuladores financieros ya se están frotando las manos.
Como es evidente, detrás y adelante del afán privatizador está la voracidad de una minoría de políticos corruptos y de algunos potentados nacionales, asociados con empresas extranjeras.
Éstas son las razones que nos han llevado a oponernos a la privatización del petróleo. Esto es lo que explica el porqué de la resistencia civil pacífica. Afortunadamente, pudimos prever lo que vendría y hemos aprovechado el tiempo, no sólo para denunciar la intención del despojo, sino para organizarnos e impedirlo.
El pasado jueves, en forma coordinada y simultánea, comenzaron las acciones de resistencia civil pacífica.
La primera medida la tomaron los senadores al ocupar la tribuna de ese recinto legislativo. Y de inmediato hicieron lo propio, en apoyo a sus compañeros, los diputados del Frente Amplio Progresista. Todo esto fue acompañado por la acción extraordinaria y ejemplar de las mujeres brigadistas que participan activamente en la defensa del petróleo, quienes a su vez fueron respaldadas por los hombres que forman parte de las brigadas de la Ciudad de México y del municipio de Ecatepec, del Estado de México.
Hemos contado con la solidaridad de muchos mexicanos, mujeres y hombres libres y concientes. Por eso no han podido destruirnos políticamente. Aquí repito lo que decía el presidente Juárez: “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. En eso radica nuestra fuerza.
Con las primeras acciones de resistencia civil pacífica y con el apoyo de muchos otros, incluso de aquellos con los que tenemos algunas diferencias, pero con los que coincidimos en la defensa del petróleo, hemos logrado alejar el riesgo del albazo legislativo. No olvidemos que querían, como lo hicieron con la Ley del ISSSTE, aprobar al vapor las reformas de Calderón sobre el petróleo. Pero la acción oportuna de nuestros legisladores y de las brigadas lo ha impedido. Y es casi un hecho que no podrán, en este periodo de sesiones que termina el 30 de abril, aprobar las iniciativas entreguistas.
Sin embargo, no podemos confiarnos. Sabemos cómo piensan y cómo actúan nuestros adversarios, pero sobre todo sabemos que es mucha su avaricia.
Aquí quiero dejar en claro cuál es nuestra principal demanda en estos momentos. Lo que queremos es algo totalmente racional, pacífico y posible; racional, pacífico y posible. Estamos exigiendo que se convoque a un debate nacional, plural y democrático con toda la sociedad. Un debate sin prisas, no simulado, abierto a todas y a todos los que tengan algo que decir. En el entendido de que el petróleo es de todos los mexicanos y, por lo tanto, todos tenemos derecho a opinar.
Puede ser que los senadores y diputados tengan la última palabra, pero la primera palabra la tendrá siempre el pueblo de México. No podemos aceptar que algunos quieran robarse el patrimonio de todos los mexicanos, y mucho menos a espaldas del pueblo.
Amigas y amigos:
En tanto no haya respuesta a nuestra petición de que se lleve a cabo un amplio debate nacional sobre el petróleo y lo que implica en cuanto a soberanía, historia, legalidad, corrupción, desarrollo, bienestar y paz social, nosotros continuaremos con la resistencia civil pacífica.
El martes de la semana próxima, vamos a estar atentos a lo que suceda en la Cámara de Senadores y de ello dependerán las acciones que llevemos a cabo.
También les propongo que todos los brigadistas de los estados, mujeres y hombres, así como quienes se quieran sumar de manera voluntaria, nos dediquemos a informar al pueblo de México y dar a conocer nuestras razones y las gravísimas consecuencias de la privatización de la industria petrolera.
Para ello, a partir de la semana próxima, vamos a distribuir una carpeta con la información básica que servirá de herramienta a los brigadistas y a los ciudadanos, para ir a concientizar casa por casa, barrio por barrio, colonia por colonia y pueblo por pueblo. Ante el cerco informativo, cada uno de nosotros será un medio de comunicación. Ante el engaño y la manipulación, nos haremos cargo de abrirle paso a la verdad.
También les propongo, porque las circunstancias lo ameritan, que el domingo próximo haya asambleas informativas en todas las principales plazas del país. Estas reuniones serán convocadas por la Comisión Nacional en Defensa del Petróleo y por los Comités de Defensa del Petróleo de los estados. Hago un llamado de nuevo para no caer en ninguna provocación. Este movimiento ha sido, es y seguirá siendo pacífico.
Amigas y amigos:
Como lo sabíamos y lo habíamos previsto, a partir del pasado jueves se intensificó la campaña en contra de nosotros, en la mayoría de los medios de comunicación. Se nos echaron encima con todo. Con gran hipocresía se han dedicado a rasgarse las vestiduras y a atacarnos y a ofendernos de manera vulgar. En medio del griterío ¿qué es lo que se alcanza a escuchar, qué es lo que alegan? Veamos: dicen que nuestros legisladores secuestraron al Congreso.
La pregunta es: ¿Qué acaso un senador o diputado puede permitir con los brazos cruzados que se viole la Constitución, cuando ha jurado respetarla y hacerla cumplir? ¿Qué acaso no son realmente los poderosos, los potentados de este país, los que tienen tomadas las instituciones para su beneficio personal? ¿Qué acaso no han convertido al gobierno de la República en un comité al servicio de unos cuantos? ¿Con qué autoridad moral hablan de democracia, cuando ellos mismos han venido reconociendo públicamente que se robaron la Presidencia de la República, “haiga sido como haiga sido”?
Dicen que hay que apegarse a los procedimientos legales, pero deliberadamente olvidan que la mayoría de los ministros de la Suprema Corte de Justicia no son más que encubridores de políticos corruptos y de delincuentes de cuello blanco.
Claro que sabemos cuál es el procedimiento legal ante una violación a la Constitución. Claro que podemos acudir a la Corte para presentar un recurso de inconstitucionalidad. Pero no somos ingenuos. Desgraciadamente, esa institución, como es de dominio público, sólo sirve para legalizar los despojos que cometen los poderosos.
En la mayoría de los medios de comunicación, en la radio y la televisión, los conductores también vociferan que tenemos secuestrado el Congreso. ¿Qué acaso no son ellos los acaparadores de la palabra, de la información y los más tenaces manipuladores de la opinión pública? Desde aquí les decimos que no nos detendrán con sus campañas de odio y de linchamiento político. Debe saberse que nada nos llevará a convertirnos en cómplices del atraco al pueblo y a la nación.
Este movimiento está integrado por mujeres y por hombres dignos que no se miden con el rasero de la política tradicional, sino con el de la historia. En la vieja política, en donde todos los intereses cuentan, menos el interés del pueblo, la mujer y el hombre público deben ajustarse a las reglas del juego: no pueden ejercer a plenitud su libertad, no pueden reflexionar en voz alta, están obligados a cuidar su imagen para no afectar su carrera y a someterse al código que exigen los intereses creados.
El caso de nosotros es distinto. Para nosotros, lo más importante es mantener nuestra dignidad y nuestros principios. Nos mueven ideas y convicciones, no meros intereses políticos. Aquí insisto: no importa que al final de esta jornada patriótica nos desgastemos políticamente si logramos mantener bajo el dominio de la nación la explotación y el aprovechamiento de nuestro petróleo.
A diferencia de la derecha que lo deshumaniza todo y en pos de lo material actúa con irresponsabilidad e intolerancia. Nosotros tenemos nuestra conciencia tranquila. Nosotros sabemos lo que es el amor al prójimo. Sabemos que amar es luchar por los demás y respetar al diferente. Y también sabemos que la paz es fruto de la justicia y de la libertad. Sabemos que arrebatar jamás trae nada bueno. Y precisamente por eso sostenemos que el despojo del petróleo creará un ambiente de insatisfacción y farsa, y viviremos los mexicanos en constante riesgo de confrontación interna y amenazas de conflictos con el extranjero. En suma, porque queremos vivir en paz es que estamos defendiendo el petróleo.
Amigas y amigos:
Se trata de crear una nueva política, sustentada en principios, en valores morales y en el respeto al pueblo, y donde prevalezca el interés general por encima de los intereses particulares.
En este camino hacia una nueva forma de hacer política, nos ha tocado enfrentar al poder autoritario, ejerciendo un contrapoder que nos da la autoridad moral y el apoyo del pueblo.
Por ejemplo, en el Congreso de la Unión, los legisladores del Frente Amplio Progresista no tienen el poder cuantitativo de los votos, pero la defensa de causas justas les confiere un importante poder moral, cualitativo: el poder del veto, el poder de oponerse y, en última instancia, el derecho a ejercer la resistencia civil pacífica, cuando sus argumentos no son considerados para la toma de decisiones que atañen al pueblo y a la nación.
El contrapoder está, también, en no entrar al juego del sistema, de la política tradicional que ha imperado, por mucho tiempo, en nuestro país, donde todo se resuelve por arriba, en las cúpulas, sin tomar en cuenta los sentimientos y las necesidades de las mayorías.
Amigas y amigos:
La historia nos enseña que los avances de justicia, libertad, democracia y soberanía sólo se han logrado cuando el pueblo, los obreros, los campesinos, los indígenas, los estudiantes, las mujeres, se han movilizado en contra de los opresores nacionales o extranjeros.
Sólo el pueblo puede salvar al pueblo, sólo el pueblo puede salvar a la nación.
Sigamos luchando juntos para defender las aspiraciones libertarias y de justicia del pueblo de México.
¡Viva la Resistencia Civil Pacífica! ¡Vivan las mujeres brigadistas! ¡Vivan los hombres brigadistas! ¡Vivan nuestros legisladores! ¡Viva México!
domingo, 16 de marzo de 2008
Día internacional de lo mejor que hay en el mundo: las mujeres
La vida es (más) de las mujeres
Pterocles Arenarius
El mundo se siente solo y necesita el
consuelo de las caderas y los pechos
de las mujeres. Y lo pide con mil
manos y millones de voces.
Clarissa Pinkola Estés
(Mujeres que corren con los lobos)
Clarissa Pinkola Estés
(Mujeres que corren con los lobos)
El 8 de marzo fue declarado por la ONU el día internacional de la mujer desde 1977. Sin duda es bueno que se declarase un día mundial de la mujer, al menos para recordar que todavía falta mucho que hacer en favor de muchas mujeres en gran cantidad de países del mundo.
Lo esencial es que las mujeres son, estadísticamente, la mayor parte de la especie humana. A contrapelo de la supuesta mayor fuerza masculina, las mujeres son más resistentes, más adaptables, más ad hoc al mundo. ¿Más evolucionadas? Bueno, hay un detalle biológico ineludible: el cuerpo femenino está más especializado que el masculino, tan obvio como que el cuerpo de la mujer cuenta con un orificio más que el del hombre para realizar las funciones fisiológicas. En efecto, la uretra es usada por el cuerpo humano masculino para dos funciones: orina y eyaculación; mientras el cuerpo de la mujer cuenta con dos vías para la realización de las sendas funciones, una para la orina y otra para las funciones reproductivas. Este detalle minúsculo e incluso de mal gusto es demasiado importante en múltiples ámbitos, pues determina a los seres desde su parte esencial, la biológica, la animal. Porque además es el primer atisbo de las múltiples diferencias derivadas de la enorme variedad hormonal y fisiológica.
Detalles no menos importantes son los siguientes: mientras entre el género masculino suelen darse los picos de la genialidad, también se dan las simas de la estupidez o las malformaciones mentales congénitas, entre las mujeres se presenta el sano promedio de la inteligencia normal. Testimonios claros de esto son cárceles, manicomios, hospitales y otros albergues para gente imposibilitada. Hay muchos más hombres en estos sitios que mujeres. Igualmente hay diferencias en los conflictos armados –salvo cuando ocurren ataques a la población civil, costumbre cada vez más abominablemente común en las guerras– mueren más hombres que mujeres, de hecho, los enfrentamientos de la guerra regular, siempre son entre hombres, aunque hay salvedades. En general, los infantes femeninos sobreviven más que los masculinos, por eso en todo recuento de población, hay un pequeño pero constante y notable porcentaje de mayoría femenina.
Los hombres y las mujeres somos, por fortuna, muy diferentes, si nos asomamos al detalle. Sin embargo, seríamos muy idénticos si nos atuviésemos a lo general. Por supuesto que, en la civilización, la mujer debe gozar de tantos derechos –si no es que más, por las razones del tremendo trabajo de la gestación y la parición de la especie– que el hombre. Tan diferentes somos que ellas se encargan del trabajo más duro para procrear a la humanidad y nosotros, los hombres, sólo de la parte placentera, hablando en términos biológicos.
Las inteligencias masculina y femenina son cualitativamente muy diferentes y cuantitativamente idénticas. Pero eso no descarta que cualquiera, sea hombre o mujer, pueda desarrollar una inteligencia con las cualidades del otro género. Sin embargo, hay más locos (y genios) que locas y genias; de igual manera los criminales hombres son muchos más y mucho peores que las mujeres. Es decir, entre las mujeres se conserva el sano promedio de la buena inteligencia humana. Cuanto se anota, por supuesto, debe considerarse sin generalizaciones absolutistas.
Todo lo anterior ocurre en el ámbito de la sociedad actual. Pero no es menos esencial el hecho de que esta sociedad deviene de la historia y aun de la prehistoria, las cuales la determinan en gran medida. Los antropólogos y los historiadores han establecido que la sociedad humana más antigua, estable, duradera e incluso eficaz ocurrió en la prehistoria, cuando las mujeres dirigieron a los grupos humanos, en el comunismo primitivo matriarcal, cuando Dios era mujer.
Este último concepto, que aún es discutible para muchos estudiosos de la historia, parece, sin embargo, perfectamente lógico: en los momentos inmediatamente posteriores a la culminación humana llamada “el despertar de la consciencia” o “el amanecer espiritual”, como suelen llamarlo algunos filósofos, es decir, el momento en que el simio dejó de serlo porque apareció un congénere que descendió de los árboles, colocándose en una letal vulnerabilidad que lo obligó a crear, a apelar –con riesgo de su existencia como especie– a la inteligencia, al raciocinio, a su ejercicio y, con esto, a su inmenso, desmesurado, desarrollo; así como un músculo que se ejercita demasiado se hipertrofia, de igual manera ocurrió con la inteligencia. Para sobrevivir. Pero esa especie (homo neandertalensis, Cro-magnon) atinó en el desarrollo de tal facultad, la inteligencia, que se convirtió en un arma desmesurada que logró no sólo la victoria de sobrevivencia de la humanidad, sino, a largo plazo, mucho, muchísimo más: el arte, la ciencia, la gloria descomunal y la inmensa catástrofe que al mismo tiempo es la civilización.
Pero regresemos porque los conceptos se encadenan y su ilación me abruma. “Dios nació mujer”, afirma el filósofo español Pepe Rodríguez. El homo-Cro-magno nensis, a pesar de su inteligencia asombrosa, comparable con la del hombre moderno –de hecho aún es normal encontrarse con muchos de ellos, sobreviven en las corporaciones policiacas y en otros oficios “para hombres”–, no estaba en posesión in illo témpore de un conocimiento fundamental: su papel en el proceso de la procreación. Ignoraba que el hombre ponía la mitad de los cromosomas en esa actividad, deporte favorito de los seres vivos, que es reproducirse y más sabroso todavía si se hace sexualmente. De tal manera que la mujer era la dadora de vida. Por la mujer se reproducía la especie. Y lo hacían ellas solas, si acaso, pensarían nuestros heroicos antepasados, “en algo ayudará que les metamos este maravilloso instrumento que les metemos, pero ellas hacen todo el trabajo para dar al mundo las criaturas que luego serán nuestros sucesores y así los hu manos no desaparezcamos”. Parece obvio que, en efecto, Dios nació mujer. Pero además lo han confirmado los más antiguos residuos arqueológicos hallados: las prodigiosas Venus prehistóricas con caracteres esteatopígicos (apropiados de la mujer multípara: senos abundantes, caderas descomunales, vientre hospitalario), obras de arte fundacionales de la humanidad, en los tiempos en que nacía el pensamiento y con él los lenguajes y detrasito la filosofía, la aritmética, la astronomía y los descendientes cercanos de Adán iban nombrando las cosas de aquel tan maravilloso como peligrosísimo e implacable mundo.
Hasta que, algunos millones de años después, ocurrió la revolución del neolítico. Es cuando los hombres, por alguna razón, descubren su papel en el proceso de la concepción. El origen común de palabras como semen y semilla (del latín seminia, seminium), demuestra que, asimismo, el descubrimiento del papel masculino en la concepción, lleva a los machos al descubrimiento, o invención, de la agricultura (o bien, quizá, al revés en el tiempo) y con ello –sustentados en su mayor fuerza muscular determinada por la fisiología– a la apropiación de la tierra para sembrar y de la mujer o las mujeres para concebir, según el poder de cada sujeto. La revolución del neolítico la fechan los historiadores no más allá de los diez mil años. La humanidad tiene una edad de unos tres millones de años, según los descubrimientos de los paleontólogos. Podríamos decir que mientras la humanidad fue gobernada por el poder femenino sobrevivió durante una eternidad de tres millones de años, mientras que en los seis u ocho mil años en que ha estado bajo el gobierno masculino, nos encontramos al borde de la hecatombe ecológica y muchas veces estuvimos muy cerca del autoexterminio mediante armas increíblemente destructivas, descubiertas o inventadas en el último medio siglo, gracias a aquella inteligencia desmedida y desquiciada que logró desarrollar nuestra especie luego de haber apostado su propia existencia.
A partir de la revolución del neolítico el género femenino ha sido víctima de actos terribles de parte del poder macho. Desde el sometimiento al poder machista, tanto familiar como social, económico y político incluyendo la categorización de un estatus de menor de edad para las mujeres y la poligamia (jamás la poliandria, por supuesto) en los países islámicos, hasta la mutilación genital o la lapidación como actos legales.
Sin embargo, en este momento, al menos en el mundo occidental, presenciamos el regreso del poder femenino. Las mujeres han demostrado que pueden ir a las guerras, realizar los trabajos más pesados o sucios (incluyendo “los que ni los negros quieren hacer”, según dijo uno de nuestros prominentes filósofos), hasta realizar las sublimes creaciones artísticas o bien los descubrimientos científicos y también dirigir cualquier empresa o nación, incluyendo su propia vida. Recordemos que apenas hace 50 años en casi ningún país del mundo podían votar las mujeres ni mucho menos ser candidatas. Hoy la situación está cambiando aceleradamente. Incluso en las relaciones sexuales ocurre lo mismo. Hoy, las más recatadas de ellas se comportan como lo hicieran las más atrevidas (putas o locas) de apenas un cuarto de siglo atrás. Las mujeres también pueden tomar la iniciativa, en ejercicio de su propia libertad. Los hombres nos reeducamos a las nuevas condiciones, porque eso es y será para bien. Jamás la exclusión, el sometimiento de un sector de la humanidad será para darnos mejores condiciones.
Lo anterior es bueno. Incluso a pesar de los excesos. Esto viene a cuento porque hay una diputada federal del PRD (Leticia Quezada, si no me miente la memoria) quien va a presentar un proyecto de ley que penalizará “las miradas lascivas” de los hombres contra las mujeres. Será interesante saber quién determinará qué mirada es lasciva y por qué. Cuáles serán las penas por perpetrarlas y si tales miradas serán responsabilidad sólo de los libidinosos machos y jamás de las mujeres que suelen vestirse ex profeso para provocar las miradas en mención y cómo se reglamentará hasta dónde una mujer provoca tales miradas al proporcionar a los lascivos miradores sus propias “imágenes lascivas”: senos casi por completo a la vista, vientres, piernas, caderas e incluso glúteos al aire libre. Gracias a Dios a las mujeres esto les parecerá una tontería, hay que ver los trajes de baño de moda y la ropa interior, más que la exterior que ahora usan las mujeres, incluso las adolescentes, con la intención de que “sea visible” aunque convoquen a la lascivia, sin duda, hablo de ese calzón llamado hilo dental que muestra adornos que necesariamente dejan de ser propios de la ropa interior y que tienen que hacer visibles las partes (cada vez voluntariamente menos) privadas del cuerpo de las mujeres. Aleluya.
Junto con la lucha en favor de pluralidad del pensamiento, la libertad para todos y la igualdad de derechos hay que combatir con la misma enjundia contra la estupidez y la ignorancia aunque provenga de “representantes populares”.
Finalmente, aunque no tenga que ver tanto con el tema del día internacional de la mujer, deseo denunciar un acto bestial que sirve también como ejemplo de que (casi) sólo un ejemplar del género masculino sería capaz de llevar a cabo algo así:
Un mal bicho de nombre Guillermo Habacuc Vargas ha perpetrado un crimen espantoso y pretende justificarlo en nombre del arte. Este sujeto cuya descomposición espiritual es inconcebible presentó una “obra de arte” en la bienal de artes plásticas en la Galería Códice de Managua, Nicaragua, en 2007; el crimen consistió en encadenar a un perro callejero muy cerca de un muro hasta dejarlo morir de hambre y sed, a la vista y para deleite de un público sin duda, cultísimo y de gusto inmejorable.
En el mundo ya ocurren demasiadas brutalidades, monstruosidades de injusticia y de crimen. Dejemos eso a los que, en la lucha por el poder, no se detienen ante el asesinato, el terrorismo en función del poder, la tortura y la crueldad más espantosa (legalizada, además, como ocurre en el régimen de George Bush). No deberíamos permitir que un farsante pretenda autonombrarse artista cometiendo una bestialidad como la de matar de hambre y sed a un inocente perro para alimentar su pútrido ego y apropiarse así de sus quince minutos de fama. Ese pendejo no es artista, es un criminal. El mal bicho de nombre Habacuc Vargas pretende que perpetrar crímenes como el que realizó lo colocará en el estatus de creador de “arte”, pero su “obra” sólo colabora para engrandecer la vergüenza de la humanidad y nada tiene de arte.
Es posible exigir que Guillermo Habacuc Vargas no se presente en una nueva bienal –quién sabe qué hazaña se le ocurra al señor– firmando la carta que se encuentra en el vínculo:
http://www.petitiononline.com/13031953/petition.html
jueves, 13 de marzo de 2008
Benedicto XIV rechazado
Inauguración del Año Académico en la Universidad de La Sapienza de Roma
La ciencia moderna y la defensa del laicismo académico
El Papa Benedicto XVI, invitado por las autoridades académicas de la mayor universidad pública de Europa -La Sapienza, de Roma- a inaugurar con una conferencia el año académico, tuvo que renunciar a última hora debido a las grandes protestas de los estudiantes y de un sector importante del profesorado. Significativamente, en una degradada vida universitaria en la que el grueso de las humanidades parece haber sucumbido al fundamentalismo relativista (hermano gemelo del absolutista), el honor de la laicidad académica tuvo que ser defendido, una vez más, por los científicos naturales.Por su interés filosófico y político-cultural, ofrecemos a continuación, la breve carta abierta que fuera reproducida por toda la prensa italiana y dirigida al Rector de La Sapienza por 67 físicos italianos docentes e investigadores de esa universidad.
Magnífico Rector:
Con estas pocas líneas queremos hacerle presente el hecho de que compartimos totalmente la carta de crítica que nuestro colega Marcello Cini le ha dirigido desde la prensa a usted a propósito de la desconcertante iniciativa que preveía la intervención del Papa Benedicto XVI en la inauguración del Año Académico en la Universidad de La Sapienza. Nada que añadir a los argumentos de Cini, salvo un particular. El 15 de marzo de 1990, todavía cardenal, en un discurso en la ciudad de Parma, Joseph Ratzinger hizo suya la afirmación del filósofo Feyerabend [en su libro Contra el Método]: "En la época de Galileo, la Iglesia se mantuvo mucho más fiel a la razón que el mismo Galileo. El proceso contra Galileo fue razonable y justo". Son palabras que, en cuanto científicos fieles a la razón y en cuanto docentes que dedican su vida al progreso y a la difusión de los conocimientos, nos ofenden y nos humillan.En nombre de la laicidad de la ciencia y de la cultura, y en el respeto de este nuestro Ateneo abierto a docentes y estudiantes de cualquier credo y de cualquier ideología, esperamos que el incongruo evento pueda todavía ser anulado.De esta manera, Marcello Cini, prestigioso físico italiano, profesor emérito de la "La Sapienza", conseguía la adhesión espontanea de 67 físicos italianos, docentes e investigadores de la Universidad, producto de su carta abierta al rector Renato Guarini enviada en noviembre de 2007.Señor Rector:He tenido conocimiento de una nota del primero de noviembre de la agencia de prensa Apcom que dice: "se ha cambiado el programa de la inauguración del 705º Año Académico de la Universidad de Roma La Sapienza, que en un primer momento preveía la presencia del ministro Mussi para oír la Lección Magistral del Papa Benedicto XVI". El Papa "estará allí, pero después de la ceremonia de inauguración, y el ministro de Universidades Fabio Mussi, en cambio, no asistirá".Como profesor emérito de la universidad La Sapienza -precisamente en estos días se cumplen cincuenta años desde que entré a formar parte de la facultad de Ciencias matemáticas, físicas y naturales, a propuesta de los físicos Edoardo Amaldi, Giorgio Salvini e Enrico Persico-, no puedo dejar de expresar públicamente mi indignación por Su propuesta, comunicada al Senado académico el 23 de octubre, torpemente reparada posteriormente con un remiendo que intenta esconder el agujero, al tiempo que mantiene sustancialmente su objetivo político y mediático.No quiero comentar el hecho de que Ud. fue elegido gracias a los votos determinantes de un electorado laico. A un católico democrático –representado para todos por el ejemplo de Oscar Luigi Scalfaro en el transcurso de su septenato de presidencia de la República– nunca le hubiera pasado por la cabeza olvidarse de que desde el 20 de septiembre de 1870 Roma ya no es la capital del estado pontificio. Me detengo, más bien, en la increíble violación de la tradicional autonomía de la universidad –encarnada desde hace más de 705 años en el mundo de La Sapienza– que significa Su iniciativa.En primer lugar, a nivel formal. Si bien en los primeros siglos que siguieron a la fundación de la universidad la teología se enseñó junto a las disciplinas humanísticas, filosóficas, matemáticas y naturales, hace ya mucho tiempo que no queda rastro de ella en las universidades modernas, por lo menos en las universidades públicas de los estados no confesionales. Ignoro los estatutos de la universidad de Ratisbona donde el profesor Ratzinger pronunció la notoria lección magistral en la cual me detendré más adelante, pero insisto en que normalmente esta disciplina forma parte únicamente de las enseñanzas que se imparten en las instituciones universitarias religiosas. Los temas objeto de los estudios del profesor Ratzinger no deberían, por lo tanto, entrar en el ámbito de los argumentos de una lección, mucho menos de una lección magistral pronunciada en una universidad de la República italiana. Especialmente si se tiene en cuenta que, desde los tiempos de Descartes, para poner fin al conflicto entre ciencia y fe que culminó con la condena de Galileo por parte del Santo Oficio, se llegó a una separación de ámbitos de competencia entre la Academia y la Iglesia. Su clamorosa violación en el curso de la inauguración del año académico de La Sapienza habría sido considerada en el mundo como un salto atrás en el tiempo de más de trescientos años.En cuanto al aspecto sustancial las implicaciones habrían sido aún más devastadoras. Considerémoslas a partir precisamente del texto de la lección magistral del profesor Ratzinger en Ratisbona, de la que presumiblemente no se hubiera distanciado mucho la de Roma. En ella se expone claramente que la línea política del papado de Benedicto XVI se basa en la tesis de que la separación de ámbitos de las respectivas áreas de competencia ya no sigue siendo válida: "En el fondo..., se trata -cito textualmente- del enfrentamiento entre fe y razón, entre verdadero iluminismo y religión. Partiendo ciertamente de la naturaleza última de la fe cristiana y, al mismo tiempo, de la naturaleza del pensamiento griego ya fundido con la fe, Manuel II podía decir: No actuar 'con el logos' es contrario a la naturaleza de Dios".No quiero insistir en lo peligroso de este programa desde el punto de vista político y cultural: basta pensar en la reacción suscitada en el mundo islámico por apuntar a la diferencia que habría entre el Dios cristiano y Allah -atribuida a la supuesta racionalidad del primero frente a la imprevisible irracionalidad del segundo- que a su vez sería el origen de la tolerancia de los cristianos y de la violencia de los islámicos. Hace falta mucho valor para sostener esta tesis y esconder bajo el ala las Cruzadas, los progroms contra los judíos, el exterminio de los indígenas de América, la trata de esclavos, las hogueras de la Inquisición, con los que los cristianos han obsequiado al mundo. Lo que aquí me interesa, sin embargo, es el hecho de que de este enfrentamiento entre fe y razón se sigue una concepción de la ciencia como ámbito parcial de un conocimiento racional más amplio y general al cual debería subordinarse."La razón moderna propia de las ciencias naturales –concluye de hecho el Papa- con su intrínseco elemento platónico contiene un interrogante que la trasciende, junto con sus posibilidades metódicas. Ella misma debe simplemente aceptar la estructura racional de la materia y la correspondencia entre nuestro espíritu y las estructuras racionales que operan en la naturaleza como un dato de hecho en el que se basa su recorrido metódico.Pero la pregunta (el por qué de este dato de hecho) existe y las ciencias naturales deben trasladarla a otros niveles y formas de pensar a la filosofía y a la teología. Para la filosofía y, de forma distinta, par la teología, escuchar las grandes experiencias y convicciones de las tradiciones religiosas de la humanidad, especialmente de la fe cristiana, constituye una fuente de conocimiento; renunciar a ella significaría una reducción inaceptable de nuestro escuchar y responder". Más allá de estas circunlocuciones este discurso demuestra que en su nuevo rol el ex-jefe del Santo Oficio no ha olvidado la obligación que tradicionalmente compete a éste. Que ha sido siempre y continúa siendo la expropiación del ámbito de lo sagrado, inmanente en la profundidad de los sentimientos y de las emociones de todo ser humano, por parte de una institución que reivindica la exclusividad de la mediación entre lo humano y lo divino. Una apropiación que ignora y envilece las innumerables y distintas formas históricas y geográficas de esta esfera tan íntima y delicada sin respeto por la dignidad personal y la integridad moral de todo individuo.Sin embargo ha cambiado la estrategia. Puesto que ya no puede servirse de hogueras y penas corporales ha aprendido de Ulises. Ha utilizado la efigie de la Diosa Razón de los iluministas como caballo de Troya para entrar en la ciudadela del conocimiento científico y ponerla a raya. No exagero.¿Qué otra cosa es, solo para poner un ejemplo, el apoyo explícito del Papa a la así llamada teoría del Diseño Inteligente, si no el intento dirigido, por lo demás, a través de una negación de la evidencia histórica, un vulgar vuelco de los contenidos de las controversias internas de la comunidad científica y el viejo artificio de la caricatura de las posiciones del adversario de reconducir a la ciencia bajo la pseudo-racionalidad de los dogmas de la religión? ¿Como deben haber reaccionado los colegas biólogos y sus estudiantes frente a un ataque más o menos indirecto a la teoría darwiniana de la evolución biológica que es el fundamento, en todo el mundo, de la moderna biología evolutiva?No llego a comprender, por lo tanto, las motivaciones de Su propuesta tan inconsiderada y dañina para la imagen de La Sapienza en el mundo. El resultado de Su iniciativa, incluso en la forma edulcorada de la visita del Papa (con "un saludo a la comunidad universitaria") inmediatamente después de una inauguración inevitablemente clandestina, será, de todas formas, que el día siguiente los titulares de los periódicos serán (no se puede pretender que sean tan sutiles): "El Papa inaugura el Año Académico de la Universidad La Sapienza".Felicidades, señor Rector. Su retrato permanecerá junto a los de Sus predecesores como símbolo de la autonomía, de la cultura y del progreso de las ciencias.
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