lunes, 24 de septiembre de 2007
¿Por qué espurio?
Pterocles Arenarius
Las cadenas monopolistas de los medios electrónicos de comunicación se han enfrascado en una campaña desproporcionada contra el poder legislativo.
Pero lo que pasa no es más que un ajuste de cuentas. Las televisoras cayeron en el juego que los propios políticos crearon: hacer de la televisión un monstruo todopoderoso.
Desde siempre la televisión ha sido un factor de poder, un medio al servicio del poder. Ambos se han retroalimentado por décadas. Pero el poder no es fiel, ni siquiera leal. El poder es despiadado e inamigable. Las televisoras, en la campaña electoral del 2006 y en las anteriores abusaron de todos los políticos, aun de los ganadores.
Los panistas, los priístas y los perredistas, todos mendigaban una entrevista, un espot, cualquier clase de aparición en los medios. Recordemos también el bestial linchamiento que hicieron con René Bejarano y con otros perredistas.
La televisión se convirtió en motivo fundamental del poder. Cualquier político, desde el presidente de la República hasta el más humilde diputado, tenía que inclinarse ante las televisoras si quería llegar a los cargos.
Felipe Calderón, en su primera magistratura aun espuria, tiene una deuda inmensa con la televisión: le fabricaron las encuestas en las que lo nombraban ganador, lo pusieron en el centro de los reflectores, le inventaron una carrera meteórica, lo volvieron un héroe, lo ungieron como el que empató y rebasó a Andrés Manuel falsamente y no sólo eso, se empeñaron con el alma, deshocicándose, por destruir a Andrés Manuel. Calderón le debe todo a la televisión.
Calderón es un enano, no sólo físicamente. Porque ni siquiera con la supuestamente invencible campaña en su favor desde la televisión y la guerra puerca en contra de Andrés Manuel, ni así pudo ganar. Se requirió el fraude in situ, los chacales-mapaches de Elba Esther robándose los votos e inventando otros.
Hoy las televisoras sienten que Calderón las ha defraudado porque el poder legislativo ha creado leyes para evitar que el poder dependa de la televisión. Y para defenderse se autonombran defensores de la libertad de expresión. Nunca habíamos visto a nadie que mintiera con tanto cinismo.
Las televisiones han sido los peores enemigos de la libre expresión. Ellos se han autocensurado, pero mucho más, ellos se han puesto al servicio del poder; ellos han censurado a todos los que se oponen al poder. Ellos han cometido crímenes al ocultar los crímenes del gobierno en el año 68, en el 71, en la guerra de exterminio del gobierno contra el movimiento armado guerrillero.
Los dueños y los ladramentiras de las televisoras no tienen madre. Pero tienen razón en el hecho de que un delincuente (electoral) como Felipe Calderón los haya traicionado. El berrinche de las televisoras es el grito furibundo del mafioso que ha sido traicionado por otro gángster, su cómplice que se ha quedado con el botín sin repartirlo a pesar del absoluto apoyo de la televisión al candidato chaparro, hoy presidente espurio.
Pero ni siquiera así, con el apoyo del duopolio televisivo ganaba el enano. Por último tuvieron que acudir al fraude cibernético, como lo demuestran las absurdas gráficas de resultados electorales que presentó el IFE. Y éste también se desacreditó y mucho más, se batió de mierda hasta las orejas.
Luis Carlos Ugalde traicionó al PRI, partido que nominalmente lo colocó como consejero presidente del IFE, pero Ugalde, por ser fiel (le debía la chamba) a Elba Esther Gordillo quien a su vez se sometió –por sus personalísimos intereses– a Fox y a Calderón, traicionando a su partido, el PRI, puso a su incondicional Ugalde al servicio del PAN.
A Calderón todos le cobran los favores hechos para hacerlo llegar al poder. Si este presidente paga todo lo que debe, prácticamente no queda nada. Por eso es justo llamarlo PELELE. Si hasta el secretario de Gobierno de Guanajuato dice que a él (o a ellos) debe Felipe la presidencia de la República, lo mismo que dice Luis Carlos Ugalde al afirmar que si lo destituyen sería admitir que hubo fraude electoral. Pero sostenerlo significaría lo mismo; lo mismo que dicen los empresarios que hicieron la guerra de mierda para ensuciar a Andrés Manuel; lo mismo dice Elba Esther; lo mismo dirá sin duda su cuñado Hildebrando, el que proporcionó el fraudulento software que asegurase la victoria de Calderón.
Todas las alzas de precios (tortilla, leche, huevo, gasolina, gas) que ha sufrido el pueblo son parte de las deudas que Calderón tuvo que pagar a los que lo ayudaron a llegar al poder. Y las que vienen.
¿Qué va a hacer el PELELE, si es que realmente deseaba resolver la situación desesperada de más de la mitad de los mexicanos que viven en la pobreza? Hasta el momento no ha podido hacer nada, si es que quería.
¿Podrá hacerlo en el futuro? No lo creemos. Ni siquiera si no tuviera tantos que le reclamaran y tantos que nos oponemos a sus ideas. Y nos oponemos porque el sistema que él aplicará es el mismo que ha empobrecido a México a lo largo de un cuarto de siglo. Lo que se requiere es una transformación radical.
Y Calderón no quiere transformaciones, él quiere más de lo mismo. Es decir, de cualquier manera fracasaría si los que le reclaman lo dejaran, no podría resolver los grandes problemas de México. Pero si arriba no lo dejan, porque les debe todo y abajo tampoco lo dejan, porque les robó todo. ¿Entonces qué va a hacer este sujeto?
Pues que haga lo que pueda, no se espera nada de él. Y más bien, lucharemos por que sea destituido. Felipe de Jesús Calderón Hinojosa no sirve para nada y además es presidente de México de manera espuria.
viernes, 14 de septiembre de 2007
Santo es el Señor
Pterocles Arenarius
“Ah, como serás pendejo, pégame, güey”, me dijo Olegario, el crucificado, bueno, el escogido para subir a la cruz. Aprovechaba que la gente cantaba “Hosanna en las alturas, bendito es el que viene en nombre del Señor”. “Pégame, pedazo de güey” me repitió. Claro, a él no le dolían los latigazos de papel que le dábamos, pero a nosotros sí nos dolían las pedradas y los huevazos de harina que nos atizaba la gente. Era la primera caída y sí, recordaba, según programa, que ahí teníamos que pegarle entre los dos guardias pretorianos que íbamos con él, para que se levantara. El látigo de papel estaba embarrado de pintura roja para que pareciera que a cada golpe le sacábamos sangre. Pero yo no quería atizarle. Ni el otro güey que, caminábamos, uno a cada lado del Cristo, al frente de un escuadrón de pretorianos. La gente nos había traído a pedradas y escupitajos por golpear al crucificado con el chicote. Luego, en vez de pegarle le ayudé a levantarse de la primera caída porque me empezaron a llover limonazos y jitomatazos que el dueño de un puesto de verduras de la esquina había repartido entre la gente. Y el cabrón del Olegario, el Cristo, se me acercaba y en la cara me decía “pégame, pendejo, pégame, chingá, en vez de que me ayudes, pégame, güey”, y trataba de que nadie se diera cuenta; y la gente gritándonos “malditos asesinos” y las señoras hincadas llorando y rezando y los chavos mentándonos la madre y uno que otro borracho gritando quesque para poner orden y los turistas o algún reportero que se atravesaban para tomarnos la foto y los policías divirtiéndose con tanta chingadera y los pretorianos de a caballo, según ellos, nos iban cuidando, pero casi nada podían hacer por más que les echaban encima el animal a los estorbosos, pero de repente a ellos también los apedreaban. Se levantó el Cristo diciéndome “Chingada madre, eres rependejo, cabrón, o te faltan güevos o qué chingaos”, acercándoseme para que no lo oyeran y acomodándose las barbas postizas y la corona de espinas que no tenía espinas porque era de ramas de pirul. Y así seguimos avanzando bien sudados, empolvados y bañados porque no faltó un hijo de su chingada madre que sacó su manguera desde la azotea de su casa y nos echó agua, según para refrescarnos; nos alcanzó a bañar el hijo de la chingada y no podíamos decirle nada, hasta que un pretor jinete le gritó “No eches agua, cabrón”. “Pos es para que se refresquen”. El Cristo le dijo al pretor “Dile a ese hijo de su puta madre que no nos moje”, se le iba cayendo el maquillaje que le pusieron para que simulara la sangre. El pretor le dijo “Ciérrale a tu chingadera porque te voy a echar a la policía”. Y le cerró, pero ya nos había bañado. El nazareno iba bien emputado cargando su cruz después de que lo bañaron. Con el agua se empezó a deshacer mi casco de romano, se arrugaron las cintas de guerrero que usaban como faldita y que me las hice de cartón lo bueno es que en el rayo del sol nos secamos rápido, avanzando entre los gritos y los lloriqueos, gente que nos insultaba y gente que lloraba por el martirio del Cristo y gente que cantaba “Oh, María, madre mía, oh consuelo del mortal. Amparadme y llevadme a la patria celestial” porque la virgen María, acompañada por la Magdalena, que era su amiga, santa Marta que le puso el santo sudario al Cristo, santa Isabel que era su prima y santa Ana, su mamá; habían pasado quizá un minuto antes que nosotros en un carro alegórico lleno de niños disfrazados de angelitos y lanzándole flores a la gente.
Yo iba sudando debajo del casco de romano que era un casco de albañil al que le pegué el penacho y el barbiquejo de papel plateado y que ya se iba deshaciendo, el traje de romano ya lo traía desgarrado porque, apenas saliendo la procesión, un borracho me jaloneó para que ya no golpeara al Cristo, también traía la vaina de la espada vacía pues en el jaloneo con el borracho no supe dónde quedó.
Llegamos a la segunda caída.
Todos los guardias ya estábamos urgidos de que aquello terminara. La gente estaba muy agresiva, el Cristo muy exigente con nosotros para lucirse, los jinetes bien fastidiados de cuidar que su caballo no aplastara a un chamaco o a una ruca de las que llorando se hincaban al paso del Cristo. Así que, aprovechando que se detuvo cuando, después de bajarse del carro alegórico llegó Santa Marta, o no sé cómo se llama la que le limpió la cara para que se quedara impresa en el santo sudario, lo más discretamente que pude me le acerqué cuando se fue la mujer y le dije “Pos ya tírate, cabrón, ya no hacemos la tercera caída, te tiras y metemos al Simón Cirineo a que te ayude a cargar y nos vamos al cerro con dos caídas nomás y que chingue a su madre el mundo”. Se me quedó viendo bien emputado, de pronto se me figuró que quería tirar la cruz y decirnos “Vayan a la chingada y busquen a quien crucificar”; pero no, me dijo “Ni madres, güey, ‘ora se chingan, le voy a decir a don Cataneo que ya le sacaron a los chingadazos y vas a ver que no los vuelven a meter en esto; pos es su penitencia, cabrones, ¿o qué, quieren todo muy fácil?”. Pero entonces Rosauro, un centurión de a caballo, se bajó, vino con el Cristo y le dijo “Vámonos a la chingada, ya nos atrasamos mucho, ya teníamos que estar allá arriba, los que te van a crucificar ya deben estar desesperados porque no llegamos, agárrate de un brazo de la cruz y yo de otro y vámonos en chinga”. Pero el Nazareno estaba emperrado en lucirse todo el camino y le dijo al centurión que no, que él iba a cargar la cruz hasta donde lo entregáramos. Rosauro, el centurión, le dijo al Cristo, “Pos si no la cargas tú, la cargo yo, cabrón, pero de aquí ya nos vamos, güey”. Rosauro, enfurecido porque la gente lo había maltratado mucho, ya con la urgencia de salir lo más rápido posible del brete, cometiendo una blasfemia, le quitó la cruz al Jesucristo y la echó en ancas al caballo, le hizo un nudo sencillo, se trepó al animal y se fue a paso ligero. Todos los guardias nos fuimos detrás de él trotando. El Cristo se quedó parado sin saber qué hacer, luego se fue igual, trotando detrás del caballo. La gente empezó a aplaudir porque así, el centurión le estaba evitando sufrimiento al buen Jesús. Las viejitas le echaban la bendición llorando al caballero que arrastraba la cruz amarrada a su caballo. Luego Olegario el Cristo le dijo “Ya me quitaste la cruz, ahora déjame subir al caballo por lo menos, no la chingues” y el jinete detuvo su caballo que se encabritó un poco y le dijo “Súbete pues, aquí junto a la cruz, en ancas”. Y subiéndose las faldas de su camisón el Cristo se subió al caballo y así se fueron. Las viejitas estaban felices y de pronto empezaron a aventarle flores al jinete que había rescatado a Olegario el Cristo.
Así llegamos a donde había que entregarlo. Ese era mi último trabajo en la representación. Olegario, el Cristo, se bajó del caballo, dos señores le ayudaron, creerían que iba muy lastimado. Ya descansado agarró su cruz y se la cargó. El Simón Cireneo, que tenía que haber entrado en la tercera caída que ya no la hubo y que había llegado ahí corriendo como el resto caminó junto al Cristo ayudándole con la cruz y yo me adelanté hasta quedar frente a la comitiva de crucifixión que, bien asoleados esperaban desde una hora antes al Cristo. Me planté, me dieron el micrófono que se viciaba haciendo un ruido espantoso y canté mi parlamento:
En tus manos, Cayo Flavio, romano centurión,
entrego al nazareno a tu consideración,
lo vas a ejecutar en la cruel crucifixión
y hasta aquí llegó mi obligación.
Recordé que me habían advertido “Más vale que, cuando entreguen al Cristo, ustedes le corran, a que nosotros le hablemos a la policía si los llegara a agarrar la gente y que los granaderos le vayan a pegar a la gente, ya ves que son muy brutos, ni lo mande Dios, no vaya a haber un escándalo, se acaba esta tradición tan bonita. Mejor le corren y se meten a la casa de doña Santiaga que es la verde que se ve allá, ¿sale? De ti depende todo, Pancho”, me dijo don Cataneo, que fue el organizador de lugares.
Se llevaron al Cristo a crucificar. Les dije a mis pretorianos “Cuando llegue el Pancho --que era uno de los de ayuda de a caballo-- nos vamos corriendo atrás de él para que nos abra camino”; pero el pinche Pancho no podía pasar porque había mucha gente y nos estaba dejando solos; los centuriones ya se habían llevado al crucificado y la gente nos estaba apedreando. Tomé la decisión de correr con mi gente sin la protección del caballo que no podía pasar, estaba como a unos treinta metros de nosotros. “¡Vámonos en chinga porque este güey no va a llegar!” les dije a mis muchachos. Me quedé hasta el final para que todos corrieran adelante de mí, no quería que se me fuera a quedar alguno. Corríamos y nos aventaban huevos con harina o confeti, en broma; pero también jitomates y piedras, en serio. Ellos iban unos ocho metros adelante de mí y a algún hijo de la chingada se le hizo fácil atravesarse en mi camino y meterme el pie. Traté de esquivarlo como jugador de futbol americano pero de seguro este güey jugaba futbol pero sóquer porque me aplicó al tobillo un bonito faul que me hubiera hecho caer de pura jeta si no es porque metí las manos. Me levanté lo más rápido que pude, aunque todo raspado, y se me juntó un chingo de gente. Me agarraron del traje de romano y se pusieron a zarandearme, “¿adónde chingaos vas, cabroncito, corriendo como pinche loco?”, me di el jalón y me rompieron mi traje, me agarraron de los brazos y traté de zafarme y entonces empezaron a golpearme. Y cometí el error de defenderme. Repartí unos cuantos chingadazos, pero fueron más --como al cuatro por uno-- los que recibí, lo bueno fue que por golpearme me soltaron y seguí corriendo. Alguien alcanzó a agarrarme de la ropa, me zafé y corrí; cuando ya llevaba un cacho corriendo me di cuenta de que ya iba encuerado, nomás llevaba calzones; mi disfraz ya me lo habían despedazado y, además, ahora sí estaba solo, ya no veía a mis pretorianos. Entonces cometí el segundo error, en vez de correr más fuerte me detuve, ya iba solo, en calzones y huaraches y estaba un poco alejado de donde iba el Cristo para ser crucificado. Entonces sí empezaron a meterme una soberana madriza. Era mucha gente la que se acercó y me pegaban con el puño los hombres, me rasguñaban las mujeres, me jalaban los cabellos las señoras. Estaban como enloquecidos y se desahogaban contra mí. Porque estaba desnudo, porque pensarían que era un loco drogado, depravado y violador, porque querían desquitarse en alguien, porque les iba mal en todo, porque varios hombres y mujeres estaban borrachos, porque son pobres y porque ¿qué chingaos hace un cabrón corriendo encuerado en donde representaban la divina pasión de Cristo?, o pensarían simplemente que yo era el vivo Diablo, ¿por qué no?
No sé cómo pude salir de esa corriendo en medio de tanto pueblo y corrí con todas mis fuerzas. Ya iba por los lugares donde no hay tanta gente y pude avanzar hacia la casa de doña Santiaga, donde nos cambiamos de ropa, pero empezaron a gritar “¡Agárrenlo, está loco, va drogado, es violador!”. Y era creíble porque ya iba yo completamente desnudo y golpeado, sangrando de verdad. Pero seguí corriendo. Parecía que me iba a escapar, pero hubo un genio que oyó los gritos, se hizo de una piedra de buen tamaño, se me paró de frente y cuando me tuvo cerca me la estrelló en la jeta con sólo atravesarla en mi camino. Vi algo como una enorme luz junto de mis ojos. Quedé tan aturdido que cuando me di cuenta estaba en el suelo. La vista se me había oscurecido pero traté de seguir corriendo aunque iba a gatas; ahí me fueron golpeando. No sentía dolor pero sí sentía los golpes, como flashazos cuando me pegaban en la cabeza y piquetes cuando me atinaban en el cuerpo. Me estaban apedreando y me daban una que otra patada. De pronto recibí un patadón en las costillas que sólo me hizo sentir vacío, dejó de entrarme aire y no pude moverme más. Entonces sí me golpearon. Alcancé a ver que me daban con un garrote. Luego todo se hizo oscuro y no supe más. Dicen que los guardias que mandé primero avisaron a los judíos, los fariseos, que ya habían terminado su papel, y éstos junto con otros romanos y gente del barrio vinieron a salvarme. No creo que hubieran llegado a matarme a golpes, pero qué bueno que me salvaron.
Cuando desperté estaba en un hospital del Seguro. Me contaron que al recibirme los médicos dijeron “Mira nomás, está hecho un Santocristo” y supe que les contestaron “No, si nomás era uno de los romanos el pobre güey”; al despertar sí tenía dolores en todo el cuerpo o más bien un solo dolor que era mi cuerpo entero. También estaba horriblemente aturdido, drogado. Tenía un collarín para que no moviera el cuello, un brazo enyesado, una manguera metida por la nariz hasta lastimarme la garganta, otra manguera que, terminada en aguja se encajaba en el dorso de mi mano derecha y, lo peor de todo, una manguera encajada en el culo.
Los amigos asistieron a verme. Unos se burlaban, otros simulaban condolerse, pero estoy seguro que hacían chistes a mi costa. Sabíamos que hay que salir corriendo del lugar porque la gente no quiere a los romanos que crucificaron a Cristo. Y todos tenían la idea de que yo era muy pendejo porque me quedé a que me golpearan.
Al tercer día vino a verme el crucificado, Olegario Malagón, bendecido por la gente del barrio, admirado por los que tenían la suerte de ser sus amigos, adorado por las viejitas que le besaban las manos y las mejillas cuando se lo encontraban en la calle, entrevistado por los periódicos y, una vez, por televisión en su propia casa con su familia, respetado por los señores y estimado por los padrecitos de las parroquias de la colonia, pero, lo más doloroso, perseguido por las mujeres el hijo de la chingada, perseguido por las más bonitas para darle... lo que él les pidiera, pecando o sin pecar. Fue a visitarme al hospital. Lo vi entrar muy contento, radiante, lo acompañaba una preciosa muchacha que no reconocí. Hubiera querido decirle “Ándate a la chingada de aquí, cabrón, qué chingaos vienes a burlarte de uno”. Pero por la chulada de mujer que iba con él no dije nada.
–¿Qué te pasó, güey –fue lo primero que dijo.
No le contesté. Se asustó. Me miró un rato afortunadamente breve y se largó.
Dijo que yo estaba muy grave, que no podía hablar y que no reconocía a nadie.
lunes, 10 de septiembre de 2007
El Yunque
Fundada hace medio siglo con el patrocinio de los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) y por priistas de extrema derecha adquiere su nombre porque los soldados de Dios deben tener un carácter semejante al del instrumento que usan los hombres para forjar el acero. De acuerdo con el testimonio de un miembro de la organización que declaró ministerialmente, el carácter de un militante debe ser tan fuerte que por más embates o más golpes que reciba, no va a modificarse.
Para esta agrupación clandestina, su afianzamiento en círculos de poder político, militar y mediático forma parte de una estrategia para alcanzar su objetivo principal: "evangelizar a las instituciones ".
Se reclutan para convertirlos en "soldados de Dios". No es casual que en la ceremonia de juramento se pronuncien oraciones y una frase contundente: "por Dios y por la patria ", que tiene reminiscencias cristeras, pero también se evocan las falanges españolas. El ideal de estos personajes es que en México se instaure un régimen similar al de Francisco Franco, en el que no sólo exista un hombre que conduzca al país con mano firme, sino que a su lado esté la iglesia. El objetivo es " instaurar el reino de Dios sobre la tierra", algo que evidentemente se contrapone a la Constitución, a las leyes y a la historia.
Los datos que presenta el autor del libro El Yunque: "La ultraderecha en el poder" del periodista Álvaro Delgado los fue recopilando de documentos que se encuentran en el Archivo General de la Nación (AGN) —abierto a la consulta pública por decisión de Vicente Fox desde junio del 2002—, de libros, revistas y periódicos que se han ocupado del tema a través de los años. Parte importante de la información fue proporcionada al autor, por miembros del Yunque, quienes son mantenidos en el anonimato, protegidos por el secreto profesional del periodista.
El Yunque ataca la educación oficial pública, para tener la plena libertad de educación, pues el Estado no debe adjudicarse el derecho absoluto a la educación de los hijos. Defiende los derechos civiles. Critica las políticas de planificación familiar. Lucha en contra del Aborto , antes apoyados por el entonces Arzobispo primado de México, Ernesto Corripio Ahumada. Esta secta lucha contra la Izquierda y el socialismo. Muchas reformas que se hicieron a la Constitución fueron promovidas por esta organización, que proponía 33 enmiendas a la Carta Magna, las cuales la mayoría se cumplieron, desde las relacionadas con los temas electorales hasta las reformas a artículos constitucionales en materia de libertad religiosa
Son capaces de mentir en el nombre de Dios y capaces de usar también a Dios como alcahuete para sus fechorías.
"Salvemos al mundo del diablo comunista, seamos soldados de Dios".
"Soy soldado de Cristo y mi estandarte es la Cruz… venimos a celebrar a Cristo Rey y al que no le cuadre que vaya y chingue a su madre"...Consignas de los grupos juveniles de Testimonio y Esperanza, una de tantas fachadas de El Yunque.
Esta es la derecha mexicana más retrógrada que considera a Hitler el brazo armado de Dios.
El Yunque ya tiene controlado totalmente al PAN, al que penetró mediante muchísimos membretes, desaparecidos y vigentes:
Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), Provida, el Opus Dei, Legionarios de Cristo, Legionarios de María, Caballeros y Escuderos de Colón, Cristeros, Vértebra, Consciencia Ciudadana, Coparmex, Concamin, Movimiento Nacional Sinarquista, Falanges Tradicionalistas Mexicanas, Unión Nacional de Padres de Familia, Alianza Cívica, Centro Nacional de Comunicación Social, Universidades La Salle, Panamericana, Anáhuac, Popular Autónoma de Puebla y del Valle de México, Frente Universitario Anticomunista, Asociación Nacional Cívica Feminina (ANCIFEM), Desarrollo Humano Integral Acción Ciudadana (DHIAC), Comisión Mexicana de Derechos Humanos (CND), Solidaridad Popular Cristiana, Fuerza de Opinión Pública, Movimiento Familiar Cristiano, México Unido Contra la Violencia, A Favor de lo Mejor, Caballeros de Malta, Cursillo de cristiandad, Damas Isabelinas, Movimiento Cristianismo Sí, Juventudes Lasallistas, Vida Humana, Enlace, Forja, Movimiento Testimonio y Esperanza, Asociación de la Juventud Católica Mexicana (AJCM), Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juventudes Nacionalistas por México, Doce Apóstoles, Unión Social de Empresarios Mexicanos, Grupo Enlace, Red Familia (para oponerse al feminismo, el laicismo y la revolución sexual; además apoya al gobierno de Bush), Fundice (dedicada a la exaltación de la herencia colonial), las Hijas de María, Adoración Nocturna, Cursillos de Cristiandad, Adoradores de la Vela Perpetua...
ALGUNOS DISTINGUIDOS YUNQUISTAS
Bernardo Ardavín Migoni, Jefe Máximo.
Ana Rosa Payán, Directora del DIF Nacional, expresidenta de la Asociación Nacional Cívica Femenina (Ancifem), organismo de fachada de El Yunque.
Ana Teresa Aranda Orozco, titular de SEDESOL, expresidenta de la Ancifem, a principios de los 90 fue alcaldesa de Mérida, Yucatán, donde se hizo famosa por impulsar la censura moralista de espectáculos y obras de arte. En el DIF, está continuando con la línea iniciada por Aranda, de apoyar a las organizaciones y redes internacionales de la extrema derecha, que contemplan lo mismo la lucha contra el laicismo y la libertad sexual, que el apoyo a proyectos neoliberales, el anticastrismo y el antichavismo
Teresita Aguilar Marmolejo expresidenta de la Ancifem.
Cecilia Romero, expresidenta de la Ancifem, hoy Senadora.
Ramón Muñoz Gutiérrez Alias "Julio Vértiz", Influyente Consejero de Fox.
Carlos María Abascal Carranza, titular de la Secretaría de Gobernación, que prohibió a su hija la lectura de Aura, obra de Carlos Fuentes e hizo que despidieran a la maestra de su hija en la secundaria donde estudia.
Arturo Chávez Chávez, miembro de Desarrollo Humano Integral y Acción Ciudadana (DHIAC), quien como Procurador de Justicia de Chihuahua dejó libres a asaltantes miembros de este organismo de fachada de El Yunque, hoy flamante Subsecretario de Gobernación.
Leonardo García Camarena, militante del Partido Demócrata Mexicano cuando era controlado por El Yunque, hoy flamante responsable de la Unidad de Desarrollo Político.
Manuel Espino, Presidente Nacional del PAN, Vicepresidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) que incluye al PAN. Cuenta con antecedentes de agresión, actuación sin escrúpulos en contra de adversarios, cohecho, extorsión y tráfico de influencias como responsable de la Oficina Desconcentrada de Gobernación en ciudad Juárez, en el gobierno de Francisco Barrio Terrazas según el libro Historia de una Infamia del panista Luis Carlos Moncada.
Enrique Aranda Pedrosa, subsecretario, primo hermano de Ana Teresa Aranda y compadre de Luis Felipe Bravo Mena, embajador ante el Vaticano.
Lauro López, subsecretario de Asuntos Migratorios.
Juan Manuel Oliva, Candidato del PAN a la gubernatura de Guanajuato. Hoy gobernador de ese estado.
Emilio González Márquez, Candidato del PAN a la gubernatura de Jalisco. Hoy gobernador de ese estado.
Marco Antonio Adame, candidato del PAN a la gubernatura de Morelos, senador por el PAN y exdirigente del grupo Testimonio y Esperanza, grupo organizador de las peregrinaciones al Cerro del Cubilete.
Guillermo Velasco Arzac, presidente de la Coordinadora Ciudadana, Unidos, Unión Integradora de Organizaciones Solidarias y Economía Social (Unimoss), todas agrupadas en Sociedad en Movimiento.
Jorge Manzanera, exmiembro de la DHIAC.
César Nava, hijo del jerarca de El Yunque en Michoacán, será el enlace con el CEN del PAN en la Subsecretaría General Adjunta.
Luego dicen los jerarcas del PAN que El Yunque no existe. Pero es como las leyendas esotéricas: "Las brujas no existen, pero de que vuelan, vuelan."
Luis Orea, esposo de Ana Teresa Aranda, candidato del PAN a diputado por Puebla.
Juan Carlos Romero Hicks, Alias "Iturbide", ex gobernador de Guanajuato.
Enrique Garrido Patrón, ex gobernador de Querétaro.
En Guadalajara, en la región que en otros tiempos fue escenario de las sangrientas acciones de los cristeros, tendrán lugar las actividades sobre "Familia y Vida", expresión eufemística para el activismo contra la despenalización del aborto y en pro de una moral sexual de la abstinencia.
Francisco González Garza, expresidente de la Unión Nacional de Padres de Familia y dirigente de A Favor de lo Mejor, organización que pugna por la censura de los medios, y fue fundada en 1996 por Lorenzo Servitje, empresario que encabeza el grupo Bimbo, de la industria panificadora.
Fernando Sánchez Argumedo, de la red mexicana Yo influyo, organizaciones que apoyan las opciones de gobierno conservadoras.
Manuel Antonio Díaz Cid y José Antonio Arrubarrena, de larga trayectoria en grupos opuestos a la educación laica y en general a la separación entre la Iglesia y el Estado.
Cristián Castaño, titular de Instituto Mexicano de la Juventud, exdirigente juvenil del PAN en Nuevo León, y uno de los principales impulsores del anticastrismo en el gobierno de Fox.
Federico Muggenburg, quien inició su trayectoria en ese sector desde principios de los años 60, en el violento grupo anticomunista denominado MURO.
Francisco Xavier Salazar Sáenz, Alias "Capablanca" actual secretario del Trabajo y quien fuera dirigente de la Unión Nacional de Padres de Familia en el estado de San Luis Potosí, y como tal uno de los impulsores de campañas contra la educación sexual en los años 90.
Luis Pazos de la Torre, ex director de Banobras, que como diputado presidente de la Comisión de Hacienda, desvió 30 millones de pesos a favor de Provida, organización antiaborto, donde su yunquista dirigente Jorge Serrano Limón utilizó el dinero para comprar lencería para su mujer.
Fernando Guzmán Pérez-Peláez y José Luis Luege, procurador del Ambiente, los dos últimos presidentes que tuvo DHIAC.
EL YUNQUE Y ESPINO
En la Asamblea Nacional de Querétaro, fue clave para explicar el triunfo de Espino. Esta secta de extrema derecha logró colocar aproximadamente 120 consejeros mediante los dos métodos de votación: Propuestos por el CEN, inciso A, y por elección, inciso B.
Entre los consejeros se colaron personajes de la talla de María Teresita Aguilar Marmolejo, expresidenta de Ancifem; Oswaldo Alvarado Martínez, secretario particular de Bravo Mena, mismo cargo de Ricardo Anaya Cortés con Garrido Patrón; Ricardo de Gasperín Sampieri, pariente del obispo de Querétaro; y José Espina von Roehrich, poblano de origen y coordinador de los diputados del PAN en la capital.
Hijos de jerarcas de El Yunque también tuvieron cabida: Uno de ellos es el diputado Francisco Xavier Salazar, hijo del subsecretario del Trabajo Francisco Xavier Salazar Sáenz, "Capablanca", quien también es consejero nacional, y otro es Santiago Ardavín Ituarte, hijo del jefe nacional de El Yunque.
Panistas adversos a Espino prevén sanciones a quienes disientan, pero la Comisión de Orden, en la que se procesan en última instancia los conflictos internos, está también controlada por la organización secreta.
La preside el exdiputado federal Ricardo Torres Origel, ex secretario general de Gobierno de Guanajuato; Felipe Urbiola Ledesma, de Querétaro, cuyo seudónimo es "Emilio Jasso"; y Patricia Martínez Macías, de Aguascalientes. Aunque María del Carmen Segura Rangel y Manuel Gómez Morín no pertenecen a El Yunque, los tres suplentes sí: Guadalupe López Mares, Sergio Arellano Sánchez y Antonio Morales de la Peña.
El Senador Vicencio Álvarez advierte: "El partido está en el riesgo real de convertirse, en el mejor de los casos, en un partido de facciones y, en el peor de los escenarios, en un partido sectario. Y ni un partido de facciones ni un partido sectario son lo que Acción Nacional merece ni lo que el pueblo de México necesita."
"Espino ganó la presidencia del CEN porque lo respaldaba un grupo muy identificado dentro del partido, cuyas características de secreto, primordialidad e intolerancia me son inquietantes".
"El extremismo en el pensamiento lleva al aislamiento; el aislamiento incapacita para entender al otro y termina por llevar a la intolerancia. Una organización o una sociedad con actitudes o convicciones de intolerancia es incompatible con la democracia, pues en ésta hay que acometer la ardua tarea de construir la convivencia entre quienes piensan diferente y merecen respeto y aceptación.
"En El Yunque parece hacer muchos juicios categóricos que excluyen la validez de cualquier otro; son reflexiones que reciben una carga adicional de contenido moral, estableciendo una infranqueable barrera entre los 'buenos' y los 'malos'. En esta perspectiva de confrontación, las agresiones y hasta el crimen pueden ser fácilmente justificados, lo que constituye una grave contradicción con los motivos superiores que los animan."
"El secreto no es buen amigo de la democracia...De nada vale el argumento que pretende matizar afirmando que las actividades de El Yunque no son secretas, sino reservadas. Este es sólo un malabar semántico que no acredita una diferencia sustancial y que da cobertura al autoengaño." Finalizó el Senador del PAN Vicencio Alvarez.
Ocho días antes de la sesión del Consejo Nacional que designó a Manuel Espino como presidente del CEN, el viernes 25 de febrero dos personajes peculiares se reunieron en la residencia oficial de Los Pinos, poco después de las 11 de la mañana.
El jefe de la Oficina de la Presidencia para la Innovación Gubernamental, Ramón Muñoz Gutiérrez, cuyo seudónimo en El Yunque es "Julio Vértiz", fue el anfitrión de Adrián Fernández, miembro también de la cofradía y presidente de "Panistas con Santiago", la agrupación que apoyó la precampaña presidencial del secretario de Gobernación.
Al día siguiente, en Toluca, Estado de México, Espino se entrevistó con Sahagún, cuyo jefe de relaciones públicas es Guillermo Velasco Barrera, hijo de Guillermo Velasco Arzac, uno de los jefes de El Yunque que tiene el seudónimo de "Jenofonte" y que la asesora desde el gobierno de Guanajuato.
El Yunque no sólo volvió a ganar la presidencia panista por tercer periodo consecutivo –dos de Bravo Mena y ahora Espino–, sino que controla la secretaría general, el CEN y la Comisión de Orden –la instancia que procesa las sanciones contra militantes inconformes–, así como comités y gobiernos municipales y estatales.
El diputado federal Germán Martínez advirtió de una "peligrosa ultraderechización" del PAN.
CREEL-FELIPE CALDERÓN
El propio Creel reconoció, en mayo del año pasado, que sabía de la existencia de la Organización Nacional El Yunque, pero, según él, su conocimiento era limitado: "Lo único que yo sabía es lo que me contó un expresidente del PAN ."
–¿Carlos Castillo Peraza?
–Sí, que tuvo que pactar con ellos.
Felipe Calderón, reveló el viernes 4 de junio de 2004, tres días después de su renuncia a la Secretaría de Energía, que él y otros panistas sabían "El Yunque es una organización que venía de los años sesentas o setentas,pero no estoy casado con una fobia hacia El Yunque ".
A Felipe Calderón nunca le preocupó la operación subterránea de la organización en el PAN: "Lo equiparo un poco a los grupos guerrilleros, pero ni siquiera tienen un periodo violento".
–Reportero: ¿Usted pactaría con esa organización para ser candidato?
–Felipe Calderón: "Yo creo en la política abierta, no creo en la onda grupera y no creo que se tenga que hacer exclusión de las organizaciones del PAN".
Felipe Calderón ha traicionado al PAN, a la nación y a su padre, que en los ochentas renunció al PAN después de descubrir que El Yunque había infiltrado a un gran sector de Acción Nacional, agradezco al señor padre de Felipe (QEPD) su investigación documentada en libros.
Felipe Calderón usó la imagen de su padre en su precampaña a la candidatura presidencial al más puro estilo de Madrazo...aunque antes de morir ambos progenitores renunciaron a sus respectivos partidos.
sábado, 8 de septiembre de 2007
El fraude de 2006 y los medios
Pterocles Arenarius
Las pruebas del fraude electoral del 2006 son tan claras que los locutores de Televisa como los de TV Azteca, quienes niegan empecinadamente tal fraude, se van quedando cada vez más solos. Nadie les cree, ni siquiera ellos mismos, pero tienen que repetir irracional e infatigablemente que tal fraude no existió. Fieles seguidores de Goebbels: la mentira repetida un millón de veces termina siendo verdad.
A pesar de todo, ellos mismos admiten que en las encuestas –siempre mentirosas, siempre amañadas– indican que por lo menos un 30 por ciento de los mexicanos cree que hubo fraude.
Se pretende hacer de México una nación como la que nos describe George Orwel en su novela 1984, en donde el gobierno del Gran Hermano (Big Brother) vigilaba de día y de noche a todos los ciudadanos y los engañaba siempre para justificar sus brutalidades y la dictadura. Aquí las encuestas múltiplemente realizadas indican que “sólo” el 30 por ciento de los mexicanos creen que hubo fraude electoral. Pero que todos son felices, aunque sean pobres. Lo cierto es que hay opositores empecinados contra el gobierno y, lo peor para ellos, esos opositores tienen a la razón de su lado.
Y el gobierno mexicano compró los adminículos para espiar toda comunicación que realice cualquier mexicano, ya sea por teléfono domiciliario, celular, correo electrónico o chat. Felipillo quiere ser el Small Brother, y es que su estatura no le alcanza –ni física, ni intelectual, ni (jamás, por supuesto) legítimamente– para convertirse en un dictador. Es un enano en todos los ámbitos. Quizá en maldad, en perversión, en odio, quizá –que también son necesarios para ser un tirano–, quizá en esos terrenos sí tenga tamaños. Por lo pronto, si no los tiene, se empeña en demostrar que sí: las acciones contra el movimiento oaxaqueño y el de Atenco pretenden demostrarlo.
Los partidos políticos han entrado en la discusión de la nueva reforma electoral. Y un punto que está en primer lugar es el de la destitución de Luis Carlos Ugalde y todos los consejeros electorales. Es lo menos que se puede pedir. Ugalde y sus secuaces (no merecen ser llamados de otra manera) tienen una ilegitimidad de origen derivada de que fueron colocados en esos puestos por sólo dos partidos: el PRI y el PAN. Pero en el proceso hay una jugada artera, una traición infame: los consejeros propuestos por el PAN actuaron defendiendo los intereses de ese partido, pero los que propuso el PRI, no. Porque quien manipuló para colocarlos fue Elba Esther Gordillo, entonces secretaria general del PRI. Pero esa mujer fue expulsada del PRI por actuar en favor del PAN, Fox y ese monstruoso engendro político en que se convirtió la señora Martha Sahagún. Elba Esther Gordillo, en una jugada ignominiosa entregó al PAN, a Felipe Calderón, a los consejeros del organismo federal electoral en pleno, un Consejo completamente parcial en favor del PAN. Ese solo hecho descalifica a ese Consejo.
Pero sus agravios van mucho más allá. Además de dejar al PRI sin influencia en el Consejo, permitieron (léase obedecieron) a la profesora para decretar el registro legal de un “partido político” que en la realidad es el membrete de un grupo de amafiados, los mismos que controlan el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Hay evidencias de que los consejeros entregaron al cuñado de Felipe Calderón, el trabajo de diseñar el software para el conteo electoral. Hay pruebas de que en ese software se introdujo un algoritmo para aumentar votos a Calderón y restárselos a Andrés Manuel. Por supuesto que metieron su algoritmo ratero, es evidente al ver las gráficas que dieron esos consejeros como resultados, gráficas tan perfectamente simétricas, tan irreales, tan de máquina y no azarosas como tienen que ser resultados electorales.
Ya no contemos que esos consejeros permitieron a la –ese sí– Gran Chachalaca, Vicente Fox (la única objeción es que las chachalacas tienen un coeficiente intelectual demasiado alto comparado con el del señor Fox), la intromisión ilegal en el proceso electoral. Si, como dice Ugalde para defenderse, no tenía facultades legales para detener a Fox, mucho peso hubiera tenido una declaración de censura contra ese chivo en cristalería que siempre fue Fox.
Los mapaches electorales de Elba Esther, los correspondientes de los gobernadores priístas que ella convenció para que actuaran fraudulentamente para sesgar los resultados contra Andrés Manuel, el algoritmo, la campaña negra de Fox, la correspondiente de los empresarios, el consejo “ciudadano” entregado al PAN y aun así no pudieron ganarle a Andrés Manuel, porque tuvieron que recurrir al fraude cibernético. Se cumplió lo que dijera el repugnante junior Jorge Castañeda, “A López Obrador hay que detenerlo como sea”.
Las declaraciones de diversos actores del fraude han corroborado que lo hubo, por más que los locutores de Televisa y Tv Azteca se afanen en machincuepas lógicas, discursivas para “demostrar” que no hubo fraude. La perla insuperable es la del presidente espurio quien justifica su triunfo diciendo que “haiga sido como haiga sido”, tratando de ser chistosito, pero logrando la más lamentable antípoda del humor.
Todo lo anterior nos indica que cualquier cosa que hubiera hecho Andrés Manuel hubiera sido usada en su contra. Cualquiera que hubiese sido su actitud, los locutores televisivos habrían encontrado “errores de estrategia” que le costaron la victoria.
Como nunca la televisión ha tomado en sus manos el poder, la distorsión de la realidad y el entronizamiento de la mentira como forma de gobierno. La intención es mantener al mayor número de mexicanos en la miseria y la enajenación por la difusión de la estupidez en sus canales. Y mantenerse como la superélite de archimillonarios privilegiados en todos los sentidos por encima del pueblo al que desprecian.
El fraude electoral contra Andrés Manuel es un agravio monstruoso contra el pueblo mexicano. En el mediano plazo será cobrará. En el largo plazo, la historia colocará a cada quien en el lugar que le corresponde realmente a cada quien.
Felipe Calderón no tiene tamaños para ser recordado mejor que como “el pelele” usado por el gran número de gente poderosa que lo llevó (inútilmente) al poder.
La televisión no tiene defensa ante la inteligencia humana, es la gran promotora de la imbecilidad entre los seres humanos. Ese trabajo per se está condenado al fracaso, contradice la mejor esencia de la humanidad.
Sólo es cuestión de tiempo. Pero hay que difundir la consciencia, la racionalidad, la inteligencia. Hay que procurar el conocimiento entre las mayorías. Es cuestión de tiempo y de mucho trabajo.
A largo plazo la apuesta de los ricos, las televisoras y los poderosos no tienen ni el menor futuro.
martes, 28 de agosto de 2007
Caza de Citas
Pterocles Arenarius
Amo de tu silencio.
Esclavo de tus palabras.
Roger Bartra, lanza fango sobre sí mismo: presenta su libro Fango sobre la democracia.
Sergio Sarmiento, la deslumbrante estrella intelectual de Tv-Azteca, por canal 13 entrevista a Roger Bartra para mostrarnos hasta qué punto éste está dispuesto a ingerir excremento. Lamentabilísima intervención de Bartra, otrora un digno periodista, hoy un lamentable lamegüevos.
“Señalé que López Obrador iba a perder desde mucho antes”, dijo Bartra y agregó como argumento central: “es muy difícil que un candidato gane contra la clase media (aunque) así lo hizo Hugo Chávez en Venezuela”.
“Actitud dura de AMLO contra la clase media y contra los empresarios” dice Bartra y se mete a arrastrar lo que fuera su pasado tan decente en un excusado (entiéndase un mierderal) de contradicciones para tratar de que se justifique su “profecía”. Dice que López Obrador mostró dureza y blandura, terquedad y tibieza, que cometió los errores políticos, aquellos de la chachalaca (animal de elevada inteligencia si se le compara con Fox). El error de la no asistencia al primer debate. La incapacidad de colocarse en posiciones más centristas. Etcétera. Y el lacayo Sergio Sarmiento loa al hoy lamentabilísimo rastrero Bartra pontificando que aquí tenemos un “Análisis sobre la izquierda desde la izquierda”. Pero no es más que una jodidérrima retahíla de las mismas cacas de Televisa y Tv-Azteca. Debió decir que López Obrador iba a padecer un fraude electoral sin importar lo que hiciera. La televisión iba a encontrar (inventar) sus errores y a descubrir (inventar) las razones por las que “ganara” el espurio. Para esconder el asqueroso fraude electoral nacional.
Roger, sin embargo, no se cansa de arrastrarse, dice “No hubo fraude. No pueden probarlo. No tienen pruebas y dicen que las ocultan”.
Desvergonzado, Bartra defiende a Calderón contra la izquierda como también contra la derecha. Termina su discurso y tiene que limpiarse de mierda hasta los pelos, hasta las amígdalas, hasta las orejas. Pobrecito.
René Arce, diputado perredista, dice, contradiciendo a López Obrador, que la Cámara de Diputados no es un peligro para México, sino la expresión plural de México. Le faltó decir que es la expresión plural de los peores sujetos de México, los que hacen uno de los peores trabajos y todavía cobran mejor que ejecutivos. Pero en especial él, que forma parte de esa banda de políticos chaqueteros, oportunistas y cuasi gangsteriles llamados Los Chuchos, los que maman y dan de topes. Debieran darle las gracias a López Obrador que están mamando de la inagotable chiche presupuestal después de hacer toda clase de fraudes y cochupos dentro del partido, al cual ya degradaron y enmierdaron valiéndoles madre los cientos de muertos que sufrió el PRD y de los cuales ellos, como buitres carroñeros, se alimentan recibiendo las jugosas dietas diputadiles y senadoriles. Todo eso montados en el arrastre de López Obrador, porque sin AMLO, no valen más del 10 por ciento de la votación nacional. En este momento Los Chuchos ya hicieron del PRD una cloaca pestilente habitada por un hervidero de politiquillos que difícilmente se distinguen de los peores priístas, cuando, en algún momento fue un partido glorioso, derecho y de la más limpia izquierda y batallador.
Luego Ruth Zavaleta, verdulera ambulante en la Delegación Venustiano Carranza apenas hace unos años, putita oficial y segundo frente del mencionado René Arce, agresiva seudopolítica que acostumbra atacar a golpes a sus contrincantes políticos indeseables o incómodos, dentro del PRD, pero obsequiosa y negociadora con los priístas y los panistas, hoy, fiel a sus viejas costumbres, se ofrece a reconocer al espurio y también rechaza que esa cueva de ladrones, gángsters, vividores, ignorantes, chaqueteros, oportunistas, rateros, corruptos y, como no, también putas (y que me perdonen las honorables sexoservidoras que trabajan en la calle porque ellas no son putas y los diputadetes y senadorcetes son peor que putas) que es la Cámara de Diputados.
Luego Manlio Fabio Beltrones –Dios santo– también rechaza que la cueva de ladrones criminales y gángsters, donde él trabaja –gángster ejemplar como ninguno–, sea un peligro para México. Manlio es un gángster. Recordemos quién fue el que desapareció al asesino de Colosio y luego presentó a Mario Aburto (muy diferente al que vimos asesinar a Colosio de un balazo en la cabeza en cadena nacional) como el criminal.
Y Televisa ahora sí da cobertura a lo que dijo Andrés Manuel, acerca de que la cueva de ladrones, asesinos y rateros o al menos vividores y buenosparanada que son miembros de las Cámaras de Diputados y Senadores. Y la prostituta prostitutora que es Televisa que no ha dicho en meses una palabra de Andrés Manuel, ahora sí repite mucho más allá de la náusea y hasta la basca que Andrés Manuel dijo que las tales Cámaras –entendamos cuevas de ladrones, asesinos, pederastas (no olvidemos a Emilito Gamboa Patrón) y ratas– son un peligro para México. Pues no estoy de acuerdo con Andrés Manuel, porque las dos Cámaras, la de diputadetes y la de senadorcillos, sólo son sendos nidos de sujetos mediocres escandalosamente corruptos, bastante pendejos y más o menos criminales, pero seres diminutos en todos los demás sentidos.
domingo, 19 de agosto de 2007
El cataclismo de Damocles
Gabriel García Márquez
Un minuto después de la última explosión, más de la mitad de los seres humanos habrá muerto. El polvo y el humo de los continentes en llamas derrotará a la luz solar, y las tinieblas absolutas volverán a reinar en el mundo. Un invierno de lluvias anaranjadas y huracanes helados invertirá el tiempo de los océanos y volteará el curso de los ríos, cuyos peces habrán muerto de sed en las aguas ardientes, y cuyos pájaros no encontrarán el cielo. Las nieves perpetuas cubrirán el desierto del Sahara, la vasta Amazonia desaparecerá de la faz del planeta destruida por el granizo, y la era del rock y de los corazones transplantados estará de regreso a su infancia glacial. Los pocos seres humanos que sobrevivan al primer espanto, y los que hubieran tenido el privilegio de un refugio seguro a las tres de la tarde del lunes aciago de la catástrofe magna, sólo habrán salvado la vida para morir después por el horror de sus recuerdos. La creación habrá terminado. En el caos final de la humedad y las noches eternas, el único vestigio de lo que fue la vida serán las cucarachas. &&& Señores presidentes, señores primeros ministros, amigas, amigos: Esto no es un mal plagio del delirio de Juan en su destierro de Patmos, sino la visión anticipada de un desastre cósmico que puede suceder en este mismo instante: la explosión, dirigida o accidental, de sólo una parte mínima del arsenal nuclear que duerme con un ojo y vela con el otro en las satabárbaras de las grandes potencias. &&& Así es. Hoy, 6 de agosto de 1986, existen en el mundo más de cincuenta mil ojivas nucleares emplazadas. En términos caseros, esto quiere decir que cada ser humano, sin excluir a los niños, está sentado en un barril con unas cuatro toneladas de dinamita, cuya explosión total puede eliminar doce veces todo rastro de vida en la Tierra. La potencia de aniquilación de esta amenaza colosal que pende sobre nuestras cabezas como un cataclismo de Damocles, plantea la posibilidad teórica de inutilizar cuatro planetas más que los que giran alrededor del Sol, y de influir en el equilibrio del sistema solar. Ninguna ciencia, ningún arte, ninguna industria se ha doblado a sí misma tantas veces como la industria nuclear desde su origen, hace cuarenta y un años, ni ninguna otra creación del ingenio humano ha tenido nunca tanto poder de determinación sobre el destino del mundo. &&& El único consuelo de estas simplificaciones terroríficas, si de algo nos sirven, es comprobar que la preservación de la vida humana en la Tierra sigue siendo más barata que la peste nuclear. Pues con el solo hecho de existir, el tremendo apocalipsis cautivo en los silos de muerte de los países más ricos está malbaratando las posibilidades de una vida mejor para todos. &&& En la asistencia infantil, por ejemplo, esto es una verdad de aritmética primaria. La UNICEF calculó en 1981 un programa para resolver los problemas esenciales de los quinientos millones de niños más pobres del mundo. Comprendía la asistencia sanitaria de base, la educación elemental, la mejora de las condiciones higiénicas, del abastecimiento de agua potable y de la alimentación. Todo esto parecía un sueño imposible de cien mil millones de dólares. Sin embargo, ése es apenas el costo de cien bombarderos estratégicos B-1B, y de menos de siete mil cohetes Crucero, en cuya producción ha de invertir el gobierno de los Estados Unidos veintiún mil doscientos millones de dólares. &&& En salud, por ejemplo, con el costo de diez portaviones nucleares Nimitz, de los quince que van a fabricar los Estados Unidos antes del año 2000, podría realizarse un programa preventivo que protegiera en esos mismos catorce años a más de mil millones de personas contra el paludismo, y evitara la muerte (sólo en Africa) de más de catorce millones de niños. &&& En la alimentación, por ejemplo: el año pasado había en el mundo, según cálculos de la FAO, unos quinientos setenta y cinco millones de personas con hambre. Su promedio calórico indispensable habría costado menos que ciento cuarenta y nueve cohetes MX, de los doscientos veintitrés que serán emplazados en Europa occidental. Con veintisiete de ellos podrían comprarse los equipos agrícolas necesarios para que los países pobres adquieran la suficiencia alimentaria en los próximos cuatro años. Ese programa, además, no alcanzaría a costar ni la novena parte del presupuesto militar soviético de 1982. &&& En la educación, por ejemplo: con sólo dos submarinos atómicos Trident, de los veinticinco que planea fabricar el gobierno actual de Estados Unidos, o con una cantidad similar de los submarinos Tifón que está construyendo la Unión Soviética, podría intentarse por fin la fantasía de la alfabetización mundial. Por otra parte, la construcción de las escuelas y la calificación de los maestros que harán falta al Tercer Mundo para atender las demandas adicionales de la educación en los diez años por venir podrían pagarse con el costo de doscientos cuarenta y cinco cohetes Trident II, y aún quedarían cuatrocientos diecinueve cohetes para el mismo incremento de la educación en los quince años siguientes. &&& Puede decirse, por último, que la cancelación de la deuda externa de todo el Tercer Mundo, y su recuperación económica durante diez años, costaría poco más de la sexta parte de los gastos militares del mundo en ese mismo tiempo. Con todo, frente a este despilfarro económico descomunal, es todavía más inquietante y doloroso el despilfarro humano: la industria de la guerra mantiene en cautiverio al más grande contingente de sabios jamás reunido para empresa alguna en la historia de la humanidad. Gente nuestra, cuyo sitio natural no es allá sino aquí, en esta mesa, y cuya liberación es indispensable para que nos ayuden a crear, en el ámbito de la educación y la justicia, lo único que puede salvarnos de la barbarie: una cultura de la paz.&&& A pesar de estas certidumbres dramáticas, la carrera de las armas no se concede un instante de tregua. Ahora, mientras almorzamos se construye una nueva ojiva nuclear. Mañana, cuando despertemos, habrá nueve más en los guardarneses de muerte del hemisferio de los ricos. Con lo que costará una sola de ellas alcanzaría, aunque sólo fuera por un domingo de otoño, para perfumar de sándalo las cataratas del Niágara. &&& Un gran novelista de nuestro tiempo se preguntó alguna vez si la Tierra no será el infierno de otros planetas. Tal vez sea mucho menos: una aldea sin memoria, dejada de la manos de sus dioses en el último subvirtió de la gran patria universal. Pero la sospecha creciente de que es el único sitio del sistema solar donde se ha dado la prodigiosa aventura de la vida nos arrastra sin piedad a una conclusión descorazonadora: la carrera de las armas va en sentido contrario de la inteligencia. &&& Y no sólo de la inteligencia humana, sino de la inteligencia misma de la naturaleza, cuya finalidad escapa inclusive de la clarividencia de la poesía. Desde la aparición de la vida visible en la Tierra debieron transcurrir trescientos ochenta millones de años para que una mariposa aprendiera a volar, otros ciento ochenta millones de años para fabricar una rosa sin otro compromiso que el de ser hermosa, y cuatro eras geológicas para que los seres humanos, a diferencia del bisabuelo Pitecántropo, fueran capaces de cantar mejor que los pájaros y de morirse de amor. No es nada honroso para el talento humano, en la edad de oro de la ciencia, haber concebido el modo de que un proceso miltimilenario tan dispendioso y colosal pueda regresar a la nada de donde vino por el arte simple de oprimir un botón.&&& Para tratar de impedir que eso ocurra estamos aquí, sumando nuestras voces a las innumerables que claman por un mundo sin armas y una paz con justicia. Pero aun si ocurre, y más aún si ocurre, no será del todo inútil que estemos aquí. Dentro de millones de millones de milenios después de la explosión, una salamandra triunfal que habrá vuelto a recorrer la escala completa de las especies será quizás coronada como la mujer más hermosa de la nueva creación. De nosotros depende, hombres y mujeres de ciencia, hombres y mujeres de las artes y las letras, hombres y mujeres de la inteligencia y la paz, de todos nosotros depende que los invitados a esa coronación quimérica no vayan a su fiesta con nuestros mismos terrores de hoy. Con toda modestia, pero también con toda la determinación del espíritu, propongo que hagamos ahora y aquí el compromiso de concebir y fabricar un arca de la memoria, capaz de sobrevivir al diluvio atómico. Una botella de náufragos siderales arrojada a los océanos del tiempo, para que la nueva humanidad de entonces sepa por nosotros lo que no han de contarle las cucarachas: que aquí existió la vida, que en ella prevaleció el sufrimiento y predominó la injusticia, pero que también conocimos el amor y hasta fuimos capaces de imaginarnos la felicidad. Y que sepa y haga saber para todos los tiempos quiénes fueron los culpables de nuestro desastre, y cuán sordos se hicieron a nuestros clamores de paz para que ésta fuera la mejor de las vidas posibles, y con qué inventos tan bárbaros y por qué intereses tan mezquinos la borraron del universo.
Publicado en el periódico La Jornada el 3 de agosto de 2003.
jueves, 16 de agosto de 2007
Sé verlas al revés
Pterocles Arenarius
Alguna vez, cierto psiquiatra me dijo que todos tenemos derecho a ocupar algo así como el diez por ciento de nuestros actos, como máximo, en el terreno de las manías. El especialista se refería con “tener derecho”, a que todo aquél que acumule manías en más del citado porcentaje de sus actos, no se ajusta a lo que estos facultativos consideran “lo normal”. Los humanos tenemos manías, esos actos en los que nuestro inconsciente nos pone a funcionar en automático mientras la mente despega de este mundo y “la loca de la casa”, la imaginación busca o inventa universos mejores que éste. Hay manías muy curiosas. Además de hacer vibrar los pies sacudiéndolos compulsiva, permanentemente, morderse los labios, jalarse o mesarse los bigotes o el cabello, hacer gestos existen manías dolorosas. Conocí a cierto individuo de luenga cabellera que jalaba uno a uno de sus extendidos apéndices pilosos para llevarlos a la boca, mordisquearlos, arrancarlos del cuero cabelludo y finalmente desecharlos mediante sendos escupitajos. “Tricotilomanía” me informó el especialista sobre esta extraña compulsión. En fin, la variedad es muy amplia. Existen casos extremos, dignos de la más vasta enciclopedia de patologías humanas, entre éstos se incluyen las manías perversas que consisten, como la mencionada, en dañarse el cuerpo. Pero existen también curiosas manías con un cariz netamente intelectual. Una más o menos inconsciente actitud por encontrar un orden en este mundo que frecuentemente nos parece caótico. Sé de gente que cuenta todo aquello que aparece ante sus ojos. Alguno me ha confesado que, con las letras que componen las placas de los autos procura formar palabras agregando vocales o consonantes. Hay quienes creen encontrar indicios propiciatorios al toparse con ciertos números o arreglos de letras. Entre estos últimos están los maniáticos de la palindromía. Esas frases que, como el título de este texto, pueden leerse (y tener sentido) tanto de izquierda a derecha como de derecha a izquierda.
En efecto, hay personas que, por extrañas razones, adquieren la manía de leer al derecho y al revés. Casi siempre con resultados muy frustrantes por lo que acaban por maldecir su manía que, en casos graves, puede llegar a provocar que no se entienda lo que se lee. Sin embargo, no siempre es estéril ésta tan aparentemente absurda manía cuando desde la confusión emergemos embriagados de dicha al descubrir que:
Satán apapacha papanatas
A la pucha, chúpala
Sabrosón es, seno sorbas
Así, el periplo a través de las palabras, puede ser fatigoso, pero vale la pena cuando se llega a una interrogación acaso enigmática:
O puede que arribemos a una frase, ¿consuelo o sevicia?, si pensamos en extremos, según quien la pronuncie, un desconocido solidario o un torturador:
La travesía puede conducir hasta un resentido emplazamiento
Los extraños lugares a que nos conduce la búsqueda, el azar pueden ser como el siguiente encargo rencoroso:
Y también, ¿por qué no?, puesto que insertos en el caprichoso terreno de la suerte, llegaríamos a un aserto quizá freudiano:
O bien dos afirmaciones, presuntuosa una, equívoca la otra:
Allí va la ramera a remar a la Villa
Porque bien sabemos que a La Villa, como los mexicanos conocemos a La Basílica de Guadalupe, nadie asiste a remar. Ahora lleguemos a un apotegma lingüístico y, a la vez, falso teorema:
La siguiente es una invitación al divino marqués que pudiera ser alarmante, pues Donatien Alphonse Francoise difícilmente otorgará algo sin recibir placer (o dolor) a cambio:
Un postulado que denota afán aristocrático es igualmente producto de la laboriosa búsqueda:
He oído a la bruta turba, la odio ¿eh?
Por cierto, hace años, el 20 de febrero de 2002, se presentó un instante, a las 20:02, que representó una cifra de palindromía milenaria: 20:02, 20-02, 2002. Aleluya.
Bien, el espacio es finito, pero los vientos del azar favorables, así surge una afirmación que alcanza estatura filosófica:
Odiar es reconocerse raído
La incursión es productiva. Por más que algún especialista acuse al adicto a la pesquisa palindrómica como víctima de una disfunción mental: esquizoide es la prescripción que me hizo conocer. Pero el diletante de la palindromía desprecia el preocupante decreto y generalmente porfía en la búsqueda. En lo personal, para empeñarme en semejante afición osé corporar raro proceso.
viernes, 10 de agosto de 2007
La Experiencia
La Experiencia
De por sí vivir quién
sabe si tenga caso.
–Qué pasó, cabrón, ¿qué haces? Vamos a tomarnos una chela, ¿o qué?
–Pues nada, aquí nomás. ¿Qué, invitas?
–Carajo, faltaba más. Vamos aquí a Tepito, tengo que ver a unos camaradas.
–¿A Tepito? No chingues...
–No hay bronca, güey, pues con quién crees que te juntas. Tengo que conectar a un cabecilla y luego vamos a una cantinita muy a toda madre, en el Centro, dan muy buena botana.
–Ora pues. –Subí a su carro, un viejo lanchón muy maltratado en funciones de patrulla de la Judicial Federal. El Tony, Matías: un metro ochenta de estatura, barrigudo y malencaradote, recio, bigotón más o menos feroz y con esa seguridad prepotente que los agentes judiciales, a su tiempo, adquieren con el ejercicio del poder; ah pero eso sí, siempre de saco y corbata. Arrancó su carro con alguna violencia, rechinando llantas. Rápidamente llegamos al temible barrio. Se metió a la brava, rozando puestos de fierro recubiertos de hule, sin contratiempos entre estrechas calles y en medio de miradas de desconfianza y odio solapado hasta llegar a una vecindad de las que reconstruyeran después del terremoto del 85. Desconfié. Pero mi compañía era un reconocible y muy eficaz salvoconducto para transitar en tal territorio. Dejamos el carro a la puerta de una vecindad. Entramos en una vivienda y Matías, adelantándose, dejándome fuera del breve diálogo, conversó algunas palabras con el señor de la casa. La mujer del hogar saludó difusamente y a media voz e hizo desconfiado mutis. Luego nos fuimos con el señor de casa y nos instalamos, en pleno a medio patio de la vecindario.
–Soy Ranulfo, surto al Tony –me dijo el anfitrión.
–Chucho Pérez, cuate del Tony. Mucho gusto.
Ranulfo mandó a un chamaco por una piernuda de Bacardí, dos litros de chínguere malo, cocacolas, peor todavía y, menos mal, una bolsa de hielos y varias de sabritas. Sirvió. Empezamos a beber. Se agregaron varios. El Charanga, el Sobado, el Garras más Ranulfo, cincuentón encanecido, desaliñado y sin rasurar. Los primeros tres
tenían prototipo de maleantes, quizá raterillos o quizá comerciantes. Desenvueltos y con gesto astuto de una viveza de muy diestra vulgaridad. Ranulfo era más notable por su gesto suficientoso, como sabihondo y de hartazgo ecuménico, también llamado el Gómora, parecía muy sobrado.
–Ven pa'cá, Juana –echó un grito y en respuesta apareció una muchacha trompudilla de naricita respingona, ojos pequeños y tristísimos, ultramaquillada y con una faldita que a muy duras penas cubría sus calzones–, para que estés un rato con el señor –y Ranulfo señaló a mi guía, amigo y garante de seguridad, Matías, el Tony Talamantes. "Está muy chamaca. Ay putita. Y está bien buena. Ni hablar, c'est la vie", me dije.
–Buenas tardes, señor, me llamo Nallely y estoy a sus órdenes. ¿Me invita una copa?
–Siéntate aquí, Nallely. Tómate las que quieras. ¿Por qué te dijo Juana este Ranulfo?
–Ay, señor Tony, es que dicen que así me bautizaron. Eso dicen, pero me gusta más Nallely.
–'Ta bien, Nallely.
En dos vueltas secamos los dos litros y muy inmediatamente se procuraron la otra. Miré con porfía, directo al Tony como preguntándole a qué hora marchábamos. Sentado en un cajón de madera se veía complacido en la permanencia, observaba la conversación aún casi tímida y las bromas entre los bienquistados. Además acariciaba, como es su costumbre, tímida, decentemente a Nallely quien, por su cuenta se le sentaba en las piernas, lo besuqueaba, lo manoseaba. En ejercitación plena de su oficio. A la tercera copa tomé confianza y competía en proferir presunciones y hasta gastarle bromas benévolas y amigables a uno que otro. De sus comercios, tema formal, pasaron al más ligero de las mujeres y luego la charla sesgó en favor de motivos filosóficos profundos, el futbol. Va muestrario:
–Qué, ¿cómo'stuvo?, ¿se movió?
–No, bien aguado. Mucho pinche mirón pero sin billete.
–No, güey, si como miran compraran, ya me había hecho rico.
–Y qué, Juana, ¿sacaste el chivo?
–Ahi dos que tres, manito, pero no me digas Juana.
–Pinche Nallely, si te conté como diez vueltas al Ambos Mundos, has de andar bien rayada.
–Ay no, cómo crees, no es cierto, señor Matías; sí trabajé pero no fueron tantos y además ya me bañé bien. Estoy limpiecita, señor.
–'Ta bien, Nallely, 'ta bien--. Sonriendo la aprobó Matías.
Caía la tarde. Hablaban más bien desordenadamente, simultáneos, pero cuando Ranulfo el Gómora se daba la voz, tenían consideración, hasta callaban o hacían la voz baja.
–Es la crisis, mis chavos. Circula poco billete. La gente anda prángana. Ya ni siquiera cogen. Qué se le hace.
(...)
–No, güey, traigo una nalguita pero ssssshtamadre; dieciocho añitos, hija de familia, güey, quintito..., no, cabrón, chulita, me cae de madre. Qué pollo, cabrón, qué pollo me estoy refinando...
–No mames, ha de oler a miados. No, yo me ando cogiendo a una ñora, treinta y seis. Uuuta, güey, con una hambre de verga que no mames, falta me hace más miembro. Mira, güey, entre yo y su marido no le damos batalla. No, unas pinches cogidotas que me deja seco, cabrón.
–Qué bonitos cabrones. ¿Y sus viejas? Miren, hay otros cabrones que así han de decir de sus viejas. 'No, si me ando comiendo un culito bien sabroso'. De sus viejas, ojetes. Ay no, si pinches hombres no tienen madre. Pero qué se le va a hacer, ¿verdá, señor Matías?--, reclamó Nallely.
–Así somos, Nallely, ni modo.
De pronto intervenía el Gómora y sin siquiera jactanciarse los aplacaba.
–No, las viejas jóvenes son problemas y mucho gasto. Las viejas muy rucas son mejor, menos gasto y poca bronca. Cuando sus maridos ya no las pelan, ellas lo donan por aquí y por allá, al que se lo pida. Hasta te andan quitando la chamba ¿no, Juana? Pero las viejas siempre son problemas. Puros problemas.
–Por eso con una chava del talón es mejor. Conmigo nadie tiene problemas, yo los quiero a todos. Varios pendejos se han enamorado de mí, me han querido llevar con ellos. ‘Mamacita, ya deja el talón y yo te saco de blanco’– y Nallely agruesaba su vocecilla logrando un efecto más que risible al arremedar pendejos–. No, yo que voy a hacer con un cabrón que no gana ni la mitad de lo que yo saco. No, así estoy mejor.
(...)
–No, güey, el América ora sí viene rajamadres.
–P's siempre, cabrón, avienta billetes como hijo de puta y luego ni califica. Chingón es el Atlas. Puro chavito, pero cómo la mueven.
–Los dos son ojetes, un equipo de la broza y con tradición es el Atlante.
–No p's ya verás ora que se vayan a segunda con su pinche tradición, chale, 'stán jodidos–. Y a su arbitrio Ranulfo cerraba el tema.
–Miren, muchachos, el futbol mexicano es mediocre, pero está considerado entre los mejores del mundo. ¿Saben por qué?, porque pagamos los mejores futbolistas brasileños, argentinos, europeos, lo mejor, lo mejor del mundo, pero siempre vienen aquí a terminar sus carreras. Ya nomás dejan su experiencia, se llevan un billete y se retiran. Es buen futbol, pero mediocre.
–Muchachos, hablen de otra cosa. No mamen, una bola de cabroncitos correteando a patadas una pelota. No mamen, por favor. Lo único que agrada es que están bien buenotes. --Nallely, una muñeca, una putita, de trato tan brusco e igualitario como el de cualesquiera de los que departíamos y era la única que no guardaba deferencias para Ranulfo.
El Tony miraba y no más. Yo intervenía muy a veces y casi no me entregaban la menor atención. Iba la tercera botella y estaba yo en el límite superior de la embriaguez, cuando se rebasa la fase mono, en que se procura ser muy gracioso, pelar diente gratis y ganarse unas risotadas con la mejor monería. Era mi etapa león, cuando entra lo bravo y lo muy cabrón y se cree uno capaz de apagar un incendio a pedos. Antes de la declinación al periodo vaca, en que se muge, se rumia y ya no puede uno consigo y, por supuesto, me faltaba mucho alcohol para llegar al estadio cerdo, cuando se revuelca uno entre la propia basca. Intervine.
–Ustedes son a toda madre, yo admiro un chingo al barrio bravo de Tepito, me gusta un chingo como hablan, me encanta su forma de vivir, me gusta que sean aguerridos, malhabladotes, orgullosos.
Se callaron. Serios. Se miraban entre ellos. El Sobado se puso a forjar un cigarro de mariguana. Con asombrosa velocidad le dio el terminado de ensalivación y ya estaba dándole unos jalones más que amorosos, como si hubiera querido fundirse con la mariguana. Al tercer jale circuló el toque y se recogió abrazándose las rodillas, para gozar la intoxicación sentado en un bote. Entretenidos esperando turno a la mariguana o desconcertados o quizá encabronados por mi fallida loa, ninguno hablaba. Sólo Nallely me consideró:
–No creas, manito, aquí ya casi todo es pura fama. Lo demás ya ni es cierto, puro comerciante miedoso –trató de aliviar tensión la muchacha y se acurrucaba entre los brazos del Tony.
Cuando llegó mi turno a la droga, aquello ya era una vil bacha. Mojé índice y pulgar con saliva y fumé mariguana.
–¿Mato bacha?
El Sobado levantó los ojos y sonriendo como en sueños dijo --qué poca madre.
–¿Cuál es tu pedo, güey? Parece que no te latió, dime qué chingaos traes --riposté embravecido al comentario.
–¿Sabes qué, güey? –se me dirigió el Charanga para mediar– es que caes gordo, en buena onda. Ya estamos hasta la madre de putos que vienen al barrio a comernos, se comen nuestra lengua, nuestra vida, nuestro cotorreo, luego van con los mamertos y hasta con los abilletados y se quieren parar el culo diciendo "no p's yo conozco Tepito, yo tengo un chingo de cuates en Tepis y me reconoce el bandón", y luego hasta escriben en el periódico y... p's se llevan un billete, cobran por hablar de nosotros, nos están robando, dicen que nos dan prestigio, ni madres, nosotros ya lo teníamos desde antes, pero además ni siquiera tienen idea. Esos ojetes viven de nosotros y aquí nada más dejan pura cagada. Son culeros. Y, mira, esos pendejetes, solos, no entran aquí porque saben que se los lleva su pinche madre. Esa clase de putarracos ya nos tienen hasta la madre. Y tú hablaste igualito que ellos, como a ver qué sacas--. Mi protección, Matías Talamantes, el Tony, miraba a uno y a otro. Una puta y leve sonrisilla descarada me aseguraba que se divertía el muy cabrón mientras intensificaba sus caricias y gozo con Nallely. La noche empezaba a caernos encima y Ranulfo acechaba el momento de pontificar.
–Oh que la chingada. Derecho que a mí sí me caen a toda madre. 'Ora qué, ¿me quieren madrear? ¿Les pido perdón? Ni madres.
–Bueno, dínos, a ver, ¿a qué te dedicas? --me dijo el Garras, agachado y frotándose la frente, yo creo que ya bien mariguano o a la mejor emputado o impaciente.
–P's, yo... escribo. Escribo cuentos.
–Puta madre –comentó el Sobado sumergido en un trance vacuno de mota, con ojos entrecerrados.
–¿Ya ves, güey?, eres la misma cagada –ofendióme el Charanga y ridiculizó lo peor que podía–: ya sé...: “una vez iba caminando la gansita moviendo sus nalguitas a traerle churrumais con atole a sus hijitos”.
–Esos no son cuentos.
–Entos qué son...
–Bueno, de ésos no escribo.
–¿De cuáles escribes?
–Pinches güeyes, que no les dé muina, cabrones. Si escribe cuentos pues qué a toda madre –me defendió la hermosa putita–, que no les arda la jeta de envidia, culeros. No les hagas caso, manito, tú sigue escribiendo. Es más, cuéntame un cuento ¿no?
Por fin entró al alegato Ranulfo, el Gómora, pontífice, poseedor absoluto de la verdad última e intrínseca, calmudo y autocomplaciente.
–Lo que pasa es que aquí llegan muchos intelectuales. Cuates muy güevones que no saben qué hacer y, como dice mi buen amigo Cornelio, el Charanga, pues la verdad sí, nos roban todo y luego se jactan de lo que no les pertenece. Y el barrio no tiene ningún beneficio. Aquí tenemos nuestros intelectuales propios, no necesitamos de afuera. Y tú, mi cuate, ¿cómo dijiste que te llamas?, bueno, no importa, pues no sabemos tus intenciones. Vienes a echarnos flores gratis. Nosotros no damos nada gratis, tú lo has de saber. Tampoco lo queremos. Este barrio tiene su historia y mucha gente nos reconoce. Muchos que nunca han pisado Tepito dicen que nacieron aquí. Pues para pararse el cuello. Y tú... ¿qué?... Tú no eres nadie... Estás aquí porque vienes con mi gran amigo el Tony. ¿Serás como los demás? A ver, dínos...
–¿Y ustedes quiénes son?, ¿tú qué chingaos haces? –le dije al Charanga.
–Pos yo te voy a decir, la neta soy ratero. ¿Cómo ves?
–Mis respetos, cabrón.
–¿Sabes a qué me dedico, güey? –dijo el Sobado levantándose por primera vez desde que le jaló al chuby, pero con una sobria vivacidad y su acento barrioso, agresivo--, le meto a todo. Me atasco de mota, de alcohol, arpón y hasta al chemo le atoro. Eso es lo que hago, güey, ¿qué pedo?
–Aquí la chamaca es putita, ¿qué te parece?
–No p's está bien.
–Bueno, ya'stuvo, a inflar y a dejar de hablar –proclamó Nallely. Y pasó a la ofensiva–. Y tú, pendejo, no me digas puta ni mucho menos putita que no pido ni quiero compasión de nadie y menos de un pendejo y puta será tu chingada madre que lo da gratis. Yo soy una se-xo-ser-vi-do-ra, ¿entiendes, mierda?
–Ya, ya... No se quieran lucir, mis chavos. ¿Ya ven?, ya cayeron. Le están dando el material. Mira, mi amigo, ¿cómo dices que te llamas?, no le hace, ¿cuántos años tienes?-- me habló el Gómora, un verdadero profesor frente a su alumno tarado.
–Cuarenta y cinco ¿y eso qué?
–No, mira, yo ando en cincuenta y ocho. Tengo más experiencia que tú y los que están aquí. Sé más de la vida. Estás muy verde para mí.
–¿Experiencia? ¿En qué?
–¿Cómo en qué?, en la vida.
–Ranulfo, tú eres el hombre más güevón que he conocido en mi puta vida –agredió la putita–. Has tenido que meter a trabajar a tus hijas y a tu vieja, a mi chingada madre porque el señor no quiere molestias prefieres llenar de putas tu casa. Desde que tengo uso de razón estás aplastado en la puerta de la vecindad vendiendo mariguana y rascándote las verijas.
–Mira, pinche puta podrida, tú cállate. Al rato me arreglo contigo. Ya sabes que no me tienes que contradecir nunca delante de la gente. Ya nos veremos al rato, hija de la chingada–. Dije para mí “así que ésas tenemos. Mira qué clase de respetable señor”. Casi temblaba yo de coraje. Aspiré hondo y acumulé rabia sin saber muy claramente de qué manera estrellársela en la jeta y le pregunté:
–Ah, claro. En la vida. Ya veo. ¿Cuántas veces has estado a punto de morir?
–Bueno, mira, en primer lugar a mí no me tutees, creo que mi edad y mi experiencia merecen respeto. En segundo lugar, yo siempre me he cuidado, nunca he tenido problemas.
–Bueno, señor, como usted quiera. ¿Alguna vez ha estado en una guerra?
–Cómo crees...
–¿Lo han torturado, ha estado en la cárcel?
–Qué pasó, yo soy un hombre de bien. No me meto con nadie.
–Bueno, ¿ha sido amado hasta la muerte? ¿Por lo menos alguna mujer ha intentado matarse por usted?
–Ja, ja... Eso pasa nada más en las películas.
–¿En su vida ha hecho algo como para que lo manden matar, un acto de rebeldía muy cabrón y contra el gobierno, o por lo menos ha encabezado un movimiento social? ¿Nunca ha matado a un ser humano? Algo que valga la pena.
–Ya te dije, muchacho, que soy un hombre pacífico. Ahora todo eso ¿qué?, no seas provocador.
–Le ha metido a la droga o ha sido ratero como estos camaradas?
–Ya no te voy a contestar, mano. Ya estás alterado.
–No, dígame en qué tiene experiencia. ¿Lo han violado? Aquí está Juanita, bueno, Nallely, ella sabe algo de eso. Díganos.
–Mira, cabrón, ya cálmate. ¿Qué chingaos quieres conmigo?
–¿Por lo menos sabes matemáticas o has inventado algo para bien de la humanidad o has escrito un libro? Pero de qué putas puedes tú escribir un libro. ¿Qué has hecho, cabrón, en qué está tu chingada experiencia? Se me hace que eres puro pendejo y tu pinche vida es una cagada–. Le escupí preguntas y coligencias en la cara, brutalmente.
–¡Hijo de tu chingada madre! ¡Pártanle la madre a este hijo de perra!– Ranulfo se puso de pie emputecido de furia. Enrojeciente de rabia el rostro, gritaba a los otros y manoteaba azuzándolos. El Charanga y el Garras se pusieron de pie violentamente, pero antes de agredirme miraron a Matías y se sofrenaron. El Sobado murmuró “sí es cierto, don Ranulfo es ojete, todos son ojetes” y con la quijada a las manos seguía tranquilo y atento la acción. El Tony, con gran calma, apartó de su regazo a la putita, casi trabajosamente de lo ventrudo se levantó de su cajón y miró feamente a los tres que estaban de pie. Con eso los congeló. Extrajo (me pareció que la obtenía del interior de su abultado vientre) una espantosa pistola negra, brillante y descomunal. Caminó tres pasos hasta Ranulfo Gómora y lo encañonó a dos centímetros de la frente. Escuchamos el siniestro chasquido metálico al tiempo que accionaba para cortar cartucho. Ranulfo empalideció lastimosamente inexpresivo hasta lo cerúleo en un par de segundos.
–¡Híncate, cabrón! –El Gómora obedeció torpemente, empavorecido, casi se cae. El Garras se volteó para otro lado, el Charanga se tapó los ojos, sólo Nallely se abalanzó con violencia, rabiosamente, con las manos en ristre como una desesperada ciega, a arrebatar la pistola de las manos del Tony. Éste la detuvo desde su gran estatura con la mano libre y le dio un bofetón de revés que la derribó. Entonces tronó el estallido que sacudió a toda la vecindad, tronido brutal y brevísimo, seco. El Gómora se derrumbó con un extraño, espantoso grito agudo, breve, chillido de desesperación. Aseguro haber visto que convulsionaba. "Ya lo mató este cabrón" me dije. El balazo llamó la atención y de inmediato había cincuenta mujeres y niños alrededor. Se oyó un grito femenino: "¡Ya mataron a don Ranulfo!". Matías Talamantes, el Tony, previsor, no soltó, no guardó, ni siquiera bajó el cañón de la pistola, quizá por eso nadie nos agredió. Agarró a Juanita por un brazo arrastrándola hacia su carro y me dijo vámonos.
–Se lo merecía el hijo de la chingada. A ver si se le quita lo mamón --Juanita lloraba sin control, histérica: "¡para qué lo mataste, para qué...!". La noche ya estaba entrada. Caminamos hacia el auto.
–Sí, a todos se les quita lo mamón cuando mueren–. Contesté cínicamente. Agregué: –no mames, cabrón, no era necesario–. Nos metimos al carro. En lo que me pareció un criminal alarde de sangre fría, el Tony no encendía el motor del coche, miraba apaciblemente hacia el interior de la vecindad. A unos diez metros y desde el coche veíamos el tumulto rodeando al muerto.
–No seas pendejo, Chucho –me dijo–, míralo al hijo de la chingada. –Volví a mirar: Ranulfo Gómora, presunto occiso, estaba de pie con la cara blanca y gesto de insufrible susto, era atendido, consentido, acariciado por mujeres vecindarios–. Pistola de juguete. Bala de salva. –Pronunció el Tony lentamente, casi divertido y mostraba el horrible juguete antes de devolverlo a su vientre–. En fin. Siempre se me hizo un güey, ¿cómo te diré?, engreído. –Por fin accionó el encendido del carro y avanzamos en silencio. Juanita, la putita, lloraba y reía quedamente con las manitas sobre su rostro, de pronto decía "qué cabrón es este hijo de la chingada, qué cabrón". Después de un rato, ya fuera de Tepito, calmoso, el Tony me dijo:
–Ya tiene algo importante en su vida el pendejo. Estuvo cerca de la muerte. –Y nos fuimos a la cantinita que dijera para cerrar la noche.
martes, 7 de agosto de 2007
Caza de Citas
Pterocles Arenarius
Amo de tu silencio.
Esclavo de tus palabras.
Nota: lo que va hoy en azul es porque ahora la mierda es azul. Lo que va en rojo es porque estamos bien encabronados.
Andrés Manuel tiene toda la razón del mundo cuando dice que al primer… ppp (¿triple p, no perdón), al primer diputado del Frente Amplio Progresista que apruebe (léase bien, apruebe) la ley Fecal de reforma impositiva le retirará el saludo. Estoy de acuerdo, pero además que se lo demandemos todos los que votamos por ellos.
Estoy de acuerdo con Andrés Manuel porque si alguien me robó algo, mi coche, por ejemplo y luego quiere que negociemos y hasta me acusa de intransigente por no negociar. De plano hay que mandarlo a chingar a su madre. Pues yo sí negocio, pero primero devuélveme lo que me robaste. Y sobre lo robado ¿quién va a negociar?
Pues si los billetes no son lo importante para este imbécil, ¿por qué se los repartieron?, ¿por qué no los entregaron al público? Si es que no son importantes.
El titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Eduardo Medina Mora, aseguró que en el caso del empresario mexicano de origen chino Zhenli Ye Gon, lo importante “no son los billetes, sino el hecho de haberlos encontrado en el domicilio (del empresario) de las Lomas de Chapultepec”.
Ahora el clásico rollo de los que quieren engañar. Pero ¿quién les cree? Ciertamente ni ellos. Ni las ratas azules le creen.
(…) dijo que “los billetes no son evidencia, es evidencia el haberlos encontrado, y por consecuencia la certificación que hace el Ministerio Público Federal”.
Agregó que existe una confusión entre lo que es el material y el cuerpo del delito, pero “ciertamente cuando se acredita la existencia del numerario éste puede ponerse a circular”.
(…) descartó que el caso Ye Gon esté vinculado con la presencia de la mafia china en el país (eso sí se lo creemos, porque está vinculado a la mafia mexicana que se robó las elecciones); se trata más bien, añadió, de “la actividad relacionada con el narcotráfico y delitos contra la salud, de un ciudadano inicialmente chino, naturalizado mexicano (…) y con una actividad relacionada con los cárteles de la droga”. También esto le creemos, con el nuevo cártel llamado Acción Nazional.
La Jornada, miércoles 1° de agosto, nota de Eduardo Martínez Cantero.
Más allá del humor, que un hijo de la chingada nos hable así, o que nos hable al chilazo y nos diga sin hipocresías: “repartiremos condones nada más a los jotos” y deje de ser hipócrita.
“Entre la comunidad homosexual sí hay que seguir apoyando; entre los jóvenes, en general, yo creo que no le corresponde al Estado repartir condones. Si alguien quiere, y déjame llevarle a un grado chusco: ¿por qué nada más condones? Vamos repartiendo un six de cerveza y vamos dando vales para el motel, de modo que el gobierno pague la diversión de los jóvenes.
“Oye, no. No le toca al gobierno pagar las cervezas en el motel. Bueno, creo que tampoco le toca repartir condones en la comunidad en general. En la comunidad homosexual sí, porque está considerada en alto riesgo de contraer sida. Entonces ahí sí le toca al gobierno hacer conciencia y aportar los condones.” Finalmente, dentro de su hipocresía, su pendejismo los hace balconearse solos, su pendejismo y sus prejuicios decimonónicos no les dan para hablar con demagogia, con mentiras. Su estupidez los hace traslucir su racismo, su sexismo, su podredumbre.
La Jornada, 6 de agosto. Nota de Juan Carlos G. Partida.
Y mientras nos “gobiernan” estos ineptos al país que se lo lleve la chingada, la educación que se vaya a la mierda, es decir, con Elba Esther, que la televisión siga educando a los mexicanos.
De siete áreas evaluadas a los alumnos de tercer grado de primaria, historia obtuvo los peores resultados –ya que 56 por ciento de los estudiantes se encuentra por debajo del nivel básico y sólo uno por ciento está en el avanzado–, seguida por expresión escrita y geografía, en cada una de las cuales 46 por ciento de los educandos no tiene siquiera conocimientos esenciales y, en el caso de la primera, cero por ciento, es decir, ningún alumno, se ubica en el rubro de mejor rendimiento, reveló el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). Nadie, nada. Cero. Es la calificación de la educación que proporciona el gobierno.
Lo anterior se traduce en que 70 por ciento no puede reconocer a los principales personajes de la Revolución Mexicana, 77 no distingue medidas del tiempo como días, lustros o siglos, mientras 54 no sabe identificar el descubrimiento de América y apenas 34 por ciento puede distinguir la duración del Porfiriato y los periodos históricos de la Colonia, la consumación de la Independencia y de la Revolución. ¡Bravo, idiotas! Se están acercando a su gran objetivo: convertir a una generación de mexicanos en analfabetas.
En geografía las cosas no son muy distintas. Apenas 26 por ciento ubica las colindancias de su propia entidad y un porcentaje igual puede reconocer las consecuencias de la migración. Los niños no saben leer, no saben donde viven, no saben quienes son ni de donde vienen.
En formación cívica –que después de ciencias naturales y comprensión de lectura tiene el menor número de alumnos por debajo del nivel básico–, sólo 27 por ciento reconoce a las autoridades locales y nacionales, 26 no identifica los símbolos patrios y 69 no sabe que la Constitución es la ley suprema. Llama la atención que 65 por ciento no considera el trabajo como la única manera digna de obtener satisfactores. Adelante Elba Esther, ai la llevas.
En expresión escrita, la investigación muestra que los niños no tienen habilidad para estructurar y realizar oraciones con una secuencia. Unicamente 24 por ciento puede escribir un recado y 3 por ciento utilizar el formato adecuado para hacerlo, además de que apenas uno de cada cinco saben escribir una oración temática para organizar ideas y sólo 12 por ciento tiene habilidad para introducir diálogos directos o indirectos en textos.
Asimismo, sólo uno por ciento puede utilizar la puntuación convencional y apenas 8 por ciento recurre a ideas originales en una descripción. Y el presidente espurio se apoyó y se apoya en el sindicato más corrupto, con la charra Elba Esther Gordillo. ¿Así le vamos a creer algo al presidente espurio? ¿Así vamos a pedir que los diputados de oposición transijan? ¿Así quieren que los maestros dejen de protestar?
La Jornada, 7 de agosto. Nota de Karina Avilés.
Mientras tanto qué…
El empresario mexicano Carlos Slim Helú fue colocado por la revista Fortune a la cabeza de los hombres más ricos del mundo. ¿De dónde sale la riqueza de este sujeto?
Por arriba de la fortuna de Bill Gates, quien desde los años 90 ostentaba ese título, la riqueza de Slim Helú asciende a 59 mil millones de dólares, según las estimaciones de la revista especializada en negocios. Esa cantidad, señala, equivale a más de 5 por ciento del producto interno bruto de México (PIB). No defenderé a Bill Gates, porque toda fortuna tan desmesurada no puede tener un origen legítimo, pero la empresa del gringo Gates, Microsoft, aun con los abusos que comete, aun con el monopolio que intenta imponer, está haciendo una revolución mundial. Pero Slim Helú ¿qué está haciendo?: robando a cien millones de pendejos, con la complicidad del gobierno.
Según un amplio reportaje titulado “Slim, el hombre más rico del mundo”, Fortune equipara al empresario mexicano con multimillonarios estadunidenses como John D. Rockefeller y J. P. Morgan, y sostiene que su riqueza rebasa en mil millones de dólares a la de Bill Gates, el fundador de Microsoft.
Los primeros ecos del encumbramiento de Slim Helú como el hombre más rico del mundo se difundieron el 29 de junio de este año por Internet, en el sitio Sentido común, especializado en análisis económicos y financieros. Allí se calculó en 67 mil 800 millones de dólares la fortuna del empresario. En los últimos seis días el monto de su riqueza, y la rapidez con que se incrementa, parecen colocarlo en el centro de atención de los medios, particularmente estadunidenses. El servicio telefónico más caro del mundo en uno de los países que entre sus pobres tiene a gente de la más pobre del mundo. El sistema económico mexicano es inviable, es contra la humanidad. Esto va a estallar.
Apenas el sábado 4 de agosto, The Wall Street Journal Americas publicó que en los últimos dos años la riqueza del empresario mexicano “aumentó más de 20 mil millones de dólares, al sumar actualmente 60 mil millones, una cantidad mayor a los 56 mil millones que estiman posee Bill Gates”. Eso no es ganar. Eso es robar.
Amplio en su extensión, del artículo publicado por The Wall Street Journal Americas fue inusualmente duro desde su encabezado: “Los secretos del hombre más rico del mundo”. En su sumario: “El mexicano Carlos Slim gana sus miles de millones (billions en inglés) a la antigua: con monopolios”. Y desde la primera línea: “Carlos Slim es el señor monopolio de México”. ¿Por qué no lo dice así Televisa?
En “una entrevista inédita, sencilla y sin agenda con un pequeño grupo de periodistas”, que duró unas tres horas, según la Agencia France Press, el empresario comentó este fin de semana: “no me importa ser el primero” en la lista de millonarios.
En el encuentro no se dejaron de lado las críticas vertidas al crecimiento de la riqueza del magnate. “Sin embargo, Slim Helú tiene dificultades en su imagen pública, pues hay quienes le reprochan tener una ‘fortuna indecente’ en un país con 50 millones de pobres”, contextualizó la agencia. La condición humana es de insaciable en su peor faceta. Salud, señor Carlos Slim Helú (exsocio, exaliado y ¿prestanombres?) del peor político mexicano (el peor para México) de la historia: Carlos Salinas de Gortari; es usted el paradigma de las peores inclinaciones humanas. Ahora un aforismo a su medida:
V
La pasión más bella no es el dinero (el dinero se considera un bien, pero su ausencia se vuelve un mal), pues con demasiado dinero se accede al privilegio más vulgar, el privilegio del cerdo: comer y cagar y en exceso será potenciado hasta el supercerdo: comer demasiado, cagar demasiado. Una pasión vil.
Pero, atención, he aquí el secreto:
“Compro en tiempos difíciles, (dice el empresario mexicano, al explicar con lujo de detalles cómo construyó su fortuna y, según su nueva filosofía), ‘la mejor inversión es combatir la pobreza’, porque así se ‘fortalece el desarrollo del país’”, apuntó France Press en su nota. Y venga el cinismo. Pero no se limite a la hipocresía señor más rico del mundo: díganos también que su socio o su patrón quizá es Carlos Salinas de Gortari.
Según estos reportes, el valor de los activos de América Móvil, Teléfonos de México, Carso Global Telecom e Inbursa, cuatro de los corporativos más relevantes del conglomerado empresarial impulsado por Carlos Slim, aumentó en 8 mil 175 millones de dólares entre junio del año pasado y el mismo mes de 2007, y esto representó un incremento anual de 9.5 por ciento. Mientras el país crece al uno por ciento o decrece y los salarios disminuyen, el supercerdo crece al 9.5. Aleluya. Más votos a FeCal y al Partido Acción Nazional.
La Jornada, 7 de agosto de 2007. Nota de Juan Antonio Zúñiga.
lunes, 6 de agosto de 2007
Nur de Noruega y Encarnación Vital
Pterocles Arenarius
Nur Galardth fue por tres semanas novedad asombrosa en el pueblo luego de su llegada. Cuando ocurrió el suicidio de don Atenógenes Alquería, por causa de sus amores la hicieron objeto del más fuerte odio que se recordara en el pueblo. Y luego, al decirse que por su causa perdiera la vida horriblemente don Cundardo Albarradón, Nur Galardth se volvió motivo también de terror. Había gente que ya deseaba, en secreto, matarla (quemada en leña verde de preferencia). Otros, preparando el terreno, empezaron en público a llamarla bruja.
Finalmente un hombre de mucho respeto en el pueblo, don Teodardo de Lauros, entró en tratos de comercio amoroso con ella, por lo que Nur estuvo a punto de ser expulsada en un hecho que la esposa de Teodardo, doña Encarnación Vital, se dice, alentó hasta con dinero pagando a vociferantes cuasi profesionales para que escandalizaran –una medianoche de incendios y violencia generalizada en el pueblo– acusándola de hechicería, pero el propio Teodardo, con su poder e influencias de funcionario, impidió la expulsión para la desgracia fatal de su propia existencia, la de sus tres hijos y, sin dudarlo, la de su esposa Encarnación.
Teodardo hizo la ronda a Nur y ella le demostró algún interés. Una mujer, decían –oh paradoja– indecible, o insoportablemente hermosa y, peor aun: diferente tanto a lo que conocemos como hermoso, pero también diferente a todo lo que conocíamos. La inaudita belleza de Nur se consideraba, por las mujeres del pueblo, una simple pero peligrosa exageración de machos y fue razón de disparates monstruosos e inestabilidad en el pueblo.
Ella era descarada o candorosa. Se daba a la vista de los hombres desde detrás de su ventana. La casa que fuera de Nur es una de las más hermosas del centro del pueblo, un palacete construido en el siglo XVIII al estilo rococó por un marqués español de sangre. Tras la ventana, transparente de día y traslúcida de noche, con la luz natural se aparecía la mujer, vestida con una blusita que no le tapaba el torso completo… y nada más bajo esa prenda porque de la cintura para abajo se descubría más que cubrirse, con un pequeño calzón –que hemos dado en llamar con la inapropiada palabra short– las largas y perfectísimas piernas, como dos columnas de templo que entre muchos más atributos la hacían tan diferente a las mujeres de aquí, chaparritas, de piernas cortas y cuerpos de curvas violentas.
No es tan difícil explicar el revuelo por Nur en el pueblo. Decían que llegó de un país que se llama Noruega en el que no hay más que hielo ocho meses al año. Era blanca como las primeras nubes del verano ardiente, mientras que en el pueblo todos somos morenos. Alta como sólo los hombres más altos, ninguna de nuestras mujeres concebía siquiera competir con ella y su metro setenta y ocho de estatura. En tercer lugar, era casi albina o más bien rubia platinada, tanto, que bajo nuestro sol incendiario de trópico, Nur deslumbraba y en pocos minutos su piel se veía con una intensidad sonrosada como la de un bebé; mientras que aquí nadie tiene el pelo de otro color que no sea el no color negro hasta antes de los sesenta años y nuestra piel, rigurosamente hablando, es café con diferentes tonos de oscuro para cada persona. Nur tenía ojos de color cambiante con la luz del día y era casi incapaz de abrirlos al mediodía de sol a plomo, hora en que éstos eran de un azul acuátil y blanquecino; veía mejor en el alto amanecer, cuando adquirían un verde nítido y llegaban al azul violáceo en la tardenoche, oscureciendo. Mientras aquí somos de ojos permanentemente negros, o a lo mucho cafés oscuro.
Las mujeres del pueblo empezaron a pensar que Nur era idiota un día que salió de su casa en chanclas y bata de baño, se encaminó al río y sin cuidarse de miradas de macho se metió en las aguas que se nos regalan en la corriente, después de quitarse la bata y mostrar que había llegado a bañarse sin prenda alguna. Se dice que a partir de ese momento, un borrachito que por años deambulara por el pueblo, llamado Fidelino el Cimarrón, se volvió loco de ver tanta deslumbrante blancura en piel de mujer desnuda. Porque antes de eso nada más era borracho, pero estaba bien de sus facultades. Pues la versión es que al encontrarla de cerca en el río en esa desnudez de blancura inconcebible, con ojos azul de cielo porque ya pasaba de mediodía, pelo color de plata tornasolando hacia el oro y un cuerpo níveo y perfecto como de diosa griega de mármol, perdió las últimas conexiones que conservaba con la realidad terrena y además quedó parapléjico y con secuelas del mal de Parkinson. Su caso fue estremecedor porque sus brazos incontrolables se mantienen en una temblorina que hace pensar a las mujeres que su invalidez es debida a la practica el vicio nefando de Onán y ellas, moviendo la cabeza y hablando por lo muy bajo, con pena infinita, se inclinan a darle dinero en monedas. Y se asegura que esta desgracia de Fidelino se debe a la letal visión de la desnudez de Nur durante aquel baño de río.
En las noches la mujer blanca deambulaba totalmente desnuda atravesando por las ventanas iluminadas y de cortinas traslúcidas. Se volvió una especie de tradición vergonzante para los hombres pasar por la casa de Nur. Anhelaban verla desnuda y odiaban que alguien supiera de esos ardores. Cuando se encontraban en la acera frente a la casa de ella, se hacían bromas despiadadas o trataban con desesperación de no ser vistos. Se decía que algunos se plantaban tan ocultos como era posible sólo para verla atravesar por el trasluz de sus ventanas, desnuda como una alucinación.
Hoy algunos presumen de lo que entonces era vergüenza y pretenden poseer fotografías de desnudos de la hermosa, tomadas gracias a haberla espiado con paciencia de astrónomo durante largas noches tras un telescopio de diletante adaptado a la mejor cámara.
Atenógenes se voló medio cráneo y la mayor parte de la masa encefálica de un balazo desmesurado que salió de un pistolón de grueso calibre que él mismo accionara cuando ella lo rechazó sin piedad ni la menor consideración a las amenazas del hombre. Hubo trato entre ellos, por supuesto. Dicen que Atenógenes salió de la casa de ella horriblemente humillado y regresó con el arma que tan enorme era que ni siquiera la sostenía con firmeza en su mano. Que le gritó al balcón “Sal a contestarme, mujer, o me mato”. Ella, contra sus diarias costumbres de tres meses en el pueblo, ni siquiera encendió la luz de su recámara en primer piso, ante la cual Atenógenes vociferaba.
“Repíteme que no soy nadie para ti”. La respuesta fue encender la luz dos segundos y apagarla de nuevo. Él se acercó. “Repítemelo” volvió a gritar. Y la luz no se encendió. Entonces él apuntó tembloroso, con inseguridad, hacia su sien, pero provocó desconcierto a quienes lo miraban al disparar al aire provocando un sonido espantoso como cañonazo en medio de la noche absoluta. Y no hubo respuesta. En efecto, él era nadie. Entonces esperó el minuto más largo de su vida y al final dirigió lento y tembloroso la boca de la negra y enorme pistola contra su cabeza y disparó sin contemplaciones. A pesar del temblequeo de su muñeca el disparo fue asombrosamente preciso, tanto que sangre, masa encefálica y pedazos de hueso del cráneo quedaron esparcidos desde donde cayó el cadáver entre convulsiones de muñeco descoyuntado y hasta diez metros más allá en una formación perfectamente geométrica de líneas rectas divergentes, como el trazo teñido de rojo que hubiera hecho el soplido de un gigante.
Cundardo Albarradón fue más drástico y luego de ser rechazado de principio por la bella se acercó directo a su casa, animado por la abundancia de los vapores alcohólicos y sus propias bravatas que otros borrachos le celebrasen en la cantina y según él dispuesto a raptarla de su propia casa desafiando leyes y autoridades del cielo y de la tierra.
El incidente fue confuso: Albarradón murió fulminado por una hipotética electrocución cuando se dirigía a la casona de la mujer. Una versión afirma que después de alardear en la cantina y dirigirse ya medio borracho al centro del pueblo para llegar a la residencia de Nur, los que lo acompañaban refieren que se detuvo a exonerar la vejiga en una esquina y se dice que quizá había cables eléctricos pelados de una instalación subterránea. El chorro de orina fue conductor de la presunta descarga eléctrica de alta tensión que lo hizo volar cinco metros y lo mató de manera tan fulminante que cuando cayó ya era un cadáver ennegrecido al que la ropa se le encendió en concéntrica quemazón cuyo centro era la bragueta. El cuerpo carecía ya del atributo de macho. Y cuando fueron a revisarlo le salía humo negro por la boca y por la nariz en medio de una peste de quemadero de rastro. Circunstancias que –las mujeres se empeñan en sostener– hacen pensar a algunos que fue fulminado por la furia del propio Satanás. Por malignas instancias de la negra magia de la blanca mujer: Nur.
Ellas siguen asegurando que no fue un accidente. Y achacaron a Nur pactos satánicos, poderes infernales tan inconcebibles como para incinerar ipso facto a un cristiano. Y no faltó la idea de que ella era el vivo demonio o la muerte personificada.
La hermosísima mujer soportó la actitud destructiva de la gente del pueblo poco tiempo. Don Teodardo de Lauros se encargó de asumir su defensa y exaltar su reputación. Y ella, a pesar de todo, temerosa de las reacciones del pueblo ante sucesos tan desafortunados, admitió la compañía de Teodardo.
Un mal día Nur Galardth y Teodardo de Lauros desaparecieron del pueblo. Dejaron la casa de ella y la mujer de él abandonadas. Semanas después cuadrillas de trabajadores desmontaron la residencia. Nadie consoló a la dejada. Ellos ya habían volado. Y por fin, con el tiempo, el pueblo volvió a la normalidad aunque con los daños –dos muertos, muchos maniacos, un desaparecido y un loco que antes no había– que, según la gente del pueblo, Nur causara. Nunca se supo del destino de Teodardo de Lauros. Y pasaron más de dos años. Un buen día llegó un hombre desconocido que se instaló en la casa que fuera de Nur.
Era casi tan misterioso como ella pero jamás despertó tanto interés y el hecho de que se pusiera a vivir en la que fuese residencia de Nur generó desconfianza por más que el acto fuese, según los leguleyos del pueblo, perfectamente legal. Nadie recordaba en la región a ese hombre, pero él, por su aspecto, hacía recordar vagamente a Teodardo de Lauros en un lapso de posible mala apariencia de aquel hombre recordado por elegante. Éste era una copia achicada y degenerada de aquél. Huraño, triste e intrascendente, pronto quedó en el olvido.
Mucho tiempo después ese hombre se volvió borracho y en las charlas de cantina ostentaba ser el mismo Teodardo de Lauros y aseguraba haber muerto. Y juraba haber resucitado. Exigía ser creído al sostener el hecho de su resurrección y regreso del mundo de los muertos a donde ella, Nur, lo condujera y de donde fuera redimido para convertirse en otro. Se refería, para comprobar su identidad, a su vida anterior con Encarnación Vital como si, en efecto, hubiera sido otra existencia. Refería detalles que, cuando se los contaban a la supuesta viuda de Teodardo, la hacían estremecer porque eran espantosamente ciertos e íntimos. El hombrecillo se justificaba diciendo que había hecho lo que había podido en su primera existencia y que ahora, en esta segunda, sólo esperaba otra muerte después de haber conocido el más allá, tanto el paraíso como el infierno conducido por Nur, viviendo con ella, para ella. Luego se embriagaba hasta quedar tirado en las calles como si muriera. Y despertaba víctima de resacas que lo hacían parecer, en efecto, como si hubiera regresado del otro mundo.
Encarnación lo desconoció, aunque en la intimidad refieren que acepta que es Teodardo, pero degradado por una muerte y un renacimiento que sólo le están sirviendo para pagar los pecados que cometió en la vida que hicieron juntos. Y hoy ella goza de los bienes del otro Teodardo, el muerto. Mientras él sufre los males de éste, el vivo, el resurrecto, el que amara a Nur.
